I. Se desmorona
el mito
El caso reciente y cercano de lo que ocurre
en Venezuela puede ilustrar con tintes
trágicos y fabulados lo que es
la pesadilla inesperada que cae de repente
sobre un hombre en la cúspide del
poder, aparentemente invencible e inmortal.
El Comandante Chávez, militar de
carrera como paracaidista, llegado al
poder en elecciones de 1989, muy locuaz
por todos los medios oficiales y privados,
con pleno control desde el Ejecutivo central
sobre los demás poderes del Estado
(Legislativo, Judicial, Electoral) logra
en 14 años hacer suya la figura
de Mesías -sabio, omnipresente,
omnipotente y generoso- que encarna el
mito del “gendarme necesario”
al que es proclive el pueblo en nuestras
oscilantes repúblicas. La necesidad
de conseguir para la nación venezolana
cierto orden con progreso y estabilidad
interna y que además llegara a
liderar un proceso de integración
continental como lo soñó
Bolívar, lo condujo a proponer
planes y políticas que requerían
de su acción como un “hegemón”,
como “buen tirano”, en fin
como “un César democrático"
representante y regulador de la soberanía
popular. Todo estaba en sus manos y nada
importante se venía haciendo en
su país sin sus decisiones personales.
Era un “Príncipe”,
un “Caudillo” que se creía
enviado por la Providencia o el Destino,
como lo fuera en su época Simón
Bolívar, aquel “hombre del
momento”, bien montado en su caballo
blanco. Y para ello contó con los
inmensos recursos del petróleo
y sus buenos precios internacionales que
superaron la suma de los gobiernos anteriores,
a los que denominaba despectivamente “la
Cuarta República”. Pero su
mundo mental grandioso, aupado por un
entorno adulador y complaciente (del que
era vocero su propio partido) y su gran
apego al poder, lo llevó a vivir
una falsa seguridad sobre su presunta
invencibilidad electoral, la inmortalidad
terrena y un irremplazable legado político.
Tras lograr una Reforma Constitucional
que le permitió ser reelegido por
segunda vez como Presidente el pasado
octubre de 2011, se prometía seguir
gobernando en elección permanente
y continuada hasta el 2.030 o más.
Pero todo se vino abajo, para él
y para el pueblo venezolano, con la aparición
de un grave y silencioso cáncer
en su organismo, que fue tratado en Cuba
como si allí estuviera la milagrosa
curación de Lourdes y que se intentó
pudiera seguir siendo disimulado en su
gravedad e inminencia. El Gabo podría
enriquecer con los nuevos rasgos de este
personaje la ya célebre figura
de su “Otoño del patriarca”,
que resume con mano maestra, la variada
tipología de los dictadores suramericanos.
El filme sobre Chávez podría
rematar como colofón con la visión
espectacular consignada en el Apocalipsis
de Daniel - siglo II antes de Cristo (capítulo
2, versos 31-37). En ella un joven pero
sabio profeta interpreta a Nabucodonosor,
poderoso rey de Babilonia, un curioso
sueño que con razón lo atormentaba:
“Tú veías una enorme
estatua, de extraordinario brillo y aspecto
terrible, que se levantaba delante de
tí. La cabeza de esta estatua era
de oro, el pecho y los brazos de plata,
las caderas y el vientre de bronce, las
piernas de hierro, los pies parte de hierro
y parte de loza de cerámica. Tú
estabas mirando la estatua cuando de repente
una piedra se desprendió, sin haber
sido lanzada por ninguna mano, y vino
a chocar contra los pies de hierro y loza
de la estatua, haciéndola pedazos”.
Desde esa lejana época, la famosa
estatua ha simbolizado los grandes imperios,
poderes terrenos y personajes autoritarios
aparentemente invencibles, pero que reposan
sobre una base inferior deleznable, que
puede ser golpeada repentinamente por
un simple pedruzco (sin que se sepa la
mano que lo lanzó) y lleva a colapsar
el coloso.
Repunte del chavismo (con-Chávez)
Las recientes elecciones regionales (16
diciembre 2012) confirmaron dos hechos.
