Ensayo
en 4 artículos interconectados:
I. El racimo ideológico de Chávez.
II. Caracterizaciones políticas de
Chávez.
III. Errores garrafales de Chávez.
IV. El haraquiri del chavismo.
I.
El racimo ideológico de Chávez
Una
de las preguntas más acuciosas para
todo analista del fenómeno Chávez
es la referente a su pensamiento político,
al ideario que ayudó a conformar
su personalidad como caudillo, a los componentes
ideológicos que configuraron su proceso
revolucionario.
Desde el día en que emergió
a la luz pública, Hugo Chávez
fue un personaje difícil de entender
y descifrar. Las ideas que animaron su discurso
han sido y siguen siendo "arcanas"
en el sentido clásico latino. Es
decir,misteriosas y secretas, con un raciocinio
oculto tras una retórica histriónica
y espumosa, repleta de ambigüedades
o naderías que –casual o deliberadamente-desviaban
la atención de su verdadero objetivo,
el cual podría parecer por lo tanto
como contradictorio. De ahí las diversas
interpretaciones a que ha dado lugar.
En un extremo, hay quienes aseguran que
el Comandante no tenía un pensamiento
social político definido sino "un
rancho en la cabeza, no piensa en grande,
en progreso, en ascenso y desarrollo sino
en confrontación y destrucción”
(Paciano Padrón, Frontera 30 octubre
2003). “Esta revolución será
muy rica en armas, pero es muy pobre en
ideas. En el país no sólo
existe un problema de actores, sino también
de guión” (Gerver Torres, expresidente
del FIV. El Nacional 9 diciembre 2001).
Un experto filósofo afirma que“Hugo
Chávez es una monstruosidad ideológica
porque ahí hay de todo y de la manera
más contradictoria: militarismo,
arcaísmo ideológico y un punto
de mitología izquierdista, pero de
retórica, de vaciedades” (F.
Rodríguez, El Nacional 21 julio 2002).
Y se llegó a hablar en "Dos
visiones de un enigma", de "un
laberinto ideológico, en el que no
se puede encontrar un proyecto de país-sociedad
a establecer" (A. Blanco y A. Arvelo,
El Nacional 28 marzo 1998).
En el otro extremo hay quienes con Jorge
Olavarría advirtieron con tiempo
que nos equivocamos y engañamos sobre
Chávez desde al comienzo: “Todo
lo que Hugo Chávez está haciendo
y deshaciendo, sigue un plan preconcebido
con un objetivo definido y unos medios para
alcanzarlo” (El Nacional 11 julio
1999).
Yo personalmente me he ubicado en una franja
intermedia la de quienes opinamos que existiendo
unas tendencias y referentes ideológicos
innegables, el “chavismo” estuvo
tejiendo y destejiendo su tela doctrinaria,
tratando de avanzar en zigzagueos, sin ideología
definida, siguiendo la voz de mando del
capitán de la regata en sus “Aló
presidente” dominicales, condicionados
por los vientos que soplaban y las circunstancias
variables del entorno nacional e internacional
que obligaba a estar corrigiendo la ruta
y superar bandazos de un lado y otro.
Los elementos más característicos
de ese racimo de ideología política
que pudiera definir el régimen de
Chávez y a un grupo de seguidores
, configuran una extraña mezcla o
salpicón (‘tisana’) de
varias frutas de sabor indefinible. La describió
Jorge Olavarría ya citado (El Nacional
20 junio 1999): "Son frutas variadas,
exóticas y multisápidas y
hoy todos son felices ingredientes de la
jalea del chavismo".
Enumero algunos de dichos ingredientes.
• Inclinación por el darwinismo
social (‘los más fuertes son
los que sobreviven’) y tendencia al
autoritarismo para lograr los fines–sin
escrúpulos–respecto de los
medios a utilizar, rasgos que han sido propios
del fascismo y en general de todos los regímenes
totalitarios.
• Son verificables ciertas referencias
a un justicialismo peronista, a través
de la versión que le facilitó
inicialmente el argentino Norberto Ceresole,
a saber: liquidación de los partidos,
alianza clave trabajadores-militares, comunicación
directa jefe-masas populares, discurso populista
y distribución de bienes más
allá de lo que se produce.
• Más recientemente se observó
un cierto influjo de la llamada“Cuarta
Vía” del alemán residenciado
en México, Heinz Dieterich, con su
intento de actualizar el marxismo para América
Latina proponiendo que sean el sujeto revolucionario
las actuales masas indígenas y pauperizadas
del subcontinente. De él tomó
la designación "Socialismo del
siglo XX".
• El discurso obsesivo contra los
“oligarcas” y la convocatoria
a los desposeídos son préstamos
de un marxismo-leninismo clásico.
Y hay un evidente y claro favoritismo, aunque
anacrónico, por el modelo castrista
cubano.
• La insistencia inicial en una democracia
asambleísta, con decisiones que se
tomen en reuniones tumultuarias del pueblo,
pudiera evocar una reminiscencia de Robespierre
y la Revolución francesa en sus comienzos.
• Tras los intentos de concentrar
más poderes en el Ejecutivo y ayudarse
de algún oscuro Montesinos pudiera
proyectarse la sombra (inicialmente exitosa
y al final fracasada) de Fujimori en el
Perú.
• Alusiones expresas a Zamora y Bolívar
como inspiración autóctona
pudieran asumirse más como retórica
que como decanado pensamiento político
y tenderían a reforzar el marco neo-populista
en que realmente se mueve el intento bolivariano.
Como una síntesis, que fundamentaría
la “revolución bolivariana”(en
una extraña y anacrónica mezcla
de elementos), sigue hablándose del
“árbol de las tres raíces”,
al que hacían referencia los comandantes
del 4 de febrero, precursores del movimiento.
Son ellas Simón Bolívar, el
maestro Simón Rodríguez y
Ezequiel Zamora. Pero a estas supuestas
raíces se adhieren otras plantas
trepadoras provenientes del hábitat
cubano como Fidel Castro, el Che Guevara,
José Martí.
El resultado es una confusa mezcla de nacionalismo
militarista, caudillismo político
(con añoranza del ‘gendarme
necesario’ de la mitología
política venezolana), una especie
de democratismo autocrático, una
cierta tendencia al socialismo e indigenismo
y un evidente neo-populismo carismático
y consumista, apoyado y bien alimentado
por un Estado rentista y superprotector,
como es el venezolano.
Uno de los más serios conocedores
del acontecer venezolano resume la impresión
que nos deja el racimo ideológico
de la revolución bolivariana: "Siempre
dijimos que el chavismo es un movimiento
heterogéneo cruzado por muchas contradicciones"
(T. Petkoff, Hugo Chávez tal cual,
Caracas 2002, p. 54).
II.
CARACTERIZACIONES POLÍTICAS DE CHÁVEZ
¿Quién
fue Hugo Chávez Frías?, se
sigue preguntando todo el mundo. Sigue abierta
la gran interrogante que con autorizada
autoridad intelectual y moral planteó
en el año 2000 Manuel Caballero (
La gestación de Hugo Chávez,
Caracas, Catarata, p. 147): "¿Es
Chávez un líder popular adorado
por las masas? ¿Es un demócrata?
¿Es un fascista? ¿Es un demagogo
populista? ¿Es un caudillo de esos
que han plagado la historia de América
Latina? ¿Es un gobernante con autoridad,
o un gobernante autoritario? ¿Es
un iluminado mesiánico? ¿Es
un militar típico? ¿Es un
venezolano del montón, en quien el
país se reconoce?".
Mucho se ha escrito y se seguirá
escribiendo sobre el perfil personal de
Chávez y sobre las características
bizarras de su estilo de gobierno durante
14 años en Venezuela. Ellas darían
para que Gabriel García Márquez
enriqueciera novedosamente el prototipo
de caudillo caribeño y latinoamericano
que delineó en su famoso El otoño
del patriarca recogiendo allí, en
un solo personaje, los rasgos de singulares
gobernantes de muchas de nuestras repúblicas.
