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INTRODUCCIÓN
La
muerte de Den-Ziaoping en febrero
pasado, a los 92 años de edad,
nos deja un gran legado pero también
una gran inquietud frente a lo
que podrá ser en el siglo XXI
ese gigante que es China comunista
y que comienza a desperezarse.
No es pequeña tarea sacar del
atraso un país que tiene el segundo
territorio más vasto de la tierra
(después de Canadá), conducir
organizadamente 1.200 millones
de habitantes (la quinta parte
de la población mundial) e intentar
un salto hacia adelante que sea
significativo dentro de una historia
que comenzó a escribirse desde
el siglo XVI antes de Cristo,
con la dinastía Shang y cuando
ya habían transcurrido 500.000
años del “hombre de Pekín” en
su vagabundeo por tierras del
norte de China.
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