1) Por un lado, el innegable poder carismático
y hegemónico que todavía
acompañaba al Comandante Chávez
quien sobreponiéndose a un delicado
cáncer tenía que actuar
desde lejos en La Habana y con limitaciones
desde Miraflores. Pero con valentía
y tenacidad logró dejar el país
teñido de "rojo rojito"
con 21 gobernadores a favor de su Partido
Socialista Unido de Venezuela PSUV y apenas
3 gobernadores de la Oposición
(en Miranda, Lara, Amazonas).
2) Por otro lado, la victoria fue de una
sorpresiva y apabullante abstención
de más del 50% (a pesar de la larga
tradición de votar que tiene la
gente en Venezuela). La abstención
fue de más de 8 millones de ciudadanos
hábiles para votar, penalizó
a los dos bloques enfrentados y puede
repartirse en dos mitades. Una es oficialista
y constituye derrota para el mismo Chavismo
cuyas bases populares señalan descontento
y vienen "reclamando" sobre
errores y sentidas debilidades del régimen
(responsable de los altísimos niveles
de inseguridad, inflación, desabastecimiento
por improductividad, corrupción,
grave deterioro institucional y de la
economía). El consumismo alegre
de estos días navideños
muestra que hay mucho bolívar circulante
en el país pero cada día
más desvalorizado en su poder adquisitivo
(en la frontera 9 Bs. llamados 'fuertes'
hacen apenas 1 $ peso colombiano). Hay
desengaño en el pueblo y escepticismo
que no cree ya en tantas y pregonadas
promesas que en 14 años ha hecho
el gobierno de Chávez a pesar de
tan ingentes recursos petroleros que ha
tenido. Pero la Oposición quedó
más golpeada: perdió esta
vez el 40% de la base electoral que apoyó
a Capriles como candidato único
el pasado 7 de octubre (de los 6,5 millones
de entonces, ahora sumó apenas
3,7 millones de votos). La derrota de
la Oposición (que venía
siendo bien liderada y coordinada en sus
20 fuerzas políticas por la Mesa
de Unidad Democrática) resulta
escandalosa, sorpresiva y trágica
en esta coyuntura del país cuando
se desmorona Chávez en su salud
y vida. La Oposición tuvo la gran
oportunidad de haberle arrebatado al Chavismo
unas 12 de sus anteriores gobernaciones
manteniendo las pocas pero importantes
que ya tenía y que ahora perdió
(Zulia, Táchira). Cotejados los
resultados de las urnas hoy con los de
octubre -sin excepción alguna-
los votos depositados en cada Estado a
favor de Capriles en octubre superan en
cifras los de los actuales ganadores por
el chavismo para gobernadores. "Qué
tristeza la apatía e indiferencia
de la gente! Qué triste ver que
el país prefiere quedarse en casa
y esperar a que el supuesto cáncer
les haga el trabajo sucio!" (1) .
Vladimir Villegas ofrece elementos de
juicio sobre lo ocurrido, en un comentario
titulado "La avalancha roja y sus
sobrevivientes"(2) en el que alaba
como positivo el liderazgo opositor de
Capriles que queda bien posicionado, pero
no puede menos de admitir que "lo
ocurrido el domingo es la consolidación
del chavismo como fuerza política
hegemónica en el país. Eso
no puede ocultarse por muchas vueltas
que se le dé al asunto. La oposición,
salvo lo ocurrido en Miranda, Lara y Amazonas,
vive una hora crítica, y lo peor
que en el papel podría pasarle
es tener que enfrentar en el corto plazo
una nueva elección presidencial.
Al menos en el corto plazo, el chavismo,
con o sin Chávez, tiene las mejores
cartas en este juego del poder".
Futuro del chavismo (sin-Chávez)
A pesar de lo anterior, un análisis
serio y desprejuiciado puede invertir
los factores negativos que están
ahora pesando demasiado emocionalmente
en un gran sector de la población,
llevándola a concluir falsamente
que "todo está perdido".
El país entero (tanto chavista
como no-chavista) entra irremediablemente
(querámoslo o no) en una etapa
de "transición" o reacomodamiento
de todo lo que ha sido el intento por
14 años de una 'revolución
bonita' bolivariana o 'socialismo siglo
XXI' proclamado por Chávez y que
ha fracasado. (3).
