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INTRODUCCIÓN
Hay
quien define gobernabilidad como
"la capacidad que tienen los
gobernantes de tomar decisiones
que atiendan demandas efectivas
de los gobernados y de viabilizar
la reproducción de las condiciones
de preservación del poder"
(Nogueira). Ungar define la gobernabilidad
como "la capacidad del sistema
político y de la sociedad
en su conjunto de introducir ajustes
e innovaciones para darle viabilidad
estratégica a un proyecto
nacional y de procesar y responder
adecuadamente a las demandas de
gobernabilidad". El mismo autor
afirma que “La gobernabilidad
no se relaciona solamente con la
estabilidad política del
sistema. También aborda procesos
de cambio social y de control de
la economía, que deben estar
enmarcados por un propósito
democratizador que le permita a
la mayoría de la población
participar de los beneficios resultantes
de esos procesos. Si bien las transformaciones
políticas y los cambios económicos
y sociales no siempre responden
a la misma lógica y al mismo
ritmo en el tiempo, sí deben
estar orientados por un proyecto
político común. En
efecto, la gobernabilidad supone
una forma de convivencia y consenso,
en la que los diferentes actores
económicos, sociales y políticos,
públicos y privados, desempeñan
un papel particular”.
La
gobernabilidad debe, pues, entenderse
como la necesidad que tienen los
gobiernos de lograr una adecuada
combinación de eficiencia
administrativo-económica
y de elementos democráticos.
Ella permite a la acción
gubernamental ofrecer un mínimo
de estabilidad y legitimidad.
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