Estados Unidos : Victoria demócrata de Obama (Editorial 115)

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Los pasados comicios de antier (6 de Noviembre 2012) en EUA para presidente y congreso (Senado y Cámara de representantes) fueron uno de los más reñidos en su historia electoral y marcan un derrotero como país-guía de las democracias en el mundo, incluyendo las nuestras incipientes de habla hispana, con sus fortalezas y debilidades.

Resultados

Tras un largo año de campaña y cientos de millones de dólares gastados, los estadounidenses definieron en las urnas una de las carreras electorales más apretadas en toda la historia del país, incluyendo los comicios del año 2000, cuando George W. Bush enfrentado a Al Gore ganó la Casa Blanca tras superarlo en el Estado de Florida por ínfimos 500 votos y tras cinco semanas de incertidumbre, mientras se contaban y recontaban los datos de Florida sufragio por sufragio.
Hasta última hora del martes 6 los candidatos Barack Obama (demócrata) y Mitt Romney (republicano) empataban con un exacto 47,4 por ciento, según el promedio de encuestas como el publicado por Real Clear Politics.

 
 

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Dado que en Estados Unidos no gana quien sume la mayor cantidad de votos populares, sino el que obtenga más asientos en el Colegio Electoral, el resultado final queda definido por unos pocos Estados- clave de particular peso, como ocurrió esta vez a favor de Obama. En Estados Unidos un candidato puede ganar el Colegio Electoral y convertirse en presidente, pero perdiendo el voto popular. Algo que solo ha sucedido en cuatro ocasiones en la historia, la última de ellas en el 2000. Pero esta vez Obama también ganó en la voluntad popular por más de 2 millones de votos.
De los 538 votos de 26 Estados, en el Colegio Electoral, Obama obtuvo 303 (50%) y Romney 206 (48%). El Senado quedó con 51 curules para la mayoría demócrata y 45 para los republicanos quedando por fuera 8 del Tea Party que no entraron esta vez. La Cámara baja o de Representantes con un total de 423 sigue en poder de los republicanos con 232 y 191 demócratas. Es tradicional en EUA mantener equilibrada la balanza de los poderes públicos, dejando que sirva de contrapeso en el Congreso la bancada del partido de oposición frente al posible abuso de poder del otro partido que ocupa la Presidencia. La abstención electoral fue del 40%, normal en EUA.