El chavismo sin-Chávez no puede
estar seguro de sobrevivir y perpetuarse.
En su amalgama y composición aleatoria
no lo podrá lograr como fuerza
política que estaba férreamente
unificada al servicio de un hombre, ni
podrá prolongarlo con un proyecto
razonable de país y menos con una
forzada ideología comunista. Sus
pretendidos líderes no están
en capacidad de enfrentar con éxito
la arremetida de un Movimiento realmente
unitario e incluyente que viene en crecimiento
(aprendiendo de sus errores y derrotas
episódicas) y que puede ofrecer
al país un modelo viable de desarrollo
económico con justicia social,
de real democracia efectiva y participativa,
con una administración pública
honesta y transparente, y que dé
respuesta de obras y no de simples palabras
como lo quiere la inmensa mayoría
de hogares y ciudadanos venezolanos.
No pretendo ser un enemigo de Hugo Chávez
y de los chavistas. Intento ser apenas
un crítico independiente, objetivo
y ponderado -como lo he venido siendo
por 20 años sobre diferentes gobiernos
y personajes políticos de países
de todo el mundo a través de mi
"Observatorio de Política
Internacional". Reconozco en
Chávez sus buenas intenciones y
grandes cualidades puestas al servicio
de una innegable vocación social.
Pero critico los enormes problemas que
ha propiciado su larga permanencia en
el poder y que siguen ahí esperando
solución para el futuro. Y cuestiono
las limitaciones y vicios de un estilo
personal autocrático de gobernar
que más que buscar el bien colectivo
intenta a toda costa perpetuarse en el
poder con los suyos.
No le ha ido bien a Venezuela en estos
14 años del comandante Chávez.
Pero a él -y a sus áulicos-
todo parecía resultarles bien (quiso
detener el tiempo, escribir él
su propia historia, diseñar sus
estatuas y proyectar para el futuro su
mito), como elocuentemente con su pizca
de sarcasmo lo describe Simón Alberto
Consalvi (4). " No le ha ido bien
a Venezuela con el comandante, pero al
comandante todo le ha sido propicio. Quería
gloria, y tiene gloria. No es poco ingresar
a las páginas del libro Redentores
del gran historiador mexicano Enrique
Krauze. Allí está junto
a Octavio Paz, José Martí,
Mario Vargas Llosa, Evita Perón,
Gabriel García Márquez,
el Che, Mariátegui, Rodó,
Vasconcelos. Junto a tantas estrellas
del pensamiento y de las ideas, Hugo Chávez
Frías aparece como <El caudillo
posmoderno>. El subtítulo reza:
<La historia como autobiografía>.
Krauze concluye que, parafraseando a Carlyle,
Chávez sostendrá que <la
historia de Venezuela no es más
que mi propia autobiografía>".
Engaño colectivo que vivía
-con cierta satisfacción- buena
proporción del imaginario venezolano
hasta que el pedruzco se despeñó
de lo alto, le está derrumbando
sin compasión su propia estatua
bien trabajada, y termina quitándole
la efímera vida sobre la que sustentaba
todo su imperio y dominio.
II.
Posible derrota del Chavismo sin-Chávez
Los
males de la República Bolivariana
En
cáusticas frases que ya citamos,
Simón Alberto Consalvi recuerda
lo que fue "El 7-F veinte años
después" (5) y pondera cómo
aunque el golpe fue un fracaso, la figura
del comandante Chávez se grabó
en el imaginario popular como la de un
redentor. El liderazgo político
se encargó de convertir aquella
derrota en victoria. A su juicio una revisión
del proceso será inevitable. Con
mayor razón ahora, se requiere
un proceso de revisión de la Revolución
Bolivariana a pesar de que el imaginario
chavista quisiera prolongarla una vez
ocurrida la falta absoluta del comandante
Chávez.
Se han acumulado tantos hechos y pruebas
en su contra en lo económico y
social, en lo ético e institucional,
en lo político, que ya la Revolución
bonita no es sostenible por ninguno de
sus herederos si es que alguno de ellos
logra imponerse en definitiva.
