Venezuela : Chavismo sin Chávez (Editorial 118)
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Chavismo sin Chávez (Editorial 118)
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La realidad diaria e inmediata del mundo en que vivimos -con sus sorpresas y a veces tragedias incontenibles- suele superar el “realismo mágico”, ese fantástico mundo de la novelística creado por García Márquez y otros notables escritores de la escuela latinoamericana, que encarnaban su fabulosa imaginación en hechos y personajes literarios que parecían siempre vivos y reales. Hoy la realidad en nuestro mundo venezolano y caribeño hace un recorrido en vía contraria por lo acontecido con el presidente Hugo Chávez Frías. Es una historia real que nos estremece más que cualquier filme o novela imaginaria. Ver para creer.

 

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I. Se desmorona el mito

El caso reciente y cercano de lo que ocurre en Venezuela puede ilustrar con tintes trágicos y fabulados lo que es la pesadilla inesperada que cae de repente sobre un hombre en la cúspide del poder, aparentemente invencible e inmortal. El Comandante Chávez, militar de carrera como paracaidista, llegado al poder en elecciones de 1989, muy locuaz por todos los medios oficiales y privados, con pleno control desde el Ejecutivo central sobre los demás poderes del Estado (Legislativo, Judicial, Electoral) logra en 14 años hacer suya la figura de Mesías -sabio, omnipresente, omnipotente y generoso- que encarna el mito del “gendarme necesario” al que es proclive el pueblo en nuestras oscilantes repúblicas. La necesidad de conseguir para la nación venezolana cierto orden con progreso y estabilidad interna y que además llegara a liderar un proceso de integración continental como lo soñó Bolívar, lo condujo a proponer planes y políticas que requerían de su acción como un “hegemón”, como “buen tirano”, en fin como “un César democrático" representante y regulador de la soberanía popular. Todo estaba en sus manos y nada importante se venía haciendo en su país sin sus decisiones personales. Era un “Príncipe”, un “Caudillo” que se creía enviado por la Providencia o el Destino, como lo fuera en su época Simón Bolívar, aquel “hombre del momento”, bien montado en su caballo blanco. Y para ello contó con los inmensos recursos del petróleo y sus buenos precios internacionales que superaron la suma de los gobiernos anteriores, a los que denominaba despectivamente “la Cuarta República”. Pero su mundo mental grandioso, aupado por un entorno adulador y complaciente (del que era vocero su propio partido) y su gran apego al poder, lo llevó a vivir una falsa seguridad sobre su presunta invencibilidad electoral, la inmortalidad terrena y un irremplazable legado político. Tras lograr una Reforma Constitucional que le permitió ser reelegido por segunda vez como Presidente el pasado octubre de 2011, se prometía seguir gobernando en elección permanente y continuada hasta el 2.030 o más. Pero todo se vino abajo, para él y para el pueblo venezolano, con la aparición de un grave y silencioso cáncer en su organismo, que fue tratado en Cuba como si allí estuviera la milagrosa curación de Lourdes y que se intentó pudiera seguir siendo disimulado en su gravedad e inminencia. El Gabo podría enriquecer con los nuevos rasgos de este personaje la ya célebre figura de su “Otoño del patriarca”, que resume con mano maestra, la variada tipología de los dictadores suramericanos.
El filme sobre Chávez podría rematar como colofón con la visión espectacular consignada en el Apocalipsis de Daniel - siglo II antes de Cristo (capítulo 2, versos 31-37). En ella un joven pero sabio profeta interpreta a Nabucodonosor, poderoso rey de Babilonia, un curioso sueño que con razón lo atormentaba: “Tú veías una enorme estatua, de extraordinario brillo y aspecto terrible, que se levantaba delante de tí. La cabeza de esta estatua era de oro, el pecho y los brazos de plata, las caderas y el vientre de bronce, las piernas de hierro, los pies parte de hierro y parte de loza de cerámica. Tú estabas mirando la estatua cuando de repente una piedra se desprendió, sin haber sido lanzada por ninguna mano, y vino a chocar contra los pies de hierro y loza de la estatua, haciéndola pedazos”. Desde esa lejana época, la famosa estatua ha simbolizado los grandes imperios, poderes terrenos y personajes autoritarios aparentemente invencibles, pero que reposan sobre una base inferior deleznable, que puede ser golpeada repentinamente por un simple pedruzco (sin que se sepa la mano que lo lanzó) y lleva a colapsar el coloso.