El porqué de la victoria de Obama y la derrota de Romney


Antonio Caño, reportero de El País de Madrid en Washington subraya en sus reportajes (por ejemplo "La reválida de Obama", 3 noviembre) que "aunque no le fuese suficiente para una victoria contundente, fueron los logros de su presidencia lo mejor que Obama pudo ofrecer a sus compatriotas". Y esto en el mismo campo de la economía tan cínicamente criticada por el adalid republicano a sabiendas de que su partido había sido el artífice de una de las mayores recesiones sufridas por EUA debido al mandato ruinoso de Bush jr., quien recibió de Bill Clinton un país con salud económica, buen superávit, empleo masivo, reducción de la deuda y reconocido liderazgo internacional, y lo entregó en 2008 a Obama, arruinado y con gravísimos problemas.
"La gestión de Obama ha estado condicionada por dos circunstancias fundamentales: las descomunales expectativas desatadas por su elección en 2008 y el estado desastroso del país que encontró a su llegada a la Casa Blanca. Si se compara con lo primero, el balance de Obama puede considerarse mediocre. Pero si se compara con lo segundo, puede incluso alcanzar la categoría de extraordinario). Es que, en conjunto, no hay nada mejor que un gobernante pueda hacer por su reelección legítima -en cualquier parte del mundo- que una buena gestión.
Obama no sólo contuvo la hemorragia del desempleo (con 800.000 puestos de trabajo perdidos por culpa del gobierno anterior en enero de 2009), sino que contribuyó a la creación de 5,5 millones de empleos durante el resto del mandato y su indicador actual es de apenas 7,2% de desempleados . La industria financiera, al borde del precipicio, está de nuevo en pié y algo mejor regulada. La industria del automóvil, en la antesala de la quiebra, vuelve a dar beneficios. El PIB crece al 2% y el mercado de la vivienda empieza a ofrecer signos positivos. Aún existen dudas y no ha desaparecido del todo el peligro de una recaída, pero el optimismo es hoy mayor y la Bolsa de Nueva York se acerca a un máximo histórico. La extensión de la cobertura sanitaria a toda la población, las ayudas a los universitarios, la protección del derecho a la educación para los inmigrantes sin papeles, las restricciones -aunque todavía tímidas- impuestas a las industrias más contaminantes fueron, entre otras, razones favorables al desempeño de Obama. Desde el punto de vista de la izquierda, Obama no ha cerrado Guantánamo ni ha acabado con el poder de los lobbys de las armas y las grandes corporaciones. Tampoco ha cumplido sus promesas de gobernar con el otro partido, pero ha estado obstaculizado por una oposición cerril de 4 años que intentó frenarle su gran plan de salud para todos y negarle incluso su derecho a ser norteamericano.
El progreso es aún más notable en el ámbito internacional. Sin debilitar el liderazgo de EUA, Obama le ha devuelto el honor al cargo de comandante en jefe, el prestigio a su país y, al mismo tiempo, ha creado un entorno mucho más favorable para la cooperación entre los países. El caso de Colombia con EUA es ilustrativo. Un TLC cuidadosamente negociado y preparado durante 6 años entre las partes, se mantuvo en el limbo republicano hasta que este año lo impulsó, firmó y celebró Obama en visita cordial de dos días a Cartagena.
Bien observa Cano que Obama ha sido, ciertamente, diferente en la Casa Blanca, de lo que fue como candidato. Y esto ha sido frustrante y decepcionante para gran parte del electorado y de sus seguidores jóvenes. " El gran orador, el gran inspirador de esperanza en la campaña de 2008, ha resultado ser un presidente frío y distante. Lo ha pagado con la disolución de su carisma. Condicionado por la complejidad de su propia biografía, Obama ha resultado ser también un presidente con aversión al riesgo. Esa prudencia, en cambio, se ha convertido en un plus en el manejo de la guerra de Afganistán o de crisis envenenadas, como las de Egipto, Libia o Siria. El Obama de hoy ha perdido encanto, pero ha ganado confiabilidad, un valor mucho más estimable en su posición".
Personalmente quiero subrayar que antes de los resultados del pasado 6 de octubre me seducía más la personalidad de Barak Obama: sencillo, juvenil, descomplicado, sin mucho dinero, de hogar unitario y afectuoso, de persona hecha a pulso y de superación, que logró desmontar enraizados prejuicios raciales en contra, que sentía de corazón los problemas de las clases menos favorecidas. Y desconfiaba de la personalidad de Mit Romney con sus 65 años de perfecto mormón, multimillonario, exitoso siempre, serio, capaz y propulsor de un buen destino para su país desde los importantes puestos privados y públicos que ocupó (hasta gobernador del Estado Masachussets) . Su aire y estilo de privilegiado, habituado a un Estado como Utah donde el blanco y rubio piensa que los privilegios se merecen y si nó, se los puede ganar con dinero, me inquietaba. Y al comparar las recetas casi antagónicas de los dos personajes en los temas cruciales y que más opinión mueven, se me agudizó la primera superficial impresión. Como politólogo analista fue para mí definitivo el concluir que había en el fondo de ellos una concepción del Estado y de su papel en la Sociedad que eran incompatibles. La de Romney de inspiración neo-liberal, de capitalismo salvaje y supresión del papel interventor del Estado para una justa economía. Emparentada con las posiciones de extrema derecha del influyente Tea Party americano. Mientras la de Obama se aproxima mucho a la de su mentor Bill Clinton quien inventó y aplicó con éxito durante su gobierno la fórmula de la "triangulación" - a la que dediqué mi comentario a su último libro (28-11-2011). La triangulación consiste en situar al presidente en un vértice equidistante de demócratas y republicanos, convenientemente protegido del fragor político diario. Ni acepta el modelo estatista defendido por algunos (izquierda) ni el modelo ultraliberal propuesto por otros (derecha). Propone ubicarse en el centro, en el medio entre la izquierda y la derecha, entre demócratas y republicanos ultras. Así es como se ganan elecciones (se comprueba con éstas del 6 de noviembre) y se puede hacer un buen gobierno. Clinton optó por el nuevo camino, y con ello, en las elecciones presidenciales los demócratas retuvieron la Casa Blanca. Y lo aplicó con éxito durante toda su administración de dos períodos (1993-2001) habiendo dejado el legado de un excelente gobierno con 8 años de paz, con respetabilidad mundial, buen desempeño económico (que pudo dejar a su sucesor Bush jr. abundante superávit fiscal de 559.000 millones de dólares), con alto empleo, mínima inflación y bienestar generalizado, con una aprobación de su gestión del 66%. Hoy, dada la grave coyuntura por la que todavía atraviesa Estados Unidos, una buena solución sería la triangulación política: desde el vértice del poder central federal (Ejecutivo), combinando las mejores energías de los demócratas y de los republicanos (Partidos y Congreso), propiciar las decisiones que consulten mejor los intereses de las grandes mayorías de la población americana (Pueblo).


Grandes desafíos

"Las instituciones de los Estados Unidos desaniman a quienes desearían defender el orden social o el destino del país confundiéndolo con la personalidad de un hombre o con la voluntad de un presidente. Barack Obama sedujo ardientemente durante su campaña de 2008 a una mayoría que soñó que la Casa Blanca llegaría a ser el lugar de la "esperanza"y del "cambio". Así inicia Serge Halimi su artículo "¿Se puede reformar a los Estados Unidos de América?", buscando desmontar las ilusiones que por lo general se hacen los pueblos (incluido Estados Unidos) cuando se enfrentan a la elección de un nuevo gobernante o la reelección del que termina su primer período (cita que tomo del interesante volumen <¿Où va l'Amérique?>, No.125 nov 2012 Paris, Maniere de voir-Le Monde diplomatique).
Si se tomara al pie de la letra lo que se oyó y escribió en esta campaña, elegir al republicano Mitt Romney sería como haber vuelto a un pasado en el que reinaba el unilateralismo y el capitalismo salvaje. Pero dejar a Obama otros cuatro años implicaría apostar a medidas económicas que fracasaron y una política exterior pasiva que ha debilitado la imagen de EE. UU. Aunque las cosas no son tan en blanco y negro, y mucho de lo ventilado es más retórica electoral que otra cosa. Las posiciones expuestas por Obama son algunos de los desafíos que él mismo considera ahora debe afrontar con lucidez y eficacia en los próximos 4 años para cumplirle a sus electores.

