En
medio de la delicada crisis con Venezuela,
Santos prefirió guardar silencio,
lo que fue calificado por los especialistas
como una actitud prudente. Por su parte
el presidente venezolano, Hugo Chávez,
había dicho que esperaba que el
nuevo mandatario de los colombianos se
posesionara para comenzar a dialogar.
Ambos cumplieron, dieron la vuelta a las
páginas anteriores de agravios
e insultos. Y en una espléndida,
cordial reunión en la Quinta de
San Pedro Alejandrino, Santa Marta, quedó
abierta la puerta a la normalización
de las relaciones y eventuales acuerdos
comunes. Los dos presidentes han anunciado
otra próxima reunión ese
mes en Venezuela. Es de esperar que se
mantendrá firme y duradero el tono
conciliador. A ambos los favorece.
Diversificación
. “Para avanzar hacia la prosperidad
democrática, será necesaria
una mayor diversificación de las
relaciones internacionales de Colombia,
tanto en el ámbito multilateral
como también en la búsqueda
de nuevos socios y alianzas estratégicas
en el ámbito internacional”.
Con estas palabras, el presidente Santos,
definió la prioridad de la diversificación
en la política exterior de los
próximos años. “Esa
fue una señal de que la política
exterior va a tener muchos cambios”,
señala la internacionalista Laura
Gil. La diversificación implica
no un distanciamiento con Estados Unidos,
pero sí cambios en la forma de
relacionarse con ese país. Santos
será amigo del país norteamericano,
pero sin la subordinación que demostró
Uribe a los intereses de Washington. Algunos
coinciden en que ese es un buen ingrediente
para lograr lo que el mandatario ha predicado:
la integración con la región
que lo rodea.
La
internacionalista Socorro Ramírez
acota: “el país tiene que
cambiar su forma de relacionarse, construir
una política exterior más
diversificada, que entienda que sus intereses
no pueden ser iguales a los de Washington,
que mire a la región con respeto”.
Y que Colombia construya las relaciones
internacionales sobre los intereses del
Estado y no de un Gobierno.
Más
diplomacia . “La diplomacia
y el respeto serán la base de nuestras
relaciones”, dijo el presidente
electo en el discurso triunfal de las
elecciones. “Aspiro a trabajar de
la mano con los países vecinos
para desarrollar una agenda conjunta de
cooperación e integración
en todos los frentes”, agregó.
Por
todo lo anterior temáticamente
es muy probable que la seguridad ya no
esté en el centro de los intereses
de Colombia. De hecho, Santos durante
su campaña machacó como
slogan que había que avanzar hacia
la “prosperidad democrática”,
con lo que trazó un nuevo camino.
Asimismo en un mundo donde la idea de
responsabilidad estatal es cada vez más
importante, los derechos humanos constituyen
uno de los pilares sobre el cual se construye
la política exterior. Ha dicho
Santos: “Otra de las prioridades
dentro de la política exterior
colombiana será la lucha por los
derechos humanos. El discurso colombiano
frente a la defensa de los derechos humanos
se basará en el compromiso del
Estado colombiano para desarrollar el
Estado Social de Derecho y los compromisos
internacionales”,
Moraleja.
“En las relaciones conflictivas
siempre hay dos alternativas: mirar con
amargura hacia el pasado o abrir caminos
de cooperación hacia el futuro.
¡Los invito a abrir caminos, por
el bien de nuestros pueblos!”
(.J.M. Santos).
10/10/2010