La China de Den-Ziaoping
Análisis & Opinión > Asia & África > China > La China de Den-Ziaoping
Análisis & Opinión > Personajes > Den Xiaoping >
La China de Den-Ziaoping
Logo Enrique Neira

 

 

     

La muerte de Den-Ziaoping en febrero pasado (1997), a los 92 años de edad, nos deja un gran legado pero también una gran inquietud frente a lo que podrá ser en el siglo XXI ese gigante que es China comunista y que comienza a desperezarse. No es pequeña tarea sacar del atraso un país que tiene el segundo territorio más vasto de la tierra (después de Canadá), conducir organizadamente 1.200 millones de habitantes (la quinta parte de la población mundial) e intentar un salto hacia adelante que sea significativo dentro de una historia que comenzó a escribirse desde el siglo XVI antes de Cristo, con la dinastía Shang y cuando ya habían transcurrido 500.000 años del "hombre de Pekín" en su vagabundeo por tierras del norte de China.

LA ERA DE MAO

La República Popular China, proclamada en 1949 por Mao Zedung, ha estado marcada por largos períodos de un cuidadoso desarrollo práctico, mezclados con períodos breves de intensa movilización ideológica. Los primeros años fueron de reorganización social y económica de aquella incipiente República que surgió a la caída de la dinastía Qing o Manchu en 1912 y que no había logrado manejar con éxito el Partido Nacionalista del Kuomintang bajo la férrea mano del general Chiang-Kai-Schek. La Constitución china de 1954 adoptó, en economía y política, el modelo soviético. El "salto hacia adelante" de los años 1958-60 buscó aumentar la productividad del campo, a través de "comunas" por todo el territorio. En la década de los 60, China comunista deja a un lado el modelo y el tutelaje de la URSS, y Mao lanza la famosa "Revolución cultural" con sus "guardias rojos", que trató de remplazar con elementos más revolucionarios a la vieja guardia del Partido Comunista Chino, que detentaba por entonces el poder gubernamental, militar y empresarial. La Constitución de 1975, de claro corte maoísta, establece un Estado Social de Dictadura del Proletariado, en la que consagra que "el Partido Comunista es el núcleo dirigente de todo el pueblo chino" (art. 2) y "el Presidente del Comité Central del Partido Comunista Chino comanda las Fuerzas Armadas de todo el país".

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

En 1971, China comunista logra su admisión en las Naciones Unidas, con la correspondiente exclusión de Taiwan, en donde el régimen nacionalista de Chiang-Kai-Shek se había refugiado. Muerto Chou-Enlai en extraño accidente aéreo, quien era por entonces primer Ministro y seguro sucesor de Mao, y luégo el mismo Mao Zedung en 1976, la lucha por el poder se planteó entre el radical "Gang de los Cuatro" (comandado por la intrigante viuda de Mao, Jiang Qing) y los líderes moderados, nucleados alrededor de Den-Xioping. Este logra emerger como nuevo gran Timonel e inicia una activa política de apertura hacia EUA, en donde sabía que obtendría la tecnología y la modernización económica que requería China. En 1978 hace adoptar una nueva Constitución, de corte más técnico y pragmático, que fundamenta la construcción de un Estado socialista moderno, dando énfasis a lo cultural y técnico sobre lo simplemente económico, y conjugando equilibradamente cambio con tradición. La quinta Constitución, de 1982, reafirmó esta línea y restauró el cargo de Presidente de la República Popular, que había sido abolido por la Constitución de 1975.

 

LA ERA DE DENG

La China comunista que deja Deng-Xiaoping es actualmente la tercera mayor economía del globo; el ingreso per capita de tan gigantesca población es de US$ 250 dólares promedio (cuando en 1978 era apenas de US$ 13); en 1996 logró inversiones extranjeras por US$ 40.000 millones y en comercio exterior ocupa el puesto 11 entre todos los países. Y junto con su innegable progreso económico, la sociedad china evidencia grandes cambios sociales. El monocromático vestido de la era Mao ha dado lugar a una variedad de todos los estilos y colores; la coacción no es ya la presencia del Big Brother: la gente usa lo que quiere, vive y trabaja donde le parece mejor, viaja a donde le place, tiene un acceso creciente a la información de todo tipo. Pueden escoger con quién casarse y cuándo divorciarse (aunque las parejas sólo pueden tener un hijo); pueden ventilar sus opiniones o quejas respecto de los jefes, pero con la condición de que no organicen protestas ni insulten a sus máximas autoridades.


