Este
14 de abril de 2013 parte en dos la historia
política contemporánea del
país. El gigante Goliat, aupado
por una fuerte hegemonía que por
14 años construyó el comandante
Chávez Frías alrededor de
su figura mesiánica y contagiosa
-y que se hizo creer era invencible aun
después de muerto- fue enfrentado
por un contendor fuera de serie, el joven
y flaco David, armado de una pequeña
honda pero dotado de mucho coraje y mucho
tino para dar en el blanco. Capriles Radonsky
había perdido en la anterior eleccción
presidencial del 7 de octubre 2012 por
un 10% de votos frente al presidente Chávez
pero había logrado ser el único
gobernador sobreviviente y reelegido en
los desalentadores comicios del 16 de
diciembre pasado y como candidato único
de la MUD venía representando con
excelencia los movimientos y partidos
de la oposición venezolana. La
historia -gran maestra de la vida- enseña
que en casi todas las latitudes y épocas,
la muerte del 'hombre fuerte' conlleva
cambios profundos y en algunos casos la
desaparición de los proyectos montados
alrededor de su persona. Algo de eso está
pasando en Venezuela. Muchos factores
indican que no habrá Chavismo sin
Chávez. De ahí la lucha
titánica que se acaba de librar
entre dos fuerzas electorales masivas
representadas en dos tendencias y dos
candidatos. La una que quisiera ser la
continuidad de la omnipresencia de un
solo hombre y su inacabado proyecto de
un socialismo inviable siglo XXI, recurriendo
para ello aun al fetichismo como culto
al gran ausente y a su movimiento. La
otra que invita a todos a andar un camino
incluyente para reconstruir un nuevo país
de real progreso económico, justicia
social y libertades. En este duelo a muerte,
el destino del país y su futuro
se jugó a través de las
urnas.
Fetichismo
Fetiche proviene del portugués
“feitiço”,
vocablo con el que se nombraba los objetos
de adoración (ídolos) de
los pueblos primitivos africanos, quienes
les conferían poderes sobre-naturales,
siendo amuletos con dones mágicos.
De allí pasó al francés,
y luego al español. También
en latín hallamos el término
“factitio” designando lo creado
en forma artificial.
En las primitivas tribus africanas el
fetichismo, como adoración de esos
objetos mágicos o fetiches, dio
origen a su arte, ya que tallaron figuras
que supuestamente ahuyentaban los espíritus
malignos. Convirtieron esas figuras en
objetos de culto para otorgarles alma,
capaces de estar agradecidas y mediar
con los espíritus para obtener
beneficios para sus protegidos. En la
actualidad también se usan algunos
amuletos, como son la herradura o la pata
de conejo, que se supone atraen la buena
fortuna (Wikipedia).
Karl Marx, usando la palabra en forma
metafórica, la empleó en
su obra “El capital” para
referirse a la mercancía, que aparece
en el capitalismo desvinculada de quienes
las producen cuando esto no es así
en la realidad. Se percibe como un intercambio
de cosas que se compran y venden por la
ley de la oferta y la demanda, olvidando
que son una creación humana, en
las que subyace la explotación
de los mismos obreros que las producen.
Sigmund Freud, habló de fetichismo
para referirse a que algunas personas
desplazan sus intereses sexuales hacia
objetos no vinculados directamente con
sus deseos sexuales, o partes del cuerpo
no sexuales; pero que los satisfacen,
y solo con su colaboración y estímulo
pueden lograr plenitud sexual.
El fetichismo se convierte en religioso
cuando adopta una forma de creencia y
práctica religiosa en la cual se
imputan atributos sobrenaturales a objetos
animados o inanimados conocidos como “fetiches”.
El hombre se protege de las fuerzas naturales
a través de los fetiches, único
medio del que cree que dispone para actuar
sobre los elementos que no es capaz de
controlar. La figura del fetiche puede
consistir en un objeto esculpido o modelado
en arcilla, piedra, madera, vidrio u otro
material que imita a un animal divinizado;
en otros casos son partes o prendas de
la “divinidad tutelar”; si
nó, el propio animal, árbol,
río, piedra o lugar concreto que
los devotos asocian a la divinidad. El
fetichismo, concepción mágica
del mundo, concede al fetiche una importancia
muy superior al mismo espíritu
que representa. Animismo y fetichismo
van unidos, aunque éste ha perdurado
más tiempo. En un principio se
creía que era un ejercicio religioso
exclusivo de los pueblos de África
occidental; hoy, sin embargo, se considera
que su práctica está extendida
en subculturas de todo el mundo (Biblioteca
de Consulta Microsoft ® Encarta ®
2005. Anexa lista de 10 libros sobre el
tema).
