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INTRODUCCIÓN
Irán
es tierra de terremotos fuertes.
También lo es en política
nacional e internacional. La contumaz
voluntad de su presidente, el
fundamentalista islámico,
Mahmud Ahmadinejad, de tener pronto
armamento atómico a como
de lugar y su amenaza de borrar
del mapa a Israel, es el epicentro
de un sismo político de
enorme magnitud. Ha prendido justificadamente
las alarmas en su entorno del
Medio Oriente, también
en la Unión Europea y Estados
Unidos, así como en Rusia,
China, la ONU.
Y
las olas de este tsunami tocan
también nuestras costas
caribeñas por el irrestricto
respaldo diplomático que
viene dando el Gobierno venezolano
a esta aventura del Gobierno iraní,
de incalculables efectos apocalípticos.
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