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En 1971, China comunista logra su admisión
en las Naciones Unidas, con la correspondiente
exclusión de Taiwan, en donde el
régimen nacionalista de Chiang-Kai-Shek
se había refugiado. Muerto Chou-Enlai
en extraño accidente aéreo,
quien era por entonces primer Ministro y
seguro sucesor de Mao, y luégo el
mismo Mao Zedung en 1976, la lucha por el
poder se planteó entre el radical
"Gang de los Cuatro"
(comandado por la intrigante viuda de Mao,
Jiang Qing) y los líderes moderados,
nucleados alrededor de Den-Xioping. Este
logra emerger como nuevo gran Timonel e
inicia una activa política de apertura
hacia EUA, en donde sabía que obtendría
la tecnología y la modernización
económica que requería China.
En 1978 hace adoptar una nueva Constitución,
de corte más técnico y pragmático,
que fundamenta la construcción de
un Estado socialista moderno, dando énfasis
a lo cultural y técnico sobre lo
simplemente económico, y conjugando
equilibradamente cambio con tradición.
La quinta Constitución, de 1982,
reafirmó esta línea y restauró
el cargo de Presidente de la República
Popular, que había sido abolido por
la Constitución de 1975.
LA
ERA DE DENG
La China comunista que deja Deng-Xiaoping
es actualmente la tercera mayor economía
del globo; el ingreso per capita de tan
gigantesca población es de US$ 250
dólares promedio (cuando en 1978
era apenas de US$ 13); en 1996 logró
inversiones extranjeras por US$ 40.000 millones
y en comercio exterior ocupa el puesto 11
entre todos los países. Y junto con
su innegable progreso económico,
la sociedad china evidencia grandes cambios
sociales. El monocromático vestido
de la era Mao ha dado lugar a una variedad
de todos los estilos y colores; la coacción
no es ya la presencia del Big Brother: la
gente usa lo que quiere, vive y trabaja
donde le parece mejor, viaja a donde le
place, tiene un acceso creciente a la información
de todo tipo. Pueden escoger con quién
casarse y cuándo divorciarse (aunque
las parejas sólo pueden tener un
hijo); pueden ventilar sus opiniones o quejas
respecto de los jefes, pero con la condición
de que no organicen protestas ni insulten
a sus máximas autoridades.
Todo ello ha sido fruto de una clara política
estatal inspirada por Deng y llevada a cabo
a través de la acción del
Partido Comunista Chino con sus 49 millones
de miembros. El XIV Congreso del Partido,
en 1992, apoyó las rápidas
reformas económicas del programa
de Deng junto con su línea dura política
bajo la cual se implementan. Y es que para
Deng-Xiaoping estuvo siempre claro que el
embarcar a su gigantesco país en
la construcción de una economía
de libre mercado tenía que hacerse
bajo la ley de hierro de un rígido
sistema político comunista. "La
gente debe ser libre para hacerse rica,
pero no para conspirar ni para cuestionar
ni para cambiar sus líderes. Las
libertades económicas deben coexistir
con una estricta disciplina política.
China debe continuar siendo regida por hombres
y no por leyes" (Time, march 3, l997,
p. 30). Así de sencilla y de brutal
fue su filosofía política.
Deng fue toda su vida un hombre de línea
dura, determinado a que la liberalización
económica no quitara al Partido Comunista
su monopolio del poder. Esto explica el
que él y sus hombres en el gobierno
hubieran aplastado con tanques en la Plaza
Tiannamen en junio 1989 el naciente movimiento
democrático que jóvenes universitarios
planteaban. Desde entonces, virtualmente
todos los disidentes políticos de
China o están en prisión o
en el exilio.
UN
PEQUEÑO GRAN HOMBRE
Cuando Mao visitó en 1957 el Kremlin,
llevó consigo a Deng y cuando lo
presentó a Kruscev le dijo: "Ve
a este hombrecillo ? Es alguien profundamente
inteligente y que tiene un gran futuro por
delante". Pequeño de estatura,
ojos diminutos y escrutadores, sonrisa fina,
ademanes sencillos, poco amigo de la publicidad,
amante del futbol y de los croissants, gran
jugador de bridge, originalmente se llamaba
Deng Xiansheng ("pequeño santo"
según la tradición budista
de su padre), nombre que le fue cambiado
después por el de Deng Xiaoping ("pequeña
paz"). A los 16 años deja su
ambiente rural de Sichuan, pasa por Shanghai
y se va en un programa de trabajo-estudio
a Francia. "Sentíamos que China
era débil y queríamos que
fuera fuerte. Por eso fuimos a Occidente
a aprender", diría años
más tarde. Trabajó en la fábrica
de automóviles Renault, fue fogonero
de tren y camarero en un restaurante. En
París se hizo marxista y compañero
de Chou Enlai. Después fue a Moscú
a estudiar en las universidades Oriental
y Sun Yat-sen. Regresó por Mongolia
a China a trabajar en la clandestinidad
como propagandista político. Se unió
a la "Larga Marcha", iniciada
en octubre 1948 por Mao Zedung, camino de
Yenán. Allí se casa con su
tercera esposa, Zhuo Lin, de la que ha dejado
tres hijas y dos hijos, todos profesionales
o técnicos. La hija menor, Deng Rong
(48 años) fue por años la
traductora de su padre y ha escrito una
biografía de él. Deng fue
oficial del ejército en la guerra
contra Japón y luégo en la
lucha por expulsar del continente al ejército
del Gral. Chiang-Kai-Shek. Con el triunfo
de la Revolución en octubre de 1949,
Deng sube rápidamente a puestos importantes
como Secretario General del Partido y uno
de los 12 vice Ministros de Mao en 1956.
