Para
unos y para otros es válida esta
sabia sentencia de Jesucristo, según
el evangelio de Juan (capítulo
8, verso 32). Es la consigna para este
lapso de tiempo en que se debe dirimir
una delicada y controvertida decisión
del Consejo Nacional Electoral (CNE) de
Venezuela sobre la auditoría de
verificación ciudadana de los resultados
de la elección presidencial del
pasado 14 de abril.
Antecedentes próximos
Llegado a la presidencia de la República
por legítima votación popular,
el comandante Chávez en 1999, logró
se aprobara a su medida una Constitución
Política (2001) que configuraba
5 poderes públicos: Ejecutivo,
Legislativo con una sola cámara
(Asamblea Nacional), Judicial, Electoral
y Defensoría del pueblo. Con habilidad
estratégica y grandes dotes de
comunicador popular logró ir acumulando
en sus manos un poder personal avasallador
con miras a la construcción de
un socialismo tercermundista no bien definido,
a través de un Estado rentista
(más de consumismo que de producción
de bienes y servicios) alimentado por
un gigantesco y boyante ingreso petrolero.
Tras una reforma constitucional que le
permitía reelecciones continuas
con mandatos de 6 años (la última
el 7 de octubre de 2012), se prometía
seguir gobernando hasta el 2030 o más.
Pero todo se vino abajo para él
y su entorno cercano de fieles colaboradores,
con la aparición de un grave y
silencioso cáncer en su organismo,
que fue tratado en La Habana y que se
intentó con un refinado 'secretismo'
fuera disimulado en su real gravedad y
desenlace. El 8-9 de diciembre 2012 regresó
inopinadamente a Caracas, en pleno uso
de sus facultades pero consciente de lo
que pudiera ocurrrir tras la cuarta cirugía
a que se sometería en La Habana
la siguiente semana. Se despidió
del país y senaló enfáticamente
al que ya era su Ministro de Relaciones
Exteriores y Vice-presidente, Nicolás
Maduro, como su hombre de total confianza
y eventual candidato a sucederlo en una
eventual falta absoluta suya como presidente.
Lo demás es crónica reciente
con manipulación de medias verdades
y mentiras por los interesados ("enchufados"
según el decir popular) en usufructuar
todo el poder y recursos acumulados por
Chávez. Todavía no es verdad
confiable si su deceso fue en La Habana
o vino a morir en Caracas en el Hospital
Militar. Pero el hecho innegable es que
la salida de Chávez de la escena
política está permitiendo
destapar la olla cocida durante su largo
mandato de 14 años (de muchas promesas
y pocas realidades); ha dejado un vacío
de poder en el chavismo imposible de llenar;
y ha demostrado que el carisma no se decreta
ni se hereda.
Resultado muy apretado
El CNE (Consejo Nacional Electoral) concebido
por la Constitución del 1999 como
organismo supremo en materia de elecciones
e "independiente" de los otros
poderes, "integrado por cinco personas
no vinculadas a organizaciones con fines
políticos" (artículos
294-296), venía siendo presidido
de atrás por 4 damas "rojas
rojitas" afiliadas al PSUV (partido
único del gobierno) y con solo
1 miembro de otro movimiento (Vicente
Díaz). Y así habían
manejado las elecciones anteriores para
presidente (7 octubre 2012) y para gobernadores
(16 diciembre). Para la elección
presidencial del 14 de abril 2013 el CNE
habilitó a 18.802.648 ciudadanos
y organizó 39.018 mesas electorales
en todo el país. Tras un escandaloso
ventajismo del que había dado ya
muestra el oficialismo en las anteriores
elecciones, aprovechando todos los recursos
y medios del rico Estado venezolano, el
chavismo en el poder hizo hasta lo imposible
para que esta crucial elección
la ganara Nicolás Maduro, delfín
del fallecido presidente Chávez
y ya designado presidente encargado de
la República - debido a la falta
absoluta del mandatario que no alcanzó
siquiera ni a posesionarse y ser juramentado
con su gabinete el 6 de febrero cuando
terminaba su período. La decisión
del Tribunal Supremo de Justicia fue a
todas luces anómala pues el cargo
aunque temporal y limitado correspondía
al Presidente de la Asamblea Nacional,
Diosdado Cabello, a tenor del art. 233
de la Constitución. Lo cual dejaba
al país temporalmente sin gobierno
legal y legítimo (un gobierno "mientras-tanto")
como lo ha enfatizado el candidato único
de la oposición, Henrique Capriles.
El "chavismo sin Chávez",
huérfano de su padre y conductor
único, recurrió desde diciembre
-en forma inescrupulosa con el mismo difunto
presidente- a montar una especie de fetichismo
con ribetes religiosos que le permitiera
ganar las elecciones aupando la "devoción"
de los electores hacia la figura de Chávez
que marcó todo el proceso electoral
del 14 de abril.
