Bella
Italia
“Vita
é bella !”, es el filme
fascinante del popular actor cómico
Roberto Bognini. Y bella, acogedora y
seductora ha sido por siglos Italia, y
lo sigue siendo. Quien la ha visitado,
quiere volver. Y quien ha vivido allí,
quisiera quedarse. Sus paisajes desde
el mar azul de Capri cerca a Nápoles
hasta las alturas níveas del Mont
Blanc al norte; sus llanuras, sus lagos,
sus colinas de viñedos y olivares;
sus poblados folklóricos; su riqueza
sin par arqueológica, artística,
arquitectónica e intelectual acumulada
–con finura y buen gusto–
durante siglos de historia; sus típicas
ciudades (Roma la eterna, Milano, Napoli,
Torino, Palermo, Genova, Firenze, Venezia,
Catania, Bari), antiguas y modernas a
la vez; y sobre todo, su gente sanamente
descomplicada, pacífica, alegre
y trabajadora, hacen de la Península
itálica junto con Sicilia un microcosmos
de lo mejor del planeta.
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Análisis
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Italia
tiene hoy una población de casi 57
millones, con un índice de crecimiento
vegetativo cero (0) y un índice de
desarrollo humano (ONU
1999) de 0,900, que la ubica en el lugar
19 en el mundo de los países desarrollados.
La esperanza de vida es de 82,7 años
para las mujeres y de 75,3 para los hombres,
lo que nos permite hablar bien de la dieta
de pasta broda y pasta sciutta, de los vinos
y la pastelería italiana. Tiene un
Producto Interno Bruto per capita de dol.
$ 20.290, una baja inflación anual
de 1,9% y una tasa regular de desempleo
de 12.2%. Su balanza comercial de bienes
y servicios con el exterior le es favorable
en casi dol. $ 100.000 millones al año.
Podemos hablar de Italia como de un “vero
miracolo” en sus últimos 50
años, por su desarrollo y buen nivel
de vida logrados, a pesar de una crónica
inestabilidad política propia de
su régimen parlamentario, con un
exagerado fraccionamiento de partidos y
grupos electorales que explica el récord
de 58 gobiernos desde 1948 (un promedio
escandaloso de más de un gobierno
por año).
El
escenario político italiano
Los
dos grandes partidos que coparon la escena
política italiana tras la Segunda
Guerra Mundial (la “Democrazia
Cristiana” y el “Partito
Comunista”) se han venido escindiendo
en coaliciones y sub–coaliciones.
En las pasadas elecciones del 13 de mayo,
se presentaron 17 agrupaciones políticas
imantadas hacia dos polos de atracción,
la derecha y la izquierda.
•
LA CASA DE LAS LIBERTADES
(ganadora con Berlusconi) incluye una coalición
de 5 fuerzas: “Forza Italia”
(la principal, fundada por Il Cavaliere
en 1993 y que lo llevó al poder por
7 meses en 1994), “Alianza Nacional”
(AN, de tendencias nazistas,
liderada por el acomodaticio Fini), la “Liga
Norte” (animosa contra la Unión
Europea y la inmigración extranjera,
liderada por el incómodo Humberto
Bossi) y una pequeña sub–coalición
llamada “Biancofiori”, conformada
por CCD (antes parte de
la DC, liderada por Casini)
y por CDU (grupo cercano al Vaticano, liderado
por Buttiglioni).
• EL OLIVO, liderado
por la encantadora figura de Francesco Rutelli
(cicciobello), es la coalición de
centro–izquierda, hoy perdedora, pero
que gerenció bien la economia y la
política italianas con sus tres últimos
primeros ministros: Amato, Prodi, D’Alema.
Está conformado por los “Demócratas
de la Izquierda” (DS),
la coalición “Margarita”
de cuatro partidos provenientes de la Democracia
Cristiana, y la coalición llamada
“Girasol” (otra vez nombres
de flores!) que agrupa a los “verdes”
y a los “socialistas de izquierda”
(SDI). Cabe observar que
a “Rifondazione Comunista” (RC),
formada por comunistas que dejaron la coalición
centro–izquierda en 1998, se le critica
fuertemente que no haya sumado sus votos
a Olivo pretendiendo hacer toldo aparte
(con apenas un 5% de los votos totales).
