Algo
de historia
Hacia 1980 surgió en Colombia una
"clase emergente" con actividades
ilícitas de contrabando, robo de
autos, exportación de marihuana,
que inicia el fabuloso negocio internacional
de la droga. Sobresalen los carteles de
Medellín (Pablo Escobar con el
'Mejicano' Rodríguez Gacha) y de
Cali (hermanos Rodríguez Orejuela).
Aupados por el negocio, los jefes del
narcotráfico intentaron incursionar
en política y tener un influjo
en la sociedad colombiana que ni el dinero
ni su extracción social les garantizaba.
Así en 1983 sale a luz pública
el Movimiento Latino Nacional (MLN) de
Carlos Lehder en Pereira (quien fue aprehendido
y terminó extraditado a EUA) y
de Pablo Escobar en Antioquia con su Movimiento
Civismo en Marcha que adhiere a un famoso
político liberal (Santofimio Botero).
A partir de 1985, dado el rechazo de instituciones
fuertes del país como los Partidos
Políticos, la Iglesia Católica
y la Prensa escrita (representada valientemente
por El Espectador de Bogotá), el
cartel de Medellín intensifica
las acciones violentas para intimidar
y crear zozobra en el país. Crea
el frente de los Extraditables. Y los
narcos entran en alianzas con las guerrillas.
Todo ello bien documentado y narrado en
la actual interesante super-serie televisiva
"El patrón del mal" -a
la que pienso dedicar mi próximo
comentario. Se creó, pues, el fenómeno
que se llamó Narco-Guerrilla y
Narco-Terrorismo. Fenómeno deletéreo
que tuvo que atender también el
gobierno de Uribe, pues desde 1990 los
Paramilitares fueron sustituyendo en regiones,
localidades, organizaciones y puestos
políticos a los 'farcos' y 'elenos'.
De este modo, el narcotráfico corrompió
definitivamente a las guerrillas que eran
en su origen revolucionarias y a las organizaciones
paramilitares que eran en su origen (por
ausencia y debilidad del Estado) autodefensas
de grandes sectores de la sociedad -víctimas
fáciles de chantaje, secuestro,
extorsión y asesinatos por parte
de las guerrillas.
El
gran negocio
Para
tener una idea de la magnitud del problema
hay que sopesar algunos datos sobre el
volumen del negocio montado en Colombia
durante los años 80-90 que comprendía
la producción, el transporte, la
distribución, el consumo de la
droga, especialmente de la cocaína.
Remito aquí al excelente y documentado
estudio elaborado por varios especialistas
de la Universidad de los Andes en Bogotá:
Narcotráfico en Colombia, 1991.Y
para la comparación de dichos datos
con los recientes utilizo el artículo
del analista Alfredo Rangel "La caída
del narcotráfico"( 6 marzo
2010) que -actualizado a la fecha de hoy-
permite afirmar que "la participación
de Colombia en la oferta mundial de cocaína,
que hasta hace poco era del 80%, ahora
es del 51%, la más baja en 10 años".
La
cocaína es un negocio fabuloso
(apenas comparable ahora con el de la
producción y exportación
ilegal del oro) pues da una relación
de lucro de 20 a 1. Basta fijarse en el
crecimiento del precio de 1 kg. de cocaína
en dólares, desde su cultivo hasta
su venta al detal en Estados Unidos: producción
en Colombia 1.700/ precio en Colombia
2.000 dol./ precio al por mayor en EUA
25.000 dol./ precio al detal en EU 40.000
dol. Se ha especulado mucho en el exterior
-con exageración- sobre el estimativo
de los ingresos que Colombia hubiera percibido
por concepto de cocaína. Hasta
llegar a insinuar que el innegable y sostenido
crecimiento económico del país,
en los últimos años, se
hubiera debido a los "dineros calientes".
El negocio grande ha estado en manos de
los mayoristas y distribuidores al detal,
en su casi totalidad norteamericanos.
El ingreso fuerte de los carteles colombianos
estaba en la excelente organización
monopólica que demostraron. Hay
que observar que los ingresos de los narcos
no se ubicaron en inversiones productivas
del país sino preferencialmente
en fincas y bienes raíces. Fueron
dineros que aunque incialmente ayudaron
a aliviar la balanza de pagos de Colombia,
a mediano y largo plazo resultaron distorsionantes
de la economía, generando mayor
demanda de bienes de consumo, inflación
y evasión de impuestos. Por "lavado
de dólares", en la época
de auge de los carteles de Medellín
y de Cali, se calcula que pudieron haber
entrado al país entre $ 1.500 y
$ 4.000 millones de dólares como
máximo. "El éxito de
la economía colombiana no se debe
a los dineros calientes. Los beneficios
del negocio ilegal han sido más
negativos que positivos para Colombia"(J.H.
