Perfil de Hugo Chávez
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Estos artículos son extractos aactualizados de varias páginas del libro de Enrique Neira Fernández "Venezuela IVª y Vª Repúblicas", edición del Vicerrectorado Académico de la Universidad de Los Andes, Mérida 2006.-

En frase de Henry Kissinger,la misión de un líder o conductor es “llevar a su pueblo de donde está a donde debe estar”. Y lo hace gracias a especiales cualidades de visión y enérgica voluntad. Para Francisco Herrera Luque, líder es “la enzima destinada a fermentar la masa y llevarla a su crecimiento”. Y Mandela, aludiendo a recuerdos de su niñez pastoril afirma: “Cuando tú quieres llevar un rebaño hacia cierta dirección, te pones atrás con un bastón. Luego unos pocos de los más enérgicos del rebaño se mueven hacia delante y el resto del rebaño los sigue. Tú realmente estás guiando todo el rebaño desde atrás”. Hay que reconocer, de entrada, que Chávez tiene una conciencia viva de tal misión no sólo para su país sino para el Tercer Mundo; y que ha puesto a su servicio una gran estamina y lo mejor de sus cualidades.

Umbral
De entrada, con imparcialidad y realismo, debemos reconocer que Hugo Chávez Frías se ha convertido en la figura dominante de América Latina (Tomás Eloy Martínez, 28 agosto 2005):

"Tiene poder y recursos para resolver la crisis energética de la región. Sus exportaciones son esenciales para Estados Unidos. Ha logrado neutralizar casi por completo la oposición interna. Los ingresos de su país crecen al mismo ritmo en que sube el precio del barril de petróleo, ahora seis veces más caro que cuando llegó al gobierno, en 1999. El personaje, de apariencia simple, extrovertido, caudaloso en palabras y en gestos, es sin embargo un enigma. Acaso lo sea para él mismo, porque los orígenes, la formación, las aficiones tempranas por la pintura y el béisbol parecían prepararlo para otro destino".

 

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La revista Time en edición especial (special issue december 2005) incluye a los mandatarios de Estados Unidos y de Venezuela entre los dirigentes que tienen “el peso y el poder de cambiar al mundo”. Y el muy profesional y leido semanario colombiano Semana escogió a Hugo Chávez
como el personaje más importante de dicho año, dedicándole la portada y un extenso dossier, donde afirma:

" En los últimos 12 meses, Hugo Chávez alteró el mapa político del subcontinente, distribuyó su riqueza petrolera por los cuatro puntos cardinales, desafió a los Estados Unidos, y de ser percibido como un payaso tropical pasó a posicionarse como el dirigente latinoamericano de mayor influencia global".

Su propuesta de una alianza continental contra el hambre y su protagonismo tanto en la IIIª Cumbre de los Pueblos en Mar de la Plata (noviembre 2005) como en la anti-cumbre popular que tuvo lugar en un estadio y en las calles, le robaron el show a Bush. El comentario de El Tiempo de Bogotá (8 noviembre 05), presenta a Chávez “soplando con la mirada al viento para mover a las nubes y que parara la lluvia; y la lluvia paró”. Figura bíblica que da paso a la información sobre su liderazgo regional, su poder afianzado en la bonanza petrolera, su enfrentamiento con los Estados Unidos y el eco que le hacen los medios desde la CNN y la BBC hasta The Guardian
y The Independent, para no hablar de Le Monde Diplomatique. “Y ganó terreno allí donde es un mago: en la calle, en las multitudes y los sectores de izquierda, que comienzan a verlo como el mismísimo Mesías”. La encuesta del Latinobarómetro (12 noviembre 2005) en 18 países de América Latina dio muy buen puntaje a los presidentes de Colombia (69/100 puntos) y Venezuela (65/100 puntos).

