Juan
Pablo IIº encarnó por 26 años
un formidable poder moral con sentido
de servicio, no sólo para los católicos
sino para creyentes de todas las religiones
y para todo el mundo. Acaba de cruzar
“El umbral de la Esperanza”.
Tal era el título del bello libro
que recogió entrevistas suyas que
concedió al italiano Vittorio Messori,
hablando en forma muy personal sobre temas
divinos y humanos. El Papa Wojtyla supo
ofrecer a propios y extraños una
Verdad sólida, íntegra y
fiel al Evangelio (una Verdad siempre
austera y exigente), a través de
una Personalidad muy suya (juvenil, amable,
cordial e impactante).
Un
Pontificado estrella
Todos
los Papas de los últimos 100 años
fueron personajes magníficos, íntegros
e influyentes. León XIII, Pio X,
Benedicto XV, Pio XI, Pio XII, Pablo VI,
Juan XXIII. Pero Juan Pablo IIº fue
–en el buen sentido de la palabra–
un Papa Super Estrella. En forma influyente
y arriesgada estuvo super-expuesto públicamente
y pasó la prueba internacionalmente.
No es solamente la sobre-exposición,
a que tienen que someterse los personajes
públicos y que los convierte, con
frecuencia, en blanco apetecido por toda
clase de fanáticos políticos,
fundamentalistas y talibanes. De hecho,
Juan Pablo IIº, sufrió un
atentado a bala, el 13 de mayo de 1981
en la Plaza de San Pedro, a manos del
sicario Agca detrás del cual estaba
la autoría intelectual de la KGB
soviética. Lo difícil es
estar expuesto al escrutinio y al debate
público, sobre todo en los países
occidentales, en los que existe un amplio
pluralismo de ideas y en donde a la vez
los medios de comunicación gozan
de un ilimitado poder y libertad, que
los lleva a emitir opiniones sobre todo
lo humano y lo divino sin reconocer cortapisas
de autoridad magisterial alguna.
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| Bill
Cosby, uno de los entretenedores más
cotizados de la TV norteamericana, precisó
lo que él entiende por el riesgo
de la exposición pública exagerada
(over-exposure). "La medida de la sobre-exposición
no es cuántas veces la gente lo vea
a uno en TV, en películas o en las
librerías. El asunto es si Usted
puede mantener la calidad de su presentación.
Si Usted la puede mantener, entonces la
gente estará siempre contenta de
verlo". Esto podemos afirmar sucedió
con Juan Pablo IIº en su largo pontificado
de sobre-exposición. Supo mantener
la calidad de su presentación, sin
defraudar un momento a sus correligionarios,
a sus amigos y admiradores de todas las
culturas y lenguas. Utilizando un lenguaje
de beisbol, puede decirse que en cada ciudad
que visitó, el Papa hizo un jonrón,
con todas las bases llenas. Su paso por
140 países (entre ellos Venezuela
en dos ocasiones) fue la Serie mundial de
la Religión.
Peregrino
incansable
En
el desempeño de su misión
espiritual y pastoral, el Papa Wojtyla ha
desafiado riesgos humanos, políticos
y diplomáticos que otros Jefes de
Estado calculan con más consideración.
