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Slobodan
MILOSEVIC fue el hombre fuerte serbio.
Hoy pudiéramos llamarlo el Angel
Exterminador. Angel porque lo invadió
una conciencia de superioridad y un sentido
de "pureza" étnica que
no toleraba que pudieran llegar otros
a igualar a los serbios, ya fueran los
croatas, los bosnios, los albaneses, los
judíos, los católicos o
los musulmanes. Y Exterminador porque
primero la emprendió en 1989 contra
los albaneses; luégo en 1991 desencadenó
una feroz guerra civil en la antigua Yugoslavia
para impedir los justos anhelos separatistas
de las repúblicas de Eslovenia
y Croacia; en 1995 trató de someter
a la fuerza a los musulmanes de Bosnia-Herzegovina;
y pretendió "limpiar"
étnicamente la provincia de Kosovo,
bombardeando las poblaciones de los albaneses,
para que los serbios quedaran como señores,
aunque fueran ellos minoría.
El
angel
Nació en 1941, en la ciudad de
Pozaverac, cerca de Belgrado. Su padre
fue un maestro de religión con
formación seminarista en Montenegro;
y su madre una ferviente comunista. Ambos
discutían sin cesar por cuestiones
ideológicas. El abandonó
la familia y se suicidó. Su madre
también lo hizo en 1974, y también
un tío, general del ejército.
Terminaba el Liceo cuando conoció
a la que sería su esposa, la ambiciosa
e intensa Mirjana Marcovic, de una familia
de prominentes comunistas serbios. Ella
tenía solo un año de edad,
cuando su madre fue asesinada por guerrilleros
de Tito por haber suministrado información
a la policía nazi de Belgrado sobre
comunistas infiltrados. Mirjana fue miembro
influyente de la Liga Comunista Yugoslava
de línea dura; con respaldo del
ejército serbio y ascendiente sobre
su esposo.
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Análisis
& Opinión
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Abogado,
Milosevic fue ascendiendo por 20 años en
el Partido Comunista como un ambicioso apparatchik,
pegado a la estrella de Iván Stambolic, sobrino
de uno de los poderosos líderes comunistas.
Llegó, así, a ocupar los puestos de
director del conglomerado estatal de gas Tehnogas,
Jefe del Partido Comunista de Belgrado y luégo
de Serbia. En mayo 1989 llegó a ser Presidente
de lo que quedaba de Yugoslavia : Serbia, Montenegro
y las dos provincias de Kosovo y Vojuodina.
Milosevic ha sido descrito por un diplomático
europeo, que lo conoció bien, como "un
bribón y un fanático, pero muy astuto,
inteligente y sofisticado". Su rudeza fue siempre
de la mano con su competencia y un encanto aparente.
Se le reconoce que tuvo instintos políticos
extraordinariamente sagaces. "Lo que más
me gustaba de él era su escritorio siempre
limpio. El sabía cómo trabajar",
dice Jurij Bajec, un economista que trabajó
con él y después fue crítico
suyo.
Exterminado
Aunque lo haya disimulado siempre, el sueño
de Milosevic fue conformar la Gran Serbia, utilizando
cualquier medio. Mientras las potencias occidentales
creyeron en sus promesas y apostaron a la Paz, Milosevic
mostró que sólo quería ganar.
Y Sarajevo ardió en 1992 por su dura intransigencia
y su apoyo a Karadzic, solicitado como criminal
de guerra. Nada le interesaba a Milosevic sino el
éxito serbio (al cual estaba ligado su propio
éxito), aunque ello significara miles de
muertos y los 100.000 albanos desalojados hacia
las fronteras vecinas, como lo denunciaron los líderes
de la etnia albanesa, conocidos como kosovares.
Milosevic sólo se detuvo a último
momento, cuando una potencia militar superior se
lo commina (como fue la de Estados Unidos en anterior
ocasión). Milosevic sólo respondía
ante las amenazas militares serias. Así lo
entendió la OTAN de los 16 países,
con sus maniobras en Albania y Macedonia, que subrayaban
la seriedad de la postura occidental.
Cómo sobrevino el autócrata
Es el título de la biografía de Milosevic,
escrita por Slavoljub Djukic (Belgrado 1994). A
juicio de dicho autor, su misma ideología
comunista fue superada por su enorme avidez de poder.
"Todo lo que se dice de su bolchevismo es basura.
El es simplemente un hombre que ama el poder".
Su mismo exacerbado nacionalismo serbio puede no
ser sino la postura más conveniente que encontró
para su logro personal. "Si mañana él
encuentra que le sienta bien ser francmasón,
puede llegar a ser el Gran Maestro de la primera
logia masónica de la Gran Serbia", escribió
Milos Vasic, periodista del semanario "Vreme"
de Belgrado.
Moraleja. Comunista, exterminador, francmasón.....
todo lo puede ser este Angel.. Es espeluznante lo
que un hombre bien dotado es capaz de hacer cuando
está ávido de poder y su mente se
galvaniza con una fuerte estructura ideológica.
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