Il
Cavaliere
SILVIO
BERLUSCONI, 74 años, nacido en
Milán, de apariencia todavía
saludable, optimista y contagioso de energía
(su médico personal Scapagnini
estima que tiene "25 años
menos que su edad real"), lleva más
de 20 años de fuerte influjo en
la vida pública italiana, gracias
a su presencia mediática -como
dueño de Fininvest, el grupo familiar
del cual forma parte Mediaset, la joya
de la corona con sus tres cadenas de televisión
y un publicitado equipo de calcio (fútbol).
Il Cavaliere es un modelo de éxito
para una buena parte de sus conciudadanos.
Es un fenómeno social, cultural
y político del país. Toda
Italia lo conoce y ha llegado a formar
parte de la vida y del alma de los italianos.
"Él ha modelado el país
a su imagen " (Jean-Jacques Bozonnet).
El empresario privado con sus innegables
logros y contagiosa energía sigue
avalando que también tiene la capacidad
de administrar un gran país. Para
mucha gente es "un soñador
que sabe transformar sueños en
realidad".
Negocios
y política
El
coctel de "negocios y política"
es la bebida mágica que ayuda a
teatralizar la política en cualquier
parte del mundo y sus efectos han sido
exitosos en Italia de posguerra. En 1975
fundó Finivest, que es hoy la principal
accionista de tres cadenas pivadas de
TV, del diario “Il Giornale”,
del millonario club de fútbol AC
Milan, de la cadena de almacenes La Standa.
Con Mediaset controla más de 20
compañías, que van desde
empresas de publicidad y telecomunicaciones
hasta bancos. Es el gran “tycoon”
de Italia, con una fortuna calculada en
dol. $ 12.800 millones, que lo ubica en
el puesto 12 entre los más ricos
del mundo, según el magazín
Forbes. En frase suya, “soy el italiano
que paga más impuestos: $ 2 millones
de dólares al día”.
Un corte trasversal de “Il Cavaliere”
mostraría que está hecho
de un endurecido material de oro como
el de Forbes y de un corazón sensible,
italiano, romántico con resonancias
de Francisco deAsís.
Berlusconi
personalmente es un convencido demócrata,
neoliberal, cristiano. Pero en Italia
donde tuvo arraigo el fascismo de Mussolini
alguna gente sigue denunciando las aristas
fascistoides y autoritarias del gobierno
de Berlusconi debido a los elementos de
extrema derecha con los que ha tenido
que gobernar con sus dos coaliciones de
centro-derecha. La primera en el 2001,
la llamada “La Casa de las Libertades”
que agrupó cinco fuerzas políticas.
Y ahora desde 2008, la coalición
“Pueblo de la Libertad” (PDL),
donde la mala compañía es
la de su aliado principal, la Liga del
Norte, cuyo jefe Humberto Bossi, federalista,
es un extremista, xenófobo y anti
inmigrantes.
Berlusconi, utilizando un bajo perfil
poco común en él, reconoce
que Italia sufre grandes problemas: falta
de competitividad como cuarta economía
de la Unión Europea, insostenibles
déficits fiscales (el tercer país
en deuda externa), malos servicios públicos
(recolección de basura en Nápoles),
corrupción y una inmensa burocracia
que despilfarra el dinero de los italianos
que trabajan tanto o más duro que
sus vecinos.
Política
y sexo
El
hombre es por naturaleza un animal político,
el Poder se da siempre en el grupo zoológico
humano (ya lo afirmaba Aristóteles
en el siglo IV a.C.). Y el Sexo, dimensión
también honda e inseparable del
ser humano suele acompañar al Poder.
La historia está llena de mandatarios
con poder, que son presa de los atractivos
y encantos del sexo o hacen de él
uno de los goznes que aceitan su diario
ejercicio del mando. Los periodistas franceses
Deloire y Dubuis ventilan en su libro
“Sexus politicus”
(2006) historias de amor y pasión
de políticos de su país.
Y llegan a afirmar en él que “tener
muchas mujeres es un atributo del poder,
así como el saber hacerlo”.
Y para Henry Kissinger, secretario de
Estado norteamericano “el poder
es el afrodisíaco absoluto”.
En Italia, Berlusconi se ha permitido
anexar a su exitoso coctel de negocios
y política un alto componente de
sexo que le ha resultado explosivo. Hasta
el punto de producir fuerte rechazo de
la opinión pública italiana
(que de suyo es bastante tolerante), con
manifestaciones muy concurridas sobre
todo de mujeres e intentos jurídico-legales
para sacarlo del cargo de primer ministro
por indignidad.
Conclusión
Berlusconi ha inventado una palabra
que lo retrata: “entusiasmatore”.
Subraya la dinámica energía
del empresario privado con innegables
logros y que, por lo mismo, tiene el ánimo
y la capacidad de administrar bien un
gran país como Italia. Pero ya
entrado en años se ha dejado ganar
por el entusiasmo exagerado que le despiertan
las bellas modelos y ragazzas italianas.
“Sexo sí, pero no bunga bunga”
ha sido la frase de rechazo popular de
las escandalosas y bien pagadas fiestas
en residencias del primer ministro.
20/03/2011