Rusia : ¿Qué pasa con Putin? (Editorial 136)

Editoriales > Rusia : ¿Qué pasa con Putin? (Editorial 136)
Análisis & Opinión > Asia & África > Rusia > Rusia : ¿Qué pasa con Putin? (Editorial 136)
Análisis & Opinión > Personajes > Putin >
Rusia : ¿Qué pasa con Putin? (Editorial 136)
Logo Enrique Neira

 

Es acertada la observación consignada por Francisco Herrera Luque en su libro "Los cuatro reyes de la baraja": "Los individuos egregios, llámense líderes, profetas o gobernantes pueden al igual que enzimas acelerar, congelar o degradar los procesos sociales. Los gobernantes, como parecen señalarlo los hechos no son, pues, puros efectores inertes del medio social que los contiene. Así como pueden frenarlo, desvirtuarlo y retrogradarlo; pueden señalarle otros derroteros e iluminarlo con su acción y con su prestancia, poniendo en marcha fórmulas nuevas en el quehacer social". El caso de Vladimir Putin, Presidente de Rusia, tras su regreso al poder -gracias a una ingeniosa alternancia con su Primer Ministro Medvédev- es interesante y aleccionador.

1. Desempeño de Putin

Tras el derrumbe de la Unión Soviética (1989), viene un gobierno débil de transición encabezado por Boris Yeltsin, que se caracterizó por abrir indiscriminadamente las puertas a un capitalismo salvaje, bien aprovechado por las mafias, y con cierto servilismo hizo estrechas alianzas con Estados Unidos. En dicha coyuntura, surge la figura joven por entonces (47 años) de Vladimir Putin, procedente de la otrora poderosa KGB, quien durante dos sucesivos períodos de elección popular, obtuvo avances positivos. Entre ellos:
1) Logró movilizar ampliamente la opinión rusa hacia un proyecto incitativo de recuperación económica y nacional, basado en la confianza de lo que puede el país.
2) Reforzó el papel regulador del Estado. Atacó frontalmente la criminalidad y sobre todo aquellas zonas grises que caracterizaban las relaciones entre los medios financieros y políticos. Lo cual favoreció la inversión.
3) Puso énfasis en la redistribución de riquezas, en cerrar la brecha entre los nuevos ricos y los nuevos pobres. A lo que ha ayudado el aumento de los recaudos fiscales y los altos ingresos por su exportación de petróleo y gas.
4) Propició un regreso al orden y la estabilidad institucional.
5) Y en política exterior, fue notable el dinamismo personal que puso, con realismo y moderación, en crear alianzas con las potencias emergentes y recuperar poco a poco un papel honorable y decisorio en la escena internacional.

2. Alternación en el poder

Tras sus dos gobiernos anteriores, el presidente Putin no podía reelegirse en el 2008 porque se lo impedía la Carta Magna (la Constitución de su país), con leyes vigentes desde el año 2000. Es entonces cuando aparece en escena Medvédev, un personaje ajeno a los partidos y a los servicios secretos pero de gran cercanía con el mandatario, para quien desempeñó cargos importantes durante sus dos administraciones (2000-2004 y 2004-2008). Putin manejó los hilos para que su primer Ministro quedara elegido presidente por cuatro años, designara a Putin primer Ministro y después apoyara su elección como Presidente de nuevo. Y así ha ocurrido. Fue todo un ingenioso enrroque político (torre por rey y vuelta atrás) titulado "farsa en Moscú" [El País de Madrid 26-09-11]. Medvéded actuaba como el Robin de Putin -quien cumplía el rol de Batman- y aquel usaba su capucha cuando su mentor se encontrara imposibilitado o casi desaparecido, como lo fue por cuatro años. "Nadie en esta vida nos puede tumbar del caballo. No he perdido la voz de mando", exclamó Putin -con plena confianza en su habilidad y experiencia anterior- al aceptar la postulación que el 24 de septiembre de 2011 hizo de su nombre Medvéded para que volviera de Presidente el 2012.