Uno de los mejores retratos de Chávez
es el elaborado por quien fuera su fuerte
oponente político, Jorge OLAVARRÍA
(El Nacional 21 enero del 2002):
"Hay que reconocer que es un hombre
de una astucia y una temeridad excepcional,
de un gran carisma personal. Es un encantador
de serpientes. Yo creo que es el demagogo
más poderoso, más convincente
de la Venezuela del siglo XX. Por eso no
hay que subestimarlo. Los que piensan que
Chávez está caído están
equivocados, porque sería un salto
atrás".
Cualquier intento de clasificar a un personaje
tan singular y complejo en su realidad,como
es Chávez Frías, rompe los
moldes y estereotipos que usamos los cientistas
sociales. Pero me ciñeré sustantivamente
a delimitar el campo de cinco de las preguntas
que con más frecuencia se hace la
gente sobre él.
1•¿Fue Chávez fascista?
Por lo general se tiende a calificar de
“fascista” a cualquier régimen
bonapartista, a un simple autoritarismo,
a cualquier actitud represiva aunque no
sea sistemática. Hablando con propiedad,
“el fascismo denota, tanto el movimiento
que llevó a Mussolini al poder en
Italia (1922-1945), como la ideología
política que inspiró a dicho
movimiento y a partidos semejantes de otros
países” (Véase Enrique
Neira “Fascismos”, El saber
del poder. Introducción a la política,
Mérida, Universidad de Los Andes
9a. edición 2014, pp. 284-289).
El
italiano Umberto Eco ha acuñado el
término “Ur-fascismo”,
que equivaldría en español
a “fascismo elemental”, aplicable
a muchos otros fenómenos que no son
del ámbito nacional italiano o alemán.
Este “fascismo fussy”lo describe
Eco con doce características, la
mitad de las cuales son aplicables a nuestro
caso. Tales:
a) El culto de la tradición, que
suele convertirse en verdad única.
b) El tradicionalismo como rechazo a la
modernidad.
c) El irracionalismo como culto de la acción
por la acción.Pensar es una castración.Se
admira al hombre que “tira la patada”.
d) El llamamiento a las clases medias frustradas,
que pueden ser
llevadas a la búsqueda de soluciones
mágicas, milagrosas.
e) El pueblo se concibe como una unidad
monolítica, que
expresa la voluntad común y cuyo
intérprete es el líder.
f) Es un batiburrillo ideológico,
una colcha de retazos.
Bien advierte mi colega A. Ramos Jiménez
que "más que una ideología
política, el fascismo constituye
una actitud ante la vida que –alimentándose
en el conflicto que a la larga provoca el
caos- vive bajo fuertes tensiones que le
sirven de combustible. Por ello, los fascistas
aparecen siempre como los <administradores
del caos>, que exigen la movilización
permanente de la masa bajo una disciplina
más bélica que militar"(“Dinámicas
fascistas” El Nacional 15 enero 2002).
2. ¿Fue Chávez izquierdista?
A más de las tres raíces evocadas
como su fundamento ideológico por
los alzados de 1992, existían ya
otras raíces más concretas
y contemporáneas cultivadas dentro
de la Academia Militar venezolana y los
cuarteles. Una de ellas la Izquierda militarista,
que irá de la mano con un Nacionalismo
militar.
En pocas páginas recoge bien esta
problemática Carlos Blanco (Revolución
y desilusión, 2002 pp. 55-74) en
las que subraya cómo los militares
en Venezuela han sido siempre el sujeto
de la sedición y el objeto de la
seducción. Existiendo una izquierda
latente, fue gestándose allí
una izquierda militarista, desconfiada de
los civiles pero que sabía que debería
ponerse al servicio del pueblo, para una
causa revolucionaria en la que los militares
nacionalistas sustituyan al proletariado
y al campesinado de otras revoluciones.
“El proyecto cívico-militar
se convirtió en la práctica,
en un proyecto básicamente militar,
nacionalista, de izquierda y con pretensiones
revolucionarias”(p. 66). Aunque ‘izquierda’
y ‘derecha’ son dimensiones
espaciales (y la política no es ni
geometría ni topografía),
en una percepción ideológica
solemos hoy ubicar a la derecha la dominación
y a la izquierda lo que conlleva reto y
oposición. Con simplismo podría
yo definir Izquierda la tendencia al cambio
social en la dirección de mayor igualdad
(política, económica o social);
y Derecha la que apoya un orden social tradicional
(más o menos jerárquico) y
no se inclina a los cambios para mayor igualdad.
Enrique Rubio, intelectual de la actual
política uruguaya, autor de La izquierda
del futuro (Montevideo, Frente Amplio 2000),
recomienda a la izquierda marxista para
que sea viable en las actuales coyunturas
nacionales:
1) reelaborar su memoria (saldar algunas
cuentas pendientes del marxismo clásico);
2) gobernar con la globalización
(es decir insertarse en ella, pero de acuerdo
con sus propios objetivos); 3) dar cauce
al empuje transnacional y a la integración
regional; 4) reformar el Estado con miras
a unademocratización de la economía;
5) estimular el dinamismo de la sociedad;
6) buscar las confluencias de las fuerzas
progresistas a escala internacional; y 7)
algo muy importante, promover más
democracia y no menos. Su consigna: “Queremos
vino nuevo en odres nuevos”.
Respecto de nuestro caso concreto venezolano,
T. Petkoff (con todo su largo recorrido
revolucionario y bagaje izquierdista) ha
sido muy enfático en denunciar esa
izquierda anclada en los años sesenta
y que ni se ha enterado de la caída
del muro de Berlín. La denomina “la
izquierda borbónica”. La tilda
de minusválida intelectualmente y
de incapaz para aprender de los viejos errores
y para decidirse de una vez a volver la
página.
De todos modos, a Chávez habría
que ubicarlo en la izquierda, a pesar de
elementos conservadores de su entorno y
de la “dinámica fascista”
de extrema derecha de su movimiento. Su
gestación en el seno de un militarismo
de izquierda, muchas de sus lecturas preferidas,
sus amistades privilegiadas nacional e internacionalmente,
su visceral anti-americanismo y, en especial,
el nexo estrecho que estableció desde
años atrás con quien fue su
modelo y guía revolucionario, Fidel
Castro, no dejan lugar a dudas.
3•¿Fue Chávez populista?
El discurso, el estilo, los gestos demagógicos
suelen confundirse con populismo. En nuestra
región hay ejemplos recientes de
retorno de líderes neopopulistas
porque quien quiera llegar al gobierno y
mantenerse en él, tiene que apelar
al ‘pueblo’ y tratar de movilizarlo.
Es decir, en alguna forma convertirse en
‘demagogo’ (conductor de pueblo).El
populismo es un plato político que
se cocina con todas las salsas: populistas
fueron Hitler y Mussolini, Franklin Delano
Roosevelt y Ronald Reagan, Charles de Gaulle
y Menagen Beguin; y en América Latina
lo han sido (de una manera u otra) Perón
y Rómulo Betancourt, Lázaro
Cárdenas, Getulio Vargas, Alfonso
López y Fidel Castro.
Pero
no bastan una simple apariencia ni las simples
promesas que halaguen al pueblo. Además
de la 'demagogia' verbal o por otros medios,
se requiere de una gobernabilidad eficaz
que atienda realmente a los reclamos y necesidades
de toda la población.
El
populismo se caracteriza sobre todo por
una distribución complaciente de
la riqueza desde un Gobierno paternal, que
no asegura la correspondiente producción
de dicha riqueza. Suele acompañarse
de un gigantismo del Estado y un exagerado
intervencionismo de la esfera pública
en toda la sociedad. Se da burocratización
excesiva. Y se va poniendo en evidencia
la ineficacia del Estado para dar respuesta
eficaz a las necesidades reales del pueblo.
