No podemos olvidar que en los debates
públicos, es más importante
el cómo contesta usted las preguntas
que lo que usted sustancialmente dice.
Las estadísticas se olvidan. Queda
la impronta personal. Los encuestados
juzgaron que en el primer debate lo hizo
mejor Clinton (57%) que Dole (17%). El
segundo debate favoreció a Clinton
(55%) sobre Dole (25%). El debate entre
los compañeros de fórmula,
candidatos a la Vicepresidencia, arrojó
casi los mismos resultados. Las previsiones
que daban ventaja sobre Al Gore, vicepresidente
actual, al republicano Jack Kemp, que
tiene lo que no tiene Dole (energía,
visión, sonrisa y discurso articulado),
no se cumplieron. Kemp no fue tan incisivo
como se esperaba; mostró ser menos
enérgico ante las cámaras
que en los parques y tertulias. A los
que pudimos ver el debate nos quedó
la sensación de que Gore era el
republicano moderado y Kemp el demócrata.
De todos modos, éste queda bien
posicionado como candidato a la presidencia,
en el año 2000, puesto que los
republicanos están sin líderes.
La encuesta (Time/CNN) arrojó que
Gore lo hizo mejor en el debate (44%)
que Kemp (17%).
¿
Por qué gana Clinton las elecciones
?
*
Economía e impuestos.
A mis alumnos de politología yo
siempre les he sostenido que en todas
partes del mundo, también en USA
- a no ser que medien condiciones Enrique
Neira ELECCIONES USA (III) 2 muy
especiales de sobrevivencia del país-
la gente vota por el bolsillo. Clinton
recibió en 1992 una economia maltrecha
y sin horizontes despejados. En 4 años,
indicadores serios muestran un mejor desempeño
de la economía, con inflación
baja, reducción del desempleo (10
millones de nuevos puestos), disminución
de la ingente deuda fiscal, reactivación
de la competitividad internacional de
los productos americanos (industria automotriz,
cineasta, digital y de comunicaciones,
servicios...). El 15% de reducción
de impuestos con que quiso cortejar Dole
al electorado resultó insostenible
en las manos hábiles de Clinton.
Primero hay que seguir reduciendo déficit
fiscal antes de abrir las esclusas de
los impuestos.
*
Sentido social. Los republicanos
no han podido borrar en la opinión
pública la percepción de
que durante la campaña han estado
asustados y acomplejados, porque evidentemente
al ganar en 1994 la mayoría del
Congreso (en las dos cámaras),
dieron muestra de insensibilidad y falta
de sentido social. Forzaron leyes de un
capitalismo salvaje, sin tener en cuenta
sus efectos nocivos sobre minorías
raciales (negros, latinos, orientales)
y del Tercer Mundo (Cuba, Bosnia, Colombia,
Irán, Iraq, Autonomía Palestina..).
Clinton se encargó de poner una
raya a los republicanos por su voto contra
el Medicare (cobertura de salud): "A
ninguno, mientras yo sea Presidente, le
será jamás negada la atención
médica que necesita".
*Pragmatismo.
Clinton y su equipo tienen una visión
clara de qué quieren para el futuro
de Norteamérica, de acuerdo a lo
que su abigarrada población expresa
como problemas más sentidos. He
vuelto a leer el libro que Clinton y Gore
lanzaron en su campaña del 92:
Putting People first. How We can
All Change America (Time Books,
232 pages). Hay allí pronunciamientos
bien fundamentados y concretos sobre temas
tan cruciales como : Niños, Ciudades,
Derechos civiles, Crimen y Drogas, Control
de Armas, Educación, Ambiente,
Familias, Salud, Agricultura, Habitación,
Seguridad Nacional, Ancianos, Comercio,
Mujeres, Inmigración..y por supuesto
un tema internacional álgido como
el de Israel y Medio Oriente. Pero Clinton,
en su primer período, ha mostrado
que no está hipotecado por alguna
ideología neo-liberal ni socialista.
Es un estadista pragmático y moderado.
A su lado, la actual plana mayor del Republicanismo
(the Grand Old Party) luce terriblemente
ideológica, extremista y amenazante.
