Venezuela : "La verdad los hará libres" (Editorial 127)
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Para unos y para otros es válida esta sabia sentencia de Jesucristo, según el evangelio de Juan (capítulo 8, verso 32). Es la consigna para este lapso de tiempo en que se debe dirimir una delicada y controvertida decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela sobre la auditoría de verificación ciudadana de los resultados de la elección presidencial del pasado 14 de abril.

Antecedentes próximos

Llegado a la presidencia de la República por legítima votación popular, el comandante Chávez en 1999, logró se aprobara a su medida una Constitución Política (2001) que configuraba 5 poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo con una sola cámara (Asamblea Nacional), Judicial, Electoral y Defensoría del pueblo. Con habilidad estratégica y grandes dotes de comunicador popular logró ir acumulando en sus manos un poder personal avasallador con miras a la construcción de un socialismo tercermundista no bien definido, a través de un Estado rentista (más de consumismo que de producción de bienes y servicios) alimentado por un gigantesco y boyante ingreso petrolero. Tras una reforma constitucional que le permitía reelecciones continuas con mandatos de 6 años (la última el 7 de octubre de 2012), se prometía seguir gobernando hasta el 2030 o más. Pero todo se vino abajo para él y su entorno cercano de fieles colaboradores, con la aparición de un grave y silencioso cáncer en su organismo, que fue tratado en La Habana y que se intentó con un refinado 'secretismo' fuera disimulado en su real gravedad y desenlace. El 8-9 de diciembre 2012 regresó inopinadamente a Caracas, en pleno uso de sus facultades pero consciente de lo que pudiera ocurrrir tras la cuarta cirugía a que se sometería en La Habana la siguiente semana. Se despidió del país y senaló enfáticamente al que ya era su Ministro de Relaciones Exteriores y Vice-presidente, Nicolás Maduro, como su hombre de total confianza y eventual candidato a sucederlo en una eventual falta absoluta suya como presidente.

Lo demás es crónica reciente con manipulación de medias verdades y mentiras por los interesados ("enchufados" según el decir popular) en usufructuar todo el poder y recursos acumulados por Chávez. Todavía no es verdad confiable si su deceso fue en La Habana o vino a morir en Caracas en el Hospital Militar. Pero el hecho innegable es que la salida de Chávez de la escena política está permitiendo destapar la olla cocida durante su largo mandato de 14 años (de muchas promesas y pocas realidades); ha dejado un vacío de poder en el chavismo imposible de llenar; y ha demostrado que el carisma no se decreta ni se hereda.

Resultado muy apretado

El CNE (Consejo Nacional Electoral) concebido por la Constitución del 1999 como organismo supremo en materia de elecciones e "independiente" de los otros poderes, "integrado por cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos" (artículos 294-296), venía siendo presidido de atrás por 4 damas "rojas rojitas" afiliadas al PSUV (partido único del gobierno) y con solo 1 miembro de otro movimiento (Vicente Díaz). Y así habían manejado las elecciones anteriores para presidente (7 octubre 2012) y para gobernadores (16 diciembre). Para la elección presidencial del 14 de abril 2013 el CNE habilitó a 18.802.648 ciudadanos y organizó 39.018 mesas electorales en todo el país. Tras un escandaloso ventajismo del que había dado ya muestra el oficialismo en las anteriores elecciones, aprovechando todos los recursos y medios del rico Estado venezolano, el chavismo en el poder hizo hasta lo imposible para que esta crucial elección la ganara Nicolás Maduro, delfín del fallecido presidente Chávez y ya designado presidente encargado de la República - debido a la falta absoluta del mandatario que no alcanzó siquiera ni a posesionarse y ser juramentado con su gabinete el 6 de febrero cuando terminaba su período. La decisión del Tribunal Supremo de Justicia fue a todas luces anómala pues el cargo aunque temporal y limitado correspondía al Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, a tenor del art. 233 de la Constitución. Lo cual dejaba al país temporalmente sin gobierno legal y legítimo (un gobierno "mientras-tanto") como lo ha enfatizado el candidato único de la oposición, Henrique Capriles. El "chavismo sin Chávez", huérfano de su padre y conductor único, recurrió desde diciembre -en forma inescrupulosa con el mismo difunto presidente- a montar una especie de fetichismo con ribetes religiosos que le permitiera ganar las elecciones aupando la "devoción" de los electores hacia la figura de Chávez que marcó todo el proceso electoral del 14 de abril.