Ello va produciendo un descontento general
de la población por las expectativas
creadas y no satisfechas, una desilusión
del pueblo por las promesas que se le hicieron
no cumplidas, hasta un colapso del régimen
por su ineficacia e ingobernabilidad.
4. ¿Fue Chávez revolucionario?
Un serio historiador venezolano, J.L.Salcedo
Bastardo (Historia fundamental de Venezuela,
UCV Caracas 1996, pp. 378 y ss) advierte
que el término revolución
es la voz más gastada e inexpresiva
del léxico político venezolano.
De ella se usa y se abusa para rotular cada
revuelta, cada alzamiento, cada insurrección,
golpe, sublevación, invasión,
cuartelazo, rebelión, complot, usurpación,
intentona, sedición, pronunciamiento,
asalto o motín, pues son muchos los
sinónimos para la misma realidad
desgraciada, y ninguno es revolución.
Un simple cambio cultural, social o político
no puede llamarse ‘revolución’.
Se lo debe llamar ‘reforma’
dentro del sistema adoptado por el país.
Ni una revuelta –aunque sea armada–,
ni un golpe de Estado –aunque sea
exitoso–, constituyen por sí
solos una revolución. El relevo de
unas élites que detentaban el poder
por otras nuevas que entran a ocupar los
cargos y a enriquecerse, no es revolución.
Tampoco puede llamarse tal un paraíso
prometido por iluminados, ni un salto al
vacío y mucho menos una marcha atrás
en la historia. Una revolución es
una empresa seria y de gran aliento, con
una toma del poder conducente a la sustitución
de un sistema de vida y de organización
socio-política por otro mejor que
lo existente. Requiere: 1) un plan de la
sociedad a construirse, 2) mucha organización
y 3) la dedicación de líderes
bien formados con mucha visión,compromiso
y sacrificio por la causa.
Del léxico “revolución”,
se ha abusado en los discursos y peroratas
del régimen chavista, quedó
consagrado a cada paso en la Constitución
del 99, es membreteado en toda la papelería
oficial a nivel nacional, estadal y municipal,
y se lo divulgó por Latinoamérica
y más alla. Pero no se ha visto claro
ni el proyecto de sociedad a la que se ha
querido conducir, ni hay una organización
operadora del proyecto, ni los supuestos
agentes de proseguirla quedaron preparados
en 14 años con talla de verdaderos
“revolucionarios”. ¿Con
la Vª República se inició
en verdad una Revolución en Venezuela,
avalada como modelo para otros países
de desarrollo limitado?
No han faltado fuertes críticos para
quienes Chávez más que un
revolucionario fue todo lo contrario, un
'reaccionario'. Tal Manuel Caballero en
frases caústicas ( La gestación
de Hugo Chávez,Caracas Catarata 2000,
p. 155): "Chávez representa
exactamente lo contrario de lo que representó
Fidel en 1959: si Fidel era un revolucionario,
Chávez es un reaccionario. Si Fidel
tenía un proyecto de país
bueno o malo pero al cual uno podía
referirse para aprobarlo o atacarlo, Chávez
no tiene, al parecer ni siquiera en lo más
recóndito de su cerebro, un proyecto
que no sea personal, que no sea lograr la
forma de prolongar su mandato personal [...]
En toda la historia de Venezuela hay un
hilo conductor: todos los gobiernos han
pretendido y algunos lo han logrado, hacer
avanzar al país, llevarlo hasta el
siglo siguiente construyendo un Estado moderno,
despersonalizado. El de Chávez busca
todo lo contrario, volver a personalizar
el poder; hacer que el país sienta
que quien manda no es el Presidente de la
República, sino el comandante Hugo
Chávez Frías.
En tales condiciones no es exageración
decir que el de Chávez es el gobierno
más reaccionario que haya tenido
Venezuela en toda su historia".
5•
¿Qué tan bolivariano
fue Chávez?
El culto a Bolívar es algo que se
vive y respira en toda Venezuela. Está
implantado como uno de los valores más
esenciales de los venezolanos. Por ello
no es de extrañar que sus gobiernos
reclinen su legitimidad sobre el eje o columna
vertebral de su identidad como nación
que es Bolívar. Así lo estima
Germán Carrera Damas (El culto a
Bolívar, Bogotá, Universidad
Nacional de Colombia 1987 y Caracas, 5a,
edición 2003). Para él las
líneas fundamentales que sustentan
en Venezuela dicho culto son: -1) convertirlo
en factor de unidad nacional, con su principio
del orden; -2) convertirlo en fuente de
inspiración política; -3)
convertirlo en factor de superación
nacional, como religión de la perfección
moral y cívica del pueblo. Ello explica
por qué gobernantes como Guzmán
Blanco, Juan Vicente Gómez, López
Contreras y más recientemente Chávez
Frías hayan reforzado su culto. En
el régimen de Chávez la ideología
bolivariana adquirió un triple énfasis:-
programático: lo que Bolívar
habría hecho en circunstancias similares;
- ético: la defensa de los valores
esenciales de la patria; - y simbólico:
ser fieles a Bolívar en el tiempo
actual es ser fieles a la revolución
y a su personificación directa, el
presidente Chávez.
Esta función inesperada del Libertador
ha permitido llenar un vacío ideológico,
programático e intelectual, que ha
existido en el movimiento, así como
prescindir de definiciones y precisiones
que requiere toda revolución en marcha.
Ese gran intelectual y escritor que fue
Simón Alberto Consalvi, alcanzó
a dejar una página en la que denuncia
con su incomparable estilo el hecho de que
“en la República Bolivariana
de Venezuela, Bolívar marcha con
boina roja y su retrato se apareja con la
efigie del Che Guevara”.
Venezuela cuenta con muchos y excelentes
conocedore de Bolívar y de su pensamiento,
quienes tendrán que asumir la misión
de aclarar para la opinión pública
el auténtico ideario de Bolívar
y de su democracia liberal republicana y
contrastar con él las apropiaciones
hechas por el bolivarianismo chavista.
Me limito a asumir -por lo sensata y bien
fundamentada- la conclusión de un
excelente y reciente estudio en Colombia
de José Félix Restrepo Vélez
(Bolívar y la democracia liberal
republicana, Manizales, Fundema 1992, pp.
308-309):
"No
compartimos el sentir de quienes asimilan
su autoridad y papel de caudillo con un
cesarismo democrático, o un bonapartismo
ambicioso, o una tendencia monarquista y
autocrática, o un anticipo de las
dictaduras totalitarias modernas, o un preludio
del fascismo; estas exageradas interpretaciones
parten de una consideración unilateral
e insuficiente sobre la naturaleza del Ejecutivo
Bolivariano, con un exceso de simplismo
reduccionista que atiende más a la
forma externa que al contenido de los principios
de las instituciones bolivarianas".
III.
Errores garrafales de Chávez
El
socialismo del siglo XX que prohijó
el comandante Chávez se construyó
sobre tres presupuestos que resultaron falsos
e inviables para la patria de Bolívar.
"Patria, socialismo o muerte"
fue su lema y resulta hoy una especie de
lápida en orden inverso. "Muerte
y ni Socialismo ni Patria.
1° El creerse imperecedero
Los dictadores y grandes personajes también
mueren.
La historia de casi todos los pueblos está
salpicada por líderes de mucha fama.
Especialmente en épocas de crisis,
surgen conductores carismáticos que
ejercen fascinación sobre las masas,
jefes que hábilmente logran el poder
y se empalagan con él. Pisístrato
en Grecia, Julio César en Roma, Cola
di Rienzo en Italia, Cromwell en Inglaterra,
Robespierre y Napoleón en Francia.
