Cuando
creíamos que las matanzas aleves
de una población inocente, por
el accionar salvaje de fuerzas militares
y/o paramilitares, no volverían
a presentarse tras lo ocurrido en el Zaire
y en Kosovo (casos que comentamos en su
debido tiempo desde esta columna), resulta
ahora que la danza macabra ha vuelto a
repetirse en la isla de Timor.
Algo de historia
Los
portugueses comenzaron a colonizar en
1518 la remota Indonesia, (Archipiélago
Malayo) al sureste de Asia. Después
llegaron también los holandeses.
Y estuvieron un tiempo como ocupantes
los japoneses. En 1945 se independiza
Indonesia. Con sus 13.677 islas, 200 millones
de habitantes, 360 tribus y 260 dialectos,
este país tiene la complejidad
de un “puzzle”.
La isla Timor (33.850 kms.2) está
dividida en dos provincias. La una, Timor
Oocidental (capital Kupang), antigua colonia
holandesa que comenzó a formar
parte de Indonesia en 1950. La otra, Timor
Oriental de 14.000 kms2 y 800.000 habitantes
(capital Dili), que siguió siendo
colonia portuguesa y de religión
catòlica hasta cuando la Revolución
de los Claveles en Portugal (1974) dejó
libres sus antiguas colonias. Fueron apenas
unos pocos de vida independiente. Indonesia,
bajo la dictadura militar anticomunista
de Suharto, invadió (diciembre
1975) a Timor Oriental, dejando 200.000
muertos, y la anexó en julio 1976,
haciendo de ella la provincia nº
28. Las Naciones Unidas nunca reconocieron
dicha anexión por parte de Indonesia;
pero sus 10 resoluciones solicitando a
Indonesia respetar la autonomía
de dicha pequeña nación
o enclave, nunca surtieron efecto.
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| El
reciente proceso conflictivo
•
Ante la anexión por la fuerza de
que fue víctima Timor Oriental, surgió
allí una guerrilla pro–independentista
(FALINTIL), cuyo líder máximo
ha sido José Alexandro “Xanana
” Gusmao, a quien 13 años de
andanzas convirtieron en una leyenda. Fue
capturado en 1992, condenado a 20 años
de prisión. y liberado tras el referendum.
Es quizás el personaje más
opcionado para ser presidente. Paralelamente
se creó conciencia independentista
en la isla y un gran movimiento cívico
pacifista, liderado por dos personajes,
a quienes les fue acordado el premio Nobel
de la Paz en 1996: el activista José
Ramos Horta y el líder espiritual,
obispo católico de Dili, Carlos Belo.
Haciendo una comparación con el caso
de la lucha anti “apartheid”
en Suráfrica, si Xanana es el Mandela,
Belo es el Desmond Tutu del proceso timorense.
.•
La grave crisis económica, la gigantesca
corrupción e inaguantable represión
del régimen, produjeron en mayo 1998
la caída del dictador Suharto en
Indonesia. Su actual sucesor, Habibi, a
pesar de seguir muy condicionado por la
anterior estructura militar (cuya cabeza
es el Gral. Wiranto), dado su talante liberal
y la necesidad de urgente ayuda internacional,
aceptó otorgar a Timor Oriental un
estatuto especial. Indonesia y Portugal
acordaron realizar bajo la supervisión
de la ONU, un referendum (consulta popular)
el 30 de agosto pasado, para definir el
estatuto de Timor Oriental. A pesar de la
violencia con que milicias anti–independentistas
quisieron intimidar a la población,
la participación del pueblo timorense
en la consulta del lunes 30 fue masiva (98.6%
según la ONU), y dió un resultado
aplastante de 78.5% a favor del estatuto
independiente, como expresión clara
y democrática de la voluntad popular,
es decir del soberano.
