Argentina: ¿Qué pasa con el justicialismo de Cristina? (Editorial 104)
Editoriales > Argentina: ¿Qué pasa con el justicialismo de Cristina? (Editorial 104)
Análisis & Opinión > América Latina > Argentina > Argentina: ¿Qué pasa con el justicialismo de Cristina? (Editorial 104)
Análisis & Opinión > Personajes > Cristina Fernández >
Argentina: ¿Qué pasa con el justicialismo de Cristina? (Editorial 104)
Logo Enrique Neira

 

 

     
     

En mi “Observatorio de Política Internacional” del 20-11-2011 destacaba yo elogiosamente la contundente victoria que obtuvo para su reelección la presidenta Cristina Fernández, viuda de Kirchner, de 58 años. Cristina arrasó con el 54 % y el kirchnerismo recuperó el control del Congreso. Su triunfo arrollador frente a todos los opositores, llevó al veterano y liberal diario La Nación a titular en su portada “A la presidenta, todo el poder”, ya que ella quedó contando con mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso (Cámara de los Diputados y Senado) . Y me atreví a sugerir que el derrotero que ella proponía para un “nuevo país” iba a enrumbarse por un nuevo Justicialismo, que evitara enredarse en el mito- ya muy aclimatado en Argentina- de creer que el país sólo es gobernable por un peronismo populista (con alta concentración de poder y deterioro de la economía). Aventuraba yo la opinión de que su nuevo período de gobierno (hasta el 2015) sería el de un neo-Justicialismo, una asociación de peronismo con justicia social. Hoy, recogiendo opiniones de diferentes vertientes, expresadas en los medios, intento hacer un balance breve de lo que va corrido de este segundo mandato.

 

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

En mi “Observatorio de Política Internacional” del 20-11-2011 destacaba yo elogiosamente la contundente victoria que obtuvo para su reelección la presidenta Cristina Fernández, viuda de Kirchner, de 58 años. Cristina arrasó con el 54 % y el kirchnerismo recuperó el control del Congreso. Su triunfo arrollador frente a todos los opositores, llevó al veterano y liberal diario La Nación a titular en su portada “A la presidenta, todo el poder”, ya que ella quedó contando con mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso (Cámara de los Diputados y Senado) . Y me atreví a sugerir que el derrotero que ella proponía para un “nuevo país” iba a enrumbarse por un nuevo Justicialismo, que evitara enredarse en el mito- ya muy aclimatado en Argentina- de creer que el país sólo es gobernable por un peronismo populista (con alta concentración de poder y deterioro de la economía). Aventuraba yo la opinión de que su nuevo período de gobierno (hasta el 2015) sería el de un neo-Justicialismo, una asociación de peronismo con justicia social. Hoy, recogiendo opiniones de diferentes vertientes, expresadas en los medios, intento hacer un balance breve de lo que va corrido de este segundo mandato.

Luces y sombras
Hay que reconocer que desde el primer gobierno de Cristina (diciembre 2007-2011), Argentina viene ostentando unos indicadores notables de crecimiento económico, que ha alcanzado cotas hasta de un 8% anual (la más alta en países latinoamericanos) y una envidiable disminución de los índices de pobreza y de indigencia, que revelan una mayor justicia social, o sea más equitativa distribución de la riqueza (comparable con los logros de Brasil y Uruguay). De manera que los dos grandes compromisos asumidos para la “construcción de un nuevo país”, consignados en la Declaración de Principios de su movimiento FPV (Frente para la Victoria) los viene cumpliendo el gobierno de Cristina tratando de cerrar ,la “intolerable brecha” entre pobres y ricos, “profundizando un proceso de justicia social que deje atrás un pasado que la mayoría de los argentinos quiere superar y que permita la construcción de un nuevo espacio de gestión política e institucional en la República Argentina”. Ello explicaría (y no otros factores políticos aleatorios) la aparatosa derrota de la UCR , Unión Cívica Radical (con solo el 13% de los votos) , vieja formación centrista y adversaria tradicional del peronismo. Y por contraposición, el contundente triunfo electoral que obtuvo la presidenta en la Ciudad de Buenos Aires, donde la tradicional clase media y los sectores necesitados de la gran metrópoli fueron ganados por los beneficios reales y las promesas halagadoras que sigue encarnando quien comienza a ser llamada “Señora de los descamisados” y “nueva Evita”.

* Sin embargo, “Por quién suenan las cacerolas? titula la periodista argentina María O'Donnell su comentario del 01 de junio de 2012 en el que reproduce la convocatoria que el día anterior, 31 de mayo, circuló ampliamente en cadenas de mails, por las redes sociales y a través de mensajes de celular. Dice así: “Por una Argentina como la que todos queremos, digamos BASTA. Basta de falta de medicamentos. Basta de cepo al dólar. Basta de violencia verbal. Basta de expropiaciones. Basta de impunidad. Basta de autoritarismo. Basta de no diálogo. Basta de inseguridad. Basta de corrupción. CACEROLAZO y/o BOCINAZO el próximo jueves 31 de mayo 20.30 horas. Seguir difusión... si querés hacer algo para cambiar nuestra Argentina!!!”. De indignados e insatisfechos con las políticas del gobierno de su respectivo país está hoy llena la geografía mundial. Y mucho más las de nuestros países con desarrollo limitado y en procesos duros de emergencia que exigen sacrificios a todos los ciudadanos, con más razón a los de arriba que a los de abajo. Pero lo que llama la atención es que se esté invitando a una protesta masiva nó de los sectores bajos y de menor ingreso (que están ahora mejor que antes y los resultados electorales lo demostraron) y se dirija (buscando respuesta) a sectores de clase media ya bien instalados, y a los de alto ingreso promedio (antes intocables) y que ahora comienzan a sentir una más justa carga distributiva