La periodista y escritora mexicana Alma Guillermoprieto, después de recorrer Venezuela, publicó dos extensas crónicas en el New York Review of Books sobre el actual proceso político y su líder (enero 2005). Afirma:

"Hace diez años cuando era un exgolpista fracasado y militar retirado, Chávez dependía de sus amigos para cubrir sus necesidades diarias y de transporte. Hoy, a sus 51 años de edad, está a la cabeza de un Estado con uno de los mayores flujos de caja del mundo, goza de índices de popularidad de 80%, enfrenta a una oposición vehemente pero desmoralizada y quizás terminalmente desorganizada, y, según parece es un imán para las mujeres".


No vamos a hacer aquí una biografía del personaje. Existen ya varias, de diferente valor y desde opuestas ópticas, según los intereses y enfoques partidistas o personales de sus autores.

 

Perfil

"¿Quién es Hugo Chávez Frías?, se pregunta todo el mundo" (Manuel Caballero, La gestación de Hugo Chávez, Caracas 2000).

"¿Es Chávez un líder popular adorado por las masas? ¿Es un demócrata? ¿Es un fascista? ¿Es un demagogo populista? ¿Es un caudillo de esos que han plagado la historia de América Latina? ¿Es un gobernante con autoridad, o un gobernante autoritario? ¿Es un iluminado mesiánico? ¿Es un militar típico? ¿Es un venezolano del montón, en quien el país se reconoce?". Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre el perfil personal de Chávez y las características bizarras de su estilo de gobierno. Ellas darían para que Gabriel García Márquez enriqueciera novedosamente el prototipo de dictador caribeño y latinoamericano que delineó en El otoño del patriarca, recogiendo allí, en un solo personaje, los rasgos de singulares gobernantes de muchas de nuestras repúblicas.

Uno de los mejores retratos de Chávez es el elaborado por quien fue fuerte oponente político (Jorge Olavarría, 21 enero 2002):

"Hay que reconocer que es un hombre de una astucia y una temeridad excepcional, de un gran carisma personal. Es un encantador de serpientes. Yo creo que es el demagogo más poderoso, más convincente de la Venezuela del siglo XX. Por eso no hay que subestimarlo. Los que piensan que Chávez está caído están equivocados, porque sería un salto atrás".


El autor del libro Venezuela destino incierto (J. Mendoza Angulo, 2006), también él oriundo de Barinas, reconoce la impronta llanera que existe en Chávez: "El llanero es faramallero, fachoso, machista y muy audaz".
De Chávez – como de todo personaje importante en escena- hay caricaturas humoristas y las hay malintencionadas. La del artista que pintó la portada de una de las ediciones de la revista Time (2006) lo retrata con una cara tan inflada que parece un cuadro de Botero, con los ojos
pequeños y los labios torcidos que denotan un carácter soberbio. La mala intención era destacar los rasgos de un hombre que sólo cree en la fuerza.


Dado su estilo, que rompe los moldes tradicionales de los estadistas, no han faltado voces de quienes señalan en Chávez rasgos bizarros. Se aduce una manía de persecución que lo lleva a denunciar frecuentemente planes para derrocarlo o asesinarlo. Se insinúan fases de paranoia en las que entraría y de las que saldría. Se analiza la simbología de la que echa mano para mover referencias emocionales, pasadas y muy elementales. Se repite que el poder enloquece y el poder absoluto enloquece
absolutamente. Pero psiquiatras serios, como Delgado Señor puntualizan que lo que predomina en Chávez es un histrionismo, que puede ser mal interpretado, pero “en Chávez no hay locura sino una alteración de su estructura de personalidad”. Varios estudios serios, incluido alguno desde el extranjero (R. Luyken), están acordes al respecto y clasifican más bien los rasgos bizarros de conducta del presidente Chávez como un caso de histrionismo narcisista. A juicio de su amigo, el psiquiatra Edmundo Chirinos, “el primer mandatario, aunque es un hombre normal, tiende a ser vanidoso y tiene rasgos de narcisismo, que son acompañados por fuertes dosis de impulsividad y autoritarismo”.