Todo ello ha sido fruto de una clara política estatal inspirada por Deng y llevada a cabo a través de la acción del Partido Comunista Chino con sus 49 millones de miembros. El XIV Congreso del Partido, en 1992, apoyó las rápidas reformas económicas del programa de Deng junto con su línea dura política bajo la cual se implementan. Y es que para Deng-Xiaoping estuvo siempre claro que el embarcar a su gigantesco país en la construcción de una economía de libre mercado tenía que hacerse bajo la ley de hierro de un rígido sistema político comunista. "La gente debe ser libre para hacerse rica, pero no para conspirar ni para cuestionar ni para cambiar sus líderes. Las libertades económicas deben coexistir con una estricta disciplina política. China debe continuar siendo regida por hombres y no por leyes" (Time, march 3, l997, p. 30). Así de sencilla y de brutal fue su filosofía política. Deng fue toda su vida un hombre de línea dura, determinado a que la liberalización económica no quitara al Partido Comunista su monopolio del poder. Esto explica el que él y sus hombres en el gobierno hubieran aplastado con tanques en la Plaza Tiannamen en junio 1989 el naciente movimiento democrático que jóvenes universitarios planteaban. Desde entonces, virtualmente todos los disidentes políticos de China o están en prisión o en el exilio.

 

UN PEQUEÑO GRAN HOMBRE

Cuando Mao visitó en 1957 el Kremlin, llevó consigo a Deng y cuando lo presentó a Kruscev le dijo: "Ve a este hombrecillo ? Es alguien profundamente inteligente y que tiene un gran futuro por delante". Pequeño de estatura, ojos diminutos y escrutadores, sonrisa fina, ademanes sencillos, poco amigo de la publicidad, amante del futbol y de los croissants, gran jugador de bridge, originalmente se llamaba Deng Xiansheng ("pequeño santo" según la tradición budista de su padre), nombre que le fue cambiado después por el de Deng Xiaoping ("pequeña paz"). A los 16 años deja su ambiente rural de Sichuan, pasa por Shanghai y se va en un programa de trabajo-estudio a Francia. "Sentíamos que China era débil y queríamos que fuera fuerte. Por eso fuimos a Occidente a aprender", diría años más tarde. Trabajó en la fábrica de automóviles Renault, fue fogonero de tren y camarero en un restaurante. En París se hizo marxista y compañero de Chou Enlai. Después fue a Moscú a estudiar en las universidades Oriental y Sun Yat-sen. Regresó por Mongolia a China a trabajar en la clandestinidad como propagandista político. Se unió a la "Larga Marcha", iniciada en octubre 1948 por Mao Zedung, camino de Yenán. Allí se casa con su tercera esposa, Zhuo Lin, de la que ha dejado tres hijas y dos hijos, todos profesionales o técnicos. La hija menor, Deng Rong (48 años) fue por años la traductora de su padre y ha escrito una biografía de él. Deng fue oficial del ejército en la guerra contra Japón y luégo en la lucha por expulsar del continente al ejército del Gral. Chiang-Kai-Shek. Con el triunfo de la Revolución en octubre de 1949, Deng sube rápidamente a puestos importantes como Secretario General del Partido y uno de los 12 vice Ministros de Mao en 1956. El "Gran Salto hacia adelante" promovido por Mao, que costó más de 30 millones de vidas y resultó un fracaso agrícola, dejando un país muriéndose de hambre, distanció a Liu y a Deng del Gran Conductor. Ambos fueron sometidos a un juicio popular y acusados por los "guardias rojos" como "traidores", "fascistas" y "capitalistas" durante la Revolución Cultural. Deng y su esposa tuvieron su casa como cárcel por dos años en Beijing y luégo en trabajos agrícolas en la base de Jiangxi. Cuando a un mes de la muerte de Mao en 1976 , el "Gang de los Cuatro" es arrestado, Den Xiaoping es plenamente rehabilitado e inicia desde el poder la nueva "Larga Marcha" por la modernización de China. En estos 20 años, Deng mostró ser no tanto un ideólogo (como lo fue Mao) cuanto un pragmático; no tanto un conductor autoritario (como lo fue Mao) cuanto un conductor eficiente. Su famosa frase "no importa que un gato sea blanco o negro, con tal de que cace ratones", lo sintetiza bien. Eludió siempre el "culto de la personalidad" (tan frecuente en los regímenes comunistas) y prefirió, más bien, ser un viejo eficiente, "un viejo siempre en prisa por hacer a China grande". como lo definió el diplomático norteamericano Holbrooke. Cuando en 1984 sus reformas económicas provocaron criticas de los marxistas de la Vieja Guardia señalándolas como "polución espiritual" que venía del Occidente en forma de cosméticos y discotecas, Deng las despreció olímpicamente diciendo que "esas cosas eran simples mariposas que entraban por la ventana abierta". Deng Xiaoping abrió en China comunista puertas y ventanas al capitalismo occidental. Es su mérito. Y es su riesgo. Podrá China asimilarlo y ponerlo en práctica, sin que se vea forzada a desmontar el rígido sistema político de partido único y totalitarismo de autoridad no compartida ?