Menos lejanos Franco en España, Salazar
en Portugal, Stroessner en Paraguay, Perón
en Argentina, Duvalier en Haití,
Trujillo en República Dominicana,
Somoza en Nicaragua, Marcos en Filipinas,
Idí Amín en Uganda, Ceausescu
en Rumania, Noriega en Panamá, Pérez
Jiménez en Venezuela, Rojas Pinilla
en Colombia. Sin hablar de los grandes dictadores
totalitarios (fenómeno mucho más
grave puesto que parecían hechos
para sobrevivir por sustentarse en un partido
único, ideológico y de masas),
como fueron Hitler, Mussolini, Stalin, Mao
Zedung, Pol Pot, Kim Il Sung, Saddam Hussein,
y Milosevic tras sus 12 años de crímenes
en Serbia. Todos han pasado, mientras le
llega su turno al último de los "inoxidables"o“inmortales”,
Fidel Castro. Como dice la sabiduría
popular: “No hay mal que dure 100
años ni cuerpo que lo resista".
Máxima aplicable no solo a individuos
mortales sino también al tejido social
de los pueblos. La diferencia está
en que hace unos lustros, los pueblos aguantaban
hasta 40 años, antes de sacudirse
una dictadura. Después "guapeteaban"
hasta 30 años. Pero, en este comienzo
de siglo, ya no resisten mucho más
de 15 años.
Chávez en 14 años había
llegado a la cúspide del poder con
una bien introyectada figura de Mesías
(dispensador de bienes, invencible, duradero)
quien confiado en su buena estrella juraba
como su inspirador y modelo Simón
Bolívar que "si la Naturaleza
se opone pasaremos por encima de ella"
olvidando que su inmortal modelo había
fallecido en Santa Marta de enfermedad incurable
hacía 180 años. Todo estaba
en sus manos y nada predecía lo contrario.
Su control desde el Ejecutivo de los otros
cuatro poderes del Estado venezolano (Legislativo,
Judicial, Electoral, Defensoría del
Pueblo) le permitía asegurarse su
permanencia por reelecciones indefinidas
hasta otros 30 años y no le pasó
por su cabeza el que el Destino o la Naturaleza
pudiese truncarle inopinadamente todos sus
sueños y aspiraciones. Vivió
una falsa seguridad hasta que un "pedrusco,
sin que se sepa la mano que lo lanzó"
lo derrumbó sin remedio. Así
lo prefigura el libro sagrado Apocalipsis
de Daniel escrito en el siglo II antes de
Cristo (capítulo 2, versos 31-37)
utilizando el símbolo de la estatua
del emperador Nabucodonosor.
Un joven pero sabio profeta interpreta al
poderoso señor de Babilonia, un curioso
sueño que con razón lo atormentaba:
“Tú veías una enorme
estatua, de extraordinario brillo y aspecto
terrible, que se levantaba delante de tí.
La cabeza de esta estatua era de oro, el
pecho y los brazos de plata, las caderas
y el vientre de bronce, las piernas de hierro,
los pies parte de hierro y parte de loza
de cerámica. Tú estabas mirando
la estatua cuando de repente una piedra
se desprendió, sin haber sido lanzada
por ninguna mano, y vino a chocar contra
los pies de hierro y loza de la estatua,
haciéndola pedazos”. Desde
esa lejana época, la famosa estatua
ha simbolizado los grandes poderes terrenos
y personajes autoritarios aparentemente
invencibles, pero que reposan sobre una
base deleznable, que puede ser golpeada
repentinamente por un simple pedrusco (sin
que se sepa la mano que lo lanzó)
y que lo hace colapsar.
2° Inviabilidad del modelo socialista
adoptado
Generalmente, cuando se pondera al socialismo,
se está hablando de un ideal utópico
de una posible sociedad en la que existan
perfecta igualdad y justicia para todos
los ciudadanos, sin que haya privilegiados
por su nacimiento, su dinero o su clase
social. Son los valores del socialismo en
referencia a una sociedad tal y como debería
ser, y que todos anhelamos sinceramente.
Estos valores socialistas -como dijo Pio
XI- se aproximan mucho a los postulados
sociales del cristianismo y ninguna persona
sensata debería oponerse a ellos,
sino más bien desearlos. Pero esos
valores no funcionan sino dentro de un sistema,
como intento concreto de encarnarlos. Un
sistema socialista implica racionalización
y modernización del Estado. Implica
que el Estado favorezca la propiedad colectiva
o social, es decir, que sirva al bien de
todos y no solamente al de unos pocos privilegiados.
Y exige un tipo de organizacón socioeconómica
del país, basada en la propiedad
colectiva de los medios de producción,
si no de todos por lo menos de los más
importantes.
Y de aquí se deriva el que el socialismo
tenga en la realidad un rostro múltiple.
Son muy diferentes y aun contradictorias
las varias experiencias de organización
que en el mundo se cobijan bajo el mismo
rótulo de "socialistas".
Hay socialismos moderados que solo buscan
una "organización racional"
de la sociedad, haciendo que la propiedad
sea social, es decir, que no pertenezca
únicamente a un grupo de individuos
o familias sino a toda la sociedad. Y hay
socialismos extremos cuya base es la "colectivización
total" de los medios de producción
(tierra, industria, banca, comercio, transporte,
medios de comunicación, etc.).
Hay socialismos democráticos que
garantizan la libertad de las personas y
los grupos, facilitan el debate público
y permiten la activa participación
política de los ciudadanos en el
manejo de la cosa pública. Y hay
socialismos totalitarios que aplastan derechos
fundamentales del hombre, que no permiten
elecciones populares ni discusión
de los asuntos públicos, que todo
lo imponen dentro de un autoritarismo absoluto.
En forma gráfica, combinando dos
coordenadas o factores fundamentales ( como
son el factor económico y el factor
polìtico), podemos vislumbrar diferentes
tipos de socialismo según se combine
en ellos la democracia política (pluralismo)
o la no–democracia (partido único)
con la colectivización parcial o
la colectivización total de los medios
de producción en manos del Estado.
Encontramos, así, dos propuestas
o modelos de socialismo a seguir:
1) El socialismo marxista-leninista, más
frecuentemente conocido como comunismo.
Fue el socialismo extremo y totalitario
de la Unión Soviética y sus
satélites del bloque Oriental, lo
mismo que el impuesto en China, Mongolia,
Corea del Norte, Vietnam, Laos. Cambodia,
Cuba, Albania y Yugoeslavia. Es la forma
más radical de socialismo. Afirma
la lucha de clases, la dictadura del proletariado
y la concentración de casi todo el
poder en manos de un partido único
y bien organizado, que se supone es la vanguardia
de la revolución. El comunismo es
dogmático en su intento de acabar
con la propiedad privada y nacionalizar
todos los medios de producción, como
primeros pasos hacia una futura sociedad
sin clases. No se puede negar que este tipo
de socialismo logra buenas realizaciones
en los campos económico y social:
industria pesada, empleo para todos, buena
cobertura de educación y salud para
la población. Pero junto a ello,
se han evidenciado inocultables fallas.
Desde el punto de vista económico,
estos sistemas colectivistas forzados tienen
permanentes fracasos en la agricultura,
el artesanado, la pequeña y mediana
industria, el comercio y la vivienda. Desde
el punto de vista político, estos
sistemas constituyen un poder absoluto de
dominación, controlado por el partido
y con un aparato tremendo de represión
policial. No hay libertad de asociación,
de expresión, de desplazamiento.
El disentir de la línea impuesta
por el partido se paga con trabajos forzados,
con prisiones o clínicas psiquiátricas.
La existencia de archipiélagos Gulag
no es un accidente sino el modo propio de
estos socialismos burocráticos y
autoritarios. Uno de los nuevos filósofos
de izquierda francesa ha dicho recientemente:
"Entre la barbarie del capitalismo,
que se censura a sí mismo en todo
momento, y la barbarie del socialismo, que
nunca se censura, me decido por el capitalismo"
( B-H. Lévy). Desde el punto de vista
religioso, estos sistemas trataron de imponer
el ateísmo desde el gobierno y recortar
al máximo las libertades religiosas,
de modo que apenas les quedara aire para
respirar a la Iglesia y a las demás
confesiones religiosas.
