Tras
la crisis económica originada en
Estados Unidos (agosto 2007), asistimos
a una grave crisis financiera y económica
que en pendiente ha venido golpeando severamente
el destino de varios países de
la Unión Europea.
Son países que se consideran del
Primer Mundo, que han vivido ya la modernidad
y constituyen sociedades organizadas con
predominio de la racionalidad, en los
que vienen ocurriendo fenómenos
llamativos de tipo caótico; allí
la moderna racionalidad se disloca. Son
países donde se adoró la
diosa Razón (caso Grecia) y de
donde se exportó para todo el mundo
occidental el Derecho (caso Italia) promocionando
un modelo de organización racional
del Estado y de la sociedad en conjunto.
Pero hoy un observador de talla internacional
desde lo alto de su mirador en París,
Ignace Ramonet (director de Le Monde Diplomatique,
autor en 1998 de la obra “Geopolítica
del caos”), denuncia en nuevo artículo
el eclipse de la razón que tal
modelo implica y aboga por “cambiar
el sistema” (al menos el europeo:
El País 18 julio 2011). Cada día
hay más gente ‘indignada’
en la Unión Europea, convencidos
-en especial los jóvenes- de que
la ciencia no puede aportar nada ni para
el planeta ni para ellos, y que el progreso
material piloteado solamente por el interés
lucrativo es el padre de todas las crisis.
Por toda Europa se extiende ahora la “doctrina
de la austeridad expansiva”, que
sus propagandistas presentan como un elixir
económico universal cuando en realidad
está causando un estrepitoso daño
social. La situación general empeora
y los países vuelven a solicitar
ayuda. Tanto Grecia, como Irlanda y Portugal
– Estados “ayudados”
hasta ahora por la Unión Europea
(mediante el Fondo Europeo de Estabilización)
y el FMI- a los que se añade ahora
Italia, han sido precipitados a correr
su suerte por ese fatal tobogán.
“Todo esto es absurdo y nefando,
resume Ramonet. El resultado es una sociedad
europea empobrecida en beneficio de la
banca, de las grandes empresas y de la
especulación internacional. Por
ahora la legítima protesta de los
ciudadanos se focaliza contra sus propios
gobernantes, complacientes marionetas
de los mercados. ¿Qué pasará
cuando se decidan a concentrar su ira
contra el verdadero responsable, o sea
el sistema?”.
Todo ello está llevando a cuestionar
el manejo fracasado que los políticos
han venido teniendo en la conducción
de sus países, propugnando sin
mayores reparos por una nueva, salvadora
conducción en manos de los tecnócratas.
Casos típicos e ilustrativos hasta
el momento, Grecia e Italia.
Casos
recientes
1) Grecia
El Gobierno griego se endeudó fuertemente
y el gasto público se disparó
en la última década. Además,
al haber un 35-40% de economía
sumergida, los ingresos fiscales se vieron
muy reducidos. Durante los últimos
años, el Gobierno maquilló
sus deudas, presentando a la Unión
Europea unos informes que no reflejaban
la gravedad de la situación. La
cruda realidad llegaría a finales
de 2009, cuando tras un cambio de Gobierno
y la llegada al poder del socialista Yorgos
Papandreu (Movimiento Socialista Panhelénico
PASOK), el nuevo Ejecutivo puso al descubierto
la dramática realidad económica
de su país con un déficit
público muy superior a lo reconocido,
con urgente necesidad de mayores ‘ayudas’.
Adoptó draconianas medidas de ajuste
y unos programas obligados de austeridad,
que llegaron tarde, no lograron solucionar
la crisis, sino exasperar aún más
la opinión pública, aumentar
la “indignación” a
todos los sectores populares –especialmente
el de los jóvenes con un 43% de
desempleo- y desencadenar una graves crisis
social que no tardó en convertirse
también en crisis política.
Crisis que llevó a la renuncia
del primer ministro Papandreu, y a que
tres agrupaciones políticas (socialdemócratas,
conservadores y ultraderechistas) propusieran
en el Congreso su reemplazo por un “tecnócrata”
pura raza, experto financista que ocupaba
el cargo de vicepresidente del Banco Central
Europeo, Lukás Papadimos, para
que con un equipo de expertos como él,
intente sacar al país de la crisis
económica, social y política
en que ha caído. Papadimos prestó
juramento ante el presidente griego Karolos
Papoulias, el pasado 18 de nov. Insistió
en que su principal tarea es aplicar las
medidas pedidas por la UE y mantener al
país en la eurozona como única
alternativa. "La principal tarea
de este gobierno es aplicar las decisiones
de la cumbre" de la UE del pasado
26 de octubre, dijo Papadimos al abrir
con su intervención un debate parlamentario
para el voto de confianza que necesitaba
y que le otorga un mandato de transición
por 100 días. Advirtió que
"la salida de la crisis y el desarrollo
no serán posibles sin sacrificios,
pero esos sacrificios deben de ser repartidos
de manera justa", Ojalá el
gobierno heleno de los tecnócratas
pueda acertar y realizar todo lo que de
él se espera en su pequeño
país, y que afecta a toda la eurozona
para bien o para mal.