No tuvo reparo en meterse por dos veces
en Polonia, cuando estaba controlada férreamente
por un régimen comunista. El apoteósico
viaje a su tierra en junio de 1979, visitando
el santuario de la Virgen de Czestochowa,
el campo de concentración nazi de
Auszchwitz y su encuentro franco con las
autoridades polacas, se considera hoy después
de 25 años, que fue la piedra desgajada
de lo alto del monte que se convirtió
en alud y pesó mucho en el desmoronamiento
de los totalitarismos comunistas–ateos
de Europa del Este y del imperio soviético
a partir de 1989. Fue de enorme riesgo el
viaje que hizo a Argentina (junio 1982),
cuando los militares habían desatado
la guerra de las Malvinas, a la semana siguiente
de visitar Inglaterra. Cuando el régimen
sandinista en Nicaragua aumentaba su hostilidad
contra la Iglesia (marzo 1983), no tuvo
inconveniente en estar en Managua y celebrar
allí, al aire libre, una Misa enarbolando
el crucifijo de su bordón y callando
con voz de mando a los esbirros gritones
del régimen, para que quedara constancia
que la suya era una Misa católica
y no un rito sandinista más. Un delicado
carácter ecumenista tuvieron varios
de sus viajes. El emprendido a Turquía
(noviembre 1979), con un Islam en ebullición
y su encuentro con los jerarcas de la Iglesia
Ortodoxa Oriental. Su viaje a Inglaterra
(mayo 1982), después de 450 años
de la ruptura del Rey Enrique VIII con el
Papa de Roma, en donde tuvo una celebración
ecuménica en la catedral de Canturbery,
santuario del Anglicanismo, en compañía
del Dr. Runcie, Primado anglicano. Su viaje
a Suiza donde sostuvo un encuentro con representantes
de 300 iglesias cristianas de 105 países.
El afianzamiento de la paz en el mundo,
con todos sus riesgos, fue la misión
que se impuso de manera particular en los
viajes realizados a Irlanda (setiembre 1979
), a la ONU (octubre 1979, octubre 1995),
a Hiroshima (febrero 1981), a Inglaterra
y Argentina (1982), a Centroamérica
(marzo 1983), a Colombia (julio 1986), a
Croacia (setiembre 1994) y Eslovenia (junio
1995). Fue enorme el riesgo político
que asumió en su visita a un territorio
tan convulsionado y disputado como es el
conformado por los actuales Jordania, Autonomía
Palestina, Israel y Líbano. Aventuras
calculadas fueron sus viajes al corazón
de comunidades hindúes, orientales
y africanas, donde el catolicismo que él
representaba era apenas una pequeña
y exótica flor que se aferra al tronco
gigantesco y multisecular de grandes religiones
y cultos muy diversos de la humanidad.
Un
conductor difícil de reemplazar
Un
semanario como Time (el de mayor
difusión en el mundo, que no es confesional
pero sí abierto a todas las creencias
y filosofías del mundo), recogió
en diversas entregas, interesantes puntos
de vista sobre la personalidad y el papel
desempeñado por el Papa Wojtyla.
Su comentarista religioso, David Van Biema,
ha dicho de él que “ha electrificado
totalmente el aspecto global de la Iglesia.
Ningún Papa antes que él había
tenido esta especie de supervoltaje”.
“Juan Pablo IIº con su Estado
Vaticano ha llegado a ser un sabio mundialmente
reconocido y ampliamente escuchado”.
“Se ha desempeñado como un
jugador de Gran Liga en el escenario mundial”.
Frank Pellegrini, del mismo Time, escribió
hace cinco años: “Juan Pablo
IIº ha trabajado incansablemente para
llevar la Iglesia a todas partes donde se
la requería; y sigue insistiendo
en que ésta su Iglesia seguirá
siendo reconocible, cuando él termine.
Él está cansado ahora. Pero
los católicos no deberían
preocuparse tanto. Teniendo en cuenta lo
mucho que ha hecho en su pontificado y lo
que todavía planea hacer, aun un
Dios tan vengativo como el del Antiguo Testamento
no querrá llevárselo ahora”.
Se lo ha querido llevar ahora. Pero el mismo
Espíritu divino sopla donde quiere
y es un Ventarrón. Ya sabrá
suscitar y guiar al nuevo Conductor que
prosiga, a su modo y con su estilo, la gigantesca
tarea que espera al Relevo número
263 de Pedro, Vicario de Cristo.
4
abril 2005
Para
completar su lectura sobre Juan Pablo II,
le recomendamos consultar el artículo
siguiente:
- "Juan
Pablo IIº a los altares" (01-05.2011)
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