Colombia : La VIª cumbre de las Américas (Editorial 98)

(Cartagena 14-15 abril 2012)

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Con 32 países y más de 500 millones de habitantes, América Latina -incluido el Gran Caribe- es una región compleja y basculante en sus procesos económicos, sociales, políticos. Para los países desarrollados es una extensa y rica región pero olvidada e irrelevante, a la que generalizando se le colocan etiquetas no siempre reales. Para nosotros es un subcontinente lleno de maravillas, recursos, sorpresas y paradojas, que puede ya comenzar a emerger en el escenario mundial. En conjunto tiene hoy una democracia bastante generalizada y consolidada; pero que, a la vez, se encuentra cuestionada por su irrelevancia para resolver los grandes problemas y demandas de la sociedad. Se observan en nuestros países un mayor nacionalismo, cierta reticencia frente a la globalización y una enorme animosidad con desconfianza respecto del poder norteamericano. Pero cada país es un microcosmos diferente a sus vecinos y dueño de su destino.

 

 

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Oscilación ideológica
La región ha venido moviéndose de allá para acá y de aquí para allá. Sin rumbo fijo ni acatado por todos sus miembros. El fanatismo perturbador de unos pocos trató de imponer a todos un camino inviable, contradictorio. Los presidentes de turno consideraron en Cancún (2010) la creación de una nueva OEA, sin Estados Unidos y Canadá. Una idea imprecisa, lanzada por unos, respaldada por otros, pero indeterminada, propia del grupo que lideraba el proyecto. De entonces para acá, en el mapa geo-político de América Latina y el Caribe, el espectro ideológico venía oscilando de la derecha a la izquierda. Y ahora va en sentido inverso. Y en la izquierda observamos que se ha venido recorriendo desde un rojo vivo radical (Cuba, Venezuela, Bolivia) hasta un rosado complaciente (Nicaragua, Ecuador, Argentina, Paraguay), pasando por un socialismo moderado y democrático, cada año mejor cotizado (Brasil, Uruguay). Esto sin mencionar los países de centro modernizante que ocupan cada día más espacios y aumentan su influjo en las cumbres internacionales americanas (Colombia, Perú, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Chile).

¿Qué es América Latina para Estados Unidos?
La prestigiosa revista mensual "Nueva Sociedad " dedicó desde Buenos Aires
el nº 206 al tema central "Estados Unidos y América Latina. ¿Rebelión en el patio?". Su difusión antecedió en pocos días la visita que hizo por esa época el presidente Bush a la región. Entre 7 artículos de estudiosos serios, destaco el del argentino R. Russell ("América Latina para Estados Unidos"). Según Russell se han venido manejando cuatro visiones, que corresponden a épocas determinadas de hace más de 5 años, bastante fantasiosas e imprecisas. Hoy no nos resultan muy confiables por falta de realismo, pero es oportuno recordarlas con ocasión del interés manifiesto que ha puesto el presidente Obama en esta VIª Cumbre de Cartagena.

1ª. Nuevas relaciones más prometedoras. . Ha sido un embeleco reiterado por cada administración norteamericana de turno. De nuevo la puso en práctica el presidente Bush en su visita, que dejó más bien la impresión de que buscaba enviar una señal al electorado norteamericano (latino) de que la administración republicana no olvidaba su 'patio trasero'.
2ª. América Latina es irrelevante. Sigue siendo de poco valor para EUA, y mucho más después del 11 septiembre tras los atentados terroristas y las 'embarradas' en Irak y Afganistán. América Latina no puede esperar una 'relación especial' de Norteamérica cuya política exterior está obcecada por los procesos de naturaleza global o extrarregional. De acuerdo con esta percepción, el eje alrededor del cual se estructura la política estadounidense hacia América Latina sería hoy la <guerra contra el terrorismo>, como antes lo fue la contención del <expansionismo soviético>.
Obrar con pragmatismo. Sin renunciar nunca a su voluntad y práctica imperialistas, una buena dosis de pragmatismo es aconsejable en la actual coyuntura. EUA debe cuidar su eventual 'retaguardia' militar, su proveedora segura de recursos naturales y energéticos, y la ampliación de mercados para sus productos 'made in USA'.
Aflojar dada la declinación hegemónica del Norte. Era una cuarta visión que por entonces se insinuaba, en particular respecto de América del Sur. Estados Unidos (el Goliat imperial) comenzaba a temer que el pequeño pero altanero y desafiante David ( Chávez) se le siguiera creciendo conformando con sus adláteres (países del ALBA) un nuevo "Eje del Mal", más cercano que el del lejano Oriente, encabezado por Cuba, Venezuela y Bolivia, con fuertes apoyos de Argentina, de Ecuador, de Nicaragua. Y que por contagio pudiera influenciar otros países.

