|
|
INTRODUCCIÓN
El
mundo se conmocionó el 10 de junio
del 2.000 con la noticia del deceso
de Hafez el- Asad, entonces Presidente
de Siria. Sus 15 millones de coterráneos
lo lloraron por varios días, mostrando
el aprecio y cariño que sentían
por quien, con mano firme y potente
liderazgo - por 30 años- condujo
a Siria a una posición relevante
dentro de la complicada geopolítica
del Cercano Oriente. Una realidad
que contrasta con el momento actual,
confuso y violento, por el que
atraviesa Siria al mando de su
hijo y sucesor Bachar el-Asad
cuya salida del poder está siendo
pedida por un pueblo enfurecido,
reclamo que respalda la Liga Árabe
unida y que podría ser seguida
de una intervención por parte
de la OTAN y Estados U/nidos si
no fuera por el veto que Rusia
y China han consignado en el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas.
|