| Es
decir, la real descentralización
política en el tejido social de tan
gigantesco país ha sido la llave
mágica para el crecimiento económico.
Para el economista Lester Thurow en su reciente
libro “Las fracturas del capitalismo”
(1997), el origen del “milagro chino”
(sin que sea tan espectacular, porque el
mismo autor recomienda reducirle 4 puntos
a la tasa oficial de crecimiento) hay que
ubicarlo en las empresas rurales creadas
por las autoridades locales. Los grupos
de interés, productores de riqueza,
han tomado allí la forma de redes
de origen familiar o burocrático
(rama industrial, empresas públicas,
sindicatos, ejército, policía,
etc.) que controlan los imperios industriales
de gran tamaño. Su ventaja competitiva
está no sólo en un menor costo
del factor trabajo sino en su relación
con el poder político que los favorece
sistemáticamente. Las empresas “privadas”
(el ejército es una de las mayores!)
actúan como accionistas principales
(aunque muy discretos) de funcionarios locales,
que en cuanto actores económicos
juegan, a la vez, en diferentes tableros.
Usar una posición oficial para obtener
el derecho a traficar en los mercados; utilizar
el poder de un gran conglomerado para desviar
fondos y colocarlos en la Bolsa; aprovecharse
de sus funciones de defensor del orden (policía,
fuerza armada) para operar negocios ilegales;
apoyarse en la relaciones sociales para
acumular recursos financieros, son todas
buenas recetas. Se junta, así, la
pesadez burocrática con el dinamismo
privado, la respetabilidad oficial con las
actividades ilegales, la red relacional
con la acumulación capitalista, la
racionalidad económica con los atajos
de la política. En síntesis,
una fórmula muy original (a la china)
de acumulación capitalista, en la
que el mercado regula sólo parcialmente
el intercambio de bienes. Capitalismo no
de inspiración liberal individualista,
sino familiar, comunitario y burocrático.
PERO
TAMBIEN CAPITALISMO INJUSTO
La
inequidad, la desigualdad, la injusticia
parece que es el sino (destino) de todo
capitalismo, también del chino. Es
claro que una parte bastante importante
de los bienes de la prosperidad –
que provienen de la actividad productiva,
de la especulación o de la corrupción–,
llegan a la sociedad a través de
la distribución que los patronos
político–económicos
hacen a sus clientelas. Pero al “maná”
que cae del cielo no se accede fácilmente
sino a condición de hacer parte de
un clan o de una red empresarial con sus
múltiples tentáculos, lo que
excluye a muchos de la torta.
De hecho, se está también
abriendo en China una enorme brecha entre
individuos de alto ingreso, que disfrutan
de todo tipo de comodidades, y amplios sectores
de población en nivel de pobreza.
Y lo que es más notorio, el gran
desarrollo económico y mejor nivel
de vida se ha venido concentrando en las
grandes zonas costeras, además del
gigantesco emporio de Hong Kong (revertido
a China en 1997). En efecto, en julio de
1979 se crearon 4 zonas económicas
especiales (ZES) sobre la costa marítima
del Sudeste : Shenzhen, Zhukai y Shantou
en la provincia de Guandong, y Xiamen en
la provincia de Fujian. Son zonas francas
inspiradas en las de Singapur y Hong Kong,
abiertas a las inversiones internacionales
y con acceso a las tecnologías occcidentales.
En 1984 se crearon otras 14 zonas especiales,
con crecimientos espectaculares. La ZES
de Shenzen tuvo una tasa de crecimiento
del 16% en 1997. Pues, bien, esta plataforma
marítima de cerca de 250 millones
de habitantes, se ha convertido no sólo
en la gigantesca fábrica china de
producción para el exterior, sino
también en el mayor depósito
de mano de obra, lo que ha producido una
colosal migración de población
rural a las ciudades, con todos los efectos
de explotación del trabajo, injusticia
social y vicios del capitalismo. El mundo
desarrollado, de alta acumulación
e industrializaciòn de la costa oriental
china es muy diferente al del interior,
rural y de crecimiento mucho más
lento. Con el agravante de que desde mayo
de 1998, China ha comenzado a registrar
una fuerte caída de las exportaciones
y una baja sensible de su tasa de crecimiento.
Como a los otros dragones asiáticos,
la política de crecimiento rápido,
afianzada en las exportaciones, parece que
también fuera a tocar límite
en China comunista, con sus graves secuelas
de mayor desempleo, quiebra de empresas,
agitación social e inquietud política.
¿UNA
TERCERA VIA ?
Pero
también aquí China comunista
se encuentra en ventaja sobre el resto del
mundo. Teniendo dentro de sus fronteras
tan gigantesca población, hoy por
hoy es el “mercado potencial más
grande del mundo”. Si la economía
de exportación pudiera verse recortada,
tiene un mercado interno potencial, que
puede halar su desarrollo por otro milenio.
Y tiene un férreo sistema político,
que permite múltiples referencias
identitarias a la población (sin
determinismos rígidos religiosos
o étnicos), que tiene claro su rol
de un Estado más que intervencionista,
con capacidad de actuar efectivamente sobre
lo social, para limar diferencias de ingresos,
suplir deficiencias de la economía
“privada”, atenuar a gran escala
los efectos del capitalismo injusto. Es
decir, puede ser quizás una de las
vitrinas para el nuevo milenio de una “tercera
vía”, original y a la china.
No tanto la “tercera vía”
de A. Giddens entre neo–liberalismo
y estatismo socialista, sino la de Juan
Pablo IIº quien propone como modelo
alternativo “una sociedad basada en
el trabajo, en la empresa y en la participación”
(Centesimus Annus 1991, nº 35). Paradojas
de la historia. Una China comunista atea
encaminándose hacia el ideal de sociedad
propuesto por el Pensamiento Social de la
Iglesia. Como quiera que sea, China será
el otro gran protagonista del siglo XXI
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Observatorio 1º noviembre 1999
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