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Logró movilizar ampliamente la opinión
rusa hacia un proyecto incitativo de recuperación
económica y nacional, basado en la
confianza de lo que puede el país.
2) Reforzó el papel regulador del
Estado. Atacó frontalmente la criminalidad
y sobre todo aquellas zonas grises que caracterizaban
las relaciones entre los medios financieros
y políticos. Lo cual favoreció
la inversión.
3) Puso énfasis en la redistribución
de riquezas, en cerrar la brecha entre los
nuevos ricos y los nuevos pobres. A lo que
ha ayudado el aumento de los recaudos fiscales
y los altos ingresos por petróleo.
4) Ha propiciado un regreso al orden y la
estabilidad institucional.
5) Y en política exterior, es notable
el dinamismo personal que puso, con realismo
y moderación, en crear alianzas con
las potencias emergentes y recuperar poco
a poco un papel honorable y decisorio en
la escena internacional.
Reminiscencias de Guerra Fría
Sin
que lleguen jamás a la rigidez de
la llamada Guerra Fría entre la Unión
Soviética y Estados Unidos, estos
ocho años han revivido episodios
de conflicto y distanciamiento entre Rusia
y Estados Unidos, entre Rusia y la Unión
Europea. Son claras las manifestaciones
de que Rusia quiere que se reacomode el
orden geopolítico y que ella asuma
dentro de él un papel de primer orden.
ESTADOS
UNIDOS. Ya no acepta que el presidente norteamericano
de turno dé lecciones al Kremlin
sobre moral, capitalismo y democracia. No
acepta que menosprecien sus intereses y
literalmente se les hayan metido en sus
dominios. Washington ignoró las objeciones
de Moscú contra el plan de invadir
un país tan estratégico para
Rusia como Irak. Se infiltró luego
en el patio trasero tradicional de Rusia:
los países bálticos, Asia
Central y el Cáucaso. Era intolerable
para Moscú que Estados Unidos patrocinara
y propiciara las revoluciones llamadas de
colores que instalaron regímenes
adversos a Rusia en Ucrania y Georgia. La
sensación de que Estados Unidos cerraba
el círculo a su alrededor creció
aún más cuando el gobierno
de Bush anunció que construiría
un sistema de defensa misilística
con base en Polonia y la Republica Checa,
so pretexto de la amenaza de Irán.
Putin planteó la necesidad de acabar
con la unipolaridad mundial y rechazó
el que la policía planetaria estuviera
de hecho en manos de un solo país.
El episodio más reciente sobrevino
cuando el presidente de Georgia Mijail Saakashvili,
muy pronorteamericano, actuó de manera
irresponsable con acción armada la
noche del 7 agosto pasado para acabar con
la secesión de Osetia del Sur. Esto
sirvió de pretexto ideal a Rusia
para hacer una demostración de fuerzas
y advertir a los antiguos países
vasallos de la Unión Soviética
(como Ucrania) a lo que se arriesgan si
se empeñan en emanciparse del todo
de la antigua potencia. Y vino el reconocimiento
por Rusia de Osetia del Sur y Abjazia que
aleja la posibilidad de que Georgia recupere
alguna vez esas regiones arrebatadas a su
soberanía.
UNIÓN
EUROPEA. Rusia que tiene las reservas de
gas más importantes del mundo (45,57
billones de metros cúbicos) acaba
de hacer sentir en pleno invierno a 18 de
los 26 países que conforman la Unión
Europea y que se surten de dicho combustible
a través del gasoducto que pasa por
Ucrania, un sensible recorte de gas para
su calefacción.
Rugidos de reclamo
Hay
un proceso de recuperación por el
Kremlin de su antiguo dominio, que haría
temer que el ave Fénix de la Guerra
Fría intentara renacer. Rusia trata
de mostrar al mundo que vuelve a ser una
potencia de peso internacional y utiliza
sus grandes recursos energéticos
como soporte de su diplomacia. Está
demostrando poder político, músculo
militar y agallas para que el mundo internacional
le reconozca un lugar acorde con su grandeza.
Y la coyuntura del nuevo Ejecutivo norteamericano
de Obama, más liberal, tolerante
y solidario, parece acallará sus
rugidos.
10 marzo 2009 |