Virtudes ejemplares
para el mundo
Conciente de que nuestro
siglo está inundado de toda clase
de pecados y vicios -en medio de una difundida
mentalidad atea y de indiferencia religiosa-
y a pesar de que la misma Iglesia se ha
visto afectada de escándalos mundiales
en su seno (manejos inescrupulosos de
su banca vaticana la IOR, intrigas por
el poder en su Curia romana, escándalos
de casos de pederastia en ministros sagrados)
el Papa Francisco ha enarbolado la bandera
de la santidad cristiana -mostrándola
atrayente y posible de realizar en cualquier
estado de vida, a través de dos
modelos recientes de virtud eximia que
serán expuestos a consideración
pública mundial a través
de los medios, con ocasión de la
próxima canonización simultánea
o ascenso a los altares de los Papas Juan
XXIII y Juan Pablo II0.
En el siglo IV a.C. ya
Platón en sus Diálogos y
Aristóteles en su Ética
inculcan tanto para individuos como para
colectividades la práctica de virtudes
humanas naturales como el "coraje",
la "justicia", la "temperancia",
la "prudencia". Y discuten en
diálogo con el maestro Socrates
si dichas virtudes se adquieren por enseñanza
o por simple práctica o se nace
con ellas. Virtudes morales que Hobbes
las fundamenta como derivadas de la misma
Ley natural y Spinoza da un paso adelante
asentándolas sobre el conocimiento
de Dios y precisando que ellas deben conducir
a la humanidad a la ""felicidad",
al "summum bonum". Algo que
Kant no acepta, pues piensa que la felicidad
no puede ser la búsqueda directa
que el ser humano haga de ella sino que
él debe hacerse digno de ella mediante
el cumplimiento de su "deber".
"La fuerza moral de la voluntad de
una persona es su obediencia al deber".
El mismo Maquiavelo llega a afirmar que
"un gobierno republicano no puede
existir sin virtud". En el fondo
para todos los filósofos morales
el espinoso sentido de la virtud y el
pecado, de la distinción entre
buena conducta y el comportamiento vicioso
o mal hábito termina recayendo
en el eterno problema del bien y del mal
respecto del ser humano y su destino.
Agustín de Hipona y Tomás
de Aquino añaden a las virtudes
humanas naturales las tres virtudes llamadas
teologales ("por la gracia de Dios"),
que incluyen a aquellas sin desprecio
alguno y son expresamente la Fe, la Esperanza,
la Caridad. Éstas Suponen la práctica
de las virtudes humanas naturales, pero
son todavía más exigentes
que ellas para quienes se eprofesan creyentes
en Cristo. El conjunto de todas ellas
constituye el modelo llamado "santidad"
cristiana. La autoridad moral y doctrinal
de la Iglesia en su larga historia de
20 siglos -ha venido diseñando
el modelo apropiado de un "ethos"
cristiano para cada época y cultura.
Y ha venido tratando de construirlo laboriosamente
como un edificio siempre en construcción
y adecuación, con sus éxitos
y frecuentes recaídas, sus avances
y retrocesos manifiestos- pero sin desistir
de la empresa que le encomendó
su Fundador con su exigente Evangelio.
Lo anterior explica por qué la
Iglesia, y en concreto su vocero el Papa
Francisco ha considerado oportuno invitar
a sus fieles cristianos y en general a
la opinión pública de un
mundo que ha perdido tanto el sentido
de la virtud y el pecado, del bien y del
mal -tanto en lo individual como en lo
colectivo- a proponer el mismo día
dos modelos de "santidad" cuyos
rasgos -en su conducta personal y en su
desempeño público- pudieron
ser apreciados y juzgados desde lo más
encumbrado de sus cargos, especialmente
en el caso del Papa viajero Juan-Pablo
IIo. Y no se trata simplemente de desviar
la atención de lugares incómodos
para la Iglesia hoy -según el malintencionado
análisis de un periodista- sino
de enfocar precisamente la atención
del gran público mundial hacia
los grandes "valores" morales
y sociales tan necesatrios para el mundo
hoy y que ella sigue alimentando, gerenciando
como puede.