Gómez, investigador).
Manejo
del problema por los gobiernos de turno
Expongo
en forma sucinta. El manejo de esta problemática
candente ha estado
muy influida (como en el resto de América
Latina) por la política represiva
y militarizada
que Estados Unidos ha querido imponer
como medio para prevenir el ingreso de
droga a su territorio.
Turbay Ayala (1978-1982)
Fue favorable a una mayor intervención
de la Fuerza Pública tanto frente
a las guerrillas
como a la droga. Aplicó la llamada
"Operación fulminante"
con 10.000 soldados para la erradicación
de la marihuana en Atlántico y
la Guajira. No aceptó una propuesta
de ANIF de legalización de la marihuana
ni cedió a las presiones del gobierno
de Carter para que Colombia usara defoliantes
químicos (paraquat) para erradicar
cultivos de marihuana, como se había
hecho en México y Jamaica. Firma
con EUA el famoso Tratado de extradición
(agosto 1980) que tras dos difíciles
debates es sancionado por el Congreso
de la República y entra en vigor
el 4 de marzo de 1982.
Betancur (1982-1986)
Reacio inicialmente a aplicar el Tratado
de extradición con EUA, tras el
asesinato de su
Ministro de justicia Lara Bonilla por
el cartel de Medellín y las presiones
de EUA, extradita 4 narcotraficantes (enero
1985). Autoriza la fumigación masiva
de cultivos de marihuana con glifosato;
rechaza una oferta de negociación
que le hace el Cartel de Medellín,
y al final de su mandato "militariza"
más el combate contra el narcotráfico
y permite "narcotizar" más
las relaciones con EUA.
Barco (1986-1990)
Bajo las presiones de los presidentes
Reagan y Bush (especialmente desde 1988
con la Nueva Ley Antinarcóticos
de EUA), acentúa la "militarización"
e intensifica la "guerra" contra
la droga. EUA aumenta la ayuda militar
a $ 76 millones de dólares en 1990.
Pone en vigor la Ley de extradición
y extradita 14 narcotraficantes colombianos.
Dado que la Corte Suprema de Justicia
colombiana se deja intimidar por el Cartel
de Medellín y declara inexequible
dicha ley por dos ocasiones (diciembre
1986 y junio 1987), Barco por decreto-ley
# 1860 introduce la extradición
por vía administrativa sobre la
cual la Corte Suprema se pronuncia favorablemente
y así se seguirá haciendo
en siguientes gobiernos.
Gaviria (1990-1994)
Trató de "desnarcotizar"
las relaciones con EUA y asumió
una lucha más racional
y pragmática contra el narcotráfico,
en consonancia con el sentir nacional
-cansado de tanta guerra- y con base en
estudios de especialistas. Buscó
reducir la alta participación que
los carteles colombianos habían
logrado en el negocio mundial y tomó
medidas que obligaron a desmontar (o al
menos a trasladar a otros países)
el gran negocio ilícito, pretendiendo
también que EUA asumiera los reales
costos del combate, pues es el principal
consumidor y casi único beneficiario
de él. Tras una intensa persecución
de más de un año, el Bloque
de Búsqueda - del cual formaba
parte el notable general Naranjo, después
Comandante Nacional de la Policía-
dio de baja a Pablo Escobar, capo máximo
del Cártel de Medellín,
el 3 diciembre 1993.
Samper (1.994-1998)
Personalmente enfrentó cargos y
toda una campaña de opinión
norteamericana desacreditando la lucha
antinarcóticos que venía
librando Colombia.
Pastrana (1998-2002)
En una ingenua búsqueda de la paz,
entregó a las Farc el inmenso territorio
del
Caguán que la guerrilla utilizó
para incursionar en el gran negocio y
convertirse en otro fuerte cartel de la
droga en cuanto narco-guerrilla y narco-terrorismo.
Uribe (2002-2010)
La mano fuerte de su gobierno -respaldada
por la opinión nacional en sus
dos períodos- propinó sensibles
golpes a las guerrillas y al narcotráfico,
fortaleciendo para ello el Plan Colombia
con Estados Unidos que le aseguraba mayor
cooperación militar y de medios
de inteligencia. Asimismo, no dudó
en facilitar a Estados Unidos que reinstalara
en la base de Palanquero (en mitad del
país) su gran centro de control
y operaciones aéreas para A.L.
y el Caribe que tenía en Manta
y que le acababa de negar el Ecuador.