Hubo algunos intentos fallidos de limarle
las aristas a este socialismo totalitario,
para darle un rostro humano y permitirles
a los ciudadanos cierto juego de libertad
y participación política.
Tal el intento de la llamada "Primavera
de Praga", aplastada por los tanques
soviéticos en agosto de 1968. Tal
el intento de la llamada "autogestión"
obrera de los medios de producción
de Yugoeslavia. Tal el intento parlamentario
de Allende de implantar en Chile un socialismo
típico, sin partido único,
sin dictadura del proletariado y garantizando
la propiedad privada de bastantes empresas.
Intento que tuvo un final abrupto con Pinochet
en septiembre de 1973. Han sido más
exitosos los intentos de los obreros del
sindicato Solidaridad en la actual Polonia
y los de antiguos países comunistas
tras profundas reformas constitucionales
adoptadas en 1990 por Hungría, Checo-
Eslovaquia, Alemania Oriental, Bulgaria.
Todo esto hace pensar que no es fácil
instaurar un socialismo de rostro humano
mientras se mantenga un apego total a la
ortodoxia comunista. "Así como
los errores que detectó Copérnico
llevaron a cambiar el sistema estelar tal
como lo había trazado Ptolomeo, así
los errores grandes del sistema socialista
marxista-leninista imponen una revisión
dolorosa del mismo sistema", ha reconocido
con sinceridad el que fuera marxista francés,
Roger Garaudy.
2) La social democracia es una forma más
liberal de socialismo. Este tipo de socialismo
moderado y democrático, solo o en
coaliciones, controló buenos gobiernos
de Alemania Occidental, Austria, Bélgica,
Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Noruega,
Holanda, Senegal y ciertos períodos
de Francia. En Suecia dominó durante
44 años. Este tipo de sistema socialista
rechaza, desde Bad Godesberg (1959), los
dogmas del marxismo-leninismo. Su propósito
es integrar las ventajas del socialismo
con las de la democracia. Admite el pluralismo
democrático. Rechaza el Estado omnipotente
y la dictadura del proletariado. Renuncia
a la colectivización a la fuerza
y acepta un sistema mixto en el cual también
hay propiedad privada de algunos medios
de producción. No hay un partido
único sino que se admiten otros partidos
autónomos. Admite que en unas elecciones
populares se pueda llegar a perder el poder,
como ocurrió en Suecia en 1976, después
de tener 44 años el gobierno, y como
ocurrió en España tras el
gobierno socialista moderado de Felipe González.
Estos socialismos democráticos del
mundo libre presentan sus ventajas. Han
logrado buen desarrollo económico,
con respeto de las libertades fundamentales.
Hay justicia social y a la vez libre juego
democrático. Hay una economía
socializada (que sirve al interés
general y no a los intereses de unos pocos),
pero con rostro humano (economía
que no aplasta a los individuos).
Sin embargo, no puede olvidarse que en todo
sistema socialista se corre el riesgo de
un agigantamiento exagerado del poder central,
que fácilmente se vuelve un pulpo
devorador de personas y de grupos intermedios.
Dice con razón el líder socialista
de India, Asoka Mehta, que "el socialismo
es una atractiva meta, pero la concentración
de poder es tan peligrosa como la concentración
de capital". Tampoco puede olvidarse
el peligro de agigantamiento de la burocracia
oficial, con malgasto de los dineros públicos
e ineficiencia administrativa. En general,
el Estado es mal administrador. Los sectores
socializados y oficiales suelen recargarse
de burocracia y funcionar negligentemente.
Es hora de preguntarme con muchos otros
venezolanos de todas la clases sociales:
¿qué llevó a Chávez
a embarcarse con tanto empecinamiento y
rigidez ideológica a imponer para
Venezuela un modelo económico-político
comunista prestado de Cuba y rotundamente
fracasado en países donde se lo aplicó?
Un error garrafal cuya admisión requiere
una pronta y radical respuesta de quienes
pretenden proseguirlo y cuya debida corrección
exigirá tal vez toda una nueva generación.
3° Eludir una mayor y mejor democracia
Los errores no vienen solos. A un gravísimo
error socio-económico se añade
otro de tipo político con múltiples
y perniciosos efectos . En el fondo es un
error conceptual y conductual sobre lo que
es "pueblo", cuya soberanía
fundamenta las instituciones políticas
de una democracia moderna y pone las pautas
de una correcta gobernanza de los gobernados.
La democracia hoy se recomienda como la
<forma de vida> más acorde
con la naturaleza libre, igualitaria y social
del ser humano. La democracia ha sido sucesivamente
comprendida -y aplicada- como un instrumento
de la libertad, como un instrumento de la
justicia y como factor de bienestar. Son
tres momentos diversos que no se excluyen
entre sí. Pudiéramos más
bien decir hoy que el proceso democrático
debe ser continuo y acumulativo y no por
saltos.
G. Burdeau afirma: " Lo verdadero es
que si, en un primer tiempo, la democracia
fue sin duda una búsqueda de la libertad,
los hombres la han entendido a continuación
como que es la libertad más la justicia,
y, finalmente, como la libertad más
la justicia más el bienestar"
(Traité de Science Politique,Paris,
Pichon-Durand, tome V, p. 574).
Como <forma de gobierno> cada año
son más los países de las
Naciones Unidas que adoptan instituciones
modernas de una democracia que garantice
la libertad, permita la concurrencia política
pacífica y favorezca la participación
de los ciudadanos en su conducción
con un buen nivel de desarrollo.
Recogiendo, en síntesis, los elementos
que hoy se vinculan más con la idea
de una verdadera democracia política,
encontramos que pueden reducirse a los mismos
cinco que conforman un Estado Social de
Derecho. No puede faltar ninguno de ellos:
a) Imperio de la Constitución: como
la expresión de la voluntad general,
popular. Exige, de ordinario, un cuerpo
representativo de la nación.
b) División de los Poderes públicos
: la separación y relativa autonomía
de las ramas del Poder (Ejecutivo, Legislativo,
Judicial y Electoral) es garantía
contra el posible arbitrio del gobernante
o gobernantes.
c) Legalidad y legitimidad de la administración
central (o gobierno): exige que actúe
dentro de la Ley, que sea expresión
de la voluntad popular.
d) Garantía de los derechos y libertades
fundamentales de las personas: respeto de
las libertades fundamentales y del libre
juego de la iniciativa individual.
e) Elecciones periódicas confiables,
como expresión legítima de
la voluntad popular mayoritaria.
“Pueblo”
–en su sentido jurídico -el
que se aplica desde laRevolución
Francesa (1789) en todas las Constituciones
del mundo– son todos los ciudadanos
de un Estado, cualquiera que sea el lugar
donde se encuentren. Constituyen pueblo
los que están sujetos a la potestad
del Estado, ligados por el vínculo
de la ciudadanía, vivan o no en suterritorio.
“La soberanía reside intransferiblemente
en el pueblo, quien la ejerce directamente
en la forma prevista en esta Constitución
y en la ley, e indirectamente mediante el
sufragio, por los órganos que ejercen
el poder público” (Constitución
vigente de Venezuela 1998, art. 5).
Una buena y autorizada definición
técnica de pueblo la da Maritain
cuando dice que es “la multitud de
personas que, unidas bajo leyes justas,
por la mutua amistad y por el bien común
de sus humanas existencias, constituyen
una sociedad política o un cuerpo
político” (Jacques Maritain,
El hombre y el Estado, Buenos Aires Kraft
1952, p. 40).
La visión de Chávez no fue
constituir a los ciudadanos venezolanos
como sujeto social de una ‘revolución’,
sino como masa de apoyo al régimen.
El pueblo se convirtió en un vacío
rellenable según la coyuntura y necesidades
políticas del proceso, a juicio del
líder (Hago esta y otras reflexiones
inspirado en varios lugares dispersos de
la obra del analista Carlos Blanco, Revolución
y desilusión, Caracas, Catarata 2002).