3. La nueva era de Putin

Putin elegido de nuevo presidente el 4 de marzo de 2012 y juramentado ante la Duma el 7 de mayo, tras su "ocio activo" de reflexión, ampliación de cultura y deportes, ha regresado claramente rejuvenecido y en condiciones atléticas de que ha hecho ostentación en los medios, lo que ha irritado a sus opositores pero creado confianza en sus seguidores. Lo anima un vago sentido de misión como es la de intentar modernizar a Rusia a toda costa y hacer de ella, otra vez, una gran potencia mundial con la que todos los países deban contar y si fuera posible también temer. Tiene como meta la modernización de Rusia y la recuperación de liderazgo regional y mundial. "Rusia debe ser el líder y centro de atracción del continente euroasiático"(07-05-12).
El francés Jean Radvanyi -siguiendo a los historiadores Hill y Gaddy- define a Putin como "un hombre apasionado por entrar en la historia, quien viene buscando restablecer el dinamismo de su país", con la añoranza de volver a llevar a Rusia a ser la antigua potencia ["Façade en Russie", Maniére de voir, Paris No. 127, 2013, pp.13-16]. El mismo analista señala allí que Putin parece seguir los pasos y el estilo de su modelo Piotr Stolypine, ministro de Nicolás II, "célebre por dos cosas: por haber reprimido el movimiento revolucionario de 1905 y por haber sido el promotor de importantes reformas inconclusas". Su famosa consigna ante la Duma en 1907 fue: "Señores, no necesitamos grandes cambios, sino una gran Rusia".
En consecuencia, su proyecto bandera de modernización es Skólkovo que quisiera fuera como el famoso Silicon Valley de los Estados Unidos.
Aunque no se puede hablar de crisis económica, no puede negarse que hay un decrecimiento económico (confirmado por el descenso del PIB en 2012) y que la economía requiere más dinamismo. Para lo cual cuenta con un buen paquete de medidas económicas correctivas y el alto ingreso por las gigantescas exportaciones de petróleo y gas a pesar de la recesión mundial.
La realidad más difícil de enfrentar y “la más escandalosa –a juicio de la comentarista Pilar Bonet [“el monopolio del Kremlin”, El País, 26-09-2011]- es el enquistamiento en el poder de una élite procedente en gran parte de los servicios de Seguridad, que cada vez está más endiosada y más alejada de los problemas del ciudadano. El sistema se caracteriza por una fenomenal corrupción [..] De momento, no hay indicios de que vayan a corregirse los vicios del sistema ni los apetitos de la clase dirigente. Las primeras promesas del candidato a presidente son más populistas que innovadoras. Entre ellas, subidas de sueldo y de pensiones, una posible mayor carga fiscal para los ricos y un crecimiento económico anual del 6% al 7%”.
Putin promete, mano fuerte contra el terrorismo ("Rusia no negocia con terroristas, los aniquila"). Y quiso prevenir cualquier aventura separatista utilizando la debilidad de la primera Ministra de Ucrania, Yulia Timoschenko [El País, 05-03-13]..
Está asimismo tratando de evitar que la oposición fragmentada se unifique y se convierta en tormentosa -a través de protesta populares o de "indignados", como endemia que se viene propagando desde otros países emergentes-. Busca nuevos caminos para una gobernanza más eficaz que dé respuesta a necesidades y reclamos expresados por la población rusa. Planea una conducción más activa de la política social (mayores pensiones y jubilaciones, salarios más altos para ciertas categorías como los maestros y los trabajadores de la salud), la subvención de las industrias tradicionales estatales y de las nuevas en exitosa competencia con las extranjeras. Y está aceitando los vínculos personales y formales con quienes detentan mecanismos de poder en sectores como el ejército y personal de seguridad, el complejo militar-industrial, explotación y comercialización del petróleo y gas, la agroindustria y las grandes infraestructuras de transporte.
Se está esmerando en el manejo de dos factores clave del sistema como son los bancos y los principales medios de comunicación. Para todos ellos viene enfatizando que hay que superar en Rusia tanto el miedo al cambio como el miedo a las agresiones externas.
Si logra todo ello, ya hay voces que advierten con anticipación (New Times, Moscou, 31 october 2011) el peligro de la desmesura de poder que el presidente Putin podría llegar a amasar en sus manos si pudiera hacerse al control de tales factores durante otros dos períodos de mandato.

Conclusión

De todos modos, tanto para el presidente Putin como para otros (Obama en EUA, Santos en Colombia, Roussef en Brasil, Ollanta en Perú, Peña en Méjico) persiste el difícil reto de conciliar en la práctica dos reclamos -sin sacrificar ninguno de los dos extremos- a saber: la debida legitimidad democrática (gobierno del pueblo) y la efectiva gobernabilidad (para el pueblo).
"No basta dar pasos que algún día pueden llegar a la meta, sino que cada paso debe ser una meta, sin dejar de ser un paso"(Goethe).

03-09-13

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.