Estos vaticinios no tienen hoy sustento en la realidad suramericana, a excepción del 3º que sí se corresponde con los reflejos políticos del nuevo presidente Obama que serán más evidentes tras su próxima reelección en noviembre. Menos ideología y más pragmatismo presidirán las relaciones de EUA con los países del Sur en los que ya se están avizorando democracias mucho más sólidas y amigas, buenos proveedores de materias primas y confiables socios tanto comerciales (TLCs) como diplomáticos en el contexto mundial. Con anticipación, el presidente Obama ha anunciado su participación activa en la Cumbre de Cartagena y que prolongará su estancia un día más para estrechar los vínculos con una Colombia que -en forma coincidente- está abriendo su política exterior y liderando en buen momento (bajo la conducción del presidente Santos) una sanas y promisorias políticas de integración regional.

Los nuevos vientos que soplan por Colombia
La nueva administración del presidente Juan Manuel Santos ha mostrado en su primer año que hay cambios temáticos y mucho más de estilo en relaciones exteriores. Ha sido más sensible a la opinión pública internacional, lo cual ha implicado un cambio en las relaciones con otros países. Y se caracteriza por mayor diversificación y una más activa diplomacia. Desde su llegada al poder varios medios de comunicación y analistas de la política internacional han señalado que uno de los principales rasgos distintivos de Santos ha sido una relación más abierta y cordial con los demás países.

La diversificación no ha implicado un distanciamiento de Colombia con Estados Unidos, pero sí cambios en la forma de relacionarse con ese país. Santos es amigo del país norteamericano, pero sin la subordinación que demostró Uribe a los intereses de Washington. La aprobación del TLC con Colombia por el Congreso de EUA y ulterior énfasis que le ha dado Obama muestran que la integración no solo con los países vecinos de la región que lo rodea sino también con el coloso del Norte viene funcionando en la dirección correcta.


Temas candentes de la Cumbre

1) La Constitución democrática panamericana
"Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla". Con esta declaración tan sencilla de la Asamblea General de la OEA, los 34 países en activo de dicha organización interamericana de entonces (todos menos Cuba y con muchas reticencias Chávez de Venezuela) sentaron las bases del compromiso colectivo en defensa de la democracia el 11 de septiembre de 2001, en Lima. Compromiso de naciones que se ha llamado “Nuestra Constitución panamericana”. La idea del documento provino de una iniciativa que Perú presentó en la IIIª Cumbre de las Américas, celebrada en Québec (Canadá) en 2001. El actual presidente de Venezuela en reciente charla para clausurar la VI reunión de cancilleres de los países del Alba en Caracas, en referencia a dicha Cumbre de Québec no tuvo dificultad en reconocer que él allí se había inhibido y sentido aislado cuando todos los demás (excepto Cuba) aprobaban generosamente para las Américas la democracia representativa. Su reserva a la "cláusula democrática" de la Carta dio pié desde entonces para que se presumieran intenciones suyas autoritarias a mediano o largo plazo. El entonces presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el peruano Diego García Sayán (quien como canciller de Perú había presidido la Asamblea de la OEA en Lima que aprobó dicha Carta), al celebrar hace poco su décimo aniversario, consideró que el uso de la Carta en sus diez años de existencia ha sido insuficiente. "Son diez años en los que América Latina ha tenido varios procesos de crisis, a veces se ha utilizado la Carta, otras veces no, y sin duda es un momento para hacer una reflexión de cómo puede este instrumento ayudar", afirmó. El tema, por uno u otro lado (con presencia o sin presencia de Chávez) no puede menos que aflorar en la Cumbre.

2) La lucha anti drogas
Buscar el respaldo de los otros países en su lucha de seguridad interna contra la guerilla subversiva ya no es problema prioritario para Colombia. Prácticamente lo liquidó en los ocho años del gobierno de Uribe Vélez y el actual presidente Santos sigue con la Fuerza Armada eliminando selectivamente los reductos supérstites de jefes guerrilleros de segundo y tercer nivel.
En cambio, la discusión sobre el futuro de la lucha contra las drogas sí puede ser uno de los temas que domine la agenda de la Cumbre de las Américas, pero no a propuesta de Colombia. Varios países están inconformes y descontentos con los bajos resultados que –a pesar de tan alto costo- se están logrando en la guerra contra la droga. Se escuchan ya voces a favor de “legalizar” el comercio de la droga, como lo hizo EUA en su tiempo para acabar con la violencia criminalizada del licor. Pero Colombia ha afirmado tajantemente que como país anfitrión de la Cumbre no será ella la que introduzca este eventual “cambio de paradigma” en la lucha continental contra la droga. Ello debe ser asunto que se ventile en escenarios más mundiales como la ONU.

3) Otros
En el marco de la Cumbre de las Américas, los mandatarios del continente también discutirán sobre integración en materia energética y de infraestructura, integración económica, seguridad ciudadana, lucha contra la pobreza, conectividad y atención de desastres naturales.

Conclusión
Como ocurre con los miembros de una familia, los pueblos y países del hemisferio enfrentan retos que seguramente nos probarán. Y como a miembros de una verdadera familia, es la profundidad de nuestro compromiso para con valores y propósitos comunes lo que nos da fuerza y hace posible para nosotros el ir conjuntamente hacia delante y el desarrollar y el prosperar” (Jean Chrétien).

06-04-12