Vaclal Havel
Editoriales > Vaclal Havel (Editorial 88)
Análisis & Opinión
> Personajes > Vaclal Havel (Editorial 88)
Logo Enrique Neira

 

 

     
   

Aunque no busquen directamente puestos de mando, desde muy antiguo los Intelectuales han girado alrededor del Poder. De ordinario pasan desapercibidos. Pero en épocas de crisis y turbulencia, la sociedad les asigna una función riesgosa para que le decodifiquen la intrincada maraña política que la envuelve y le aporten ideas, cuando los políticos no las tienen o el régimen de turno no las deja circular.

 

Intelectuales y política

Desde la Antigüedad, los hombres con ideas no han podido menos que influir en la conducción de los ciudadanos. A Platón -en su famosa "República"- le parecía mejor que la élite gobernante fueran los pensadores, debidamente formados, y no los guerreros, a pesar de sus habilidades en estrategia y armas. De entrada, debemos distinguir entre Sabio, Comunicador e Intelectual. El sabio (filósofo, ideólogo) tiene poder sobre los espíritus mediante la idea. El comunicador (poeta, escritor, novelista, dramaturgo, periodista) tiene poder sobre lo real mediante la palabra. El intelectual tiene poder sobre los hombres, mediante las palabras y las ideas.

 
 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Intelectual no es el que crea, ni el que descubre, ni el que inventa, ni el que reflexiona, sino algo más modesto pero relevante: es el que opina en un contexto social. Y opina hablando o por escrito (ensayo, periódico, página web, internet, medios digitales). El intelectual se dirige a la opinión pública, con sus ideas, para despertarla, dirigirla, fustigarla, estimularla en un sentido u otro. No basta que sea una voz sabia, que clama en el desierto sin oyentes. Es de su momento y para su momento. El proyecto para ejercer influencia es lo que distingue al intelectual del sabio. El intelectual aspira a influir sobre la sociedad y sobre su tiempo, mediante su voz (hablada, escrita o televisada) que alerta, que critica, en un oficio que desempeña lo más independientemente posible.

Espigando casos históricos, encontramos en todas partes y épocas, que así como ha habido intelectuales áulicos que han sido panegiristas y legitimadores de regímenes (algunos muy autoritarios como Hitler), los ha habido también fuertemente críticos y desestabilizadores. Ha habido intelectuales lúcidos y comprometidos, así como los hay decepcionados y desencantados que apagan su voz y salen del escenario.

El intelectual comprometido no es el sabio que vive en una torre de marfil entre libros o un simple observador en su acantilado, desde donde ve pasar en la lejanía la nave de gobernantes, a veces locos, necios o incompetentes que hacen daño a su pueblo. El intelectual crítico está atento a lo que lo rodea y se preocupa cuando las cosas van mal para el colectivo. Su ejercicio intelectual es oficio independiente, pero útil a la comunidad. Busca ser práctico y eficaz para sus contemporáneos, asumiendo un compromiso consigo y con su entorno.

Que el oficio de intelectual sea riesgoso lo ilustran los casos de Sócrates - obligado a tomar cicuta- y en épocas menos remotas, los de críticos lúcidos y valientes, a quienes regímenes autoritarios han callado -a la fuerza- en prisión, clínica psiquiátrica, campo de concentración, destierro, horno crematorio o camposanto. Pero no faltan los intelectuales lúcidos que se convierten en la conciencia moral de un país y ayudan a liberar a sus compatriotas de regímenes monstruosos y esclavizantes. El vientre de todas las naciones siempre nutre -con semillas del Mal- personajes siniestros pero bien dotados, que retrotraen a su pueblo a épocas oscurantistas .Pero del mismo vientre patrio surgen -cuando menos se espera- conductores natos, con una gran visión y carácter, que como intelectuales avizoran el horizonte y dan el combustible de ideas para mejores tiempos, tarea ciclópea propia de conductores y políticos.

 

Havel un caso singular

Se da también el caso singular y poco repetible de juntarse las tres vocaciones u oficios (sabio, comunicador y conductor político) en un mismo personaje, como conjunción favorable de astros. Tal el fenómeno del dramaturgo Vaclav Havel, fallecido recientemente a los 75 años de edad (el 17 de diciembre de 2011), crítico incansable del sistema totalitario soviético y quien fuera presidente tras la “Primavera” democrática en la hasta hace poco Checoeslovaquia (hoy República Checa y Eslovenia). Por años, este gran intelectual y renombrado dramaturgo representó para la inmensa mayoría de dicho país la moral de todo un pueblo. Fue confinado y puesto en prisión en 1968 -así como Alexander Dübcek, quien inició desde el poder la llamada "Primavera de Praga"- en un intento de darle un "rostro humano" al Comunismo entonces vigente. Este ‘desviacionismo’ de la ortodoxia comunista fue ferozmente aplastado por los tanques rusos, hecho que dio lugar a protestas en todo el mundo libre y a análisis como el muy valioso de Teodoro Petkoff en un libro que justificó su abandono del PC y la aparición del nuevo partido MAS -Movimiento al Socialismo- en Venezuela.