Repunte del chavismo (con-Chávez)

Las recientes elecciones regionales (16 diciembre 2012) confirmaron dos hechos.

1) Por un lado, el innegable poder carismático y hegemónico que todavía acompañaba al Comandante Chávez quien sobreponiéndose a un delicado cáncer tenía que actuar desde lejos en La Habana y con limitaciones desde Miraflores. Pero con valentía y tenacidad logró dejar el país teñido de "rojo rojito" con 21 gobernadores a favor de su Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV y apenas 3 gobernadores de la Oposición (en Miranda, Lara, Amazonas).

2) Por otro lado, la victoria fue de una sorpresiva y apabullante abstención de más del 50% (a pesar de la larga tradición de votar que tiene la gente en Venezuela). La abstención fue de más de 8 millones de ciudadanos hábiles para votar, penalizó a los dos bloques enfrentados y puede repartirse en dos mitades. Una es oficialista y constituye derrota para el mismo Chavismo cuyas bases populares señalan descontento y vienen "reclamando" sobre errores y sentidas debilidades del régimen (responsable de los altísimos niveles de inseguridad, inflación, desabastecimiento por improductividad, corrupción, grave deterioro institucional y de la economía). El consumismo alegre de estos días navideños muestra que hay mucho bolívar circulante en el país pero cada día más desvalorizado en su poder adquisitivo (en la frontera 9 Bs. llamados 'fuertes' hacen apenas 1 $ peso colombiano). Hay desengaño en el pueblo y escepticismo que no cree ya en tantas y pregonadas promesas que en 14 años ha hecho el gobierno de Chávez a pesar de tan ingentes recursos petroleros que ha tenido. Pero la Oposición quedó más golpeada: perdió esta vez el 40% de la base electoral que apoyó a Capriles como candidato único el pasado 7 de octubre (de los 6,5 millones de entonces, ahora sumó apenas 3,7 millones de votos). La derrota de la Oposición (que venía siendo bien liderada y coordinada en sus 20 fuerzas políticas por la Mesa de Unidad Democrática) resulta escandalosa, sorpresiva y trágica en esta coyuntura del país cuando se desmorona Chávez en su salud y vida. La Oposición tuvo la gran oportunidad de haberle arrebatado al Chavismo unas 12 de sus anteriores gobernaciones manteniendo las pocas pero importantes que ya tenía y que ahora perdió (Zulia, Táchira). Cotejados los resultados de las urnas hoy con los de octubre -sin excepción alguna- los votos depositados en cada Estado a favor de Capriles en octubre superan en cifras los de los actuales ganadores por el chavismo para gobernadores. "Qué tristeza la apatía e indiferencia de la gente! Qué triste ver que el país prefiere quedarse en casa y esperar a que el supuesto cáncer les haga el trabajo sucio!" (1) .

Vladimir Villegas ofrece elementos de juicio sobre lo ocurrido, en un comentario titulado "La avalancha roja y sus sobrevivientes"(2) en el que alaba como positivo el liderazgo opositor de Capriles que queda bien posicionado, pero no puede menos de admitir que "lo ocurrido el domingo es la consolidación del chavismo como fuerza política hegemónica en el país. Eso no puede ocultarse por muchas vueltas que se le dé al asunto. La oposición, salvo lo ocurrido en Miranda, Lara y Amazonas, vive una hora crítica, y lo peor que en el papel podría pasarle es tener que enfrentar en el corto plazo una nueva elección presidencial. Al menos en el corto plazo, el chavismo, con o sin Chávez, tiene las mejores cartas en este juego del poder".