•
Ocurrió entonces algo que no se había
previsto por la ONU, en un plan de eventual
contingencia. Turbas y milicias paramilitares,
con connivencia de los militares de Yakarta,
desencadenaron un baño de sangre
y pillaje. La capital Dili quedó
en ruinas; fueron asesinados curas, religiosas
y población inerme; se desplazaron
en pocos días más de 200.000
personas de Timor Oriental. Una voz de protesta
se levantó internacionalmente, encabezada
por el Vaticano, Portugal y Australia, solicitando
una pronta intervención de fuerzas
de la ONU. Voz que fue secundada por varios
países, entre ellos Estados Unidos
de Norteamérica. La Fuerza Internacional
para Timor Oriental (INTERFET), al mando
del Gral australiano Cosgrove, desembarcó
su primer contingente armado de 1.200 hombres
el pasado.lunes 20; comenzó a imponer
el orden dentro de la anarquía, y
tiene por misión asegurar que en
la isla sea respetada efectivamente la voluntad
de independencia, expresada por Timor Oriental,
bajo el patrocinio de las Naciones Unidas.
Responsabilidades
Los
errores siempre se pagan. Y lo ocurrido
en Timor Oriental tiene sus dolientes y
sus responsables.
• Los generales izquierdistas de Portugal
en 1975 soltaron las amarras colonialistas
de Timor Oriental (entre otros), pero dejaron
indefensos –como mansas ovejas–
a pueblos enteros, para ser fácil
presa de poderes merodeadores, como era
Indonesia.
• El 6 de diciembre de 1975, el entonces
presidente Gerald Ford y su secretario de
Estado, Henry Kissinger, visitaron Yakarta
y dieron luz verde a Suharto, quien en menos
de 20 horas invadió la excolonia.
Más tarde aprobaron la venta de 16
aviones OV–10F Bronco, que ayudaron
a la masacre que siguió a la invasión,
junto con fusiles M–16 norteamericanos.
En el material recientemente desclasificado,
Kissinger justifica la concesión
hecha entonces por E:U. con la socorrida
“razón de Estado”: la
enorme población de Indonesia, su
localización geográfica y
sus recursos son de la mayor importancia
estratégica para Estados Unidos.
De tales polvos, tales lodos.
¡Ojalá no se repita!
Bien
ha dicho el presidente de Portugal, Jorge
Sampaio, que la rápida decisión
de la ONU de intervenir en Timor Oriental
“debe ser un ejemplo y no una excepción…La
celeridad de reacciones del Consejo de Seguridad
es una condición de su autoridad
y eficacia”. Las tragedias de la naturaleza
son sobrecogedoras y muestran la actual
impotencia del hombre para prevenirlas y
superar sus efectos negativos. Nos erizan
la piel los daños que una naturaleza
enfurecida puede producir. Están
cercanas las imágenes de las inundaciones
causadas por el Mitch en Honduras y Nicaragua;
los efectos devastadores de un terremoto
en Armenia (Colombia), en Turquía
y ahora en Taiwán. Pero son más
horripilantes y vergonzosas para el ser
humano ver cómo bandas de asesinos
armados (llámense milicias o paramilitares
o guerrillas o terroristas) secuestran personas
inocentes o ejecutan genocidios de gente
indefensa, que no son parte de ningún
conflicto ni constituyen amenaza para nadie.
Conclusión
El
tamaño geográfico de Timor
es apenas el de “un punto en el
océano” (título
de una columna de Mario Vargas Llosa). Pero
su dimensión simbólica es
la de un gigantesco faro que debe iluminar
los acantilados del mundo para el nuevo
milenio. El Derecho Internacional Humano
debe poder ser garantizado efectivamente
en todo un país o isla. Y si el poder
regional o local es su violador (casos de
Irak respecto de Kuwait y de Serbia respecto
de Bosnia y Kosovo), o dicho poder no tiene
voluntad y/o capacidad para impedir su violación
masiva (caso actual de Indonesia), debe
poder entonces intervenir rápidamente
un organismo supranacional (OTAN) o internacional
(ONU), con un mandato específico
y legítimo de la comunidad humana
civilizada, para que restablezca –con
autoridad y coacción– el imperio
de la Ley contra las oscuras fuerzas de
la jungla.
27 setiembre 1999 |