Si Clinton inicialmente se inclinó
por una izquierda liberal (su orden a
las Fuerzas Armadas de enlistar homosexuales
levantó ampollas), sus rápidos
reflejos lo llevaron pronto hacia el centro
y terminaron haciéndole adoptar
medidas de extrema derecha para halagar
a sectores republicanos (luz verde a la
ley Helms-Burton contra Cuba y países
que comercian con la isla, descertificación
a Colombia y no visa a su presidente por
no tener supuestamente una política
más agresiva y represiva en el
gigantesco marco del comercio internacional
de drogas. Es el pragmatismo de quien
sabe que tiene que
gobernar a un país mayoritariamente
conservadurista.
En su estrategia de campaña y de
acuerdo a sus asesores, Dole quiso encuadrar
a Clinton en un marco de Liberalismo
a ultranza y designó a la Sra.
Hillary de Clinton como una mujer chapada
al antiguo estilo liberal. Quiso presentarse
como el adalid del pequeño Estado
y pintar a Clinton como favoreciendo la
ampliación del ya grande "status
quo" gubernamental, partidario de
un Estado paquidérmico y cuasi
socialista. Pero ni los hechos ni la opinión
pública le dieron crédito,
amén de que estos esguinces ideológicos
no interesan al electorado. Pragmáticamente
Clinton, en USA, como lo hizo Gaviria
en Colombia, favorece tanto Estado cuanto
sea necesario (el Medicare estatal, la
Educación pública....) y
desmontar aquellas oficinas gubernamentales
que no parecen necesarias o se desempeñan
mejor en manos privadas. Frente al electorado
que escogió, hace apenas dos años,
dejar el Congreso en manos de los republicanos,
Clinton se presenta ahora como centrista,
como el presidente capaz de meterle el
freno a los excesos neo-liberales de Dole,
Gingrich, Helms, Burton y su séquito
de dinosaurios.
*
Crimen y drogas. Son dos temas
sensibles para el electorado norteamericano.
La democracia más promocionada
del mundo está preocupada desde
hace años, con razón, por
el alto índice de criminalidad
en las ciudades, por las acciones terroristas
(Oklahoma) y grupos armados que han desafiado
la presencia legítima de la Fuerza
Pública en sus territorios (Montana),
por la violencia de las bandas juveniles
(gangs), por el incontenible auge en el
consumo de drogas y adictivos. Clinton
mostró que, durante su mandato,
los índices de crímenes
se han reducido, aunque el problema sigue;
que hay mayor número de policías
por las calles; que favorece una legislación
más restrictiva respecto de compraventa
y uso de armas detonantes. Dole, a su
turno, con base en el último informe
acerca del alarmante aumento de drogadictos,
achaca a Clinton que la solución
al problema no está entre sus prioridades
y que su política antidrogas ha
sido un fracaso. Pero el discurso moralista
no ha calado con fuerza significativa,
entre el electorado. Los "problemas
éticos", a los que hubiera
podido agarrarse Dole como a un salvavidas,
no tienen el suficiente agarre en la opinión
pública norteamericana. Ella distingue
muy bien entre el "carácter
público" y el "carácter
privado" de un alto funcionario o
candidato presidencial. Pareciéndose
en ésto a los europeos, los americanos
no tienen empacho en tolerar "pecadillos"
en sus líderes, sin pedir para
ellos la guillotina. Los devaneos de Clinton
con Gennifer Flowers, la supuesta participación
de Hillary en el negocio de tierras Castle
Grand (Whitewater), los US $ 425.000 dólares
de donación dada por una pareja
de Indonesia para la campaña demócrata,
los 900 archivos del FBI que Livingstone
escrutó en la secretísima
oficina de seguridad de la Casa Blanca..y
otras menudencias, no pudieron ser suficientemente
esgrimidas por Dole al final de la campaña,
cuando él calculaba que podía
mostrar que Clinton era más un
presidente "expeditivo" (de
medios para los fines), que un presidente
"honorable" (honesto y con escrúpulos
morales).
Conclusión
A los americanos les interesa tener
por otros cuatro años a un Presidente
que ha mostrado llevar airoso, desenvuelto
y ligero "la antorcha que ha pasado
a una nueva generación", la
de los nacidos después de la Segunda
Guerra Mundial, y concederle políticamente
(en frase de Briceño Ferrigni)
"al último de los mohicanos"
de la Primera Guerra Mundial, el "Morir
con Dignidad".
28/10/1996