Futuro del chavismo (sin-Chávez)

A pesar de lo anterior, un análisis serio y desprejuiciado puede invertir los factores negativos que están ahora pesando demasiado emocionalmente en un gran sector de la población, llevándola a concluir falsamente que "todo está perdido". El país entero (tanto chavista como no-chavista) entra irremediablemente (querámoslo o no) en una etapa de "transición" o reacomodamiento de todo lo que ha sido el intento por 14 años de una 'revolución bonita' bolivariana o 'socialismo siglo XXI' proclamado por Chávez y que ha fracasado. (3).
El chavismo sin-Chávez no puede estar seguro de sobrevivir y perpetuarse. En su amalgama y composición aleatoria no lo podrá lograr como fuerza política que estaba férreamente unificada al servicio de un hombre, ni podrá prolongarlo con un proyecto razonable de país y menos con una forzada ideología comunista. Sus pretendidos líderes no están en capacidad de enfrentar con éxito la arremetida de un Movimiento realmente unitario e incluyente que viene en crecimiento (aprendiendo de sus errores y derrotas episódicas) y que puede ofrecer al país un modelo viable de desarrollo económico con justicia social, de real democracia efectiva y participativa, con una administración pública honesta y transparente, y que dé respuesta de obras y no de simples palabras como lo quiere la inmensa mayoría de hogares y ciudadanos venezolanos.
No pretendo ser un enemigo de Hugo Chávez y de los chavistas. Intento ser apenas un crítico independiente, objetivo y ponderado -como lo he venido siendo por 20 años sobre diferentes gobiernos y personajes políticos de países de todo el mundo a través de mi "Observatorio de Política Internacional". Reconozco en Chávez sus buenas intenciones y grandes cualidades puestas al servicio de una innegable vocación social. Pero critico los enormes problemas que ha propiciado su larga permanencia en el poder y que siguen ahí esperando solución para el futuro. Y cuestiono las limitaciones y vicios de un estilo personal autocrático de gobernar que más que buscar el bien colectivo intenta a toda costa perpetuarse en el poder con los suyos.
No le ha ido bien a Venezuela en estos 14 años del comandante Chávez. Pero a él -y a sus áulicos- todo parecía resultarles bien (quiso detener el tiempo, escribir él su propia historia, diseñar sus estatuas y proyectar para el futuro su mito), como elocuentemente con su pizca de sarcasmo lo describe Simón Alberto Consalvi (4). " No le ha ido bien a Venezuela con el comandante, pero al comandante todo le ha sido propicio. Quería gloria, y tiene gloria. No es poco ingresar a las páginas del libro Redentores del gran historiador mexicano Enrique Krauze. Allí está junto a Octavio Paz, José Martí, Mario Vargas Llosa, Evita Perón, Gabriel García Márquez, el Che, Mariátegui, Rodó, Vasconcelos. Junto a tantas estrellas del pensamiento y de las ideas, Hugo Chávez Frías aparece como <El caudillo posmoderno>. El subtítulo reza: <La historia como autobiografía>. Krauze concluye que, parafraseando a Carlyle, Chávez sostendrá que <la historia de Venezuela no es más que mi propia autobiografía>".
Engaño colectivo que vivía -con cierta satisfacción- buena proporción del imaginario venezolano hasta que el pedruzco se despeñó de lo alto, le está derrumbando sin compasión su propia estatua bien trabajada, y termina quitándole la efímera vida sobre la que sustentaba todo su imperio y dominio.

II. Posible derrota del Chavismo sin-Chávez

Los males de la República Bolivariana

En cáusticas frases que ya citamos, Simón Alberto Consalvi recuerda lo que fue "El 7-F veinte años después" (5) y pondera cómo aunque el golpe fue un fracaso, la figura del comandante Chávez se grabó en el imaginario popular como la de un redentor. El liderazgo político se encargó de convertir aquella derrota en victoria. A su juicio una revisión del proceso será inevitable. Con mayor razón ahora, se requiere un proceso de revisión de la Revolución Bolivariana a pesar de que el imaginario chavista quisiera prolongarla una vez ocurrida la falta absoluta del comandante Chávez.