El resultado contable -esperado en suspenso- por todo el país, lo emitió Tibisay Lucena, a nombre del CNE, pasadas 4 angustiosas horas de haberse cerrado las mesas de votación. Abstención de votantes habilitados 21%. Votos a favor de Maduro 7.505.338 (50,66%). Votos a favor de Capriles 7.270.403 (49,07%). Diferencia entre ambos 234.935 votos (= 1,59%).

El duelo de la auditoría

Todo el proceso electoral fue "un duelo ventajista" a favor del oficialismo. Así lo había calificado El País de Madrid el 12 abril bien informado como estaba y así lo mostró públicamente Capriles - a través de la TV y redes sociales- en un legajo contentivo de 3.200 "incidencias" (eufemismo de múltiples "irregularidades") que favorecían siempre al candidato oficial, denunciadas a tiempo y destiempo sin que hubieran tenido respuesta efectiva. Como dato adicional, el último boletín del CNE (28 abril) reconoce que los resultados llegados de la votación en el extranjero, favorables a Capriles en cerca de 225.000 votos, deja la supuesta diferencia con Maduro en apenas un 1% del resultado oficialista.

Tanto el único directivo independiente del CNE como Capriles a nombre de toda la oposición con sus 49,07% del total contabilizado, dado que el resultado era prácticamente el de un "empate técnico", sin claro vencedor ni vencido, y no cuadraba con el que medio país había legitimado con un voto impecable, lamentaron que la Sra.Lucena se hubiera precipitado a dar resultados finales y calificarlos como "irreversibles". Y exigieron, acorde con la ley y la práctica ya utilizada así en Venezuela como en otros países se aplicara e implementara debidamente la "auditoría ciudadana" (prevista para estos casos). Maduro en su alocución televisada tras el supuesto triunfo la aceptó sin reservas, pero al día siguiente la rechazó tras haber "consultado" (con quién?). Y aunque aparentemente Lucena a nombre del CNE prometió que lo haría (lo que permitió a los jefes de Estado de los países de Unasur, reunidos de emergencia en Lima 15 abril emitir una conciliatoria declaración unánime positiva en el supuesto de que se llevaría a cabo la veeduría. El oficialismo no ha hecho sino mover sus fichas en el CNE y demás poderes públicos para evitar o dar de larga la auditoría y si nó reducirla a una "auditoría chucuta y mamarrachada". Y es claro que la oposición, el país entero, las representacioines diplomáticas, los observadores extranjeros y ONgs solo aceptarán como válida y garante confiable de la verdad electoral una auditoría que conjugue tres factores simultáneos e inseparables que se apliquen a todo el universo, voto por voto (cajas, mesas, actas del 54% supuestamente ya bien auditado según Lucena y del restante 46%): 1) papeletas de los votos depositados + 2) cuadernos de votación + 3) acta de escrutinio. Los puntos neurálgicos, como se desprende de las ruedas de prensa y videos explicativos presentados por Capriles con buen respaldo son entre otros: a) la enorme desproporción de votos alcanzados ahora por Maduro que sobrepasan con mucho los obtenidos por Chávez personalmente; b) miles de votos de difuntos mayores de 100 años suplantados c) no dejaron votar a 150.000 nuevos votantes que estaban ya inscritos para la votación del 7 de octubre; d) cerraron la frontera para evitar que cerca de 50.000 con ciudadanía venezolana pudieran hacerlo legítimamente; e) hubo miles de votos 'asistidos' sin impedimento válido para ello.

Secuelas inevitables

Mientras se había de haber adelantado el reconteo, esperando a confirmar los resultados emitidos por el CNE, el oficialismo se apresuró a juramentar a Maduro como Presidente el 19 de abril con asistencia de jefes de Estado y de gobierno e invitados extranjeros, aplicando su consabida política de "hechos cumplidos" sin derecho a 'pataleo'.

En mi modesto juicio, como testigo presencial de lo que viene ocurriendo en Venezuela y con una larga trayectoria como docente universitario en ciencias políticas y analista a través de mi "Observatorio de Política Internacional" (*) me permito formular la inevitable disyuntiva que más temprano que tarde se le plantea para optar al bravo pueblo venezolano en esta coyuntura crucial que marcará su historia:
+ ¿Sigue la farsa o se acata la verdad?
+ ¿Continuidad de un pésimo régimen o cambio radical?
+ ¿Más socialismo del malo o democracia de la buena?

Espigo para los lectores un par de excelentes comentarios recientes que comparto por su contenido y estilo.

Enseñanzas del 14 de abril, Aníbal Romero (El Nacional 24 abril 2013)

"Son múltiples las enseñanzas del pasado 14 de abril, de sus antecedentes y secuelas. Me concentraré en dos de ellas. La primera es que no hay chavismo sin Chávez; lo que existe y seguirá existiendo es un movimiento de izquierda radical, pero fragmentado y debilitado. La segunda es que los votos son necesarios para poner fin al régimen, pero no son suficientes.

