Dado
que en Estados Unidos no gana quien sume
la mayor cantidad de votos populares,
sino el que obtenga más asientos
en el Colegio Electoral, el resultado
final queda definido por unos pocos Estados-
clave de particular peso, como ocurrió
esta vez a favor de Obama. En Estados
Unidos un candidato puede ganar el Colegio
Electoral y convertirse en presidente,
pero perdiendo el voto popular. Algo que
solo ha sucedido en cuatro ocasiones en
la historia, la última de ellas
en el 2000. Pero esta vez Obama también
ganó en la voluntad popular por
más de 2 millones de votos.
De los 538 votos de 26 Estados, en el
Colegio Electoral, Obama obtuvo 303 (50%)
y Romney 206 (48%). El Senado quedó
con 51 curules para la mayoría
demócrata y 45 para los republicanos
quedando por fuera 8 del Tea Party que
no entraron esta vez. La Cámara
baja o de Representantes con un total
de 423 sigue en poder de los republicanos
con 232 y 191 demócratas. Es tradicional
en EUA mantener equilibrada la balanza
de los poderes públicos, dejando
que sirva de contrapeso en el Congreso
la bancada del partido de oposición
frente al posible abuso de poder del otro
partido que ocupa la Presidencia. La abstención
electoral fue del 40%, normal en EUA.
El porqué de la victoria
de Obama y la derrota de Romney
Antonio Caño, reportero de El País
de Madrid en Washington subraya en sus
reportajes (por ejemplo "La reválida
de Obama", 3 noviembre) que "aunque
no le fuese suficiente para una victoria
contundente, fueron los logros de su presidencia
lo mejor que Obama pudo ofrecer a sus
compatriotas". Y esto en el mismo
campo de la economía tan cínicamente
criticada por el adalid republicano a
sabiendas de que su partido había
sido el artífice de una de las
mayores recesiones sufridas por EUA debido
al mandato ruinoso de Bush jr., quien
recibió de Bill Clinton un país
con salud económica, buen superávit,
empleo masivo, reducción de la
deuda y reconocido liderazgo internacional,
y lo entregó en 2008 a Obama, arruinado
y con gravísimos problemas.
"La gestión de Obama ha estado
condicionada por dos circunstancias fundamentales:
las descomunales expectativas desatadas
por su elección en 2008 y el estado
desastroso del país que encontró
a su llegada a la Casa Blanca. Si se compara
con lo primero, el balance de Obama puede
considerarse mediocre. Pero si se compara
con lo segundo, puede incluso alcanzar
la categoría de extraordinario).
Es que, en conjunto, no hay nada mejor
que un gobernante pueda hacer por su reelección
legítima -en cualquier parte del
mundo- que una buena gestión.
Obama no sólo contuvo la hemorragia
del desempleo (con 800.000 puestos de
trabajo perdidos por culpa del gobierno
anterior en enero de 2009), sino que contribuyó
a la creación de 5,5 millones de
empleos durante el resto del mandato y
su indicador actual es de apenas 7,2%
de desempleados . La industria financiera,
al borde del precipicio, está de
nuevo en pié y algo mejor regulada.
La industria del automóvil, en
la antesala de la quiebra, vuelve a dar
beneficios. El PIB crece al 2% y el mercado
de la vivienda empieza a ofrecer signos
positivos. Aún existen dudas y
no ha desaparecido del todo el peligro
de una recaída, pero el optimismo
es hoy mayor y la Bolsa de Nueva York
se acerca a un máximo histórico.
La extensión de la cobertura sanitaria
a toda la población, las ayudas
a los universitarios, la protección
del derecho a la educación para
los inmigrantes sin papeles, las restricciones
-aunque todavía tímidas-
impuestas a las industrias más
contaminantes fueron, entre otras, razones
favorables al desempeño de Obama.
Desde el punto de vista de la izquierda,
Obama no ha cerrado Guantánamo
ni ha acabado con el poder de los lobbys
de las armas y las grandes corporaciones.
Tampoco ha cumplido sus promesas de gobernar
con el otro partido, pero ha estado obstaculizado
por una oposición cerril de 4 años
que intentó frenarle su gran plan
de salud para todos y negarle incluso
su derecho a ser norteamericano.
El progreso es aún más notable
en el ámbito internacional. Sin
debilitar el liderazgo de EUA, Obama le
ha devuelto el honor al cargo de comandante
en jefe, el prestigio a su país
y, al mismo tiempo, ha creado un entorno
mucho más favorable para la cooperación
entre los países. El caso de Colombia
con EUA es ilustrativo. Un TLC cuidadosamente
negociado y preparado durante 6 años
entre las partes, se mantuvo en el limbo
republicano hasta que este año
lo impulsó, firmó y celebró
Obama en visita cordial de dos días
a Cartagena.