Se han acumulado tantos hechos y pruebas en su contra en lo económico y social, en lo ético e institucional, en lo político, que ya la Revolución bonita no es sostenible por ninguno de sus herederos si es que alguno de ellos logra imponerse en definitiva.

1) Respecto de lo económico y social los datos son aterradores. El autorizado y brillante analista venezolano con sede en Washington y amplia audiencia internacional, Moisés Naím, hizo recientemente una escueta radiografía de la situación actual de Venezuela (6) .
2) Respecto de lo ético e institucional, Heinz Sonntag, en atrevida pero autorizada "Carta abierta al presidente Chávez"(7) le reclamó a nombre del pueblo que "ha desmontado la institucionalidad de la República, ha violado en numerosas oportunidades la Constitución. Ha instrumentado políticas económicas atrasadas y erráticas que han venido destruyendo la economía del país y formando una red de corrupción que implica el sector público, la economía (todavía) privada y la FAN (Fuerza Armada Nacional). Lo presupuestos anuales han sido meros cuentos, en los que el ingreso por el petróleo es subestimado, y existen presupuestos “paralelos”. Ha permitido la violación de los derechos humanos y civiles y está ahora empeñado en transformar la sociedad venezolana en comunista, una vez más en contra de la Constitución y del voto del pueblo en el referéndum del 2-D hace cinco años. Ha promovido la militarización de amplios espacios políticos y sociales del país. No ha enfrentado la inseguridad, es más, ha permitido la formación de grupos armados que participan en la violencia que ahora caracteriza a nuestra sociedad. Toda su gestión, señor Presidente, está caracterizada por el amiguismo y por el desconocimiento de bastante más de la mitad de los venezolanos. Los inmensos ingresos provenientes del petróleo los ha usado sin control de la AN ni de la Contraloría". A lo que Eduardo Mayorca acota: "Mientras el Presidente organizaba rumbosos desfiles militares e invitaba a cuanto fantasma del pasado le pasa por la cabeza para que le hicieran comparsa, el país se arruinaba no sólo en lo económico sino en lo moral. Se ha perdido el respeto por la cosa pública, por la defensa de los bienes del Estado y de los principios republicanos que intentó sembrar Simón Bolívar con escasos resultados". Y para Oswaldo Álvarez Paz quien fuera excelente gobernador del Zulia y candidato presidencial, en muy reciente entrevista: "No hay precedentes en la historia contemporánea de un mayor grado de descomposición material, política y ética de la República que en este tiempo. De doce militares postulados por el PSUV fueron elegidos once, lo cual contribuye al proceso de inversión de valores que señalamos. Muere el constitucionalismo y como consecuencia el civilismo"(8) . 3) Y respecto de lo político, se cae de su peso que la permanencia contumaz de su mandatario es cada día más intolerable y rechazada por los pueblos -a través de medios pacíficos o violentos- cualquiera que sea la constitución política escrita o tradicional que se hayan dado soberanamente. Esa permanencia en el poder -casi sin excepción- es un obstáculo para el desarrollo sano de un país. "Una frase sabia, acuñada por el historiador inglés Lord Acton, resume siglos de experiencia: <El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente>. La historia del siglo XX demuestra con creces hasta qué punto tenía razón: los autócratas que prometieron el cielo en la tierra terminaron por traer a sus pueblos hambre, desolación, pobreza, guerra y muerte. En consecuencia, la mayor prioridad de una auténtica democracia es poner límites al poder absoluto. Y Venezuela está ahora mismo frente a esa necesidad histórica: debe poner límites al poder absoluto. Una nación no puede confiar indefinidamente su destino en manos de un hombre. Y una nación no debe confiar en la palabra de un gobernante como si fuera la palabra de Dios"(9) .