El resultado contable -esperado en suspenso-
por todo el país, lo emitió
Tibisay Lucena, a nombre del CNE, pasadas
4 angustiosas horas de haberse cerrado
las mesas de votación. Abstención
de votantes habilitados 21%. Votos a favor
de Maduro 7.505.338 (50,66%). Votos a
favor de Capriles 7.270.403 (49,07%).
Diferencia entre ambos 234.935 votos (=
1,59%).
El duelo de la auditoría
Todo el proceso electoral fue "un
duelo ventajista" a favor del oficialismo.
Así lo había calificado
El País de Madrid el 12 abril
bien informado como estaba y así
lo mostró públicamente Capriles
- a través de la TV y redes sociales-
en un legajo contentivo de 3.200 "incidencias"
(eufemismo de múltiples "irregularidades")
que favorecían siempre al candidato
oficial, denunciadas a tiempo y destiempo
sin que hubieran tenido respuesta efectiva.
Como dato adicional, el último
boletín del CNE (28 abril) reconoce
que los resultados llegados de la votación
en el extranjero, favorables a Capriles
en cerca de 225.000 votos, deja la supuesta
diferencia con Maduro en apenas un 1%
del resultado oficialista.
Tanto el único directivo independiente
del CNE como Capriles a nombre de toda
la oposición con sus 49,07% del
total contabilizado, dado que el resultado
era prácticamente el de un "empate
técnico", sin claro vencedor
ni vencido, y no cuadraba con el que medio
país había legitimado con
un voto impecable, lamentaron que la Sra.Lucena
se hubiera precipitado a dar resultados
finales y calificarlos como "irreversibles".
Y exigieron, acorde con la ley y la práctica
ya utilizada así en Venezuela como
en otros países se aplicara e implementara
debidamente la "auditoría
ciudadana" (prevista para estos casos).
Maduro en su alocución televisada
tras el supuesto triunfo la aceptó
sin reservas, pero al día siguiente
la rechazó tras haber "consultado"
(con quién?). Y aunque aparentemente
Lucena a nombre del CNE prometió
que lo haría (lo que permitió
a los jefes de Estado de los países
de Unasur, reunidos de emergencia en Lima
15 abril emitir una conciliatoria declaración
unánime positiva en el supuesto
de que se llevaría a cabo la veeduría.
El oficialismo no ha hecho sino mover
sus fichas en el CNE y demás poderes
públicos para evitar o dar de larga
la auditoría y si nó reducirla
a una "auditoría chucuta
y mamarrachada". Y es claro
que la oposición, el país
entero, las representacioines diplomáticas,
los observadores extranjeros y ONgs solo
aceptarán como válida y
garante confiable de la verdad electoral
una auditoría que conjugue tres
factores simultáneos e inseparables
que se apliquen a todo el universo, voto
por voto (cajas, mesas, actas del 54%
supuestamente ya bien auditado según
Lucena y del restante 46%): 1) papeletas
de los votos depositados + 2) cuadernos
de votación + 3) acta
de escrutinio. Los puntos neurálgicos,
como se desprende de las ruedas de prensa
y videos explicativos presentados por
Capriles con buen respaldo son entre otros:
a) la enorme desproporción de votos
alcanzados ahora por Maduro que sobrepasan
con mucho los obtenidos por Chávez
personalmente; b) miles de votos de difuntos
mayores de 100 años suplantados
c) no dejaron votar a 150.000 nuevos votantes
que estaban ya inscritos para la votación
del 7 de octubre; d) cerraron la frontera
para evitar que cerca de 50.000 con ciudadanía
venezolana pudieran hacerlo legítimamente;
e) hubo miles de votos 'asistidos' sin
impedimento válido para ello.
Secuelas inevitables
Mientras se había de haber adelantado
el reconteo, esperando a confirmar los
resultados emitidos por el CNE, el oficialismo
se apresuró a juramentar a Maduro
como Presidente el 19 de abril con asistencia
de jefes de Estado y de gobierno e invitados
extranjeros, aplicando su consabida política
de "hechos cumplidos" sin derecho
a 'pataleo'.
En mi modesto juicio, como testigo presencial
de lo que viene ocurriendo en Venezuela
y con una larga trayectoria como docente
universitario en ciencias políticas
y analista a través de mi "Observatorio
de Política Internacional"
(*) me permito formular la inevitable
disyuntiva que más temprano que
tarde se le plantea para optar al bravo
pueblo venezolano en esta coyuntura crucial
que marcará su historia:
+ ¿Sigue la farsa o se acata
la verdad?
+ ¿Continuidad de un pésimo
régimen o cambio radical?
+ ¿Más socialismo del
malo o democracia de la buena?
Espigo para los lectores un par de excelentes
comentarios recientes que comparto por
su contenido y estilo.