En resumen recojo el significado
de la palabra: Fetichismo, en antropología,
devoción hacia los objetos/ en
psicología, devoción hacia
el deseo, consistente en desviar o acentuar
la atracción por una persona atribuyendo
carga erótica a los objetos e imágenes
que la representan/ en economía,
apropiación indebida, capitalista,
de lo producido en mercancías por
el proletariado/ en ciencia política,
manipulación del sentimentalismo
religioso hacia un personaje o causa política
como objeto de devoción y seguimento
fervoroso.
Uso y abuso del fetichismo. El chavismo
acaba de hacer un empleo primitivo, grosero
-e inescrupuloso con el mismo difunto
presidente- recurriendo a un burdo fetichismo
con tinte religioso para ganar las elecciones.
La figura de Hugo Chávez desmesuradamente
acentuada por sus devotos y amplificada
por los pretendientes a sucederlo en el
poder marcó todo el reciente proceso
electoral desde diciembre, que culminó
ayer. Fue un recurso fraguado en La Habana
- manejado c on mucho 'secretismo'- para
remontar el desespero que invadía
al chavismo, que iba a quedar huérfano
en Venezuela.
Resultados (CNE)
Como electores estaban habilitados 18.802.648
ciudadanos y organizadas 39.018 mesas
electorales en todo el país. Tras
un escandaloso ventajismo del que había
dado ya muestra el oficialismo en las
anteriores elecciones, aprovechando todos
los recursos y medios del rico Estado
venezolano, el chavismo en el poder hizo
hasta lo imposible para que esta trascendental
elección presidencial la ganara
Nicolás Maduro -el inigualable
'yes-man' y delfín del
fallecido presidente Chávez.
El resultado contable lo emitió
-en su primero y único boletín-
el CNE (Consejo Nacional electoral) trás
4 horas de cerradas las mesas de votación.
Dicho organismo supremo electoral que
debería ser "independiente"
de los otros poderes e "integrado
por cinco personas no vinculadas a organizaciones
con fines políticos" (artículos
294-296, Constitución de 1991),
venía siendo presidido de atrás
por 4 damas afiliadas al PSUV (partido
único del gobierno) y con solo
1 miembro de otro movimiento (Díaz)
, permitiendo múltiples "irregularidades"
que favorecían siempre al candidato
oficial, denunciadas a tiempo y destiempo.
El candidato Capriles ha mostrado un legajo
contentivo de 3.200 "incidencias"
que hará público a través
de las redes sociales.
Abstención de votantes habilitados
21%.
Votos
a favor de Maduro 7.505.338 (50,66%).
Votos
a favor de Capriles 7.270.403 (49,07%).
Diferencia
entre ambos 234.935 votos (1,59%).
El duelo titánico y fantasmal fue
"un duelo ventajista". Así
lo había calificado El País
(12 abril). No sorprende, pues, que el
único presidente independiente
del CNE, el mismo Capriles y la oposición
con sus 49,07% del total contabilizado
hayan exigido que la "contraloría
ciudadana" (prevista para esos casos)
cuente de nuevo voto por voto, pues el
resultado emitido no cuadra con la realidad
expresada legítimamente por el
pueblo en el interior y fuera del país,
que fue ligeramente superior. El que piensa
juramentarse el 19 de abril es un gobierno
"mientras tanto"(Capriles).
Comienza a ser severamente cuestionado
nacional e internacionalmente.
Asumo el caso ocurrido ayer en Venezuela
como un caso atípico, pintoresco,
subrealista y mágico que podría
como 'realidad' alimentar la fantasía
imaginativa de otra novela del Nobel García
Márquez que podría llamarse
"La política en tiempos de
Chávez". Remito a mis lectores
a repasar el que considero objetivo y
ponderado análisis que publiqué
en diciembre pasado con el título
"Chavismo sin Chávez "
(de fecha 26-12-12, accesible
como Editorial 118 en: www.enrique-neira.com
y en saber.ula.ve/observatorio) que hoy
cobra plena actualidad y verismo en sus
apartes: 'se derrumba el mito', 'futuro
del chavismo sin-Chávez', 'posible
derrota del chavismo sin-Chávez',
'la opción Maduro en contravía',
'la opción Capriles frente el chavismo
sin-Chávez'.
Prospectiva
El 'vencedor' de esta titánica
confrontación electoral tiene por
delante un horizonte poco envidiable.
La situación venezolana es mala
y tiende a empeorar: delincuencia descontrolada,
inflación galopante, escasez de
productos básicos y de divisas,
despilfarro gubernamental, corrupción
disfrazada, regaladera de dinero al exterior,
alianzas poco recomendables… Es
el tipo de escenario que Chávez
pudo manejar por su excepcional sintonía
con las masas. Pero escenario que en manos
de un sucesor como Maduro -no preparado,
sin carisma heredado ni adquirido, sin
ideas personales ni proyecto ideológico
serio- puede convertirse en poco tiempo
en una simple bomba de relojería
para el país, con inevitable intervención
directa de los militares que son los únicos
que pueden evitar el caos y la anarquía
sobreviniente. No habrá lugar ni
tiempo para que el pueblo siga engañado
con simples promesas y una bonita 'revolución
de saliva'(A. Caballero).
