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INTRODUCCIÓN
Con
32 países y más de 500
millones de habitantes, América
Latina -incluido el Gran Caribe- es
una región compleja y basculante
en sus procesos económicos,
sociales, políticos. En conjunto
tiene ya una democracia bastante generalizada
y consolidada; pero que, a la vez,
se encuentra cuestionada por su irrelevancia
para resolver los problemas y demandas
de la sociedad. Se observa en el subcontinente
un mayor nacionalismo, reticencia
frente a la globalización y
una cierta animosidad con desconfianza
de lo estadounidense (aunque no de
la 'american way of life').
Hoy América Latina parece más
lejos de encontrar una expresión
política para sus problemas
sociales que hace treinta años.
En eso radica lo esencial: eso es
lo que está en juego y ahí
está el fracaso. El rasgo más
importante del sistema político
latinoamericano ha sido la constante
incapacidad de crear una democracia
social como resultado de una verdadera
revolución social.
En el mapa geo-político de
América Latina y el Caribe,
el espectro ideológico oscila
de la derecha a la izquierda, y en
la izquierda va desde el rojo vivo
radical (Cuba, Venezuela, Bolivia)
hasta el rosado, pasando por un socialismo
moderado y democrático (Chile,
Brasil, Uruguay, Paraguay) sin mencionar
los países de centro modernizante
(Colombia, Perú, Costa Rica,
Panamá, República Dominicana).
Latinoamérica para los países
desarrollados es un continente olvidado
e irrelevante, al que generalizando
se le colocan etiquetas no siempre
reales; continente lleno de maravillas,
recursos, sorpresas y paradojas, dentro
del cual cada país es un microcosmos
diferente a sus vecinos. Con aprecio
y cariño me referiré
a acontecimientos y personajes de
esta región, poniendo más
atención a ciertos países
por el mayor interés y conocimiento
personal directo que poseo de ellos
(tales Colombia, Venezuela y Bolivia).
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