La opción Maduro en contravía

Nicolás Maduro quedó investido por voluntad expresa y pública del comandante Chávez no solo de los atributos de Vicepresidente Ejecutivo y Ministro de Relaciones Exteriores (cargos que ya poseía) sino además como el delfín y "heredero del trono" para sucederlo, con preferencia por sobre otros posibles candidatos y miembros del notablato del PSUV. Sin muchos títulos pero sí con experiencia sindical y parlamentaria, ha sido lo que los estadounidenses llaman un perfecto "yes man". Un servidor fiel, incondicional, discreto de su Jefe, a quien lo sigue en todo ("hasta más allá de la vida" ha dicho): en sus doctrinas e ideología política, proyectos, propósitos, iniciativas y aun errores, y de quien no critica sus órdenes ni siquiera emite opiniones contrarias. No cabe duda que éste ha sido su gran mérito que le ha valido la distinción para los cargos y ahora la explícita preferencia del presidente Chávez por sobre otros 'pesuvistas' -algunos quizás de más cualidades, mejor dotados, con más experiencia e intachable militancia, pero en quienes el Comandante tiene menos 'confianza'. Aquí radica su fortaleza y pre-eminencia relativa de Maduro, pero también su gran debilidad para llegar a ser futuro Presidente de Venezuela. El carisma personal de un gran líder no se hereda ni puede ser trasmitido por testamento. ¿De dónde va a sacar Maduro el carisma mesiánico (casi religioso) que caracterizó a Chávez y que sabía transmitir con cualidades mediáticas inconfundibles que llegaban al corazón del pueblo? Bien lo advertía Manuel Malaver (10) cuando dijo: "Es un gobierno de un caudillo, de un jefe, muy centralizado, donde lo que es el gobierno en sí es su carisma, su presencia, su capacidad de convocatoria. En la medida en que el apoyo a ese líder disminuya, más posibilidades tiene su gobierno de desarticularse". Por defender sin 'chistar' a lo interno del país y en lo internacional la ideología política de Chávez (made in Cuba), ni siquiera sabemos si Maduro tiene una ideología propia ni cuál sea la que iría a aplicar. De su propia cosecha ¿qué puede ofrecer Maduro para Venezuela? ¿Continuidad total de lo dejado por Chávez o cambio radical? ¿Qué tanto de continuidad y en qué? ¿Qué tanto de cambios y cuáles?

El PSUV actual no es garantía de que lo pueda hacer. En anterior comentario al intentar yo un análisis de aquellos factores que representan de hecho debilidades graves de la 'Revolución bonita' -y que justifican el que se la pueda sindicar como "farsa" a pesar de los publicitados éxitos obtenidos electoralmente- señalaba dos que se combinan entre sí ( 11) : a) la falta de un partido bien organizado que fuera el motor del poder y a la vez el garante de una buena administración estatal en todos los niveles y b) la falta de una intensa y persistente formación de los líderes y conductores del proceso. Guillermo García Ponce, uno de los principales asesores ideológicos del Comandante Hugo Chávez -y personaje libre de cualquier sospecha para el régimen- desde hace 10 años venía insistiendo en la necesidad de organización para defender la revolución (12) . Y advertía que la revolución requería de un alicate propio fuerte y no de mercenarios trepadores: "Una de las fallas fundamentales de este proceso es que se ha mantenido el fraccionamiento y la dispersión en el seno de las fuerzas de avanzada, lo que ha permitido una brecha por la cual se han colado trepadores, oportunistas, no identificados políticamente con el proceso" 2) Y esta ‘revolución’ no ha recorrido el camino ideológico de formación, que suele ser largo e imprescindible para la misma organización de los militantes y seguidores. Toda revolución socio-política seria y duradera implica una ‘revolución cultural’. Bien ha dicho el filósofo político venezolano, Massimo Desiato (13) que “las transformaciones sociales profundas y radicales sólo acontecen porque en el escenario aparece una nueva ‘formación social’. No hay transformación sin formación".