1) Respecto de lo económico y social
los datos son aterradores. El autorizado
y brillante analista venezolano con sede
en Washington y amplia audiencia internacional,
Moisés Naím, hizo recientemente
una escueta radiografía de la situación
actual de Venezuela (6) .
2) Respecto de lo ético e institucional,
Heinz Sonntag, en atrevida pero autorizada
"Carta abierta al presidente Chávez"(7)
le reclamó a nombre del pueblo
que "ha desmontado la institucionalidad
de la República, ha violado en
numerosas oportunidades la Constitución.
Ha instrumentado políticas económicas
atrasadas y erráticas que han venido
destruyendo la economía del país
y formando una red de corrupción
que implica el sector público,
la economía (todavía) privada
y la FAN (Fuerza Armada Nacional). Lo
presupuestos anuales han sido meros cuentos,
en los que el ingreso por el petróleo
es subestimado, y existen presupuestos
“paralelos”. Ha permitido
la violación de los derechos humanos
y civiles y está ahora empeñado
en transformar la sociedad venezolana
en comunista, una vez más en contra
de la Constitución y del voto del
pueblo en el referéndum del 2-D
hace cinco años. Ha promovido la
militarización de amplios espacios
políticos y sociales del país.
No ha enfrentado la inseguridad, es más,
ha permitido la formación de grupos
armados que participan en la violencia
que ahora caracteriza a nuestra sociedad.
Toda su gestión, señor Presidente,
está caracterizada por el amiguismo
y por el desconocimiento de bastante más
de la mitad de los venezolanos. Los inmensos
ingresos provenientes del petróleo
los ha usado sin control de la AN ni de
la Contraloría". A lo que
Eduardo Mayorca acota: "Mientras
el Presidente organizaba rumbosos desfiles
militares e invitaba a cuanto fantasma
del pasado le pasa por la cabeza para
que le hicieran comparsa, el país
se arruinaba no sólo en lo económico
sino en lo moral. Se ha perdido el respeto
por la cosa pública, por la defensa
de los bienes del Estado y de los principios
republicanos que intentó sembrar
Simón Bolívar con escasos
resultados". Y para Oswaldo Álvarez
Paz quien fuera excelente gobernador del
Zulia y candidato presidencial, en muy
reciente entrevista: "No hay precedentes
en la historia contemporánea de
un mayor grado de descomposición
material, política y ética
de la República que en este tiempo.
De doce militares postulados por el PSUV
fueron elegidos once, lo cual contribuye
al proceso de inversión de valores
que señalamos. Muere el constitucionalismo
y como consecuencia el civilismo"(8)
. 3) Y respecto de lo político,
se cae de su peso que la permanencia contumaz
de su mandatario es cada día más
intolerable y rechazada por los pueblos
-a través de medios pacíficos
o violentos- cualquiera que sea la constitución
política escrita o tradicional
que se hayan dado soberanamente. Esa permanencia
en el poder -casi sin excepción-
es un obstáculo para el desarrollo
sano de un país. "Una frase
sabia, acuñada por el historiador
inglés Lord Acton, resume siglos
de experiencia: <El poder corrompe,
y el poder absoluto corrompe absolutamente>.
La historia del siglo XX demuestra con
creces hasta qué punto tenía
razón: los autócratas que
prometieron el cielo en la tierra terminaron
por traer a sus pueblos hambre, desolación,
pobreza, guerra y muerte. En consecuencia,
la mayor prioridad de una auténtica
democracia es poner límites al
poder absoluto. Y Venezuela está
ahora mismo frente a esa necesidad histórica:
debe poner límites al poder absoluto.
Una nación no puede confiar indefinidamente
su destino en manos de un hombre. Y una
nación no debe confiar en la palabra
de un gobernante como si fuera la palabra
de Dios"(9) .