Bien observa Cano que Obama ha sido, ciertamente,
diferente en la Casa Blanca, de lo que
fue como candidato. Y esto ha sido frustrante
y decepcionante para gran parte del electorado
y de sus seguidores jóvenes. "
El gran orador, el gran inspirador de
esperanza en la campaña de 2008,
ha resultado ser un presidente frío
y distante. Lo ha pagado con la disolución
de su carisma. Condicionado por la complejidad
de su propia biografía, Obama ha
resultado ser también un presidente
con aversión al riesgo. Esa prudencia,
en cambio, se ha convertido en un plus
en el manejo de la guerra de Afganistán
o de crisis envenenadas, como las de Egipto,
Libia o Siria. El Obama de hoy ha perdido
encanto, pero ha ganado confiabilidad,
un valor mucho más estimable en
su posición".
Personalmente quiero subrayar que antes
de los resultados del pasado 6 de octubre
me seducía más la personalidad
de Barak Obama: sencillo, juvenil, descomplicado,
sin mucho dinero, de hogar unitario y
afectuoso, de persona hecha a pulso y
de superación, que logró
desmontar enraizados prejuicios raciales
en contra, que sentía de corazón
los problemas de las clases menos favorecidas.
Y desconfiaba de la personalidad de Mit
Romney con sus 65 años de perfecto
mormón, multimillonario, exitoso
siempre, serio, capaz y propulsor de un
buen destino para su país desde
los importantes puestos privados y públicos
que ocupó (hasta gobernador del
Estado Masachussets) . Su aire y estilo
de privilegiado, habituado a un Estado
como Utah donde el blanco y rubio piensa
que los privilegios se merecen y si nó,
se los puede ganar con dinero, me inquietaba.
Y al comparar las recetas casi antagónicas
de los dos personajes en los temas cruciales
y que más opinión mueven,
se me agudizó la primera superficial
impresión. Como politólogo
analista fue para mí definitivo
el concluir que había en el fondo
de ellos una concepción del Estado
y de su papel en la Sociedad que eran
incompatibles. La de Romney de inspiración
neo-liberal, de capitalismo salvaje y
supresión del papel interventor
del Estado para una justa economía.
Emparentada con las posiciones de extrema
derecha del influyente Tea Party americano.
Mientras la de Obama se aproxima mucho
a la de su mentor Bill Clinton quien inventó
y aplicó con éxito durante
su gobierno la fórmula de la "triangulación"
- a la que dediqué mi comentario
a su último libro (28-11-2011).
La triangulación consiste en situar
al presidente en un vértice equidistante
de demócratas y republicanos, convenientemente
protegido del fragor político diario.
Ni acepta el modelo estatista defendido
por algunos (izquierda) ni el modelo ultraliberal
propuesto por otros (derecha). Propone
ubicarse en el centro, en el medio entre
la izquierda y la derecha, entre demócratas
y republicanos ultras. Así es como
se ganan elecciones (se comprueba con
éstas del 6 de noviembre) y se
puede hacer un buen gobierno. Clinton
optó por el nuevo camino, y con
ello, en las elecciones presidenciales
los demócratas retuvieron la Casa
Blanca. Y lo aplicó con éxito
durante toda su administración
de dos períodos (1993-2001) habiendo
dejado el legado de un excelente gobierno
con 8 años de paz, con respetabilidad
mundial, buen desempeño económico
(que pudo dejar a su sucesor Bush jr.
abundante superávit fiscal de 559.000
millones de dólares), con alto
empleo, mínima inflación
y bienestar generalizado, con una aprobación
de su gestión del 66%. Hoy, dada
la grave coyuntura por la que todavía
atraviesa Estados Unidos, una buena solución
sería la triangulación política:
desde el vértice del poder central
federal (Ejecutivo), combinando las mejores
energías de los demócratas
y de los republicanos (Partidos y Congreso),
propiciar las decisiones que consulten
mejor los intereses de las grandes mayorías
de la población americana (Pueblo).
Grandes desafíos
"Las instituciones de los Estados
Unidos desaniman a quienes desearían
defender el orden social o el destino
del país confundiéndolo
con la personalidad de un hombre o con
la voluntad de un presidente. Barack Obama
sedujo ardientemente durante su campaña
de 2008 a una mayoría que soñó
que la Casa Blanca llegaría a ser
el lugar de la "esperanza"y
del "cambio". Así inicia
Serge Halimi su artículo "¿Se
puede reformar a los Estados Unidos de
América?", buscando desmontar
las ilusiones que por lo general se hacen
los pueblos (incluido Estados Unidos)
cuando se enfrentan a la elección
de un nuevo gobernante o la reelección
del que termina su primer período
(cita que tomo del interesante volumen
<¿Où va l'Amérique?>,
No.125 nov 2012 Paris, Maniere
de voir-Le Monde diplomatique).
Si se tomara al pie de la letra lo que
se oyó y escribió en esta
campaña, elegir al republicano
Mitt Romney sería como haber vuelto
a un pasado en el que reinaba el unilateralismo
y el capitalismo salvaje. Pero dejar a
Obama otros cuatro años implicaría
apostar a medidas económicas que
fracasaron y una política exterior
pasiva que ha debilitado la imagen de
EE. UU. Aunque las cosas no son tan en
blanco y negro, y mucho de lo ventilado
es más retórica electoral
que otra cosa. Las posiciones expuestas
por Obama son algunos de los desafíos
que él mismo considera ahora debe
afrontar con lucidez y eficacia en los
próximos 4 años para cumplirle
a sus electores.