La salida de Chávez de la escena política ha demostrado que el carisma ni se decreta ni se hereda. Es una cualidad especial de ciertas personas que resulta imposible legar sin más a otros.

El proyecto chavista se ha visto disminuido por su conexión con el despotismo castrista, vínculo que día a día merma sus declinantes fuerzas por su sumisión a un poder extranjero y su entrega a intereses ajenos a la patria.

Sin Chávez en el escenario, el camino de su proyecto marcha al abismo.

Pero por desgracia no basta con los votos para poner fin a la humillación que sufre nuestro país. Han sido necesarios, repito, pero no suficientes. El régimen jamás aceptará entregar el poder por vías democráticas y así lo estamos comprobando.

El régimen chavista no es, no ha sido y nunca será democrático. A la dirigencia opositora no le resta sino avanzar con la verdad, con coraje y firmeza. La oposición sabe que obtuvo la victoria el 14 de abril. El chavismo sabe que fue derrotado. El CNE, organismo sin autoridad moral alguna, obedece las órdenes de los amos del régimen para silenciar la verdad y torcerla. Tenemos que empeñarnos en reivindicarla tenazmente".

Cuatro gorjeos del pajarito ", Eduardo Semtei (El NacioionalP 16 abril 2013)

"Primer gorjeo. No somos Cuba. Fidel acabó con la estructura social cubana fusilando a miles de personas: todo el que pudiera vagamente convertirse en líder (digamos Henrique Capriles o Henri Falcón o Leopoldo López) fue pasado por las armas. Obligó al exilio a otros miles, millones, que andan como diáspora, regados por todos los confines de la tierra. Aquí eso no sucederá. No sucedió. La oposición democrática ya es mayoría.

Segundo gorjeo. El CNE se pudre en el Cuartel de la Montaña. Ciego para no advertir el hundimiento de la patria y la destrucción de la moral ciudadana. Abusaron hasta el cansancio de los medios públicos. Robaron fondos de Pdvsa para pagar una fastuosa campaña que pocos frutos les dio. Amenazaron. Intimidaron. Compraron conciencias. ¿Y tienen el tupé de decir que Maduro ganó por 1,5%? Los espera el olvido.

Tercer gorjeo. La campaña Henrique-Henri. Ambos consolidaron su figura de estadistas. De dirigentes agigantados ante los retos. De valientes ante las amenazas. De incansables luchadores. De compromiso con los humildes. No hay en el chavismo nadie que iguale a ninguno de esos dos grandes venezolanos. Henri le imprimió a la campaña, un estilo de apertura, de buen trato, de inclusión y de respeto a todos los jefes partidistas que hace tan sólo unos meses se sintieron apartados, segregados y confinados a sus propios toldos. Y ese fue otro gran aporte y un hecho magnífico, pues los ruidos que se oyeron anteriormente desaparecieron en su totalidad. La tarjeta única se aprobó sin mayor discusión.

Último gorjeo. Somos la mitad del país. Con nosotros está casi la totalidad de los obreros especializados, de los técnicos y de los profesionales. Con nosotros comulgan las estructuras sociales. Los sindicatos libres; las enfermeras; los maestros y profesores; los pequeños, medianos y grandes empresarios; los artistas de todo género. Y con toda seguridad, la inmensa mayoría de los militares, de los oficiales bajos, medios y altos.. Sin nosotros, amigo Maduro, su espurio gobierno es insostenible. Vamos al conteo de las actas y a la revisión de las cajas. Estamos seguros del aborrecible engaño que ustedes montaron como una vitrina, un engranaje de perversión. Ustedes no se sostendrán en el gobierno. No tienen con qué. Sólo les queda su vocabulario hueco, vacío de contenido y fatuo. Y una población alienada que paulatinamente se irá liberando hasta que ustedes se conviertan en un mal recuerdo. En un ratón de ron barato".
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* ENRIQUE NEIRA FERNÁNDEZ, filósofo, teólogo, politólogo e internacionalista. Remito para más detalle a mis artículos publicados sobre el pasado, presente y futuro del chavismo, accesibles como editoriales en www.enrique-neira.com: Editorial 54, "El chavismo al banquillo"(08-05-11) /Editorial 113, "Sigue la farsa"(11-10-12) / Editorial 127, "Duelo de titanes" (15-04-13) / Cuenta Twitter: @joenefer2.

01-05-13

 

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