Elecciones con incertidumbre
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Logo Enrique Neira

 

 

     

La Gran Bretaña es el país de más larga tradición democrática y de instituciones ciudadanas modelo. Su sistema parlamentarista gira políticamente alrededor no de un presidente sino de un Primer Ministro, quien con su gabinete lidera y es jefe del Gobierno. Acaban de celebrarse, el 6 de mayo, unas elecciones generales, cuyos resultados son desconcertantes, dejando una estela de incertidumbre. Los ‘tories’ (conservadores) ganaron el liderazgo con Cameron, pero no la mayoría política para gobernar en solitario en reemplazo del primer ministro laborista (Gordon Brown). El Parlamento quedó configurado –por primera vez en 36 años- sin una mayoría clara que gobierne. Quedó como una hamaca ‘colgado’ (hung) sin pivotes claros y firmes donde afianzarse, a merced de alianzas y compromisos de partidos. ¿Quién va a gobernar? ¿Y cómo? Pues quedaría con las manos atadas para poner en práctica sus políticas

Resultados

Los 650 escaños de la Cámara de Comunes, que corresponden a 650 circunscripciones electorales, quedaron repartidos así. La mayoría del Parlamento se configura con 326 diputados.
Conservadores (David Cameron) : 306 (97 más que en 2005).
Laboristas (Gordon Brown) : 259 (91 menos que en 2005).
Liberales demócratas (Nick Clegg) : 57 (5 menos que en 2005).
Otros varios (nacionalistas) : 28.

 

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Sin un ganador con clara mayoría, el escenario electoral proyectó un futuro de inestabilidad gubernamental en una coyuntura económica particularmente delicada del Reino Unido, que exige un duro recorte del gasto público en los próximos años.
Después de cinco días angustiosos que tuvieron a todo el país en vilo, finalmente (supuesta la dimisión del actual Primer Ministro Brown) se llegó a un acuerdo satisfactorio entre los conservadores y los liberales demócratas; y la Reina Isabel encomendó a Cameron y Clegg la conformación del nuevo gobierno. El nuevo parlamento deberá posesionarse este 12 de mayo y la Reina Isabel deberá presentar el nuevo plan de Gobierno el 25. Ahora la pregunta clave es ¿cómo va a funcionar esta rara coalición entre un partido de tradicional derecha y otro más reciente y juvenil que proviene de un ala izquierda de los antiguos liberales? Algunos se preguntan si realmente funcionará. Pero la afinidad que hay entre los dos líderes jóvenes (ambos de 43 años) facilitará las cosas.

Perfiles

CAMERON. David Cameron aporta con sus aires juveniles y distendidos la imagen modernizadora del viejo partido que comandó Margaret Tatcher durante los años 80. Quiere personificar al líder conservador del siglo XXI, menos rígido en sus postulados sociales —derechos de los gays, aceptación del aborto—, aunque siempre anclado en la defensa de una mínima intervención del gobierno. Sus detractores ven en él la cara amable de los conservadores de siempre, pero muchos británicos pueden interpretar su moderación como la conquista del espacio de centro en política.
CLEGG. Intuitivo, abierto, dotado de una calidad humana que avalan sus amigos, se convirtió a lo largo de la campaña en el estandarte de lo nuevo. Ganó todos los debates. Es un internacionalista convencido: hijo de holandesa, de padre con ascendencia rusa, marido de una abogada hispana que ha bautizado a sus tres hijos con nombres españoles. Es hijo de banquero y estudió antropología social en Cambridge. Difiere del dirigente conservador en su perspectiva abierta al mundo exterior como elemento enriquecedor, y eso redunda en un perfil completamente diferente. Es un eurófilo sofisticado que habla inglés, holandés, alemán, francés y español. Su personalidad tan magnética es, no obstante, la que plantea la gran pregunta entre los votantes: ¿será un nuevo encantador de serpientes, un poco a la manera de lo que fue Tony Blair?

16/05/2010