Inmigración. Barack Obama
en el 2008 se comprometió a sacar
adelante una reforma migratoria para solucionar
el problema de 12 millones de indocumentados,
pero no pudo cumplir su promesa -según
dice- porque los republicanos nunca estuvieron
dispuestos y porque empleó gran
parte de su capital político en
aprobar la reforma a la salud. En junio
autorizó por vía administrativa
una disposición que frena la deportación
de personas que llegaron muy jóvenes
a EE. UU. y les ofrece un camino a la
residencia (algo parecido al llamado Dream
Act que querían aprobar en el Congreso
los demócratas). Obama deberá
defender el Dream Act y tratar de sacar
adelante la reforma migratoria. El voto
latino fue Crucial para Obama en los Estados
que definían los votos en el Colegio
Electoral.
Economía. Heredó
de la administración anterior la
peor crisis económica desde la
Gran Depresión y de la cual EE.
UU. aún no sale. Si bien admite
que la recuperación ha sido lenta,
sostiene que el país va por buen
camino, como lo indica la tasa de desempleo,
que de llegar a estar en más del
10 por ciento en el 2009, se ha reducido
al 7,8 por ciento en septiembre de este
año. Para incentivar la economía
propone reducir los impuestos a las empresas
que generen nuevos empleos o repatríen
los que tienen en el exterior y aumentárselos
a aquellas que usen mano de obra foránea.
También propone capitalizar los
acuerdos comerciales que se firmaron con
Colombia, Panamá y Corea del Sur
para llegar a su meta de duplicar las
exportaciones. Ha prometido reducir el
déficit fiscal, proyectado en 4
billones de dólares durante los
próximos 10 años. Para lograrlo
propone elevar los impuestos a todos aquellos
cuyos ingresos superen los 250.000 dólares
y un mínimo del 30 por ciento de
impuestos a los que ganen más de
un millón. Asimismo, plantea elevar
los impuestos a las ganancias por dividendos
y reducir el gasto federal.
Política exterior, guerras
y terrorismo. Obama le seguirá
apostando al multilateralismo como estrategia
para avanzar en sus intereses de seguridad
nacional. Entre otras cosas porque EUA,
con una guerra abierta en Afganistán
y la crítica situación económica
que aún persiste, no se puede dar
el lujo de nuevas aventuras unilaterales
como en la era Bush. Es la posición
que adoptó frente al conflicto
en Libia, donde respaldó, pero
sin liderar, una intervención de
la Otan, y la misma que emplea en Siria
e Irán, a través de la ONU,
donde priman las sanciones como políticas
de presión. En el caso de Irán
ha dicho, sin embargo, que no permitirá
que obtengan un arma nuclear y que defenderá
a Israel en caso de que sean agredidos.
Tiene previsto abandonar Afganistán
del todo en el 2014 y enfocarse en ataques
quirúrgicos contra grupos terroristas
en el exterior.
Aborto, armas y homosexuales.
Apoya el derecho al aborto y el acceso
de las mujeres a métodos anticonceptivos,
como lo prevé la nueva reforma
a la salud que sacó adelante en
el 2010, y que incluye la píldora
del día después. Este año
se convirtió en el primer presidente
de EE. UU. que dice estar de acuerdo con
el matrimonio gay y cree que deben ser
los Estados federados los que decidan
si lo permiten o no. Si bien favorece
una prohibición a la venta de armas
de asalto tipo AK-47, no ha peleado por
ese tema por temor al poder de lobby de
la temida Asociación Nacional del
Rifle.
Energía y medio ambiente.
Propone reducir a la mitad las importaciones
de petróleo para el año
2020 y cree que esa meta se puede lograr
invirtiendo en nuevas fuentes de energía
y reduciendo el consumo de gasolina, al
elevar los estándares de consumo
de los vehículos. Pretende acabar
con los subsidios a las grandes petroleras.
Moraleja
La ‘triangulación’
busca políticamente formas para
obtener los beneficios del crecimiento
económico, sin afectar drásticamente
a sectores débiles de la sociedad.
Para triangular con éxito hay que
saber girar hacia el centro en muchas
de las políticas, buscando consenso
con el pueblo. Hay que preservar la capacidad
para interpretar y representar el centro,
frente a los derroches de una izquierda
sin rumbo y en contravía de la
rigidez y ateroesclerosis de una derecha
tradicionalista. El secreto depende de
delimitar claramente el centro político,
porque los extremos se están ampliando.
Y el pueblo norteamericano, con su sentido
común se ubica por allí,
como lo atestiguan estas pasadas elecciones.
07-11-12
Para
complementar su lectura sobre Obama, le
recomendamos consultar los artículos
siguientes:
• Trazos
de política exterior del Nobel
Obama (Editorial 17) 20-10-09
• Obama
cambia de enfoque (Editorial nº 58)
13-06-2001