En los últimos días de diciembre 1989, Havel (en sus 53 años) es sacado del ostracismo y llevado al cargo de Presidente de la nueva Checoslovaquia, oficio que desempeñó con altura, acierto y dinamismo, hasta que se lo permitió el cáncer que ya por entonces lo afectaba. De él escribió Milan Kundera: "La vida de Vaclav Havel se parece realmente a una obra de arte".

 

La revolución inteligente de Havel

Timothy Garton Ash titula así una bien lograda entrevista con el personaje en un acertado artículo (El País 19-12-2011), que recojo parcialmente en forma de tips y que resalta cómo “Havel fue una figura determinante de la Europa de finales del siglo XX”

• Hablaba a menudo como si fuese un crítico irónico observando el teatro de la vida, pero allí, en el teatro Linterna Mágica, en 1989, se convirtió en el protagonista de una obra que cambió la historia.

• Havel fue una figura determinante de la Europa de finales del siglo XX. No fue solo un disidente: fue el epítome del disidente, según solemos entender ese término novedoso. No fue solo el líder de una revolución de terciopelo: fue el líder de la revolución de terciopelo original, el que nos dio una etiqueta aplicada a muchas otras protestas masivas no violentas a partir de 1989 No fue solo un presidente: fue el presidente fundador de lo que hoy en día es la República Checa. No fue solo un europeo: fue un europeo que, con la elocuencia de un dramaturgo profesional y la autoridad de un exprisionero político, nos recordó las dimensiones históricas y morales del proyecto europeo.

• El honor del disidente no proviene de la corona del vencedor político. Havel fue el epítome del disidente porque perseveró en su lucha, con paciencia y sin violencia, con dignidad e inteligencia, y sin saber cuándo llegaría la victoria exterior, e incluso si llegaría.

• Cuando le llegó la oportunidad de practicar él mismo la resistencia civil, Havel la convirtió en un electrizante teatro político. La plaza Wenceslao de Praga fue el escenario. Un reparto de 300.000 personas habló como una sola. Ninguno de los que estuvieron allí olvidarán nunca la imagen de Havel y Aleksander Dubcek, el héroe del 89 y el héroe del 68, apareciendo hombro con hombro en el balcón: “¡Dubcek-Havel! ¡Dubcek-Havel!” O el sonido de 300.000 llaveros que se agitaban a la vez, como campanas chinas. Rara vez o nunca una minoría tan minúscula se ha convertido tan rápidamente en una gran mayoría. En un ensayo fundamental, Havel hablaba del “poder de los que no tienen poder”.

• Volvió como presidente fundador de la actual República Checa, que surgió del llamado divorcio de terciopelo de Eslovaquia.

 

La muerte del presidente dramaturgo 1936-2011

Así titulan su estudio James Jackson y Massimo Calabresi de quienes tomamos unos pocos párrafos del original inglés.

La muerte de Havel a la edad de 75 fue anunciada el domingo, 18 de diciembre. El hombre que escribió obras de teatro del absurdo que ridiculizaron a los lacayos comunistas del brutal bloque soviético que gobernó a su país había tenido graves problemas de salud desde hace años. En 1998, Havel luchó contra el cáncer de pulmón, rotura del colon, y una úlcera perforada. Estuvo a punto de morir. Pero se las arregló para durar otros 13 años. Tiempo suficiente para ver la Primavera de Praga y su trabajo como un disidente que logra inspirar a activistas chinos, como Liu Xiaobo; tiempo suficiente para ver reencarnar sus experiencias en la primavera árabe, donde una golpeada población se ha levantado contra regímenes totalitarios tan imbéciles como el que él ayudó a derrocar. Los gritos de "el pueblo quiere que el régimen caiga" en El Cairo y Túnez son ecos de "Havel al Castillo," del rugido de las multitudes cuando insistieron en que su héroe el dramaturgo tomara las riendas del poder en Praga.

Algo que parece irreal. Havel, el dramaturgo del absurdo llevó a cabo sin derramamiento de sangre en 1989 la Revolución de Terciopelo que derrocó a uno de los más rígidos regímenes de la guerra fría en Europa del Este. Ahora él ha sido presidente de un país democrático, ha cenado en la Casa Blanca, dado la bienvenida a los Rolling Stones, al Dalai Lama y al Príncipe Carlos en Praga, la capital checa, que se ha convertido en el centro espiritual de la nueva Europa del Este.

Havel no fue ya presidente después del final de su mandato en 2003. Pero se mantuvo como ícono relevante y pertinente, aun después de que reformistas y disidentes de la talla de Mijail Gorbachov en Rusia y Lech Walesa en Polonia, hubieran perdido su brillo. Los checos han perdido un líder moral insustituible. Él los condujo fuera del totalitarismo hasta la democracia. Él hizo que el mundo se preocupara por su país, y se convirtió en la conciencia de una confusa región en búsqueda de un orden post-comunista.

 

Conclusión

"Mientras contemos con esta clase de hombres y mujeres -que los hay- no tenemos por qué ser pesimistas incorregibles ni perder las esperanzas. El Señor de las Naciones sigue suscitando personas comprometidas a quienes encargar -como lo hizo con Jeremías- acelerar la historia, "arrancando y derribando, edificando y plantando"
(Jeremias 1, 4-10).


Para completar la lectura sobre Havel, le recomendamos el artículo siguiente:
“Liderazgo y política” :