Teodoro Petkoff (14) ha sostenido con franqueza y sin tapujos (15) que "Diosdado Cabello es un líder, Nicolás Maduro la sombra de Chávez”, y que no cree que en Venezuela pueda existir un chavismo sin Chávez “porque el Presidente no tuvo tiempo de hacer algo como lo que hizo Perón en Argentina, donde todo el mundo es peronista de alguna manera u otra. Será muy difícil, porque en el chavismo, nadie calza las botas de Chávez”.

La opción Capriles frente al Chavismo sin-Chávez


Tras su significativo triunfo en las pasadas elecciones para gobernadores (16 de diciembre) frente a todo el ventajista aparato electoral con que contaba el régimen, Henrique Capriles ha quedado confirmado ante la opinión nacional e internacional como la figura que puede dar exitosamente la pelea en la próxima ineludible elección general presidencial que se avecina. Porque encarna los mejores valores jóvenes del país y es el símbolo de un gobernante diferente que sin exclusiones ni amiguismos podrá ir dando soluciones reales a los problemas dentro de una democracia modernizadora, eficaz y conciliatoria, como lo hizo durante sus dos períodos en cuanto alcalde de Baruta y luego gobernador de Miranda. Sus títulos universitarios, sus cualidades personales, su estilo de conducción, su desempeño electoral, su proyecto de Venezuela con un respectivo plan de gobierno bien asesorado por equipos serios de estudiosos y especialistas y supuesto el apoyo masivo que le seguirá brindando la Mesa de Unidad Democrática -más unificada y que sabrá corregir errores pasados-, le aseguran un respaldo popular democráticamente consagratorio. La carrera electoral de Capriles -en la que ha ganado a fuertes adversarios chavistas- ha sido limpia y exitosa, y lo volverá a ser contra cualquier contrincante en este 2013. El líder de la oposición ha vivido una intensa carrera política que lo ha transformado en un dirigente sereno, optimista y exitoso para enfrentar el candidato del chavismo.

La propuesta de Capriles <Hay un camino> -según Pereira(16)- seguirá incluyendo aunque depurados y actualizados, tres ingredientes estratégicos. Primero, usar el marco "progresista" para instalarse en un espacio programático centrista, que le permite evadir el debate izquierda-derecha, escapar de las etiquetas habituales del relato oficial y construir eficazmente un contraste con el adversario. El segundo ingrediente la idea de renovación política, expresada en una frase que utiliza desde hace varios años: "Venezuela tiene más futuro que pasado". El tercer componente es la prioridad en la agenda social (reteniendo y ampliando los aciertos de las <misiones> de Chávez) anclada en dos temas clave: la educación como herramienta para superar la violencia y el empleo como el antídoto para remediar el hambre y la pobreza, ambas etiquetas amparadas bajo el paraguas del progreso. Es una estrategia de triangulación que no se concentra solo en las debilidades de la gestión oficial (inseguridad, inflación, expropiaciones, geopolítica aventurera), sino que busca competir con las fortalezas programáticas que pudiera presentar el chavismo si logra escapar éste del rígido uniforme de fuerza legado por Chávez e introducir verdaderos cambios radicales para una "revolución en la revolución" que no se atrevieron a liderar, en su momento cuando podían, Castro en Cuba y Chávez en Venezuela.

Enrique Krauze es un valioso historiador y ensayista mejicano, miembro del Colegio Nacional de México, autor de varias obras dentro del género denominado 'historia del presente', entre las cuales destaco su volumen El poder y el delirio que constituye un afilado perfil de Hugo Chávez y del fenómeno social que el mismo autor ha llamado <hugolatría>, cuya consulta me permito recomendar por lo exhaustivo de la información manejada y la solidez de su análisis (17) . De un artículo suyo publicado pocos días antes de las elecciones de octubre (18) entresaco estas dos frases que me parecen objetivas y a la vez premonitorias. "Henrique Capriles ha hecho una campaña valiente y conciliadora. Sus propuestas buscan recobrar la sensatez económica y proteger las conquistas sociales (reales o percibidas). Si triunfa tendrá que restituir el sentido verdadero a una democracia pervertida por los años de gobierno de Chávez que tiene todavía mucho apoyo../ Chávez vencerá pero no convencerá, y tras su eventual fallecimiento la división interna de su grupo y la presión interna e internacional podrían propiciar una vuelta a la democracia plena, que tendría el efecto adicional de presionar la transición cubana hasta acercarnos al momento -inédito en nuestra historia- de una Iberoamérica enteramente democrática". Apreciación con la que Mario Vargas Llosa, manteniendo su enfoque propio, es coincidente (19) .