La opción Maduro en contravía
Nicolás Maduro quedó investido
por voluntad expresa y pública
del comandante Chávez no solo de
los atributos de Vicepresidente Ejecutivo
y Ministro de Relaciones Exteriores (cargos
que ya poseía) sino además
como el delfín y "heredero
del trono" para sucederlo, con preferencia
por sobre otros posibles candidatos y
miembros del notablato del PSUV. Sin muchos
títulos pero sí con experiencia
sindical y parlamentaria, ha sido lo que
los estadounidenses llaman un perfecto
"yes man". Un servidor
fiel, incondicional, discreto de su Jefe,
a quien lo sigue en todo ("hasta
más allá de la vida"
ha dicho): en sus doctrinas e ideología
política, proyectos, propósitos,
iniciativas y aun errores, y de quien
no critica sus órdenes ni siquiera
emite opiniones contrarias. No cabe duda
que éste ha sido su gran mérito
que le ha valido la distinción
para los cargos y ahora la explícita
preferencia del presidente Chávez
por sobre otros 'pesuvistas' -algunos
quizás de más cualidades,
mejor dotados, con más experiencia
e intachable militancia, pero en quienes
el Comandante tiene menos 'confianza'.
Aquí radica su fortaleza y pre-eminencia
relativa de Maduro, pero también
su gran debilidad para llegar a ser futuro
Presidente de Venezuela. El carisma personal
de un gran líder no se hereda ni
puede ser trasmitido por testamento. ¿De
dónde va a sacar Maduro el carisma
mesiánico (casi religioso) que
caracterizó a Chávez y que
sabía transmitir con cualidades
mediáticas inconfundibles que llegaban
al corazón del pueblo? Bien lo
advertía Manuel Malaver (10) cuando
dijo: "Es un gobierno de un caudillo,
de un jefe, muy centralizado, donde lo
que es el gobierno en sí es su
carisma, su presencia, su capacidad de
convocatoria. En la medida en que el apoyo
a ese líder disminuya, más
posibilidades tiene su gobierno de desarticularse".
Por defender sin 'chistar' a lo interno
del país y en lo internacional
la ideología política de
Chávez (made in Cuba), ni siquiera
sabemos si Maduro tiene una ideología
propia ni cuál sea la que iría
a aplicar. De su propia cosecha ¿qué
puede ofrecer Maduro para Venezuela? ¿Continuidad
total de lo dejado por Chávez o
cambio radical? ¿Qué tanto
de continuidad y en qué? ¿Qué
tanto de cambios y cuáles?
El PSUV actual no es garantía de
que lo pueda hacer. En anterior comentario
al intentar yo un análisis de aquellos
factores que representan de hecho debilidades
graves de la 'Revolución bonita'
-y que justifican el que se la pueda sindicar
como "farsa" a pesar de los
publicitados éxitos obtenidos electoralmente-
señalaba dos que se combinan entre
sí ( 11) : a) la falta de un partido
bien organizado que fuera el motor del
poder y a la vez el garante de una buena
administración estatal en todos
los niveles y b) la falta de una intensa
y persistente formación de los
líderes y conductores del proceso.
Guillermo García Ponce, uno de
los principales asesores ideológicos
del Comandante Hugo Chávez -y personaje
libre de cualquier sospecha para el régimen-
desde hace 10 años venía
insistiendo en la necesidad de organización
para defender la revolución (12)
. Y advertía que la revolución
requería de un alicate propio fuerte
y no de mercenarios trepadores: "Una
de las fallas fundamentales de este proceso
es que se ha mantenido el fraccionamiento
y la dispersión en el seno de las
fuerzas de avanzada, lo que ha permitido
una brecha por la cual se han colado trepadores,
oportunistas, no identificados políticamente
con el proceso" 2) Y esta ‘revolución’
no ha recorrido el camino ideológico
de formación, que suele ser largo
e imprescindible para la misma organización
de los militantes y seguidores. Toda revolución
socio-política seria y duradera
implica una ‘revolución cultural’.
Bien ha dicho el filósofo político
venezolano, Massimo Desiato (13) que “las
transformaciones sociales profundas y
radicales sólo acontecen porque
en el escenario aparece una nueva ‘formación
social’. No hay transformación
sin formación".
Teodoro Petkoff (14) ha sostenido con
franqueza y sin tapujos (15) que "Diosdado
Cabello es un líder, Nicolás
Maduro la sombra de Chávez”,
y que no cree que en Venezuela pueda existir
un chavismo sin Chávez “porque
el Presidente no tuvo tiempo de hacer
algo como lo que hizo Perón en
Argentina, donde todo el mundo es peronista
de alguna manera u otra. Será muy
difícil, porque en el chavismo,
nadie calza las botas de Chávez”.