•
LOS PROGRAMAS ventilados durante la campaña
por los dos polos políticos no difieren
mucho entre sí: ambos son neo–liberales
con cierto énfasis social. Insistieron
en prometer crear más empleos, recortar
impuestos, debilitar la inmigración
ilegal, agilizar la rama judicial y el aparato
policial, reorganizar la burocracia, aplicar
el Protocolo de Kyoto para reducir las emisiones
de gas, descentralizar cediendo más
responsabilidad a los gobiernos regionales.
Pero dado que hoy en día, tanto las
campañas como el ejercicio del gobierno
se centran cada vez más en la persona
del líder, las diferencias se zanjaron
electoralmente no por el elemento ideológico
sino por la trayectoria de sus dos principales
líderes. “El creciente
papel de las personalidades a costa de los
programas es una respuesta a las nuevas
condiciones en las que los elegidos ejercen
su poder” (B. Manin).
“Il
cavaliere” de la Casa de las libertades
El
pasado 13 de mayo, el pueblo italiano votó
masivamente, con apenas un 20% de abstención.
Votó por el cambio (por una mejor
y más competitiva Italia), pero no
tumultuoso. Silvio Berlusconi ganó
holgadamente con un 28% de los votos, con
su coalición de centro–derecha.
Quedó controlando, con sus 177 escaños,
el 56% del Senado y el 58% de la Cámara
con sus 368 diputados. Berlusconi, 64 años,
casado por segunda vez con la actriz Verónica
Lario, es abogado egresado de la Universidad
de Milán, posee estudios de publicidad,
inició un negocio inmobiliario a
sus 23 años de edad. En 1975 fundó
Finivest, que es hoy la principal accionista
de tres cadenas privadas de TV, del diario
“Il Giornale”, del
millonario Club de fútbol AC Milan
cuya casa es el estadio San Siro, de la
cadena de almacenes La Standa, de la prestigiosa
editorial Mondadori (que publica el diario
“La Reppublica”); y
con Mediaset controla más de 20 compañías,
que van desde empresas de publicidad y telecomunicaciones
hasta bancos. Es el gran “tycoon”
de Italia, con una fortuna calculada en
dol. $ 12.800 millones, que lo ubica en
el puesto 12 entre los más ricos
del mundo, según el magazín
Forbes. En frase suya, “soy el italiano
que paga más impuestos: $ 2 millones
de dólares al día”.
Un corte trasversal de “Il Cavaliere”
mostraría que está hecho de
un endurecido material de oro como el de
Forbes y de un corazón sensible,
italiano, con resonancias de Francisco de
Asís.
Conclusión
Berlusconi ha inventado una palabra
que lo retrata: “entusiasmatore”.
Subraya la dinámica energía
del empresario privado con innegables logros
y que, por lo mismo, tiene el ánimo
y la capacidad de administrar bien un gran
país como Italia. Su gran reto ahora
es mostrar al mundo (y no sólo a
los italianos) que un ejecutivo exitoso,
proveniente de la empresa privada y comunicacional,
puede gerenciar desde el Estado (mejor que
los políticos de oficio) los intereses
públicos y colectivos. Y dado su
control político del Parlamento en
sus dos cámaras, está en capacidad
de sacar adelante una reforma política
(tan necesaria y retardada en Italia) que
refuerce los poderes del Ejecutivo hacia
un modelo más funcional (semi–presidencialista
o al menos semi–parlamentarista),
al estilo de la Francia postgaullista.
21 mayo 2001
Para
complementar la lectura sobre Berlusconi,
recomendamos los siguientes artículos:
• El
eterno Berlusconi (28-04-08) :
• Berlusconi,
negocios, política y sexo (20-03-11)Editorial
nº 48 :
• ¿Gobierno
de políticos o de tecnócratas?
(22-11-11) Editorial nº 82:
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