La
historia de casi todos los pueblos está
salpicada por manchas de dictadores o
césares. Especialmente en épocas de crisis,
surgen conductors carismáticos, líderes
que ejercen fascinación sobre las masas,
jefes que hábilmente logran el poder y
se empalagan con él.
Dictadores
en retirada
Pisístrato en Grecia, Julio César
en Roma, Cola di Rienzo en Italia, Cromwell
en Inglaterra, Robespierre y Napoleón
en Francia. Más recientemente Franco
en España, Salazar en Portugal,
Stroessner en Paraguay, Perón en
Argentina, Duvalier en Haití, Trujillo
en República Dominicana, Somoza
en Nicaragua, Marcos en Filipinas, Idí
Amín en Uganda, Ceausescu en Rumania,
Noriega en Panamá, Pérez
Jiménez en Venezuela, y tantos
otros. Sin hablar de los grandes dictadores
totalitarios (fenómeno mucho más
grave por sustentarse en un partido único,
ideológico y de masas), como fueron
Hitler,
Mussolini, Stalin, Mao Zedung, Pol Pot,
Kim Il Sung, Saddam Hussein, y el último
de los “inmortales”, Fidel
Castro.
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Pero,
como dice la sabiduría popular: “No hay
mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”.
Principio aplicable también al tejido social
de los pueblos. La diferencia está en que
hace unos lustros, los pueblos aguantaban
hasta 40 años, antes de sacudirse una dictadura.
Pero, en este comienzo de siglo, ya no aguantan
más allá de 10 años. Lo estamos viendo en
los recientes casos, casi paralelos, de
Perú y de la antigua Yugoslavia. La última
acción genocida del Angel Exterminador serbio
tuvieron que pararla a la fuerza, durante
la Semana Santa de 1999, Europa (con su
brazo armado la OTAN) y Estados Unidos de
Norteamérica.
Una
piedra en la frente de Goliat
•
Vijislav KOSTUNICA (56 años, abogado y docente
universitario hasta 1974, cuando fue expulsado
de todas las universidades yugoeslavas por
no haber jurado fidelidad al régimen comunista),
es en ésta pelea desigual el David de la
Biblia. Recogió 18 piedras lisas (pequeños
partidos) del arroyo popular, para lanzarlas
desde su honda, la alianza Democrática de
Oposición Serbia (DOS). Con cierto academicismo
oratorio, pero con valentía, se enfrentó
en las plazas y en un turbio proceso electoral,
al avasallante MILOSEVIC, apoyado éste por
el Partido Socialista Serbio (SPS) y el
todopoderoso Ejército Serbio.
•
En las recientes elecciones del 26 setiembre,
Kostunica dió en la cabeza del Leviatán
serbio al obtener una clara mayoría de casi
15% por sobre su contendor oficial, logrando
el 48.96% de los votos (según el organismo
oficial del régimen) o el 52.4% (según el
recuento del DOS con base en las actas de
los centros electorales). Clara expresión
de que los sufridos pueblos serbio y montenegrino
quieren salir de la oscura y por demás catastrófica
era de Milosevic, y buscan el cambio hacia
un régimen de clara definición democrática,
que sea aceptable a los países de Europa
(OTAN) y Estados Unidos, dispuestos a levantar
las sanciones impuestas a Serbia tras el
conflicto de Kosovo.
•
Milosevic, y su poco transparente o confiable
organismo electoral, están apelando a una
segunda ronda electoral para el 8 de octubre,
tratando de ganar tiempo y de recomponer
sus fuerzas o aminorar las del adversario.
La Oposición ganadora, que llena cada día
la Plaza central de Belgrado con 200.000
manifestantes, reclama la dejación del cargo
por parte del presidente Milosevic. No acepta
una segunda ronda. Y ha ordenado, mientras
tanto, la “desobediencia civil” o no– violencia
activa (el arma contundente de Gandhi contra
el imperio británico en India), con el consiguiente
boicoteo y quizá paralización total del
país.
Conclusión
“La
piedra alcanzó al filisteo, hundiéndosele
en la frente. Este cayó de bruces
al suelo. David, entonces, corrió
y se puso de pie encima de su cuerpo, tomo
su espada (la de Goliat) y lo remató
cortándole la cabeza” (Libro
Iº de Samuel, capítulo 17, versos
49 y 50).
¡
No hay otra solución cuando el pueblo
soberano decide, por fin, sacudirse a un
filisteo Dictador !
02 octubre 2000 |