La cruz y el martillo -Juan Pablo IIº y Fidel Castro-
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La cruz y el martillo -Juan Pablo IIº y Fidel Castro-
Logo Enrique Neira

 

 

     

Dos personajes

Juan Pablo II en sus 17 años de pontificado ha roto todos los moldes. Primer Papa originario de un país comunista, supo imprimir un estilo juvenil, resuelto, decidido y fogoso a una Iglesia no decadente pero sí pesada con su adultez de 20 siglos. Ha sido un Papa todo corazón y toda cabeza. Tiene la solidez, la terquedad, la fidelidad inconmovible de quien fue llamado Cefas, Roca, Pedro. Es un yunque capaz de amolar muchas hoces y muchos martillos. y tiene el arrojo, la valentía, el corazón grande, el carisma de ese gigante misionero que fue Pablo de Tarso. Es una gaviota de alas ligeras capaz de sobrevolar países, regímenes e ideologías -llevando su mensaje salvador-.

Fidel Castro, en sus setenta, es también uno de los dirigentes más famosos del mundo. Por sólo el hecho de haber desafiado el poderío rabioso norteamericano y haber sobrevivido por casi 40 años al intento, tiene ya un pie en el panteón de los héroes ("Qué tendrá Fidel que los gringos no pueden con él ?"). Lástima que no quiso afirmar el otro pie de la fama, cuando se derrumbaron los grandes centros del mundo comunista y hubiera podido liderizar él mismo (con realismo político y menos ideología ortodoxa) la reconversión del sistema comunista cubano hacia un modelo democrático y pluralista de socialismo. De todos modos, su halo inquietante de revolucionario nadie se lo puede quitar, aunque haya que reconocer hoy que su revolución no ha sido particularmente exitosa: ni en lo económico, ni en lo social, ni en lo político. Hay quienes lo tildan de tirano; y en realidad, supo imponer y mantener una dictadura fuerte en la Isla, aunque dándole cierto toque de humanismo en áreas como las de salud, educación, deporte y arte. Ha sido un "ogro filantrópico". Pero Fidel es sobre todo un caudillo carismático y un político genial; un rebelde con causa, cuya misma insolencia lo hace grande. "Ser grande -decía el general De Gaulle- es tomar como propio un gran combate ". Y esto no se lo discute nadie a Fidel Castro.

 

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Un encuentro muy especial. "Todos los caminos conducen a Roma", se ha dicho desde muy antiguo. Y esto sigue siendo verdad, en un final de siglo como el nuestro, tan abierto a la globalidad y el ecumenismo (la katholikè). Con el pretexto de la pasada reunión internacional de la FAO en Roma, que inauguró el Papa y donde se dieron cita muchos jefes de Estado, previamente concertado se dió el encuentro entre estos dos líderes de nuestro tiempo. Hoy hay suficientes datos para afirmar que el Papa Wojtila, llegado de un país comunista a Roma en 1978, fue pieza clave en el derrumbe posterior del imperio comunista que giraba sobre el eje de Moscú. Basta leer el "best seller" de los periodistas Carl Berstein (famoso desde el Watergate) y Marco Politi, titulado Su Santidad: Juan Pablo II y la historia de nuestro tiempo (recientemente editado en español por la editorial Norma de Colombia) para quedar convencidos de que operó efectivamente una especie de Santa Alianza entre las dos superpotencias, la una material (la Norteamérica de Reagan), y la otra espiritual (la Santa Sede de Juan Pablo IIº). La tenaza -en un contínuo "diálogo geoestratégico"- fue apretando tuercas sobre Polonia, Centroamérica, la Unión Soviética de Gorbachov. Se utilizó un puente de inteligencia de alto nivel, como fueron desde 1981 Vernon Walters y después Casey (directores de la CIA, el último católico practicante), quienes en 6 años visitaron secretamente al Papa en 15 ocasiones. La Alianza ayudó a liquidar la costosa y muy riesgosa guerra fria entre EUA y la URSS y contribuyó a desmontar el poderío mundial del marxismo-leninismo ateo, que parecía imbatible. Los resultados, en cascada, a partir de 1989 son ya historia.

Algunos interrogantes. ¿Qué ha movido a Castro a acoger la mano tendida del Papa ? Al invitar a Juan Pablo IIº a Cuba el año venidero, ¿ha medido Castro el riesgo del paso de este huracán de Dios por su isla comunista ? La apoteósica visita de Wojtila a su tierra natal en junio 1979 no fue sino el preludio del robustecimiento del sindicato Solidaridad y el declinar del régimen militar-comunista de Jaruselski. La visita de Gorbachov al Papa el 1º diciembre 1990 comenzó a evidenciar las grietas del totalitarismo soviético e inició su derrumbe. El grito estentóreo del Papa, bordón en mano, en la Misa campal en Managua en marzo 1983, acallando a los esbirros gritones del régimen marxista-sandinista, inició una batalla electoral que le costó el poder en 1991 y le siguió costando este año frente al movimiento político del actual presidente Alemán, apoyado por el cardenal Obando. ¿Es que Castro prefiere en este su otoño del patriarca, el beso adormecedor del Papa (por aquello de "la religión opio del pueblo") al estrangulamiento lento y sin retorno a que lo tiene sometido Estados Unidos con el ya largo bloqueo y la injusta ley Helms-Burton ? ¿Ve Castro en la Iglesia Católica, más que un salvavidas, un puente que le permita romper el aislamiento y reconstruir caminos de sobrevivencia ? En cualquier hipótesis, el régimen exhausto de Castro está recibiendo del Papa una bocanada vital (con la vitalidad del Espíritu Santo) y una cierta respetabilidad internacional que le viene muy bien.

Un matrimonio morganático. Cuando el emperador romano Constantino se casó con Helena (cristiana oculta y futura santa), se habló de matrimonio morganático, es decir, disparejo por la muy diversa condición de los contrayentes. Este eventual enlace del Vaticano, experto en milenios, y la joven perla del Caribe, alegre y frívola en su religiosidad popular, ¿podrá dar resultados para ambas partes ? Hay un hecho que no se puede soslayar. Los templos en la actual Cuba comunista comienzan a llenarse de fieles. Es creciente el acceso a los sacramentos claves: sólo en La Habana 1.129 confirmaciones en 1995, 31% más que el año anterior, y 32.735 bautizos, entre los cuales 3.200 de jóvenes revolucionarios. Las vocaciones renacen. Se puede predecir que Juan Pablo IIº en su visita a la Isla hará sonar y resonar a la Virgen del Cobre -patrona de Cuba- convocando a un renacer cristiano en la Isla, como aquel rehacerse los huesos y las carnes del cementerio entrevisto por el profeta Ezequiel.

Y entonces, el actual joven cardenal primado de Cuba, Jaime Ortega, comenzará a recibir solicitudes de los fieles para canonizar al barbudo Castro, por haber hecho el milagro que nadie hizo: que se convirtieran masivamente los supérstites de la Revolución al más fervoroso Catolicismo. La fundición de la cruz y el martillo !

2 diciembre 1996

Para completar su lectura sobre Juan Pablo II, le recomendamos consultar el artículo siguiente:
- "Juan Pablo IIº a los altares" (01-05.2011)