El "Gran Salto hacia adelante"
promovido por Mao, que costó más
de 30 millones de vidas y resultó
un fracaso agrícola, dejando un país
muriéndose de hambre, distanció
a Liu y a Deng del Gran Conductor. Ambos
fueron sometidos a un juicio popular y acusados
por los "guardias rojos" como
"traidores", "fascistas"
y "capitalistas" durante la Revolución
Cultural. Deng y su esposa tuvieron su casa
como cárcel por dos años en
Beijing y luégo en trabajos agrícolas
en la base de Jiangxi. Cuando a un mes de
la muerte de Mao en 1976 , el "Gang
de los Cuatro" es arrestado, Den Xiaoping
es plenamente rehabilitado e inicia desde
el poder la nueva "Larga Marcha"
por la modernización de China. En
estos 20 años, Deng mostró
ser no tanto un ideólogo (como lo
fue Mao) cuanto un pragmático; no
tanto un conductor autoritario (como lo
fue Mao) cuanto un conductor eficiente.
Su famosa frase "no importa que
un gato sea blanco o negro, con tal de que
cace ratones", lo sintetiza bien.
Eludió siempre el "culto de
la personalidad" (tan frecuente en
los regímenes comunistas) y prefirió,
más bien, ser un viejo eficiente,
"un viejo siempre en prisa por hacer
a China grande". como lo definió
el diplomático norteamericano Holbrooke.
Cuando en 1984 sus reformas económicas
provocaron criticas de los marxistas de
la Vieja Guardia señalándolas
como "polución espiritual"
que venía del Occidente en forma
de cosméticos y discotecas, Deng
las despreció olímpicamente
diciendo que "esas cosas eran simples
mariposas que entraban por la ventana abierta".
Deng Xiaoping abrió en China comunista
puertas y ventanas al capitalismo occidental.
Es su mérito. Y es su riesgo. Podrá
China asimilarlo y ponerlo en práctica,
sin que se vea forzada a desmontar el rígido
sistema político de partido único
y totalitarismo de autoridad no compartida
?
POST
DENG
Frente al crecimiento económico y
modernización social innegables de
la actual China, observadores serios comentan
sin embargo que no todo es color de rosa.
"China luce maravillosa. Pero es una
ilusión. Es como un set de cine",
afirma el sinólogo japonés
Mineo Nakajima (Time, march 3 , 1997, p.
34). Se está produciendo una enorme
brecha entre regiones ricas (costeras) y
pobres (interiores), entre millonarios y
masa pobretona. El ingreso per capita del
campesino es de US$ 190 al año, cerca
del 40% inferior al de la ciudad. Y 65 millones
de chinos están por debajo de la
línea oficial de pobreza, de US$
64 de ingreso anual. Las más de 100.000
empresas estatales, que todavía existen
bajo régimen marxista, trabajan todas
a pérdida y con ingentes subsidios.
La corrupción es rampante en los
organismos burocráticos, militares,
partidistas. Un Ejército del Pueblo
de 2,9 millones de militares (el mayor del
mundo) gasta gran parte del presupuesto,
además de constituir peligrosa amenaza
mundial para el futuro.
El
legado de Deng perdurará en cuanto
se mantenga la estabilidad en el proceso
iniciado por China comunista. Algo que no
es fácil de lograr por las tensiones
que podrán agudizarse entre los dos
polos: el de desarrollo económico
y el de hegemonía política;
el de modernización y el de democratización.
Con el agravante de que Deng no dejó
institucionalizado un sistema de gobierno
capaz de funcionar más con leyes
que con hombres, como ya en el siglo IV
antes de Cristo lo recomendaba Aristóteles
para una politeia democrática. Aunque
el actual Conductor, Jiang Zemin (70 años),
entronizado por el mismo Deng desde 1989,
tiene la experiencia y el control en las
manos, no puede descartarse, tras bambalinas,
una sórdida lucha por el poder entre
varios prominentes líderes actuales.
Li Peng (68 años), Primer Ministro;
Qiao Shi, de tendencia reformista y Jefe
de seguridad e inteligencia; Zhu Rongji
(68 años), tecnócrata y zar
de la economía; Li Lanqing (68 años),
liberal, encargado de comercio internacional
y educación; Hu Jintao (55 años),
ingeniero y hombre clave del Politburó
del Partido. Cualquiera de ellos puede
dar un sorpresa. Pero el mayor interrogante
lo plantea esa gigantesca masa de chinos
que cada día se sienten más
distantes del gobierno del Partido, por
el Partido y para el Partido.
Observatorio
28 abril 1997
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