|
| |
| Libia,
caída de Gadafi (Editorial 69) |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
| |
| |
|
|
|
|
|
|
|
La
historia de casi todos los pueblos
está salpicada por manchas
de dictadores o césares.
Especialmente en épocas de
crisis, surgen conductores carismáticos,
líderes que ejercen fascinación
sobre las masas, jefes que hábilmente
logran el poder y se empalagan con
él. Pero, a la vez, la historia
confirma el dicho de la sabiduría
popular de que “No hay mal
que dure 100 años ni cuerpo
que lo resista”. Principio
aplicable también al tejido
social de los pueblos. La diferencia
está en que hace unos lustros,
los pueblos sufrían hasta
40 años, antes de sacudirse
una dictadura. Después aguantaban
hasta 25 años. Pero en este
siglo, ya no resisten más
allá de 15 años. |
Desfile
mortuorio de dictadores
Lo
inician Pisístrato en Grecia, Julio
César en Roma, Cola di Rienzo en
Italia, Cromwell en Inglaterra, Robespierre
y Napoleón en Francia. Menos lejanos,
Franco en España, Salazar en Portugal,
Stroessner en Paraguay, Perón en
Argentina, Duvalier en Haití, Trujillo
en República Dominicana, Somoza
en Nicaragua, Marcos en Filipinas, Idí
Amín en Uganda, Ceausescu en Rumania,
Noriega en Panamá, Pérez
Jiménez en Venezuela, Fujimori
en Perú. Esto sin hablar de los
grandes dictadores totalitarios (fenómeno
mucho más grave por sustentarse
en un partido único, ideológico
y de masas), como fueron Hitler, Mussolini,
Stalin, Mao Zedung, Pol Pot, Kim Il Sung,
Saddam Hussein, y Milosevic, mientras
le llega su turno al último de
los “inmortales”, Fidel Castro.
|
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| |
Un tirano estrafalario y cruel
Así se puede definir al coronel
Gadafi, tras 42 años de una dictadura
omnímoda, a quien le ha llegado
también su hora por la voluntad
popular, cansada de su largo automandato
y que se ha expresado por varios meses
con descontento y rabia, apoyando la rebelión
de los jóvenes y otros grandes
sectores de la población, a los
que en buen momento llegó la oportuna
ayuda de la ONU.
* Gadafi cultivó, para exportación
a través de los medios, un estrambótico
e infantil estilo de vestimentas y accesorios,
uniformes con sombrero y anteojos, que
lo hacían único y poco imitable.
Aunque con suficiente dinero y poder como
para darse el lujo de varios palacios,
es famosa la carpa o tienda de beduino
(jaima) donde habitaba de ordinario en
Trípoli y que solía llevar
consigo en viajes al exterior (Roma, París,
Doha en Qatar).
* Líder y Guía de la Revolución,
así le gustaba proclamarse, sin
ajustarse a ninguna Constitución
ni tener que someterse a controles ni
a otros poderes estatales. El era su propia
Ley y el Jefe del Consejo Supremo Revolucionario,
único organismo que realmente funcionaba
dentro de esa curiosa mezcla que forjó
de una cierta organización política
y una adaptación caprichosa del
islam, sin que se definiera por capitalismo
ni por comunismo y que denominó
“Jamahiriya” (República
de las masas), todo lo cual trató
de resumir en El Libro Verde,
vademecum de su gobierno (3 tomos entre
1972 y 1975).
* Refugio de terroristas por varios años,
Gadafi fue responsable de la explosión
ocurrida el 5 de abril de 1986 de una
bomba en La Belle, discoteca de Berlin
muy popular entre los soldados norteamericanos
y dos años después (diciembre
1988), de la explosión del vuelo
103 de Pan Am (con 270 pasajeros a bordo)
en los cielos de Lockerbie, Escocia..
El Presidente estadounidense Reagan tildó
entonces a Gadafi de “perro loco
del Medio Oriente” y autorizó
bombardeos aéreos a blancos libios
*
Gadafi, aceptando responsabilidades e
indemnizando víctimas, se esforzó
por cambiar su situación de ‘paria’
en el ámbito internacional y logró
que se le levantaran las sanciones impuestas
por sus atentados y fechorías.
Obtuvo readmisión internacional
por parte de la ONU y que Estados Unidos
lo excluyera de la lista negra de países
terroristas. Y gracias a sus ayudas petroleras
recuperó buenas relaciones con
países europeos y líderes
occidentales. Sea como fuere, su intento
de lavar la imagen de su país como
refugio de terroristas le estuvo salvando
la vida política al interior de
la propia Libia.
* Hasta que el contagio de las protestas
masivas y revueltas en países vecinos
árabes del Medio Oriente le llegó
a Libia y se produjo la guerra civil que
acabó con el derrumbe de su longevo
régimen. El coronel Gadafi reaccionó
con la autosuficiencia y altanería
propias de avezados dictadores: “Aquí
mando yo”, “Yo he hecho este
país y yo lo quemo”, “Nosotros
podemos derrotarlos con el pueblo armado;
el pueblo que no me quiere no merece la
vida”. Cometió el grave y
lastimoso error de intentar acabar las
demostraciones de los opositores enviando
sus milicias y mercenarios africanos,
sus helicópteros, marina y aviones
de combate. La guerra civil que desató
para salvar su mando y su pellejo es crónica
reciente que terminó mal para él
y sus hijos, que se pensaba iban a sucederlo
como dinastía monárquica.
Conclusión
Gaddafi usó mano dura para
alejar la amenaza que los islamistas suponían
a su liderazgo durante años anteriores.
Lo que seguramente nunca imaginó
es que al final sería un movimiento
de civiles y jóvenes desarmados
el que agitaría como un furioso
vendaval la presuntuosa ‘jaima’
de su palacio en Trípoli, bien
asentada sobre un poderoso arsenal y disimulada
tras un laberinto de modernos refugios
construido por técnicos alemanes
y franceses con un alto costo pagado en
petróleo.
Próxima
entrega: Lecciones
de la caída de Gadafi.
|
|
| |
|
|
|
|