Enseñanzas del 14 de abril, Aníbal
Romero (El Nacional 24 abril 2013)
"Son múltiples las enseñanzas
del pasado 14 de abril, de sus antecedentes
y secuelas. Me concentraré en dos
de ellas. La primera es que no hay chavismo
sin Chávez; lo que existe y seguirá
existiendo es un movimiento de izquierda
radical, pero fragmentado y debilitado.
La segunda es que los votos son necesarios
para poner fin al régimen, pero
no son suficientes.
La salida de Chávez de la escena
política ha demostrado que el carisma
ni se decreta ni se hereda. Es una cualidad
especial de ciertas personas que resulta
imposible legar sin más a otros.
El proyecto chavista se ha visto disminuido
por su conexión con el despotismo
castrista, vínculo que día
a día merma sus declinantes fuerzas
por su sumisión a un poder extranjero
y su entrega a intereses ajenos a la patria.
Sin Chávez en el escenario, el
camino de su proyecto marcha al abismo.
Pero por desgracia no basta con los votos
para poner fin a la humillación
que sufre nuestro país. Han sido
necesarios, repito, pero no suficientes.
El régimen jamás aceptará
entregar el poder por vías democráticas
y así lo estamos comprobando.
El régimen chavista no es, no ha
sido y nunca será democrático.
A la dirigencia opositora no le resta
sino avanzar con la verdad, con coraje
y firmeza. La oposición sabe que
obtuvo la victoria el 14 de abril. El
chavismo sabe que fue derrotado. El CNE,
organismo sin autoridad moral alguna,
obedece las órdenes de los amos
del régimen para silenciar la verdad
y torcerla. Tenemos que empeñarnos
en reivindicarla tenazmente".
Cuatro gorjeos del pajarito ", Eduardo
Semtei (El NacioionalP 16 abril 2013)
"Primer gorjeo. No somos Cuba. Fidel
acabó con la estructura social
cubana fusilando a miles de personas:
todo el que pudiera vagamente convertirse
en líder (digamos Henrique Capriles
o Henri Falcón o Leopoldo López)
fue pasado por las armas. Obligó
al exilio a otros miles, millones, que
andan como diáspora, regados por
todos los confines de la tierra. Aquí
eso no sucederá. No sucedió.
La oposición democrática
ya es mayoría.
Segundo gorjeo. El CNE se pudre en el
Cuartel de la Montaña. Ciego para
no advertir el hundimiento de la patria
y la destrucción de la moral ciudadana.
Abusaron hasta el cansancio de los medios
públicos. Robaron fondos de Pdvsa
para pagar una fastuosa campaña
que pocos frutos les dio. Amenazaron.
Intimidaron. Compraron conciencias. ¿Y
tienen el tupé de decir que Maduro
ganó por 1,5%? Los espera el olvido.
Tercer gorjeo. La campaña Henrique-Henri.
Ambos consolidaron su figura de estadistas.
De dirigentes agigantados ante los retos.
De valientes ante las amenazas. De incansables
luchadores. De compromiso con los humildes.
No hay en el chavismo nadie que iguale
a ninguno de esos dos grandes venezolanos.
Henri le imprimió a la campaña,
un estilo de apertura, de buen trato,
de inclusión y de respeto a todos
los jefes partidistas que hace tan sólo
unos meses se sintieron apartados, segregados
y confinados a sus propios toldos. Y ese
fue otro gran aporte y un hecho magnífico,
pues los ruidos que se oyeron anteriormente
desaparecieron en su totalidad. La tarjeta
única se aprobó sin mayor
discusión.
Último gorjeo. Somos la mitad del
país. Con nosotros está
casi la totalidad de los obreros especializados,
de los técnicos y de los profesionales.
Con nosotros comulgan las estructuras
sociales. Los sindicatos libres; las enfermeras;
los maestros y profesores; los pequeños,
medianos y grandes empresarios; los artistas
de todo género. Y con toda seguridad,
la inmensa mayoría de los militares,
de los oficiales bajos, medios y altos..
Sin nosotros, amigo Maduro, su espurio
gobierno es insostenible. Vamos al conteo
de las actas y a la revisión de
las cajas. Estamos seguros del aborrecible
engaño que ustedes montaron como
una vitrina, un engranaje de perversión.
Ustedes no se sostendrán en el
gobierno. No tienen con qué. Sólo
les queda su vocabulario hueco, vacío
de contenido y fatuo. Y una población
alienada que paulatinamente se irá
liberando hasta que ustedes se conviertan
en un mal recuerdo. En un ratón
de ron barato".
____________________________
* ENRIQUE NEIRA FERNÁNDEZ, filósofo,
teólogo, politólogo e internacionalista.
Remito para más detalle a mis artículos
publicados sobre el pasado, presente y
futuro del chavismo, accesibles como editoriales
en www.enrique-neira.com:
Editorial
54, "El chavismo al banquillo"(08-05-11)
/Editorial
113, "Sigue la farsa"(11-10-12)
/ Editorial
127, "Duelo de titanes" (15-04-13)
/ Cuenta Twitter: @joenefer2.
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