El santo Juan-Pablo
IIo para la Iglesia
En sus 27 años
de pontificado rompió todos los
moldes. Representó bien a los dos
pilares sobre los que reposa la Iglesia:
Pedro con la firmeza de su fe y Pablo
con el dinamismo de su evangelización.
Fue un Papa todo corazón y todo
cabeza. Tuvo la solidez, la terquedad,
la fidelidad inconmovible de quien fue
llamado Cefas, Roca, Pedro. Y mostró
ser ser un yunque capaz de amolar muchas
hoces y muchos martillos (los del comunismo
totalitario, los del capitalismo salvaje,
los de pisoteadores de derechos humanos).
Y tuvo el arrojo, la valentía,
el corazón grande, el carisma de
ese gigante misionero que fue Pablo de
Tarso. Fue una gaviota de alas ligeras
capaz de sobrevolar países, regímenes,
razas e ideologías -llevando su
mensaje salvador del Evangelio y aplicándolo
a las condiciones imperantes socio-económicas
y políticas a través de
sus tres grandes encíclicas: Sobre
el trabajo (1981), Preocupación
por lo social (1988) y La Centesimus annus
(1991).
El poder moral de Juan-Pablo II para el
mundo
Juan Pablo IIº encarnó
por 27 años un formidable poder
moral con sentido de servicio, no sólo
para los católicos sino para creyentes
de todas las religiones y para todo el
mundo. El Papa Wojtyla supo ofrecer a
propios y extraños una Verdad sólida,
íntegra y fiel al Evangelio (una
Verdad siempre austera y exigente), a
través de una Personalidad muy
suya (juvenil, amable, cordial e impactante).
Juan Pablo IIº fue –en el buen
sentido de la palabra– un Papa Super
Estrella. En forma influyente y arriesgada
estuvo super-expuesto públicamente
y pasó la prueba internacionalmente.
No es solamente la sobre-exposición,
a la que tienen que someterse los personajes
públicos y que los convierte, con
frecuencia, en blanco apetecido por toda
clase de fanáticos políticos,
fundamentalistas y talibanes. De hecho,
Juan Pablo IIº, sufrió un
atentado a bala, el 13 de mayo de 1981
en la Plaza de San Pedro, a manos del
sicario Agca detrás del cual estaba
la autoría intelectual de la KGB
soviética. Bill Cosby, uno de los
entretenedores más cotizados de
la TV norteamericana, precisó lo
que él entiende por el riesgo de
la exposición pública exagerada
(over-exposure). "La medida de la
sobre-exposición no es cuántas
veces la gente lo vea a uno en TV, en
películas o en las librerías.
El asunto es si Usted puede mantener la
calidad de su presentación. Si
Usted la puede mantener, entonces la gente
estará siempre contenta de verlo".
Esto podemos afirmar sucedió con
el santo Juan Pablo IIº en su largo
pontificado de sobre-exposición.
Supo mantener la calidad de su presentación,
sin defraudar un momento a sus correligionarios,
a sus amigos y admiradores de todas las
culturas y lenguas.
El incansable
viajero de la Paz para todos
Peregrino incansable,
en el desempeño de su misión
espiritual y pastoral, el Papa Wojtyla
desafió riesgos humanos, políticos
y diplomáticos que otros Jefes
de Estado calculan con más consideración.
