Lugo surge como líder carismático.
El exobispo reunía en ese momento
una serie de rasgos con gran potencialidad
de convertirlo en un líder nacional,
en una figura carismática. En primer
lugar, en un contexto de crisis generalizada
de una gran parte de las instituciones
políticas, sociales y económicas,
él era representante de una de
las pocas instituciones que continuaba
manteniendo un grado respetable de legitimidad:
la Iglesia Católica. En segundo
lugar, la crisis de la política
tradicional y de sus partidos dominantes
creó el contexto para el surgimiento
de un outsider, en este caso, un exobispo,
que paulatinamente iba convirtiéndose
en un referente ético, en una «autoridad
moral». En tercer lugar, Lugo demostraba
«suma habilidad» para articular
y sobre todo para mantener unificados
a sectores políticos teóricamente
antagónicos: desde agrupaciones
de izquierda radical hasta la derecha
tradicional del Partido Liberal Y para
completar, la figura carismática
de Lugo llenaba el vacío en un
contexto como el paraguayo, donde un ingrediente
de la cultura política nacional
es la presencia de liderazgos firmes
En la Navidad del 2006, tras haber liderado
con su Alianza Patriótica para
el Cambio (APC) una multitudinaria manifestación
contra el presidente Nicolás Cuartas
Frutos, anunció que abandonaba
definitivamente el estado clerical para
dedicarse a la política. El Vaticano
lo liberó entonces de sus obligaciones
eclesiásticas. Su ideología
político-religiosa era afín
a la corriente progresista de esos años
concretada en el movimiento "Cristianos
por el Socialismo" (1971-1979) y
poco después canalizada por la
"Teología de la Liberación"
en los años 80. Corriente que en
muchos de sus miembros más radicales
tuvo una fuerte connotación marxista
y revolucionaria. Yo terminaba mi artículo
sobre Lugo deseándole éxitos
al 'exobispo-presidente' y sugería
que en su proyecto de un socialismo de
inspiración cristiana no tenía
que mirar a otros socialismos reales -ya
fracasados y juzgados por la historia,
ni a recientes escarceos 'revolucionarios'
de unos pocos países del área
latinoamericana- sino sencillamente reinventar
el socialismo comunitario de las antiguas
"reducciones" en Paraguay. Dicho
socialismo resultó ser "el
intento más exitoso de aculturación
entre todos los indios sudamericanos"
en palabras de John Hemming, antropólogo
inglés. En efecto, bajo la conducción
experta de un equipo permanente de 50
jesuitas, durante 150 años se educaron
cerca de 140.000 guaraníes, talentosos
y habilidosos, en 30 zonas autogobernadas
y autodefendidas aun con armas, conviviendo
en un modelo de socialismo comunitario
de inspiración cristiana, que hubiera
llegado a configurar hoy conglomerados
humanos de avanzada civilización.
Todo ello fue abortado en mala hora por
las cortes borbónicas europeas
y el edicto de Carlos III rey de España
en 1768 expulsando a los jesuitas de todos
sus dominios. Una buena descripción
de dicha experiencia socialista la ofrece
el filme "La Misión",
ganador de un Oscar por fotografía,
con el reparto de Roberto de Niro y Jeremy
Irons.
Los retos para Lugo como nuevo presidente
-a partir de su posesión el 15
de agosto de 1908- eran fuertes y de difícil
respuesta, al no contar con un buen partido
propio sino con un 'chiripero' vario-pinto
mientras el Congreso estaba todo en manos
de la gran ameba colorada recién
derrotada, así como gran parte
de los medios de comunicación y
sectores agrario-empresariales reaccionarios
a medidas de cambio social que amenazaran
afectar sus intereses. Lugo se prometía
liberar el poder judicial, que consideraba
estaba "atrapado" por el Ejecutivo,
el cual a su vez, estaba "atrapado"
por el poder económico, y éste
permanecía "atrapado"
por la mafia. Estos los tres nudos gordianos
que debería soltar como nuevo presidente
para un cambio y ruptura respecto de gobiernos
anteriores (del Partido Colorado acompañado
del Partido Liberal), con miras a liberar
el país y hacer efectiva su lucha
contra la pobreza.
Balance de un gobierno que no terminó
período
L. M. Uharte Pozas (Universidad Nacional
Autónoma de México) tiene
un excelente estudio titulado "El
proceso de democratización paraguayo"
(Revista América Latina Hoy, no
60, 2012, pp. 17-42). Me permito utilizarlo
por el marco teórico que identifica
tres corrientes o tres enfoques teóricos
que vienen adoptándose para el
análisis de los procesos de democratización
en países de América Latina
en las tres últimas décadas.