** “Cristina, petróleo y psicoanálisis” titula su artículo –inicialmente publicado en El País de Madrid- el autorizado y bien informado analista venezolano internacional, radicado en Washington, Moisés Naim, de quien cito textualmente algunos párrafos suyos (www.efectonaim.com).

“Argentina es el país con más psicólogos per cápita. Este dato me vino a la mente cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que nacionalizaría Repsol YPF, la principal empresa petrolera del país...La nacionalización de Repsol-YPF produjo una andanada de críticas en todo el mundo. Excepto en Argentina. Según las encuestas, una inmensa mayoría de argentinos apoya la medida. Esto sorprende, ya que Argentina tiene una larga, conocida y triste historia de nacionalizaciones que solo trajeron pérdidas, corrupción y miseria....Pero los argentinos saben -o deberían saber- lo que sucede cuando su Gobierno mete las manos en una empresa. En la década pasada, la compañía de agua de Buenos Aires, Aerolíneas Argentinas y varias empresas de electricidad que habían sido privatizadas en los años noventa fueron renacionalizadas con argumentos muy parecidos a los que ahora ha utilizado la presidenta argentina para justificar la toma estatal de Repsol. El resultado de estas renacionalizaciones ha sido catastrófico.. ..Pero los argentinos que aplauden la nacionalización de Repsol YPF no solo pueden aprender recordando su propia experiencia, sino también de lo que ha pasado en otros países. Los casos de la mexicana Pemex y la venezolana PDVSA son muy aleccionadores. Estas dos grandes compañías petroleras tienen más en común que el hecho de ser estatales o ejercer un virtual monopolio sobre la exploración y producción de petróleo y gas en países ricos en hidrocarburos. Su similitud más sorprendente es que, a pesar de que los precios del petróleo han estado en pleno auge, las dos empresas han declinado. Su producción, reservas y el potencial son inferiores a lo que solían ser, y su rendimiento es mucho peor de lo que fácilmente podría ser....La experiencia de otros países no solo aporta lecciones de fracaso; también hay grandes éxitos. El Gobierno argentino hubiese podido evaluar lo que está sucediendo en Brasil o en Colombia. Hasta hace poco, estos países eran importadores de hidrocarburos. Hoy la brasileña Petrobras es un actor global que va en camino de convertirse en una de las petroleras más importantes del mundo, mientras que en Colombia la producción de petróleo se ha disparado. En ambos casos, el gobierno se reserva un papel central, pero ha creado estructuras que protegen la gestión de la empresa de interferencias políticas”.

Derrotero inquietante

El análisis de lo que ha ocurrido en algunos países de Latinoamérica donde varios regímenes han colapsado cuando se agota un reparto complaciente de riqueza al que no corresponde un aumento correspondiente de producción, nos lleva a suscribir la conclusión lúcida de un autorizado estudioso: “el populismo ha constituido la más grave enfermedad política de América Latina” (Escovar Salom). Y nos hace temer por el futuro de gobiernos que funcionan en forma paternalista y clientelista, que acaban colapsando, confiados en que los recursos son inagotables, sin prever eficientemente que haya una equivalente producción nacional que los mantenga. Los precios en la Argentina de Cristina aumentan a un ritmo frenético del 24 % anual, la peor tasa de inflación en América Latina (si se exceptúa la escandalosa de Venezuela), y sin que tenga ella el inagotable recurso petrolífero de la Venezuela bolivariana de Chávez. El aterrizaje puede ser tan espectacular como doloroso.

Conclusión

Tiene razón Mateo Madridejos (“El observatorio mundial”, 25-10-11) en su observación de que “el éxito del llamado Frente de la Victoria se explica, ante todo, porque la jefa del Estado, emulando sin desmayo a Eva Duarte, puso más dinero en los bolsillos de los pobres y alimentó más programas sociales que ningún otro jefe del Estado desde la caída de Perón en 1955, sin importarle los peligros de la espiral inflacionista y de la demagogia. Ya se sabe que los subsidios aumentan el consumo y la clientela, pero no la productividad. Las estadísticas de la pobreza conocen un rápido declive, lo que explica que los habitantes de las villas miseria hayan votado en masa por la nueva “reina y señora de los descamisados”. Las reformas estructurales, sin embargo, están por acometer, de manera que el retroceso de la pobreza puede resultar un espejismo tan pronto como apriete la inflación y se recorten los subsidios. Los barrios de latas siguen donde estaban y cabe suponer que volverán a sufrir tan pronto como se presente una de esas crisis que periódicamente sacuden al país y revelan con furia sus lacras institucionales y sociales”.

03-06-2012