"El régimen construyó
un “pueblo” a la medida de sus
requerimientos de apoyo, que inicialmente
eran los de destruir el viejo sistema ‘corrupto’
y dejar obsoletas sus instituciones ‘oligarcas’.
Ese mismo ‘pueblo’ sirvió
(inspirado en Robespierre y la Asamblea
unicameral del Pueblo en la Revolución
Francesa) para elaborar la nueva Constitución
“revolucionaria y bolivariana”.
Las victorias de Chávez han sido
sólo unos resultados electorales
montados sobre unas masas empobrecidas que
siguen a un líder que todavía
cuenta con dinero para repartir. Estas masas
no se han constituido en nada parecido a
un ejército revolucionario, ni a
un proletariado combatiente, ni a un campesinado
adoctrinado y armado. Han sido pacíficos
electores, radicalmente descontentos con
el orden político previo, y que todavía
sueñan con las promesas de un nuevo
orden más justo, honesto y capaz
de distribuir bien la riqueza. Estos electores
son fuente de fuerza y legitimidad política
en el marco de parte de la democracia todavía
existente, pero no fuera de ella como una
fuerza revolucionaria, comprometida con
los designios de una ruptura radical y organizada
para llevarlos a efecto".
"La <revolución> tal vez
existe en la mente y en el discurso del
caudillo, pero es inviable así. El
pueblo revolucionario no existe. Existen
los ciudadanos que sólo siguen quedando
como multitud desorganizada y dispersa.
El poder del pueblo (en quien se supone
reside intrasferiblemente la soberanía)
ha sido utilizado para los ritos aclamatorios
electorales y ha venido siendo succionado
en realidad por un único y extremadamente
denso centro de dominio: el del comandante
Chávez, quien se ha convertido en
el <agujero negro> de la política
venezolana. Esto no es una verdadera revolución
popular (es decir del pueblo) en ninguna
época de la historia y en ningún
país del mundo" ( Blanco).
Chávez y los líderes que lo
acompañaron, se propusieron una revolución
imposible; ya que no había condiciones
históricas para planteársela,
pues no era Cuba. Chavez intentó
el salto desde el subdesarrollo petrolero
al socialismo y terminó chapoteando
sin proyecto real entre varias aguas, destruyendo
lo que había y sin poder construir
nada alternativo. Su propuesta ni era socialismo,
ni bolivarianismo, ni democracia avanzada,
ni tercera vía, sino un intento de
derribar a los viejos agentes del sistema
político anterior, sin tener a los
nuevos bien formados y capacitados.
De la proclamada ‘revolución’
no va quedando sino una amarga ‘desilusión’
o quizás menos, una ‘involución’,
es decir una marcha atrás de muchos
años, una caída impulsada
por la ley de la ‘entropía’
que afecta todos los fenómenos de
nuestro universo y va llevando a Venezuela
hacia la disgregación, a niveles
de menor desarrollo y menos modernidad.
La concepción original de Lenin del
Partido comunista (¿Was tun? 1902)
como partido de "revolucionarios profesionales"
(bien escogidos, bien formados, bien entrenados,
bien organizados) resultó efectiva
para la toma del poder en varios países
y luego su manejo desde el gobierno. Pero
desde el comienzo hubo oportunas y serias
advertencias sobre el centralismo y fetichismo
burocrático a que podía llevar
(Axelrod y Rosa Luxemburg) y en 1904 Trotsky
escribía proféticamente en
un folleto publicado en Ginebra: "En
la política interior del Partido
estos métodos conducen a que su misma
organización lo sustituya, a que
el comité central sustituya a la
organización del Partido , y a que
finalmente, un dictador susituya al comité
central del partido". La historia posterior
de 50 años de países comunistas
ha confirmado lo que podemos llamar la "maléfica
cadena política de sustituciones":
a) el neme negro del multitudinario pueblo
es sustituido por un Partido elitista, b)
el Partido es sustituido por un esclarecido
Comité Central y c) finalmente el
Comité Central es sustituido por
el Dictador, iluminado, todopoderoso y vitalicio.
La pesadilla ocurrida en la era de Stalin
en la URSS hasta su muerte en 1951 está
bien narrada en el libro del comunista yugoeslavo
Milovan Djilas La nueva clase, sus atrocidades
en El Archipiélago de Gulag de Solzhenitzin,
premio Nobel y su gigantesco "culto
a la personalidad" denunciado por su
sucesor Nikita Kruschev ante el pleno del
200 Congreso Comunista de la Unión
Soviética.
Chávez creyó equivocadamente
que podía repetir como gobernante
la exagerada afirmación del último
monarca francés Luis XIV "L'Etat
c'est moi" (el Estado soy yo) y también
poner su carismática personalidad
sobre la del partido y todo el conglomerado
venezolano: "el Pueblo soy yo",
"la Patria soy yo". E insisten
todavía sus esbirros y herederos
políticos en perpetuar tal aberración.
Grandes pasos, pero fuera del camino.
Error contumaz. Sin entrar en más
detalles acá, los medios de comunicación
en Venezuela - a pesar de la hegemonía
oficialista y con muchas limitaciones así
como los analistas independientes- han acumulado
suficientes indicadores para emitir un juicio
general de que al presidente Chávez
en sus 14 años de gobierno le faltó
auténtica voluntad democrática
y le sobró toda clase de argucias
y manejos para incumplir las salvaguardias
de una genuina democracia política
consagradas en su Constitución de
1992, refrendada por el pueblo venezolano.
• No respetó la división
y autonomía de los otros poderes
públicos. Los politizó y controló
desde su agigantado poder ejecutivo presidencial
(la Asamblea Nacional de diputados, único
organismo parlamentario porque no hay senadores
como instancia superior/ Consejo Nacional
Electoral de bolsillo y que debería
estar por Constitución conformado
por miembros no partidistas e independientes
del régimen/ toda la rama judicial
a su servicio en sus varios niveles, así
como los del llamado Poder Popular).
• Apretó el torniquete de la
centralización, desconociendo la
descentralización que fue uno de
los proyectos más elaborados y consistentes
de la COPRE en la década anterior
y de positivo efecto para el futuro.
• Aumentó el endeudamiento
del país a pesar de los ingentes
ingresos petroleros hipotecando el futuro
y firmó delicados acuerdos internacionales
sin pasar por el conocimiento y aprobación
del Legislativo.
• Consagró en la práctica
un militarismo de nuevo cuño secuestrando
a los militares para el partido de gobierno
en contravía del texto explícito
y del espíritu del art. 328 de la
Constitución vigente.
• Favoreció un Inaudito aumento
de la burocracia oficial creando puestos
para todo problema, con excesivos ministerios
y viceministros sin necesidad.
• Ordenó expropiaciones arbitrarias
de industrias, fincas y empresas privadas
que espantaron las inversiones y explican
parte de la escasez actual de producción
nacional de alimentos, manufacturas y bienes
exportables.
• Acosó y cerró medios
de comunicación no gubernamentales
y cauces de libres expresiones políticas.
Y la lista se queda corta..
En síntesis:
"El líder, que ha dicho que
no es nada, sino apenas un pálpito
del pueblo, una brizna llevada y traída
por fuerzas que no maneja, termina concibiéndose
como el todo, el eje, el líder insustituible,
porque al fin y al cabo, es el pueblo transubstanciado
[..] Al final, lo que quedó de la
revolución del juego de espejos es
Chávez. Él es el pueblo"(Carlos
Blanco,op. cit, p. 372).
IV.