Dichas variables conceptuales son la tradicional
de "democratización política"
y las más recientes de «democratización
social» y de «participación
ciudadana". Enfoques que le permiten
intentar -al final de su estudio- un análisis
de los dos primeros años que llevaba
el gobierno del presidente Lugo (2008-2010).
Aunque más tradicional, el enfoque
de "democracia política"
sigue vigente para calibrar aspectos claves
de una real democracia tales como la separación
de los poderes públicos, la vigencia
de derechos humanos y políticos,
la periodicidad y transparencia de elecciones
a través de las cuales el pueblo
soberano legitime sus instituciones. De
unos años para acá, el concepto
de «democracia social» ofrece
una nueva dimensión para analizar
el proceso de democratización en
función de los avances que se hayan
producido en el ámbito de las políticas
públicas sociales y, más
concretamente, en el área de salud,
de educación, de vivienda, asistencia
social. Hay, pues, que juntar en una verdadera
democracia el desarrollo y la equitativa
distribución de riqueza. Más
recientemente se viene insistiendo en
el enfoque de una democracia que combine
la representación con la "participación
ciudadana", de modo que el sistema
político vaya poniendo en marcha
nuevas formas de participación
de los ciudadanos en la consulta y toma
de decisiones en el manejo de la cosa
pública, auspiciadas desde arriba
(desde el mismo gobierno) para abajo o
resultante de expresiones de abajo para
arriba (como las actuales redes sociales).
A su favor, se le podrían reconocer
al exobispo y exgobernante Lugo no solo
sus buenas intenciones para una mejor
Paraguay (con más desarrollo económico,
mejor distribución social y buena
participación ciudadana) sino algunos
efectivos pasos que alcanzó a dar
en la dirección correcta. Aunque
algunos de ellos todavía muy tímidos
y otros en contravía de poderosos
intereses que terminaron arrollándolo
y relevándolo antes de culminar
su período constitucional de 5
años, a través de la turbia
maniobra de su Vice-presidente Federico
Franco, proveniente del Liberalismo.
Cuando Lugo asumió la presidencia,
una de las decisiones más importantes
que tomó fue la reactivación
y fortalecimiento del Gabinete Social,
una institución que ya existía
durante el gobierno de Duarte, pero que
nunca había tenido una posición
estratégica. Se le encargó
diseñar una propuesta de política
social integral y coordinada, y tras diversos
encuentros de planificación realizados
con agentes relevantes del sector público
y de la sociedad civil, se presentó
en el año 2010 una «Propuesta
de Política Pública para
el Desarrollo Social. 2010-2020».
En el área social, el avance más
reconocido por casi todos los expertos
y por la ciudadanía fue la instauración
progresiva de la gratuidad en los centros
de salud públicos (tanto de atención
primaria como de atención hospitalaria),
desde diciembre de 2008. Esto ha posibilitado
el aumento del número de usuarios
en la red hospitalaria en un 50% (alrededor
de un millón de personas) y la
duplicación del número de
consultas en atención primaria
(de 4 a 8 millones en el 2010). No obstante,
la gratuidad no se ha podido hacer efectiva
en toda su dimensión debido a los
déficits que todavía persisten
en materia de insumos y medicamentos.
Otro de los aspectos reseñables
en el área de salud es el aumento
notable de la inversión pública,
ya que entre los años 2008 a 2010
el presupuesto aumentó un 77%,
al pasar de un billón de guaraníes
a 1,8 billones de guaraníes. Desde
inicios del mandato de Lugo,, se puso
en marcha un plan para la instalación
de «Unidades de Salud de la Familia»
(USF), que cumplen la función de
centros de atención primaria en
las dieciocho regiones sanitarias. Para
mediados de 2011, se habían instalado
503 USF que ofrecían su servicio
a casi dos millones de personas, lo que
supone haber mejorado la cobertura en
un 33% del total de la población
del país. A este gigantesco aumento
de usuarios, sin embargo, no ha correspondido
un crecimiento de la infraestructura de
la red hospitalaria.
El avance más palpable en términos
de garantizar el derecho a la educación
por parte del Estado se produjo con la
promulgación de la Ley 4.088, que
ha declarado la gratuidad de la Educación
Media. Hasta el año 2008, las familias
realizaban un aporte económico
variable en los plantes educativos públicos
de la enseñanza media, y desde
el año 2009 en adelante se ha suprimido,
beneficiando a 184.000 estudiantes aproximadamente.
Sin embargo, el porcentaje de gasto público
educativo con respecto al PIB (poco más
del 4%) todavía está bastante
alejado del 7% recomendado por la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Un objetivo educativo que el gobierno
de Lugo definió como estratégico
fue la «reducción del analfabetismo».
Para ello, puso en marcha un Plan de Alfabetización
de jóvenes y adultos que el Gabinete
Social estaba impulsando y que pretendía
reducir en más del 70% el analfabetismo
en tres años.