Para Teodoro Petkoff como conclusión de todo su análisis (20): “El saldo del chavismo es ínfimo y, lo que es más lamentable, destructivo. Aquí no ha habido lo que ha sido denominado ‘destrucción creadora’ sino destrucción por afán simple y llano de destruir, escudándose siempre tras la coartada mentirosamente revolucionaria…/ Si este régimen lograra prolongarse en el tiempo, Venezuela terminará siendo un despojo económico, político, institucional y moral mucho mayor de lo que ya es” .

En síntesis, el chavismo que deja Chávez en herencia es muy negativo, y por si fuera poco, sin-Chávez no podrá competir exitosamente ni llegar a tener un país como el que anhelaba Simón Bolívar (21) construido sobre "Libertad-Igualdad-Justicia".

26-12-12

NOTAS :

1. Twiter de una joven docente universitaria.
2. El Nacional, Caracas 18 diciembre 2012.
3. Remito a mis lectores a dos análisis sustantivos que he publicado sobre el pasado, presente y futuro de dicho fenómeno, titulados: "El chavismo al banquillo" 08 mayo 2011 y "Sigue la farsa de la revolución bonita" 11 octubre 2012, ambos accesibles en el sitio http://www.enrique-neira.com/Espanol/Editoriales/E112-Venezuela-Sigue-La-Farsa-Revolucion-Bonita.htm y http://www.enrique-neira.com/Espanol/Editoriales/E54-El-Chavismo-Al-Banquillo.htm
4. Consalvi, "El 4-F, veinte años después", El Nacional Caracas 8 de enero 2012.
5. El Nacional 8 enero 2012.
6. Moisés Naim, http://efectonaim.ntn24.com/
7. H. Sonntag, El Nacional 12 de diciembre 2012.
8. Alvarez Paz, El Nacional 19 diciembre 2012.
9. Eduardo Semtei, El Nacional 9 octubre 2012.
10. M. Malaver, BBC Mundo, 8 octubre 2012.
11. E. Neira, "Sigue la farsa", 11 octubre 2012, accesible en http://www.enrique-neira.com/Espanol/Editoriales/E112-Venezuela-Sigue-La-Farsa-Revolucion-Bonita.htm
12. G. García Ponce, El Nacional 20 enero 2002.
13.
M. Desiato, El Nacional 14 noviembre 2004.
14.
T. Petkoff un avezado político, economista, protagonista por muchos años en partidos de izquierda, confiable analista de las realidades venezolanas, actual director del diario Tal cual de Caracas y quien mantiene un incisivo programa dominical por el canal privado Globovisión es autor de pertinentes libros para el estudio del caso Venezuela como son: Checoeslovaquia el socialismo como problema, Dos izquierdas, Democracia para el socialismo, La Venezuela de Chávez 2000, Chávez tal cual 2002, El chavismo al banquillo 2011.
15. T. Petkoff en conversación sostenida en el programa "La Hora de Mario y Leonor" transmitido por Noticias 24 Radio de Caracas el pasado 21 de diciembre.
16. Javier Pereira, "El contendor", El Nacional 19 febrero 2012.
17. E. Krauze, "El poder y el delirio", Caracas, Editorial Alfa 2008.
18. E. Krauze, "La esperanza de Venezuela" El País Madrid 4 octubre 2012.
19. M. Vargas Llosa, "La hora de Capriles", El Nacional 7 octubre 2012.
20. T. Petkoff, El chavismo al banquillo, PÁGINAS 202-203.
21. Simón Bolívar, Discurso el 13 de enero de 1815 en Bogotá, Obras Completas Edición Tiempo Presente, tomo V, p. 278.