Enrique Krauze, valioso historiador y
ensayista mejicano, autor del volumen
El poder y el delirio (Caracas Alfa
2008) que constituye un afilado perfil
de Hugo Chávez y del fenómeno
social que el mismo autor llamó
<hugolatría>, en artículo
suyo publicado pocos días antes
de las elecciones de octubre ("La
esperanza de Venezuela"El País
4 octubre 2012) consignó la siguiente
frase que me parece objetiva y a la vez
premonitoria de lo que acaba de ocurrir:
"Henrique Capriles ha hecho una
campaña valiente y conciliadora.
Sus propuestas buscan recobrar la sensatez
económica y proteger las conquistas
sociales (reales o percibidas). Si triunfa
tendrá que restituir el sentido
verdadero a una democracia pervertida
por los años de gobierno de Chávez
que tiene todavía mucho apoyo".
Solución:
una gobernanza inteligente y efectiva
Nicolas Berggruen y Nathan Gardels son
coautores del libro Gobernanza inteligente
para el siglo XXI. Una vía intermedia
entre Occidente y Oriente (edición
española Madrid Taurus-grupo Prisa
2013). Berggruen nacido en París
hace 52 años, ciudadano germano
estadounidense, filántropo e inversionista
internacional- es presidente del instituto
internacional que lleva su nombre "Berggruen
Institute on Governance" que incluye
líderes y pensadores de varios
países.
El siglo XX asistió al ascenso
y auge global de las democracias liberales.
Tras vencer al totalitarismo nazista-
fascista y después del colapso
de la Unión Soviética, el
modelo político occidental adquirió
preeminencia, y atrajo a un cada vez mayor
número de países en su seguimiento.
Su dominio era tal que Francis Fukuyama
llegó a proclamar anacrónicamente
el “fin de la historia”. Este
siglo XXI, sin embargo, está poniendo
en evidencia inquietantes grietas en ese
modelo. Frente a los devastadores golpes
de la crisis económica, muchos
Estados occidentales dan bandazos en la
búsqueda de soluciones, se enredan
en actitudes cortoplacistas, secuestrados
por intereses partidistas y fuertes grupos
de presión, y están asustados
por el creciente malestar social. Todo
ello mientras, en el otro extremo del
mapa, China prosigue firme en su imparable
senda de desarrollo y crecimiento. Un
progreso admirable, obtenido, sin embargo,
en un sistema sin libertades y con severas
restricciones en derechos políticos.
El libro es una reflexión sobre
las virtudes y defectos de ambos sistemas,
y sobre cómo aprovechar los respectivos
éxitos para desarrollar formas
de gobernanza más adaptadas a los
retos de la era moderna. Destaca la complementaria
asimetría entre Occidente y Oriente,
de la que podemos aprender. “Por
un lado, Europa y EE UU se hallan en una
clara crisis de gobernanza. En las democracias
occidentales el poder tiene legitimidad
pero no logra implementar cambios estructurales
fundamentales. Por el otro lado, China
experimenta un gran crecimiento, toma
eficazmente medidas a largo plazo, pero
con el bienestar se enfrenta a crecientes
demandas de transparencia, control sobre
el poder y participación ciudadana,
cualidades propias de la democracia”
(El País, 13 abril).
Juan Luis Cebrián -presidente del
grupo Prisa- ha observado que “la
crisis, la falta de regulación,
el cortoplacismo y el exceso de burocracia
han hecho que la democracia esté
perdiendo prestigio. Esto hace que las
nuevas generaciones duden de ella. Por
el otro lado, hay un modelo chino que
consigue respuestas rápidas. Naturalmente,
hay críticas contra el mandarinato
chino.. Creo que todo el sistema de representación
política es lo que está
en cuestión y la idea de que la
extensión global de la democracia
sea un hecho inevitable es falsa y estúpida”.
“El desafío de las democracias
es doble”, señala el coautor
Gardels. “Por un lado, debe satisfacer
las demandas de mayor participación
ciudadana, devolver hacia abajo todo lo
que se pueda resolver a escala local;
por el otro, hacia arriba, lograr aislar
de la presión cortoplacista la
toma de decisiones esenciales para el
futuro de la colectividad”.
“Yo siempre he pensado que la democracia
tiene la capacidad de autorregenerarse”
-ha comentado Felipe González,
ex primer ministro español de izquierda.
“Pero es verdad que hay una crisis.
Basta con ver a Obama, que acaba de ser
reelegido, paralizado por una vetocracia
que le impide subir el techo de deuda
y que le obliga a pactar hasta descafeinar
todas las políticas que ha prometido[..]
En cierto sentido Occidente está
muriendo de éxito. Ganó
la Guerra Fría. Ganó la
carrera tecnológica. El mundo actual
es el resultado paradójico de esas
victorias: ahora los países emergentes
avanzan con capitalismo y tecnología”.
15-04-13
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