Triangulación
política
En 1994, se dio el nombre de 'triangulación'
a la aplicación rigurosa que hizo
Bill Clinton de una nueva estrategia política
inspirada en la tercera vía inglesa
(ni socialismo de izquierda ni social
democracia de derecha), Fue la formulación
de una tercera posición, que por
métodos diferentes a los que tradicionalmente
proponían el propio partido demócrata
y la oposición republicana, buscaba
obtener los objetivos que perseguía
el electorado. Utilizó propuestas
republicanas para alcanzar objetivos demócratas,
y obligó a su partido a dar un
paso adelante para sintonizarse con la
opinión pública, sin renunciar
a sus principios. Clinton no tomó
ninguno de los caminos disponibles en
el momento. Intentó uno nuevo.
Su pirueta, antes de lanzarse por segundo
periodo a elección presidencial
se la llamó "triangulación"
y fue inventada por su asesor Dick Morris.
La triangulación consiste en situar
al presidente en un vértice equidistante
de demócratas y republicanos, convenientemente
protegido del fragor político diario.
Que la triangulación respondía
a convicciones propias de Clinton y no
a simples apariencias u oportunismo electoral,
se puede deducir de un libro que publicó
antes de su reelección, en el que
criticaba tanto el modelo estatista defendido
por algunos (izquierda) como el modelo
ultraliberal propuesto por otros (derecha).
Él proponía quedarse en
el medio entre la izquierda y la derecha,
entre demócratas y republicanos.
Clinton había aprendido que es
así como se ganan elecciones y
se puede hacer un buen gobierno. Clinton
optó por el nuevo camino, y con
ello, en las elecciones presidenciales,
los demócratas retuvieron la Casa
Blanca. Y lo aplicó con éxito
durante toda su administración
de dos períodos (1993-2001) habiendo
dejado el legado de un excelente gobierno
con 8 años de paz, con respetabilidad
mundial, buen desempeño económico
(que pudo dejar a su sucesor abundante
superávit fiscal de 559.000 millones
de dólares), con alto empleo, mínima
inflación y bienestar generalizado,
con una aprobación de su gestión
del 66%. Sin mencionarla, no es extraño
que Clinton en su reciente libro recurra
a la ‘triangulación’
-que le funcionó- para sugerirle
al presidente Obama que busque una fórmula
más inteligente para acabar con
la actual crisis económica. Hoy,
dada la grave coyuntura por la que atraviesa
Estados Unidos, una buena solución
sería la triangulación política:
desde el vértice del poder central
federal (Ejecutivo), combinando las mejores
energías de los demócratas
y de los republicanos (Partidos y Congreso),
propiciar las decisiones que consulten
mejor los intereses de las grandes mayorías
de la población americana (Pueblo).
Algunos tópicos de interés
*
Rechaza la tendencia del nuevo “Tea
Party”.
A los norteamericanos les gusta echar
la culpa de todo al gobierno. No es de
ellos solamente, acoto, sino una manía
colectiva en todos los países y
más en los nuestros de desarrollo
limitado, con enormes desafíos
por delante. Clinton se queja de que muchos
de sus conciudadanos echen la culpa de
la recesión al gobierno -por hacer
mucho- y quisieran menos Estado. Todo
lo contrario, dice Clinton. El Gobierno
hizo demasiado poco para regular los bancos.
El problema real fue el excesivo préstamo
para financiación industrial. El
único camino para salir de lo hondo
es controlar el Gobierno y no estrangularlo.
“Por ello, la política, con
todas sus frustraciones y distracciones,
es todavía importante”.
*
Él (Clinton) pudo haber ayudado
a evitar el desastre de esta mitad del
período del gobierno Obama
Mientras
Clinton lanza sus más duros puñetazos
a los conservadores extremistas del Partido
Republicano, su libro tiene varias quejas
sobre su propio partido, el Demócrata.
Por dos veces expresa su quejumbre de
que los congresistas demócratas
no hubieran aprobado el alza de tope para
la deuda externa, cuando todavía
contaban con la mayoría en el congreso,
antes de que los republicanos la tomaran
e impusieran su negativa.
*
Apoya las conclusiones del Comité
bipartidista de Obama (Simpson-Bowles)
Siendo que la finalidad del libro de Clinton
es recoger las políticas de centro-izquierda
(que funcionaron bien en sus dos períodos
de presidente), no es de extrañar
que las defienda y propugne, tal como
fueron consignadas por el grupo de estudio
bipartidista que designó el presidente
Obama para la reducción del déficit
y cuya conclusiones en su momento fueron
automáticamente rechazadas tanto
por liberales como por conservadores.
Una tras otra -especialmente las recomendaciones
para la reforma de la Seguridad Social-
son discutidas y bien acogidas por Clinton.
Critica el plan presentado por los demócratas
más liberales en ambas cámaras
del Congreso. Y vuelve, sin mencionarla,
a la “triangulación”
que hizo famoso a su gobierno.
*
Propone un agresivo plan para reducir
el principal problema de los dueños
de vivienda inmobiliaria que deben
más de lo que sus casas valen y
considera que años después
de haber reventado dramáticamente
la burbuja de las viviendas en EUA, es
importante para la salud de toda la economía
el convertir las hipotecas en contratos
de arrendamiento para los dueños
más enredados en problemas y propone
que las casas de vacación se conviertan
en casas de alquiler.
*.
Hay que doblar las exportaciones.
Es su última y mayor propuesta
-que me parece debe interesar mucho a
países como México, Chile,
Centroamérica, Perú Colombia
y Panamá que tienen ya un TLC (Tratado
de Libre Comercio) con Estados Unidos.
“E.U. necesita esforzarse en duplicar
sus exportaciones [...] necesitamos una
estrategia nacional económica [..]
en lugar de tratar de volver a las manufacturas
pesadas, exportar justo lo que Norte América
hace mejor –servicios, incluyendo
cuidado de salud y educación-”.
Moraleja
La ‘triangulación’
busca políticamente formas para
obtener los beneficios del crecimiento
económico, sin afectar drásticamente
a sectores débiles de la sociedad.
Para triangular con éxito hay que
saber girar hacia el centro en muchas
de las políticas, buscando consenso
con el pueblo. Hay que preservar la capacidad
para interpretar y representar el centro,
frente a los derroches de una izquierda
sin rumbo y en contravía de la
rigidez y ateroesclerosis de una derecha
tradicionalista. El secreto depende de
delimitar claramente el centro político,
porque los extremos se están ampliando.
Y el pueblo con su sentido común
se ubica por allí.
03-12-2011