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INTRODUCCIÓN
El
buen desempeño, sin aspavientos
ni sobresaltos por dos años y
pico, de Vladimir Putin como Presidente
de Rusia, puede servir de ejemplo
a quienes deben conducir hoy el
Ejecutivo de Estados de por sí
insuficientes y en países difícilmente
gobernables como los nuestros,
que se debaten entre la modernización
y la democracia. Estoy pensando
en este momento, más que en Venezuela,
en la tarea ciclópea que le espera
al próximo presidente de Colombia.
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