Inmigración. Barack Obama en el 2008 se comprometió a sacar adelante una reforma migratoria para solucionar el problema de 12 millones de indocumentados, pero no pudo cumplir su promesa -según dice- porque los republicanos nunca estuvieron dispuestos y porque empleó gran parte de su capital político en aprobar la reforma a la salud. En junio autorizó por vía administrativa una disposición que frena la deportación de personas que llegaron muy jóvenes a EE. UU. y les ofrece un camino a la residencia (algo parecido al llamado Dream Act que querían aprobar en el Congreso los demócratas). Obama deberá defender el Dream Act y tratar de sacar adelante la reforma migratoria. El voto latino fue Crucial para Obama en los Estados que definían los votos en el Colegio Electoral.

Economía. Heredó de la administración anterior la peor crisis económica desde la Gran Depresión y de la cual EE. UU. aún no sale. Si bien admite que la recuperación ha sido lenta, sostiene que el país va por buen camino, como lo indica la tasa de desempleo, que de llegar a estar en más del 10 por ciento en el 2009, se ha reducido al 7,8 por ciento en septiembre de este año. Para incentivar la economía propone reducir los impuestos a las empresas que generen nuevos empleos o repatríen los que tienen en el exterior y aumentárselos a aquellas que usen mano de obra foránea. También propone capitalizar los acuerdos comerciales que se firmaron con Colombia, Panamá y Corea del Sur para llegar a su meta de duplicar las exportaciones. Ha prometido reducir el déficit fiscal, proyectado en 4 billones de dólares durante los próximos 10 años. Para lograrlo propone elevar los impuestos a todos aquellos cuyos ingresos superen los 250.000 dólares y un mínimo del 30 por ciento de impuestos a los que ganen más de un millón. Asimismo, plantea elevar los impuestos a las ganancias por dividendos y reducir el gasto federal.

Política exterior, guerras y terrorismo. Obama le seguirá apostando al multilateralismo como estrategia para avanzar en sus intereses de seguridad nacional. Entre otras cosas porque EUA, con una guerra abierta en Afganistán y la crítica situación económica que aún persiste, no se puede dar el lujo de nuevas aventuras unilaterales como en la era Bush. Es la posición que adoptó frente al conflicto en Libia, donde respaldó, pero sin liderar, una intervención de la Otan, y la misma que emplea en Siria e Irán, a través de la ONU, donde priman las sanciones como políticas de presión. En el caso de Irán ha dicho, sin embargo, que no permitirá que obtengan un arma nuclear y que defenderá a Israel en caso de que sean agredidos. Tiene previsto abandonar Afganistán del todo en el 2014 y enfocarse en ataques quirúrgicos contra grupos terroristas en el exterior.

Aborto, armas y homosexuales. Apoya el derecho al aborto y el acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos, como lo prevé la nueva reforma a la salud que sacó adelante en el 2010, y que incluye la píldora del día después. Este año se convirtió en el primer presidente de EE. UU. que dice estar de acuerdo con el matrimonio gay y cree que deben ser los Estados federados los que decidan si lo permiten o no. Si bien favorece una prohibición a la venta de armas de asalto tipo AK-47, no ha peleado por ese tema por temor al poder de lobby de la temida Asociación Nacional del Rifle.

Energía y medio ambiente. Propone reducir a la mitad las importaciones de petróleo para el año 2020 y cree que esa meta se puede lograr invirtiendo en nuevas fuentes de energía y reduciendo el consumo de gasolina, al elevar los estándares de consumo de los vehículos. Pretende acabar con los subsidios a las grandes petroleras.

Moraleja

La ‘triangulación’ busca políticamente formas para obtener los beneficios del crecimiento económico, sin afectar drásticamente a sectores débiles de la sociedad. Para triangular con éxito hay que saber girar hacia el centro en muchas de las políticas, buscando consenso con el pueblo. Hay que preservar la capacidad para interpretar y representar el centro, frente a los derroches de una izquierda sin rumbo y en contravía de la rigidez y ateroesclerosis de una derecha tradicionalista. El secreto depende de delimitar claramente el centro político, porque los extremos se están ampliando. Y el pueblo norteamericano, con su sentido común se ubica por allí, como lo atestiguan estas pasadas elecciones.

07-11-12

Para complementar su lectura sobre Obama, le recomendamos consultar los artículos siguientes:
Trazos de política exterior del Nobel Obama (Editorial 17) 20-10-09
Obama cambia de enfoque (Editorial nº 58) 13-06-2001