Críticos imaginativos insinúan una especie de desdoblamiento de personalidad, de dos Chávez en un mismo sujeto, que recuerda a unos el personaje virtual denominado “Gollum” -que interactúa con los personajes reales en el Episodio III del Señor de los Anillos- y sugiere a otros al Hamlet, que se debate trágicamente entre el “ser o no-ser” de la democracia (to be or not to be, that’s the question). “Tenemos hoy un Hamlet que se pasea por Miraflores” (Tulio Hernández).

"Allá en el exterior, es el conciliador, el apaciguador, el paladín de la concordia y la armonía. Aquí dentro, en Venezuela, es el guerrero implacable, el atizador de conflictos, el acusador amenazante. ¿Dónde está la verdad? ¿A dónde vamos? ¿Se trata de un drama o de una comedia? ¿Cómo es el personaje ‘real’ o qué se propone más allá de las cambiantes máscaras? El espectáculo trae a la memoria la admirable estrofa de Pessoa: ‘Tengo más almas que una/ Hay más yos que yo mismo/ No obstante, existo/ Indiferente a todos/ Los hago callar: yo hablo’" (Aníbal Romero, 13 octubre 1999).

Otros prefieren asimilar el caso de Chávez a lo ocurrido en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, del escritor inglés Robert Louis Stevenson. Alusión directa que hizo el ex secretario general de Patria Para Todos (Pablo Medina, 16 abril 2002), a raíz de los acontecimientos del 11 de abril.

Hay tres defectos suyos que subrayan machaconamente algunos sectores de la opinión pública así como sus críticos de oficio, que los hay.

Uno, su carácter de matón buscapleitos e intimidador, rencoroso, vengativo, soez e insultante, cazando peleas con casi todos los sectores influyentes del país (sindicatos, empresarios, medios de comunicación, Iglesia, intelectuales), así como con personajes célebres de otros Estados amigos a quienes endilga fuertes epítetos (Bush, Fox, Toledo, Alan García, Calderón, Uribe).
Dos, la adopción de la mentira, la hipocresía, del el
cinismo como sistema de relación en cosas del gobierno y aun de las relaciones internacionales.
Tres, el abandono de sus amigos y el que se vaya a ir quedando sólo, porque “termina destruyendo todo lo que ama”(Manuel Quijada). Es muy significativo el comentario general que hace sobre Chávez un autorizado militante de la izquierda venezolana, alguien que fue amigo suyo y lo acompañó en un largo tramo inicial de su proceso revolucionario (Luis Miquilena, 9 octubre 2002):

"Bueno, yo te digo con toda sinceridad que al Chávez que hoy ejerce el poder yo no lo conozco… yo lo creía un hombre humilde…Pero el Chávez de ahora, ese Chávez lleno de soberbia, ese Chávez lleno de vanidad, ese Chávez lleno de prepotencia, no lo conozco. Ese Chávez intolerante que humilla a sus colaboradores, a la corte de sigüises que lo rodea, que le ríe hasta los chistes malos, se los ríe y les hace gracia".

Como cualidades significativas se suelen destacar, con real fundamento en nuestro personaje, dos
principalmente:1) la de consumado estratega (con suficiente flexibilidad en el pensar y accionar), y la de innegable comunicador político.

"El presidente Chávez es el mejor comunicador político que he conocido" (Ítalo Pizzolante Negrón). Chávez ha resultado ser un presidente mediático, un comunicador efectivo. Muy temprano asumió el terreno comunicacional como el espacio de lucha, como el lugar privilegiado para la lucha política. Se convirtió en un líder mediodependiente. No sólo ha sido portador de noticias, sino que él es permanentemente la noticia. El gobierno se ha convertido en una voz, en un discurso perpetuo, el suyo. El uso y abuso de sus frecuentes “cadenas” de radio y televisión y un abundante “centimetraje” en la prensa escrita, le han ayudado a la alta concentración de poder y a su elevada popularidad.. En sentir de un periodista norteamericano, se ha convertido en un showman, “que increpa a sus adversarios, canta (con gusto, pero mal), recita poesía, cuenta chistes y por lo general hace el papel de actor aficionado”. Tiene el perfil perfecto del ‘entertainer’, entretenedor.
El lenguaje de Chávez ha sido objeto de varios análisis. Alexis Márquez subraya su locuacidad y estilo impositivo (propios de los llaneros); la tendencia a lo enfático, a lo afirmativo dicho con fuerza y reiterativamente, con machacona insistencia; el recurso a las acotaciones, que sin tener propiamente propósitos humorísticos, se resuelven en salidas más o menos graciosas; y algo advertible para todos, su desmedida extensión, siguiendo también en esto a su modelo Fidel Castro.