EL HARAQUIRI DEL CHAVISMO
Haraquiri:
es "la forma de suicidio ritual practicado
en Japón por razones de honor o por
orden superior, consistente en abrirse el
vientre con una daga"(así lo
define el Diccionario Esencial de la Lengua
Española). Era una práctica
común entre los samurais que consideraban
que de este modo seguían en la muerte
al irremplazable amo o redimían alguna
grave deshonra propia. Fue oficialmente
prohibido en Japón en 1873, pero
su práctica no desapareció
del todo. Uno de los más recientes
y sonados casos fue el del famoso escritor
Yukio Mishima quien se lo practicó
en un acto semipúblico como protesta
por la miseria moral y la degradación
que suponía haber abandonado antiguas
virtudes japonesas y haber adoptado los
vicios de un desenfrenado capitalismo salvaje
a lo occidental.
Chavismo: lo asumo como la ideología
política del comandante Hugo Chávez
Frías que un grupo de sus seguidores
pretende seguir aplicando en Venezuela.
Consiste en un conjunto de 'ideas' denominadas
'socialistas' y una 'praxis' de mesianismo
autoritario, populismo consumista y fuerte
apalancamiento mediático (Sobre qué
es ideología política, sus
componentes, funciones, utilidades y cómo
se origina, remito al capítulo 7
de mi manual El saber del poder.Introducción
a la política, reciente 9a. edición
2014).
Los varios elementos de reflexión
que sumariamente recogí en los tres
apartes anteriores (racimo ideológico
de Chávez, caracterización
política, errores garrafales) permiten
justificar la prospectiva de que Venezuela
"está al límite"
con un sentimiento amargo, doloroso, pesimista
muy generalizado entre los venezolanos,
que llega casi a convertirse en histeria
colectiva.
Moisés Naím - en su bien informado
y autorizado programa, al día siguiente
de la noticia de la muerte de Chávez
divulgada por el Vicepresidente encargado,
Sr. Maduro- produjo un autorizado comentario
internacional que destaca -en resumen- aspectos
sobresalientes del desempeño por
14 años del presidente Chávez
("Lo bueno, lo malo y lo feo"
El País, 7 marzo 2013). Concluye
" Tras 14 años en el poder,
Chávez no ha dejado el país
con una democracia más fuerte ni
una economía más próspera
[..] La peor consecuencia: que no dejó
un país mejor que el que recibió.
Chávez merece que se le recuerde
como una oportunidad perdida [..] El pueblo
venezolano dio a Chávez un cheque
político en blanco y, gracias al
boom prolongado de los precios del petróleo,
contó también con un cheque
económico en blanco. Pocos jefes
de Estado han podido aunar el enorme apoyo
popular y los inmensos recursos económicos
de los que disfrutó Chávez
durante 14 años. Su control absoluto
de todas las palancas del poder le permitió
hacer lo que quería [..] lo hizo.
Y mucho más. Lo que no hizo fue dejar
el país en mejor situación
que cuando llegó a la presidencia.
Hugo Chávez merece que se le recuerde
como una oportunidad perdida".
La nueva apabullante "crisis"
por la que atravesamos exige para su superación:
1) un "cambio radical" frente
a lo anterior y 2) un "nuevo liderazgo"redentor.
Es decir, una <revolución en la
revolución>. Los 14 años
pasados fueron aparentemente exitosos para
la persona del Comandante Chávez,
pero realmente calamitosos para su país.
Venezuela requiere revolución en
la mente y revolución en el liderazgo
del país.
1. Revolución en la mente
Afortunadamente en la década de los
80, no cuajó la trágica admonición
que el novelista inglés George Orwell
había hecho en su obra titulada 1984,
en la que predecía que para dicho
año el “Big Brother”
habría implantado un dominio totalitario
y deshumanizante en todo el globo. Ocurrió
todo lo contrario. El totalitarismo comunista
y ateo, que parecía inexpugnable
desde dentro (dado su control total de la
sociedad) e imbatible desde fuera (dado
su poderío militar y nuclear), comenzó
a tambalear desde 1985 y se derrumbó
estrepitosamente en el 89.
La gigantesca estatua de Stalin, que presidió
por años la plaza central de Tirania,
capital de Albania, uno de los países
más estridentemente comunistas, se
parecía mucho a la famosa estatua
avasalladora de Nabucodonosor, que nos describe
el capítulo 3 del libro del Apocalipsis
de Daniel y que se desmoronó al ser
golpeado su pie de barro por un simple pedrusco
desgajado de lo alto, sin saber la mano
que lo lanzó.
Huracanes de libertad comenzaron a recorrer
desde 1989 los países comunistas
que giraban alrededor del sistema político
soviético. Y se inició una
"revolución de la mente"
, como la llamó Mijail Gorbachov
hablando con Juan Pablo II el 1º diciembre
de 1990 en el Vaticano. Dicha revolución
de la mente produjo en el mundo comunista
acontecimientos socio-políticos en
velocidad progresivamente creciente. En
10 años, en Polonia, el sindicato
Solidaridad acabó remplazando el
régimen comunista. En 10 meses, en
Hungría, el Partido Comunista cambió
su nombre y sus símbolos y adoptó
los de un partido socialista democrático.
En 10 semanas, en Alemania, se tumbó
el muro de Berlin, se abrió la puerta
de Brandeburgo y pudieron circular libremente
los ciudadanos de ambas Alemanias, cambiando
el régimen. En sólo 10 días,
en la antigua Checoeslovaquia, volvió
a florecer la “Primavera de Praga”,
que había sido aplastada en 1968
por los tanques soviéticos. Y en
10 horas, en Rumania, fue fusilado expeditamente
el déspota Ceaucescu, bien asentado
por años sobre la fuerza de su represiva
Securitate...
2.
Revolución en el liderazgo
A pesar del descrédito de los líderes,
todavía hoy uno se inclina a dar
razón a la tesis de Carlyle acerca
de los “hombres providenciales”,
esos personajes quue cambian el destino
y la historia de los pueblos a grandes trechos.
Aunque no podemos olvidar que esos conductores
son tales precisamente porque ellos saben
captar, interpretar la voluntad popular
y conducir los grandes cambios que las masas
intuyen y quieren. Los auténticos
líderes (como en una especie de surfing
político) cabalgan sobre la cresta
de las grandes olas, a veces embravecidas,
de las masas populares (el bravo pueblo
venezolano). Y ahí radica su genuino
liderazgo. “Lider es aquel que sabe
llevar a su pueblo de donde está
a donde debe estar”, sentenció
acertadamente Henry Kissinger, quien fuera
experimentado Secretario de Estado de Nixon.
Pero mejor lo define y más complexivamente
(porque hay líderes para el mal como
para el bien, destructores y constructores)
el pensador-escritor venezolano Francisco
Herrera Luque (Bolívar de carne y
hueso y otros ensayos, Caracas Ateneo, pp.
57-58, 69-70): "Los individuos egregios,
llámense líderes, profetas
o gobernantes, pueden al igual que enzimas,
acelerar, congelar o degradar los procesos
sociales". Ello requiere en el lider
una gran visión, un gran coraje y
una rarísima habilidad política.
La reciente historia de Rusia (de nuevo
entre los países que pesan en las
actuales decisiones mundiales) a partir
de lo que fue la extinta URSS (Unión
Ruso Socialista Soviética) está
signada por un gran líder y gobernante
tanto en estilo, personalidad e ideas como
fue Mijail Gorbachov.
Nacido en 1931, en la feraz Stavropol, al
sur de la URSS, representó un total
relevo generacional, si se tiene en cuenta
la gerontocracia que venía gobernando
la URSS (Chernenko, Andropov, Brehznev).
Era muy posterior a la revolución
bolchevique de 1917 y apenas un adolescente
en la Segunda Guerra Mundial. El mismo se
retrató en su libro Perestroika (cito
la edición de Bogotá, Oveja
Negra 1987), cuando consigna: “Por
primera vez, en tantos años, podemos
ver en el Partido y en los líderes
del gobierno, gente con rostros humanos
en lugar de esfinges con rostros de piedra.
Eso solo es un gran logro” (p.66).