Santos (2010- )
Como Ministro de Defensa que fue en la
administración Uribe ha mantenido
en
continuidad el rumbo de la firme política
de seguridad democrática y antinarcóticos.
Lidera una última oportunidad para
las Farc de acogerse a un serio proceso
que termine con sus 50 años de
lucha armada, 20 años de ellos
en contubernio con la droga para financiar
su "guerra".
El
descenso del narcotráfico
Los siguientes son claros y convergentes
indicadores de que viene de hecho dándose
progresivamente en Colombia (en una proporción
del 16% en los últimos tres años)
el desmonte de la brutal hidra de muchos
tentáculos que la había
invadido. Las cifras están tomadas
de dos fuentes autorizadas: un informe
de JIFE (Junta Internacional de Fiscalización
de Estupefacientes de la ONU) y otro reciente
del Departamento de Estado de los Estados
Unidos.
Área
sembrada de cultivos. De 163.000 hectáreas
en el año 2000 se ha pasado a 4.000
hectáreas en el 2011.Con reducción
del 18% respecto del año anterior.
La erradicación manual de los cultivos
aumentó 54 veces en los últimos
8 años.
Producción de cocaína. De
695 toneladas en el año 2000, se
pasó a 487 ton. en el 2007 y a
170 ton. en el 2008, con disminución
del 28% en un año y un promedio
general del 10% menos por año.
Precios en EUA. Por menos oferta en el
mercado americano, ha subido el gramo
de $ 77 dol. a 176 $ dol. y la pureza
del producto que se vende ha bajado del
67% al 49%.
Destrucción de laboratorios. Ha
aumentado 2,6 veces por año.
Decomiso de droga. Ha aumentado 3,5 veces
por año.
Extradiciones. Se han aumentado por 5
y llegan a más de 1.000 en los
últimos 7 años.
Vuelos para exportación aérea.
De 900 que partían desde Colombia
apenas se han registrado 9 en el 2011.
Se han focalizado en grandes corredores
desde Venezuela hacia Centroamérica
y África.
Proporción del negocio en el PIB.
El negocio de la droga que equivalía
al 1,7% de la economía legal de
Colombia en el año 2.000 hoy apenas
equivale al 0,3% en el 2011. Cifra comparable
con la de actividades tan legales como
la del transporte aéreo (0,38 del
PIB) o el del gas domiciliario (0,28%
del PIB) según datos recientes
de Fedesarrollo (El Tiempo, 30 septiembre
2012).
Reflexiones
Las condiciones para que el narcotráfico
opere en Colombia son cada vez más
riesgosas y difíciles. Esto, por
supuesto, está ocasionando una
reducción muy significativa del
volumen del negocio. Es un efecto inevitable:
cuando las condiciones son adversas, el
negocio, sea legal o ilegal, se marchita
o se va para otra parte. Es lo que está
sucediendo con la producción de
cocaína en Colombia: el negocio
se está trasladando para fuera
de Colombia. Lo certifica la JIFE: entre
2000 y 2008 las siembras de coca se duplicaron
en Bolivia y este país pasó
a participar en el 13 por ciento de la
oferta global de cocaína; mientras
en Perú las siembras aumentaron
en 45 por ciento y ahora participa en
un 36 por ciento de la oferta mundial
de dicha droga. Adicionalmente, los laboratorios
colombianos de procesamiento de droga
se están trasladando en número
creciente hacia Venezuela y algunos países
de Centroamérica, donde también
han empezado a aparecer cultivos de coca.
Hacia allá también se están
yendo los mafiosos colombianos en busca
de refugio seguro y para lavar sus capitales.
Finalmente, si a todo lo anterior le agregamos
que las poderosas mafias mexicanas les
están arrebatando las ganancias
a las actuales pequeñas mafias
colombianas, a las que les imponen condiciones
de transacción cada vez más
leoninas, razón por la cual éstas
ganan cada vez menos en el negocio, tendremos
un panorama completo: menos cocaína
producida, más riesgos de operación
y menos ganancias por kilo. Esto significa,
en relación con el pasado, menos
volumen de ganancias para las mafias.
O sea, menos narcotráfico en Colombia.
Conclusión
"Colombia
ha empezado a ganar una batalla que hasta
ayer no más se daba por perdida
y que, de mantenerse la tendencia en los
próximos años, podríamos
empezar a pensar en una reducción
muy sustancial del flagelo en comparación
con lo que ha sido en las tres últimas
décadas". (Alfredo Rangel)
26/10/2012