El recurso a las cartas astrales ha servido para subrayar ciertos rasgos anteriores. Combinando el Leo del Zodíaco con el Caballo del horóscopo chino resulta que la persona de este signo tiene siempre necesidad de un gran protagonismo, le fascina ser el centro de la atención. Ejerce su cargo con cierta vanidad monárquica. En su ámbito más cercano acepta sólo súbditos, jamás críticos o personajes que le hagan sombra. Es la clase de “yes man” que les devuelve a todos un reflejo alentador de su propio ego (Plinio Apuleyo Mendoza). Pero desde este punto de vista, un lúcido crítico suyo e incansable contendor, ha puesto el dedo sobre la falla que implica su estilo de ‘manager’ que ordena, pero que no es concertador, como se requiere hoy en todo el que preside un buen equipo de trabajo o ‘team work' (Teodoro Petkoff, 7 agosto 2005, El Nacional):

"Chávez no tiene ministros, tiene servidores que le obedecen porque le temen. Chávez no es el primero entre sus iguales. El no discute de quién a quién con sus colaboradores, y jamás aceptaría perder una discusión o una votación con ellos. Crea un modo de relacionarse con su gente que no permite crear un espíritu de equipo. Para decirlo en la jerga que a él le gusta: un manager que tiene un estilo despótico y ‘carajea’ a sus subalternos no puede crear un team work".

Entre los observadores internacionales hay comentarios de escritores consagrados que recogen aspectos interesantes del personaje entrevistado, sin esconder su entusiasmo por él, pero a la vez sembrando una cierta duda metódica sobre su desempeño actual y su futuro.

El mexicano Carlos Fuentes tiene unas páginas sobre “el inquietante coronel Chávez”.
El premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, gran amigo personal de Castro, entrevistó a Chávez mientras viajaban juntos de La Habana a Caracas (30 enero 1999). Concluye diciendo:
" Mientras se alejaba entre sus escoltas militares…me estremeció la inspiración de
que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más".
El mexicano Jorge Castañeda, quien fuera ministro de relaciones exteriores de Fox tiene interesantes observaciones sobre “Chávez como fenómeno”(El Nacional septiembre 1999). El argentino Mempo Gardinelli, aunque lo diferencia muy bien de los gorilas militares de su país, termina calificándolo de “fascinante y sospechable”. “Me gustan muchas de las cosas que Chávez sostiene y hace, pero no me gusta nada el aura de providencialidad que lo rodea”.
Su compatriota, el escritor Tomás Eloy Martínez, es más radical en sus apreciaciones (Entrevista El Nacional, 26 septiembre 1999). Su primera impresión del personaje:

"Un muchachote franco, seductor, obsesionado por llevar adelante su proyecto político sin medir demasiado sus consecuencias”. Pero tras haberlo oído en las grabaciones, dice haberse dado cuenta de que “es un fanático, un obsesivo o un utopista, dispuesto a llevar adelante el proyecto bolivariano sea cual fuere el precio”. Y se pregunta si será el último de una estirpe o “el primero de una especie nueva, desconocida y tal vez más temible que las anteriores".

 

Para lectura complementaria, le recomendamos los artículos siguientes en relación con Chavez :

Venezuela al limíte (Editorial 137)
Corrupción, caso Venezuela (Editorial n° 77)
Venezuela, se perfila crisis (Editorial n° 73)
Buenos guiones para filmes (Editorial n° 63)
El chavismo al banquillo (Editorial n° 54)
Venezuela : Chavismo sin Chávez (Editorial n° 118)