Su estilo personal fue franco, directo,
amigo de decir la verdad. Así lo
recomienda en su libro: “A nuestro
pueblo no le gusta que lo engatusen. Ellos
deben saber la verdad. Uno no debe temer
a su propio pueblo. La franqueza es un atributo
del socialismo”(p. 52). Fue el primer
lider que utilizó la TV como arma
política, mostrando dotes de gran
comunicador y que sabía manejar el
efectismo teatral para obtener seguidores.
Gorbachov entendió la política
como lo que es: el arte de lo posible. Y
así la practicó tanto a nivel
nacional como internacional.
Entre 1985 - cuando llega a Primer Secretario
del Partido Comunista de la Unión
Soviética- y 1991 -cuando es defenestrado
políticamente por Yeltsin- Mijail
Gorbachov desmontó el marxismo ortodoxo
de la Unión Soviética e intentó
llevarla progresiva y gradualmente hacia
formas políticas democráticas
y hacia formas económicas de mayor
productividad, con elementos capitalistas.
A Gorbachov lo animó una nueva visión
del socialismo y de las relaciones internacionales,
algo que se había echado de menos
en sus vetustos y apergaminados antecesores.
Mostró un tesón y una voluntad
de acero en ir adelante a pesar de las dificultades
y de la pesadez de esa mole soviética
que había que mover y poner a funcionar
mejor. Se reveló maestro del ajedrez
político en estrategias y tácticas.
Y así lo recomienda en su libro ya
citado: “No jugar al revolucionarismo,
no arrebatarse, no agitarse” (p. 54).
No puede negarse que Gorbachov mostró
en 6 años cualidades excepcionales
de líder, como estadista, político,
transaccionista y comunicador. Con habilidad
política, Gorbachov se ubicó
en el centro del espectro político
soviético de su momento. Los comentaristas
de su época relievan el sentido del
momento y de la oportunidad, que tenía.
Sabía exquisitamente cuándo
empujar y cuándo retroceder. Bien
lo caracterizó Andrei Gromiko (por
muchísimos años Ministro de
Relaciones Exteriores de la URSS) y quien
bien conocía la Nomenklatura soviética:
“Es alguien que tiene una mordedura
de hierro tras una amable sonrisa”.
A Gorbachov se le deben muchas cosas positivas.
A nivel planetario, lo más importante,
fue el deshielo y desmonte de la terrible
guerra fría casada con EUA y en que
vivió nuestro mundo 40 años,
con peligro de una hecatombe nuclear. Propició
una oxigenación informativa con transparencia
(glasnot) de ese mundo mentiroso y farsante
que suele ser el comunismo y propició
una reestructuración genuinamente
democrática (perestroika) de la URSS.
Se mostró propicio a construir con
sus vecinos “la gran casa común
europea”. Entabló relaciones
con el mundo creyente ortodoxo y relación
amistosa con la Iglesia Católica,
después de 70 años de hostilidad
(fue diciente su visita al Papa Juan Pablo
II el 1º diciembre de 1990). Sin Gorbachov
al mando del Kremlin no hubieran podido
darse tantos cambios como se dieron por
entonces.
liderazgo que se puede intentar tras las
huellas de dicho ejemplo con un nuevo liderazgo
que se hará presente en la actual
difícil coyuntura de encrucijada
a que se enfrenta Venezuela.
El poder absoluto y personalizado -“poder
carismático” lo llama Max Weber
en su autorizada obra Economía y
Sociedad- fue la piedra angular del proyecto
político que soñó y
que trató de construir el comandante
Chávez. Su proceso de calculado ascenso
e inesperado deceso final siguió
una trayectoria bien prevista por dicho
autor. “Si la confirmación
del poder carismático tarda en llegar,
si aquel que posee la gracia carismática
parece abandonado de su dios, de su poder
mágico o de su poder heroico, si
el éxito es negado por largo tiempo,
si, sobre todo, su gobierno no aporta ninguna
prosperidad a los que él domina,
entonces su autoridad carismática
se halla en peligro de desaparecer”.
Y fue lo que ocurrió inevitablemente.
A pesar de su salud, alianzas, tantos años
de poder y recursos sin límites que
tuvo en sus manos y con los que pudo haber
aliviado la pobreza de muchos y mejorado
oportunamente sin discriminación,
el nivel de vida de todos sus compatriotas
(adictos suyos y no-adictos) dejando en
su generosidad algunas migajas para beneficiar
otros países. "Lo que pudo haber
sido y no fue!".
Queda en el país el eco de la queja
tardía de quienes creían ilusionados
que el Jefe todo lo podía y no lo
pudo. Ni siquiera evitar su propia muerte.
Y todo por culpa de "un simple pedrusco
que se desgajó de lo alto sin que
se sepa la mano que lo lanzó".
Quedó un gran país a la deriva,
con muchos problemas graves por resolver
de tipo económico (altísima
inflación, escasez general, moneda
inmanejable, improductiividad), socio-político
(salud, educación, vivienda), ético
(corrupción, criminalidad desatada,
violencia, anarquía carcelaria) y
de carácter político general
(falta de credibilidad e ingobenabilidad).
La revolución "bonita"quedó
a medio camino o se volvió "
fea"para una mayoría contable
de ciudadanos que piden un "cambio
de timón" fuerte y no se contentan
con paños tibios ni con un nuevo
rostro en Miraflores mientras no se cambie
el modelo económico, el modelo de
liderazgo aplicado y el modelo ideológico-político
que en 14 años ha fracasado rotundamente
en Venezuela.
El presidente Chávez no atendió
a dejar un Partido -siguiendo las sabias
pautas de Lenin-conformado por personas
muy selectas, competentes en varios campos,
bien entrenadas, conocedores de la doctrina
revolucionaria y fieles militantes dentro
de un marco fuertemente disciplinado de
organización. Ya lo requería
así hace casi 11 años Guillermo
García Ponce, importante asesor ideológico
de Chávez, libre de cualquier sospecha
desviacionista. Y no se le prestó
atención cuando advertía que
la revolución requería de
un alicate propio fuerte y no de mercenarios
trepadores: "una de las fallas fundamentales
de este proceso es que se ha mantenido el
fraccionamiento y la dispersión en
el seno de las fuerzas de avanzada, lo que
ha pemitido una brecha por la cual se han
colado trepadores, oportunistas, no identificados
políticamente con el proyecto"
( El Nacional 20 enero 2002). Y en la misma
línea del pensamiento de Weber habría
que añadir que "el carisma no
se hereda"y mal podría pensarse
que los "poderes carismáticos"del
Jefe moribundo pudieran traspasarse intactos
y funcionar igual en manos de su obsecuente
y fiel "yes-man".
Teodoro Petkoff, buen conocedor del proceso,
ha expresado con franqueza y sin tapujos,
que no cree que en Venezuela pueda existir
un chavismo sin Chávez, "porque
el Presidente no tuvo tiempo de hacer algo
como lo que hizo Perón en Argentina,
donde todo el mundo es peronista de alguna
manera u otra. Será muy difícil,
porque en el chavismo nadie calza las botas
de Chávez" (Conversación
en "La Hora de Mario y Leonor".
Noticias 24 Radio de Caracas, 21 diciembre
2012).
Conclusión
Petkoff termina su denso y acertado estudio
(El chavismo al banquillo, Caracas 2011,
pp. 202-203) con las siguientes palabras
que no pueden menos de inquietar a quienes
desde lo profundo de su corazón aman
a su patria y quieren para ella lo mejor:
“El saldo del chavismo es ínfimo
y, lo que es más lamentable, destructivo.
Aquí no ha habido lo que ha sido
denominado ‘destrucción creadora’
sino destrucción por afán
simple y llano de destruir, escudándose
siempre tras la coartada mentirosamente
revolucionaria [..] Si este régimen
lograra prolongarse en el tiempo, Venezuela
terminará siendo un despojo económico,
político, institucional y moral mucho
mayor de lo que ya es”.
29-11-13
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