La opción Capriles frente al Chavismo
sin-Chávez
Tras su significativo triunfo en las pasadas
elecciones para gobernadores (16 de diciembre)
frente a todo el ventajista aparato electoral
con que contaba el régimen, Henrique
Capriles ha quedado confirmado ante la
opinión nacional e internacional
como la figura que puede dar exitosamente
la pelea en la próxima ineludible
elección general presidencial que
se avecina. Porque encarna los mejores
valores jóvenes del país
y es el símbolo de un gobernante
diferente que sin exclusiones ni amiguismos
podrá ir dando soluciones reales
a los problemas dentro de una democracia
modernizadora, eficaz y conciliatoria,
como lo hizo durante sus dos períodos
en cuanto alcalde de Baruta y luego gobernador
de Miranda. Sus títulos universitarios,
sus cualidades personales, su estilo de
conducción, su desempeño
electoral, su proyecto de Venezuela con
un respectivo plan de gobierno bien asesorado
por equipos serios de estudiosos y especialistas
y supuesto el apoyo masivo que le seguirá
brindando la Mesa de Unidad Democrática
-más unificada y que sabrá
corregir errores pasados-, le aseguran
un respaldo popular democráticamente
consagratorio. La carrera electoral de
Capriles -en la que ha ganado a fuertes
adversarios chavistas- ha sido limpia
y exitosa, y lo volverá a ser contra
cualquier contrincante en este 2013. El
líder de la oposición ha
vivido una intensa carrera política
que lo ha transformado en un dirigente
sereno, optimista y exitoso para enfrentar
el candidato del chavismo.
La propuesta de Capriles <Hay
un camino> -según Pereira(16)-
seguirá incluyendo aunque depurados
y actualizados, tres ingredientes estratégicos.
Primero, usar el marco "progresista"
para instalarse en un espacio programático
centrista, que le permite evadir el debate
izquierda-derecha, escapar de las etiquetas
habituales del relato oficial y construir
eficazmente un contraste con el adversario.
El segundo ingrediente la idea de renovación
política, expresada en una frase
que utiliza desde hace varios años:
"Venezuela tiene más futuro
que pasado". El tercer componente
es la prioridad en la agenda social (reteniendo
y ampliando los aciertos de las <misiones>
de Chávez) anclada en dos temas
clave: la educación como herramienta
para superar la violencia y el empleo
como el antídoto para remediar
el hambre y la pobreza, ambas etiquetas
amparadas bajo el paraguas del progreso.
Es una estrategia de triangulación
que no se concentra solo en las debilidades
de la gestión oficial (inseguridad,
inflación, expropiaciones, geopolítica
aventurera), sino que busca competir con
las fortalezas programáticas que
pudiera presentar el chavismo si logra
escapar éste del rígido
uniforme de fuerza legado por Chávez
e introducir verdaderos cambios radicales
para una "revolución en la
revolución" que no se atrevieron
a liderar, en su momento cuando podían,
Castro en Cuba y Chávez en Venezuela.
Enrique Krauze es un valioso historiador
y ensayista mejicano, miembro del Colegio
Nacional de México, autor de varias
obras dentro del género denominado
'historia del presente', entre las cuales
destaco su volumen El poder y el delirio
que constituye un afilado perfil de Hugo
Chávez y del fenómeno social
que el mismo autor ha llamado <hugolatría>,
cuya consulta me permito recomendar por
lo exhaustivo de la información
manejada y la solidez de su análisis
(17) . De un artículo suyo publicado
pocos días antes de las elecciones
de octubre (18) entresaco estas dos frases
que me parecen objetivas y a la vez premonitorias.
"Henrique Capriles ha hecho una campaña
valiente y conciliadora. Sus propuestas
buscan recobrar la sensatez económica
y proteger las conquistas sociales (reales
o percibidas). Si triunfa tendrá
que restituir el sentido verdadero a una
democracia pervertida por los años
de gobierno de Chávez que tiene
todavía mucho apoyo../ Chávez
vencerá pero no convencerá,
y tras su eventual fallecimiento la división
interna de su grupo y la presión
interna e internacional podrían
propiciar una vuelta a la democracia plena,
que tendría el efecto adicional
de presionar la transición cubana
hasta acercarnos al momento -inédito
en nuestra historia- de una Iberoamérica
enteramente democrática".