No tuvo reparo en meterse por dos veces
en Polonia, cuando estaba controlada férreamente
por un régimen comunista. El apoteósico
viaje a su tierra en junio de 1979, visitando
el santuario de la Virgen de Czestochowa,
el campo de concentración nazi
de Auszchwitz y su
encuentro franco con las autoridades polacas,
se considera hoy después de 35
años, que fue la piedra desgajada
de lo alto del monte que se convirtió
en alud y pesó mucho en el desmoronamiento
de los totalitarismos comunistas–ateos
de Europa del Este y del imperio soviético
a partir de 1989. Fue de enorme riesgo
el viaje que hizo a Argentina (junio 1982),
cuando los militares habían desatado
la guerra de las Malvinas, a la semana
siguiente de visitar Inglaterra. Cuando
el régimen sandinista en Nicaragua
aumentaba su hostilidad contra la Iglesia
(marzo 1983), no tuvo inconveniente en
estar en Managua y celebrar allí,
al aire libre, una Misa enarbolando el
crucifijo de su bordón y callando
con voz de mando a los esbirros gritones
del régimen, para que quedara constancia
que la suya era una Misa católica
y no un rito sandinista más. Un
delicado carácter ecumenista tuvieron
varios de sus viajes. El emprendido a
Turquía (noviembre 1979), con un
Islam en ebullición y su encuentro
con los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa
Oriental. Su viaje a Inglaterra (mayo
1982), después de 450 años
de la ruptura del Rey Enrique VIII con
el Papa de Roma. Allí tuvo una
celebración ecuménica en
la catedral de Canturbery, santuario del
Anglicanismo, en compañía
del Dr. Runcie, Primado anglicano. Su
viaje a Suiza donde sostuvo un encuentro
con representantes de 300 iglesias cristianas
de 105 países. El afianzamiento
de la paz en elmundo, con todos sus riesgos,
fue la misión que se impuso de
manera particular en los viajes realizados
a Irlanda (setiembre 1979 ), a la ONU
(octubre 1979, octubre 1995), a Hiroshima
(febrero 1981), a Inglaterra y Argentina
(1982), a Centroamérica (marzo
1983), a Colombia (julio 1986), a Croacia
(setiembre 1994) y Eslovenia (junio 1995).
Fue enorme el riesgo político que
asumió en suvisita a un territorio
tan convulsionado y disputado como es
el conformado por los actuales Jordania,
Autonomía Palestina, Israel y Líbano.
Aventuras calculadas fueron sus viajes
al corazón de comunidades hindúes,
orientales y africanas, donde el catolicismo
que él representaba era apenas
una pequeña y exótica flor
que se aferra al tronco gigantesco y multisecular
de grandes religiones y cultos muy diversos
de la humanidad.
Un santo difícil
de imitar
No solo por el altísimo
cargo que desempeñó por
tantos años sino por el carácter
heróico de sus múltiples
virtudes personales y ministeriales Juan-Pablo
IIo es irrepetible.
Un semanario como Time (de tan amplia
difusión en el mundo, que no es
confesional pero sí abierto a todas
las creencias y filosofías del
mundo), recogió en diversas entregas,
interesantes puntos de vista sobre la
personalidad y el papel desempeñado
virtuosamente por el Papa Wojtyla. Su
comentarista religioso, David Van Biema,
dijo de él que “había
electrificado totalmente
el aspecto global de la Iglesia. Ningún
Papa antes que él había
tenido esta especie de supervoltaje. Juan
Pablo IIº con su Estado Vaticano
llegó a ser un sabio mundialmente
reconocido y ampliamente escuchado”.
Conclusión
El mismo Espíritu ("ruah")
Santo que suscitó y animó
en la Iglesia la figura bienhechora de
un Juan-Pablo IIo -quien ahora podrá
también ser venerado en los altares
de culto público- ha soplado ya
por tierras del sur del continente americano
y elegido a Francisco como conductor de
su Iglesia y sucesor para guiarla - con
su propio estilo personal, sencillo, humilde
y popular- en el difícil camino
ya emprendido de reformas internas y de
innovadora evangelización del mundo
actual.
"El viento ("ruah") sopla
donde quiere y tú oyes su silbido;
pero no sabes de dónde viene ni
adónde va" (Evangelio de Jesús
según san Juan, cap. 3, verso 8).
07-07-13