Oscilación
ideológica
La región ha venido moviéndose
de allá para acá y de aquí
para allá. Sin rumbo fijo ni acatado
por todos sus miembros. El fanatismo perturbador
de unos pocos trató de imponer
a todos un camino inviable, contradictorio.
Los presidentes de turno consideraron
en Cancún (2010) la creación
de una nueva OEA, sin Estados Unidos y
Canadá. Una idea imprecisa, lanzada
por unos, respaldada por otros, pero indeterminada,
propia del grupo que lideraba el proyecto.
De entonces para acá, en el mapa
geo-político de América
Latina y el Caribe, el espectro ideológico
venía oscilando de la derecha a
la izquierda. Y ahora va en sentido inverso.
Y en la izquierda observamos que se ha
venido recorriendo desde un rojo vivo
radical (Cuba, Venezuela, Bolivia) hasta
un rosado complaciente (Nicaragua, Ecuador,
Argentina, Paraguay), pasando por un socialismo
moderado y democrático, cada año
mejor cotizado (Brasil, Uruguay). Esto
sin mencionar los países de centro
modernizante que ocupan cada día
más espacios y aumentan su influjo
en las cumbres internacionales americanas
(Colombia, Perú, Costa Rica, Panamá,
República Dominicana, Chile).
¿Qué
es América Latina para Estados
Unidos?
La prestigiosa revista mensual "Nueva
Sociedad " dedicó desde
Buenos Aires
el nº 206 al tema central "Estados
Unidos y América Latina. ¿Rebelión
en el patio?". Su difusión
antecedió en pocos días
la visita que hizo por esa época
el presidente Bush a la región.
Entre 7 artículos de estudiosos
serios, destaco el del argentino R. Russell
("América Latina para Estados
Unidos"). Según Russell se
han venido manejando cuatro visiones,
que corresponden a épocas determinadas
de hace más de 5 años, bastante
fantasiosas e imprecisas. Hoy no nos resultan
muy confiables por falta de realismo,
pero es oportuno recordarlas con ocasión
del interés manifiesto que ha puesto
el presidente Obama en esta VIª Cumbre
de Cartagena.
1ª.
Nuevas relaciones más prometedoras.
. Ha sido un embeleco reiterado por cada
administración norteamericana de
turno. De nuevo la puso en práctica
el presidente Bush en su visita, que dejó
más bien la impresión de
que buscaba enviar una señal al
electorado norteamericano (latino) de
que la administración republicana
no olvidaba su 'patio trasero'.
2ª. América Latina es
irrelevante. Sigue siendo de poco
valor para EUA, y mucho más después
del 11 septiembre tras los atentados terroristas
y las 'embarradas' en Irak y Afganistán.
América Latina no puede esperar
una 'relación especial' de Norteamérica
cuya política exterior está
obcecada por los procesos de naturaleza
global o extrarregional. De acuerdo con
esta percepción, el eje alrededor
del cual se estructura la política
estadounidense hacia América Latina
sería hoy la <guerra contra
el terrorismo>, como antes lo fue la
contención del <expansionismo
soviético>.
3ª Obrar con pragmatismo.
Sin renunciar nunca a su voluntad y práctica
imperialistas, una buena dosis de pragmatismo
es aconsejable en la actual coyuntura.
EUA debe cuidar su eventual 'retaguardia'
militar, su proveedora segura de recursos
naturales y energéticos, y la ampliación
de mercados para sus productos 'made in
USA'.
4ª Aflojar dada la declinación
hegemónica del Norte. Era
una cuarta visión que por entonces
se insinuaba, en particular respecto de
América del Sur. Estados Unidos
(el Goliat imperial) comenzaba a temer
que el pequeño pero altanero y
desafiante David ( Chávez) se le
siguiera creciendo conformando con sus
adláteres (países del ALBA)
un nuevo "Eje del Mal", más
cercano que el del lejano Oriente, encabezado
por Cuba, Venezuela y Bolivia, con fuertes
apoyos de Argentina, de Ecuador, de Nicaragua.
Y que por contagio pudiera influenciar
otros países.
Estos vaticinios no tienen hoy sustento
en la realidad suramericana, a excepción
del 3º que sí se corresponde
con los reflejos políticos del
nuevo presidente Obama que serán
más evidentes tras su próxima
reelección en noviembre. Menos
ideología y más pragmatismo
presidirán las relaciones de EUA
con los países del Sur en los que
ya se están avizorando democracias
mucho más sólidas y amigas,
buenos proveedores de materias primas
y confiables socios tanto comerciales
(TLCs) como diplomáticos en el
contexto mundial. Con anticipación,
el presidente Obama ha anunciado su participación
activa en la Cumbre de Cartagena y que
prolongará su estancia un día
más para estrechar los vínculos
con una Colombia que -en forma coincidente-
está abriendo su política
exterior y liderando en buen momento (bajo
la conducción del presidente Santos)
una sanas y promisorias políticas
de integración regional.
