Colombia : Los momentos de la paz (Editorial 111)

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Un proceso de paz, siempre complejo y delicado, requiere de un "tempo" apropiado, de momentos oportunos para la movilización de ideas, de voluntades, de soluciones y arreglos. Basta ver lo que ha sido el desarrollo laborioso de procesos de paz, unos exitosos tras mucho tiempo (como El Salvador-Guatemala, Bosnia-Serbia, Irlanda del Norte, Sri Lanka), otros dispendiosos y difíciles pero que llegaron a buen término (en Filipinas y Nepal), uno más apenas comenzando (Birmania) y otro todavía inconcluso y enredado como es el de Israel-Autonomía Palestina. Colombia -tras negativas experiencias anteriores en los pasados 50 años- se apresta para emprender un nuevo proceso de paz no repitiendo errores ni fallas de los anteriores. Todos esperamos que esta vez funcione y termine con el largo conflicto armado que tanto ha costado y desangrado al país.

 
 

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• En un primer momento - años 60 en Colombia- la violencia -con su dinámica destructiva omnipresente- produjo miedo, silencio, desarticulación social, paralización de la acción.

• Un segundo momento (años 70-80) fue el del discurso, el del repudio abierto y la indignación expresados por sectores de la sociedad. En el caso colombiano, la sociedad civil se había ido "acostumbrado" a niveles de violencia muy altos, asumiendo como "normal" el que todos los días se dieran asesinatos y secuestros. Hubo reacciones notorias frente a magnicidios de personajes nacionales (sobre todo de políticos) como fueron los perpetrados contra Rodrigo Lara Bonilla (1984), Guillermo Cano, director de "El Espectador" (1986), Jaime Pardo Leal (1987), Roldán Betancur y Luis Carlos Galán (1989), Carlos Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro (1990). La opinión nacional se conmocionó también frente a masacres y genocidios como los ocurridos en La Mejor Esquina y Saiza (Córdoba), en el Currulao (Urabá), en Segovia (Antioquia), en el Putumayo y otros gravísimos.

• En un tercer momento (años 90) se trató de pasar del discurso a la movilización, a través de dos tipos de manifestaciones: uno, el de protesta ciudadana (paros laborales y cívicos, marchas y manifestaciones); otro, la participación en espacios públicos de análisis y denuncia (foros, cabildos abiertos, seminarios, comisiones). El Mandato por la Paz y la Democracia del 26 de octubre de 1997 puede asumirse como la mayor movilización, tanto en opinión como en peso político, que se haya dado en Colombia por la Paz.

•En un cuarto momento (años 2000) el país quiso pasar a una acción coordinada del Estado con las ONGs y fuerzas vivas, buscando salidas concretas a los problemas de paz, ya bien sentidos y detectados. Fue el momento de los acuerdos y programas, que vehicularan eficazmente la voluntad de concertación en el pueblo colombiano entre los diversos actores e intereses, tanto a nivel regional como nacional. Algo que acabó por deslegitimar (si alguna vez tuvo en sus comienzos el apoyo popular) la pretensión de la guerrilla de llegar al poder por la vía armada, poniendo políticamente la opinión pública en su contra. Momento en el que fue valioso el aporte de mediadores, ya aceptados por las partes y comprobadamente útiles en anteriores acuerdos, tales como la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional, así como el de observadores y facilitadores internacionales ofrecidos por España, México, Costa Rica y otros países. Simultáneamente (2002-2010), tras el fracaso del proceso del Caguán (que las Farc aprovecharon para engañar al país y fortalecerse), el gobierno colombiano bajo el presidente Uribe Vélez (con ayuda del Plan Colombia, en buena parte financiado por Estados Unidos) aplicó con mano fuerte una política contundente de Seguridad Democrática que si no liquidó militarmente a la guerrilla, la dejó diezmada y muy debilitada.

Llega, así, en este 2012 un quinto momento (no hay quinto malo) en el que el gobierno del presidente Santos ha diseñado un nuevo proceso de Paz (razonable y realista) en tres fases: la exploratoria (ya realizada en 8 meses de reuniones de las partes en Cuba), para iniciar en firme la segunda etapa de acuerdos serios y realistas, a través de sesiones de trabajo en Oslo (Noruega) a partir del 8 de octubre y posteriormente en Cuba, a las que se añadiría una tercera etapa de verificación y seguimiento de los acuerdos firmados para lograr, al fin, una Paz estable que garantice un mayor desarrollo económico con justicia social al que tiene derecho Colombia y le desea la comunidad regional e internacional.

 

Conclusión

David Bushnell, PhD de Harvard, tal vez el mejor colombianólogo con que cuenta Estados Unidos, es autor entre otros del libro "Colombia: una nación a pesar de sí misma". En entrevista para "Semana", destaca que, a pesar de las actuales actividades malsanas de tantos colombianos, sigue habiendo suficientes elementos positivos como para hacer una confesión de fe en Colombia. "Existe una reserva de talentos y de inteligencias que es estadísticamente improbable que se malgaste indefinidamente. Pero es necesario que se dediquen, de tiempo completo, a la resolución de los grandes problemas del país". Voluntad de Paz. Voluntad eficaz de Paz, con resultados concretos. Voluntad de los mismos colombianos, concentrados en la resolución de sus grandes problemas internos, sin esperar una salvación venida de fuera, es lo que todos deseamos para superar "la mala hora" de 50 años de laberinto.

15-09-12