China
sigue siendo ese gigante que está
despertándose para dejar atónito
al siglo XXI. Teniendo en cuenta lo que
ha realizado en estos últimos 28
años, se puede afirmar que el siglo
XXI podría ser chino, así
como el XX fue norteamericano y el XIX
inglés. Son varias las columnas
que, con admiración, he dedicado
a este fenómeno de raza amarilla,
resultante de la mezcla de un agresivo
capitalismo de corte occidental y una
milenaria cultura típicamente oriental
("La China de Den-Ziaoping",
"China comunista, una revolución
exitosa", "China capitalista,
una tercera vía", "Relevo
de timonel", "La Carta de Navegación",
"La hora del Gigante"). El último
número de la revista Nueva Sociedad
(Caracas nº 203, mayo-junio 2006)
le acaba de dedicar al tema un dossier
de 151 páginas titulado "El
desafío chino" con 12 artículos
de especialistas (dos de ellos investigadores
de China continental). Destacaré
algunos tópicos.
Relaciones
China-América Latina
Xu
Sicheng, Vicepresidente de la Asociación
China de Estudios latinoamericanos, ofrece
un artículo donde analiza las diferentes
etapas de las relaciones sino-latinoamericanas
desde la fundación de la República
Popular China. En los años 50 y
60, China implementó una estrategia
de diplomacia "entre pueblos",
que incluyó un fuerte apoyo a los
movimientos nacional democráticos
(revolucionarios) de la región.
En los 80 y 90, en cambio, realizó
un reajuste, buscando desarrollar lazos
politicos y comerciales más allá
de las diferencias ideológicas
y priorizó el diálogo con
los mayores países (Brasil, México
y Argentina). Al ingresar en el siglo
XXI, China viene desplegando una diplomacia
omnidireccional y multifacética:
los intercambios comerciales crecen rápidamente
y los lazos políticos se vienen
acentuando.
|
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| Desde
el punto de vista de relaciones comerciales
(según el mexicano León-Manríquez),
no se puede generalizar, sino hay que agrupar
por países. Un primer grupo que resulta
beneficiado -en el que está Venezuela-
lo conforman países exportadores
de petróleo y hierro, productos que
tocan la vena yugular de la economía
china. China es hoy el segundo importador
y consumidor mundial de hidrocarburos. En
esta perspectiva, es recomendable y urgente
el proyecto que alimentan los presidentes
Chávez y Uribe de un oleoducto colombiano
que le de salida directa al petróleo
venezolano hacia el Pacífico. Un
segundo grupo, damnificado en sus exportaciones
de manufacturas, está conformado
por México y países de Centroamérica
que están inundados de productos
chinos así como su principal mercado
de exportación, Estados Unidos. Un
tercer grupo es el de países exportadores
de materias primas y alimentos (como Chile,
Brasil, Argentina, Perú, Colombia),
que tienen buenos nichos para sus exportaciones
hacia la gigantesca población china.
El artículo de Pérez Le-Fort
(chileno) de tipo estratégico, es
tranquilizador en el sentido de que a pesar
de que la relación China-Estados
Unidos no es la mejor, sin embargo se encuentra
en un buen momento. Y aunque EUA mantiene
hegemonía celosa en la cuenca del
Pacífico, no se prevé en 50
años una grave disputa económica,
política y militar entre los dos
gigantes (EUA-China), que obligara a nuestros
países a alinderarse como en la segunda
Guerra Mundial. De modo que hay espacio
y licencia para que cada país nuestro
busque la relación con China que
mejor le convenga.
De todos modos, como lo advierten los investigadores
mexicanos Correa López y González
García, desde el punto de vista de
inversión extranjera directa (IED),
China representa un competidor fuerte para
América Latina. Ha sido hasta ahora
de todo el mundo en desarrollo, el principal
receptor (con 50.000 millones de dólares
al año). Con mucha ventaja sobre
los países de AL, que siguen teniendo
dificultades para insertarse en la economía
mundial.
Sobre las perspectivas de cooperación
Sur-Sur (China-Brasil), Altemani de Oliveira
ofrece un interesante artículo. Y
Haro Navejas, de su estudio sobre la relación
de China con México y Estados Unidos
de Norteamérica, concluye que México
tiene mucho por hacer para ponerse a la
altura de su socio y competidor asiático.
Moraleja.
No le demos la espalda al Dragón.
Estamos perdiendo la competencia con China.
Pero podemos aprender mucho de sus políticas
y estrategias exitosas, que lo van conduciendo
de país tercermundista a país
integrante del G-8. Sólo nos falta
acrisolar esa cultura o sabiduría,
de hormiguitas con tenacidad y previsión,
que saben sembrar, laborar e invertir para
un futuro próspero. "Paciencia...eso
lleva tiempo" (Xuyao Shijian).
|