 

POST DENG

Frente al crecimiento económico y modernización social innegables de la actual China, observadores serios comentan sin embargo que no todo es color de rosa. "China luce maravillosa. Pero es una ilusión. Es como un set de cine", afirma el sinólogo japonés Mineo Nakajima (Time, march 3 , 1997, p. 34). Se está produciendo una enorme brecha entre regiones ricas (costeras) y pobres (interiores), entre millonarios y masa pobretona. El ingreso per capita del campesino es de US$ 190 al año, cerca del 40% inferior al de la ciudad. Y 65 millones de chinos están por debajo de la línea oficial de pobreza, de US$ 64 de ingreso anual. Las más de 100.000 empresas estatales, que todavía existen bajo régimen marxista, trabajan todas a pérdida y con ingentes subsidios. La corrupción es rampante en los organismos burocráticos, militares, partidistas. Un Ejército del Pueblo de 2,9 millones de militares (el mayor del mundo) gasta gran parte del presupuesto, además de constituir peligrosa amenaza mundial para el futuro.

El legado de Deng perdurará en cuanto se mantenga la estabilidad en el proceso iniciado por China comunista. Algo que no es fácil de lograr por las tensiones que podrán agudizarse entre los dos polos: el de desarrollo económico y el de hegemonía política; el de modernización y el de democratización. Con el agravante de que Deng no dejó institucionalizado un sistema de gobierno capaz de funcionar más con leyes que con hombres, como ya en el siglo IV antes de Cristo lo recomendaba Aristóteles para una politeia democrática. Aunque el actual Conductor, Jiang Zemin (70 años), entronizado por el mismo Deng desde 1989, tiene la experiencia y el control en las manos, no puede descartarse, tras bambalinas, una sórdida lucha por el poder entre varios prominentes líderes actuales. Li Peng (68 años), Primer Ministro; Qiao Shi, de tendencia reformista y Jefe de seguridad e inteligencia; Zhu Rongji (68 años), tecnócrata y zar de la economía; Li Lanqing (68 años), liberal, encargado de comercio internacional y educación; Hu Jintao (55 años), ingeniero y hombre clave del Politburó del Partido. Cualquiera de ellos puede dar un sorpresa. Pero el mayor interrogante lo plantea esa gigantesca masa de chinos que cada día se sienten más distantes del gobierno del Partido, por el Partido y para el Partido.

Observatorio 28 abril 1997