Apreciación con la que Mario Vargas
Llosa, manteniendo su enfoque propio,
es coincidente (19) .
Para Teodoro Petkoff como conclusión
de todo su análisis (20): “El
saldo del chavismo es ínfimo y,
lo que es más lamentable, destructivo.
Aquí no ha habido lo que ha sido
denominado ‘destrucción creadora’
sino destrucción por afán
simple y llano de destruir, escudándose
siempre tras la coartada mentirosamente
revolucionaria…/ Si este régimen
lograra prolongarse en el tiempo, Venezuela
terminará siendo un despojo económico,
político, institucional y moral
mucho mayor de lo que ya es” .
En síntesis, el chavismo que deja
Chávez en herencia es muy negativo,
y por si fuera poco, sin-Chávez
no podrá competir exitosamente
ni llegar a tener un país como
el que anhelaba Simón Bolívar
(21) construido sobre "Libertad-Igualdad-Justicia".
26-12-12
NOTAS
:
1. Twiter de una joven
docente universitaria.
2. El Nacional,
Caracas 18 diciembre 2012.
3. Remito a mis lectores
a dos análisis sustantivos que
he publicado sobre el pasado, presente
y futuro de dicho fenómeno, titulados:
"El chavismo al banquillo" 08
mayo 2011 y "Sigue la farsa de la
revolución bonita" 11 octubre
2012, ambos accesibles en el sitio http://www.enrique-neira.com/Espanol/Editoriales/E112-Venezuela-Sigue-La-Farsa-Revolucion-Bonita.htm
y http://www.enrique-neira.com/Espanol/Editoriales/E54-El-Chavismo-Al-Banquillo.htm
4. Consalvi, "El
4-F, veinte años después",
El Nacional Caracas 8 de enero
2012.
5. El Nacional
8 enero 2012.
6. Moisés Naim,
http://efectonaim.ntn24.com/
7. H. Sonntag, El
Nacional 12 de diciembre 2012.
8. Alvarez Paz, El
Nacional 19 diciembre 2012.
9. Eduardo Semtei, El
Nacional 9 octubre 2012.
10. M. Malaver, BBC Mundo,
8 octubre 2012.
11. E. Neira, "Sigue
la farsa", 11 octubre 2012, accesible
en http://www.enrique-neira.com/Espanol/Editoriales/E112-Venezuela-Sigue-La-Farsa-Revolucion-Bonita.htm
12.
G. García Ponce, El
Nacional 20 enero 2002.
13. M. Desiato, El Nacional
14 noviembre 2004.
14. T. Petkoff un avezado político,
economista, protagonista por muchos años
en partidos de izquierda, confiable analista
de las realidades venezolanas, actual
director del diario Tal cual de Caracas
y quien mantiene un incisivo programa
dominical por el canal privado Globovisión
es autor de pertinentes libros para el
estudio del caso Venezuela como son: Checoeslovaquia
el socialismo como problema, Dos izquierdas,
Democracia para el socialismo, La Venezuela
de Chávez 2000, Chávez tal
cual 2002, El chavismo al banquillo 2011.
15. T. Petkoff en conversación
sostenida en el programa "La Hora
de Mario y Leonor" transmitido por
Noticias 24 Radio de Caracas el pasado
21 de diciembre.
16. Javier Pereira, "El
contendor", El Nacional
19 febrero 2012.
17. E. Krauze, "El
poder y el delirio", Caracas, Editorial
Alfa 2008.
18. E. Krauze, "La
esperanza de Venezuela" El País
Madrid 4 octubre 2012.
19. M. Vargas Llosa,
"La hora de Capriles", El Nacional
7 octubre 2012.
20. T. Petkoff, El chavismo
al banquillo, PÁGINAS 202-203.
21. Simón Bolívar,
Discurso el 13 de enero de 1815 en Bogotá,
Obras Completas Edición Tiempo
Presente, tomo V, p. 278.