El área de Asistencia Social fue
una de las más promovidas por el
nuevo Ejecutivo de Lugo. Se montó
el programa "Tekoporá"
de lucha contra la pobreza, que operaba
bajo la lógica de las 'Transferencias
monetarias condicionadas'. Esto significaba
que las familias recibían una asignación
mensual con la condición de que
cumplieran unas obligaciones de carácter
educativo (asistencia escolar de los niños)
y sanitario (vacunaciones y control prenatal).
Para finales de 2011, los datos oficiales
aseguran que se aumentó el número
de familias beneficiarias de 14.000 en
el año 2008 a más de 120.000
en el 2011, lo que supone un aumento exponencial
de más del 800% y el 60% de cobertura
respecto a la meta fijada (200.000 familias).
En materia de vivienda y hábitat
los avances fueron muy reducidos y tímidos,
según datos de la propia Secretaría
Nacional de la Vivienda (SENAVITAT 2011).
Respecto a los datos de «pobreza
total», según información
proporcionada por la Dirección
General de Estadísticas del Gobierno
Nacional, se produjo un descenso de casi
tres puntos entre el año 2008 y
el 2010, pasando del 37,9% al 35,1%. En
lo que respecta a la «pobreza extrema»,
prácticamente se mantuvo estacionaria,
en un 19%. En cuanto a los datos referentes
a la evolución de la desigualdad,
el Índice de Gini ha observado
una ligera reducción de la desigualdad
los dos primeros años de gobierno
de Lugo (0,50 en el 2008 y 0,48 en el
2009) respecto a los datos de 2007.
Los denominados «Días de
Gobierno con la Gente» fue una de
las iniciativas gubernamentales aplicadas
por Lugo en su filosofía participativa
-que propiciaba que el presidente y gran
parte de su equipo ministerial se trasladaran
quincenal o mensualmente a diferentes
localidades del país para recoger
directamente los diagnósticos,
reclamos y demandas de la ciudadanía.
Práctica mediática y política
que recuerda la que con tanto éxito
y popularidad mantuvo el presidente Uribe
Vélez en sus 8 años de gobierno
en Colombia.
Hay que anotar que la presión de
la patronal agraria (con jugosos dividendos
por el cultivo y exportación de
la soya concentrados en pocas manos, además
de la ganadería) fue siempre intensa
para evitar avances en términos
de reforma agraria así como para
bloquear cualquier tipo de subida de impuestos
al capital. Fue indudablemente factor
muy influyente en el brusco desalojo del
poder que se llevó a efecto contra
Lugo.
Conclusiones
1) En cuanto a las perspectivas a mediano
plazo en Paraguay no podemos ser muy optimistas.
La brusca destitución de facto
del presidente Lugo (que debería
haber sido juzgado por el organismo competente
con un debido proceso contemplados en
cualquier Constitución democrática)
deja al país al garete, a merced
de dudosos intereses nacionales e internacionales,
con inminente riesgo de volver a caer
bajo la hegemonía de Colorados
y Liberales de ingrata recordación.
2) Las elecciones de abril de 2013 -como
bien lo advertía Huharte Pozas
en su estudio- "se han convertido
en el principal horizonte de todos los
agentes políticos, ya que está
en juego la continuidad del proyecto que
lideraba Lugo o el regreso del Partido
Colorado. El actual proceso de democratización
depende en gran medida de los resultados
de esta contienda. El escenario preelectoral
está caracterizado por la incertidumbre,
debido a que ninguno de los bloques políticos
tiene asegurada la victoria. La importancia
en la cultura política paraguaya
de la presencia de un líder carismático
juega en este momento en contra de la
continuidad del proyecto independiente
iniciado por Lugo.
En efecto, Lugo no puede volver a presentarse
a la reelección no solo por su
enfermedad y la carencia de la organización
política unificada que lo llevó
a ganar en el 2008, sino porque la Constitución
lo prohibe. Por tanto, en un contexto
en el que no se dispone de una figura
de sustitución, las posibilidades
de reeditar un triunfo electoral se reducen
indudablemente. Por otro lado, la situación
en el Partido Colorado es notablemente
mejor que la que tenía antes de
las elecciones de 2008, cuando sufrió
una fuerte crisis interna y de liderazgo.
Actualmente, el partido ha recobrado la
confianza tras los buenos resultados en
las municipales de noviembre de 2010,
que sirvieron como termómetro para
medir las fuerzas de cada bloque. La victoria
en la municipalidad de Asunción,
frente al resto de grupos políticos
unidos, tuvo además una carga muy
simbólica. Y ya tienen un precandidato,
un outsider, que en este caso proviene
del mundo empresarial: Horacio Cartes
31-08-12