2)
Italia
“Italia intentará salir de
la crisis con un gobierno formado por
tecnócratas. El nuevo primer ministro
forma un Gobierno con ningún político”.
Así tituló El País
de Madrid, en su edición del pasado
16 de noviembre, la noticia del cambio
radical de gobierno, que pasó en
su totalidad de manos de políticos
a las de tecnócratas. Estamos utilizando
dicho material por lo bien elaborado e
ilustra apropiadamente nuestro tema.
En efecto, incapaces de sacar a Italia
de la crisis económica con una
gigantesca deuda que la agobia y consecuentes
problemas sociales, los políticos
han salido por la tangente para dejar
que sea un Gobierno formado íntegramente
por tecnócratas el que lo intente.
El nuevo primer ministro, el economista
y profesor Mario Monti, ha presentado
al Congreso y a la opinión pública
un Ejecutivo a su imagen y semejanza.
Nueve hombres y tres mujeres con prestigio
y experiencia –el más joven
tiene 55 años— tomados del
mundo de la banca, de la universidad,
de la administración y la diplomacia.
Detrás de Monti, que además
se reserva la cartera de Economía,
el máximo exponente del nuevo cariz
tecnocrático que asume el gobierno
es el superministro Corrado Passera, de
57 años. Era consejero delegado
del poderoso banco Intesa San Paolo. Dirigirá
un gran ministerio en el que se integran
Fomento, Obras Públicas y Transportes.
El nuevo jefe del Gobierno quiso subrayar
expresamente que las mujeres italianas
–tan mal tratadas por Silvio Berlusconi
y sus deslices- tendrán a partir
de ahora un papel relevante al encomendarles
las carteras de Interior, Justicia, Trabajo
e Igualdad. Mario Monti nombró
además a cinco ministros sin cartera.
Monti ha elegido a un gabinete de desconocidos
para el gran público -salvo Corrado
Passera, en cuyo currículo no solo
figura la dirección del banco Intesa
San Paolo sino también la de Correos
y la operación de saneamiento de
Alitalia. El resto transitó hasta
ahora por caminos apartados de los proyectores
y los escenarios.. Es el caso del almirante
Giampaolo di Paola, de 67 años,
desde junio de 2008 presidente del Comité
Militar de la OTAN y a partir de ahora
ministro de Defensa. O de Giulio Terzi
di Sant’Agata, de 63 años,
embajador de Italia en Washington y nuevo
ministro de Exteriores. O del ingeniero
Francesco Profumo, de 58 años,
hasta ayer presidente del Consejo Nacional
de Investigaciones, y ahora ministro de
Educación, Universidad e Investigación
Científica. Igualmente, las tres
mujeres del Gabinete, Ana Maria Cancellieri
–Interior—, Paola Severino
–Justicia— y Elsa Fornero
–Trabajo e Igualdad—, poseen
extraordinarias hojas de servicio, pero
al margen de la política.
Un
aspecto que llama la atención es
comprobar el buen talante con el que los
políticos –incluido Berlusconi—
dejaron paso a los tecnócratas.
Todos los políticos, desde la derecha
del Pueblo de la Libertad (PDL) hasta
la izquierda del Partido Democrático
(PD), aceptaron como la cosa más
natural del mundo el que quedaran a la
orilla de la conducción del país,
cuando Italia más los necesita.
Incluso se aplaudieron a sí mismos
por estar a la altura del desafío
al no entorpecer el traspaso de poderes.
El acuerdo viene a ser que, partir de
ahora y hasta 2013, los senadores y diputados
elegidos en 2008 refuercen con su voto
las medidas económicas- algunas
de ellas necesariamente duras e impopulares-
que el Gobierno técnico vaya poniendo
en marcha.
Surge
por tanto una pregunta que habrá
que ir haciéndoles, sugiere el
comentarista de El País: ¿nunca
se sintieron tentados por la política
o fue la política la que nunca
se fijó en ellos? En cualquier
caso, y dada la buena acogida del plantel
presentado por Monti –incluso entre
los propios políticos profesionales-,
amerita atención y análisis,
en Italia y en tantos otros países,
el fenómeno de cómo se seleccionan
y con qué criterios –dentro
de una democracia pluralista- los hombres
y las mujeres destinados a conducir los
destinos de una nación y gobernar
un país.
Conclusión
Los partidos políticos deberían
colocar en los lugares de relevancia a
los mejores de sus propios partidos y
a los mejor preparados de sus respectivas
sociedades, regiones y gremios. Una buena
combinación –no milimétrica
ni negociada por debajo de mesa- de avezados,
confiables y experimentados políticos
con valiosos profesionales en áreas
técnicas importantes a las que
debe atender un buen gabinete ministerial,
nos parece es la fórmula que está
funcionando con éxito en varios
países tanto del mundo desarrollado
como del mundo emergente en Asia y Latinoamérica.
Tal formula asegura que haya gobiernos
soberanos que atiendan bien a las expectativas
y necesidades de sus gobernados sin que
se conviertan en “complacientes
marionetas de los mercados”, es
decir en simples subdelegaciones del Fondo
Monetario Internacional (Atenas), de la
Unión Europea (Roma) o de las Bolsas
devoradoras de Wall Street.
22-11-11