Los nuevos vientos que soplan
por Colombia
La nueva administración del presidente
Juan Manuel Santos ha mostrado en su primer
año que hay cambios temáticos
y mucho más de estilo en relaciones
exteriores. Ha sido más sensible
a la opinión pública internacional,
lo cual ha implicado un cambio en las
relaciones con otros países. Y
se caracteriza por mayor diversificación
y una más activa diplomacia. Desde
su llegada al poder varios medios de comunicación
y analistas de la política internacional
han señalado que uno de los principales
rasgos distintivos de Santos ha sido una
relación más abierta y cordial
con los demás países.
La
diversificación no ha implicado
un distanciamiento de Colombia con Estados
Unidos, pero sí cambios en la forma
de relacionarse con ese país. Santos
es amigo del país norteamericano,
pero sin la subordinación que demostró
Uribe a los intereses de Washington. La
aprobación del TLC con Colombia
por el Congreso de EUA y ulterior énfasis
que le ha dado Obama muestran que la integración
no solo con los países vecinos
de la región que lo rodea sino
también con el coloso del Norte
viene funcionando en la dirección
correcta.
Temas candentes de la Cumbre
1)
La Constitución democrática
panamericana
"Los pueblos de América
tienen derecho a la democracia y sus gobiernos
la obligación de promoverla y defenderla".
Con esta declaración tan sencilla
de la Asamblea General de la OEA, los
34 países en activo de dicha organización
interamericana de entonces (todos menos
Cuba y con muchas reticencias Chávez
de Venezuela) sentaron las bases del compromiso
colectivo en defensa de la democracia
el 11 de septiembre de 2001, en Lima.
Compromiso de naciones que se ha llamado
“Nuestra Constitución panamericana”.
La idea del documento provino de una iniciativa
que Perú presentó en la
IIIª Cumbre de las Américas,
celebrada en Québec (Canadá)
en 2001. El actual presidente de Venezuela
en reciente charla para clausurar la VI
reunión de cancilleres de los países
del Alba en Caracas, en referencia a dicha
Cumbre de Québec no tuvo dificultad
en reconocer que él allí
se había inhibido y sentido aislado
cuando todos los demás (excepto
Cuba) aprobaban generosamente para las
Américas la democracia representativa.
Su reserva a la "cláusula
democrática" de la Carta dio
pié desde entonces para que se
presumieran intenciones suyas autoritarias
a mediano o largo plazo. El entonces presidente
de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), el peruano Diego García
Sayán (quien como canciller de
Perú había presidido la
Asamblea de la OEA en Lima que aprobó
dicha Carta), al celebrar hace poco su
décimo aniversario, consideró
que el uso de la Carta en sus diez años
de existencia ha sido insuficiente. "Son
diez años en los que América
Latina ha tenido varios procesos de crisis,
a veces se ha utilizado la Carta, otras
veces no, y sin duda es un momento para
hacer una reflexión de cómo
puede este instrumento ayudar", afirmó.
El tema, por uno u otro lado (con presencia
o sin presencia de Chávez) no puede
menos que aflorar en la Cumbre.
2)
La lucha anti drogas
Buscar el respaldo de los otros países
en su lucha de seguridad interna contra
la guerilla subversiva ya no es problema
prioritario para Colombia. Prácticamente
lo liquidó en los ocho años
del gobierno de Uribe Vélez y el
actual presidente Santos sigue con la
Fuerza Armada eliminando selectivamente
los reductos supérstites de jefes
guerrilleros de segundo y tercer nivel.
En cambio, la discusión sobre el
futuro de la lucha contra las drogas sí
puede ser uno de los temas que domine
la agenda de la Cumbre de las Américas,
pero no a propuesta de Colombia. Varios
países están inconformes
y descontentos con los bajos resultados
que –a pesar de tan alto costo-
se están logrando en la guerra
contra la droga. Se escuchan ya voces
a favor de “legalizar” el
comercio de la droga, como lo hizo EUA
en su tiempo para acabar con la violencia
criminalizada del licor. Pero Colombia
ha afirmado tajantemente que como país
anfitrión de la Cumbre no será
ella la que introduzca este eventual “cambio
de paradigma” en la lucha continental
contra la droga. Ello debe ser asunto
que se ventile en escenarios más
mundiales como la ONU.
3)
Otros
En el marco de la Cumbre de las Américas,
los mandatarios del continente también
discutirán sobre integración
en materia energética y de infraestructura,
integración económica, seguridad
ciudadana, lucha contra la pobreza, conectividad
y atención de desastres naturales.
Conclusión
“Como ocurre con los miembros
de una familia, los pueblos y países
del hemisferio enfrentan retos que seguramente
nos probarán. Y como a miembros
de una verdadera familia, es la profundidad
de nuestro compromiso para con valores
y propósitos comunes lo que nos
da fuerza y hace posible para nosotros
el ir conjuntamente hacia delante y el
desarrollar y el prosperar”
(Jean Chrétien).
06-04-12