El Che Guevara
Logo Enrique Neira

 

 

     

Con pocos días de intervalo hemos asistido atónitos al deceso de dos personajes, símbolos apreciados y queridos por grandes sectores de la humanidad. Ambos marcaron con su personalidad parte de este siglo: Lady Di desde los palacios de la realeza británica y finalmente el Hotel Ritz de París; la otra la madre Teresa, desde los tugurios y basureros de Calcuta. El mundo llora a ambas. Y asistimos, a la vez, a la celebración de los 20 año del deceso de un ídolo de la juventud (Elvis Presley), y al 50 aniversario de la gesta de independencia que un hombre noviolento libró en India (Ghandi). Y poco antes, los medios nos habían permitido asistir al desentierro de los restos de quien siendo ya leyenda se había convertido en mito para gentes del Tercer Mundo (el Che Guevara). Todo ello nos invita a una reflexión sobre los símbolos legendarios con los que nos seguimos alimentando.

 

LEYENDAS Y MITOS

 

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Una leyenda es una historia que se cuenta por bastante tiempo acerca de una persona o un lugar, que popularmente se asume que tiene alguna verdad histórica. En contraste, el mito toma como su principal objeto lo divino o lo sobrenatural, haciéndolo accesible a los hombres gracias a su lenguaje sencillo y elementos populares. El mito es portador de cierta verdad profunda (el paraíso original, el castigo universal, el salvador al final de los tiempos...). Dicha verdad la expresa no en forma empírica y positiva (científica) ni en forma racional y lógica (filosófica ). Ambos, el y el expresan verdades, pero en forma muy diferente. El , tan propio de la cultura griega y occidental, racionaliza la realidad. El , de corte más oriental, primitivo y diríamos hoy postmodernista, actualiza la realidad al momento presente, como lenguaje del pueblo, como proyección de un inconciente colectivo acerca de algo importante para la existencia humana (Jung). Casi todos los pueblos tienen figuras legendarias, que se convierten en héroes nacionales. El Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda son todavía proverbiales en nuestro siglo por su cortesía y valor. Robin Hood y sus arqueros, y en esa línea Eva Perón, son dechados por su lealtad y defensa de los descamisados. Carlomagno en Europa, Butch Cassidy y padres fundadores como Washington y Lincoln en Estados Unidos; y en nuestra América india, Tupac Amaru, Atahualpa, Manaure y otros, fueron protagonistas de gestas que encarnan valores patrios. Simón Bolívar es una de los personajes históricos del pasado más obvios por su significado en los anales de varias de nuestras naciones. Pero el término se viene aplicando también a muchas narrativas contemporáneas y a gente o incidentes que las han inspirado. Marilyn Monroe, Elvis Presley, Howard Hughes, John F. Kennedy, Martin Luther King en Norteamérica; José Gregorio Hernández como medico servidor del pueblo, en Venezuela; Jorge Eliécer Gaitán, el cura Camilo Torres, Luis Carlos Galán como redentores populares en Colombia. Y con variaciones muy curiosas, el Che Guevara en aguas del Caribe y gran parte del territorio suramericano.

EL CHE GUEVARA

<Sobre tumbas y héroes> se titula una de las obras de Ernesto Sábato.. Y hoy se puede escribir mucho sobre tumbas de los héroes. Y en concreto, sobre la tumba del Che Guevara, en tres movimientos.

 

1° El hombre y la leyenda

La figura del <Che> se va convirtiendo en algo legendario desde cuando, a finales de los años 50, ayuda a Fidel Castro a derrocar la dictadura de Batista en Cuba. Su figura de barbudo revolucionario con mirada idealista y su accionar valiente encarnó por años el sueño del nuevo hombre latinoamericano y movilizó la lucha por un cambio social, que debía pasar ineludiblemente por la guerra de guerrillas. Soñó con que podría crear en América Latina uno, dos, tres, muchos Vietnams contra los americanos, aplicando la <teoría del foquismo>. La teoría revolucionaria del Che resultó totalmente falsa en Angola y en nuestra América. Y lo que es peor, su estrategia foquista dio pié para una respuesta en cadena de regímenes militares todavía más opresivos. Su último intento de establecer en el altiplano boliviano un epicentro revolucionario resultó sencillamente un suicidio, en la Quebrada del Churo, el 8 de octubre de 1967.

 

2° Se entierra la leyenda y se la mitifica

A pesar del fracaso humano, político, ideológico y militar del Che (y quizás gracias al mismo), el inconciente colectivo del alma latinoamericana apoya la fabulación sobre el cadáver mutilado del Che y va asociando elementos de un mito que expresa (a su modo no científico ni racional ni lógico) una verdad profunda, el anhelo real del hombre latinoamericano. Y es que las masas de nuestro continente están signadas, a la vez, por un doble carácter. Dada la marca de su evangelización global (hispano-lusitana), están signadas por un fuerte misticismo de impronta religiosa. Y dada su profunda y extendida pobreza, están marcadas por un fuerte reclamo de justicia social y mejores condiciones materiales de vida. El <Che> Guevara, con sus ojos como pozos sin fondo infinitos, una fisonomía de mesías sufriente (Siervo de Yahvé), y un mensaje de violencia revolucionaria contra los detentadores del poder, encarnó bien la verdad de los pobres entre los años 60 y 80. Se convirtió, así, en Latinoamérica, en una Leyenda casi etérea y en una especie de Mito popular. Sus afiches (posters) liberacionistas adornaron las paredes de millares de ranchos, chozas, favelas y también de modestos apartamentos universitarios.

 

3º La resurrección de los restos afecta el mito

A los 30 años de su muerte, tras una búsqueda obsesiva, se logra el hallazgo de los restos del Comandante Guevara, confundidos con los de otros seis de sus compañeros de guerrilla. En una pequeña urna fueron llevados, el pasado 12 de Julio, por Cubana de Aviación, desde el aeropuerto de Viru Viru de Santa Cruz (Bolivia) hasta Cuba, donde fueron recibidos con honores y serán objeto de un mausoleo en la ciudad de Santa Clara. El periplo se cierra. El encuentro y res rrección de los perdidos restos del Che, inicia el entierro del mito popular a que ellos dieron origen. Al estilo de otras leyendas contemporáneas (como ejemplo basta el de Elvis Presley), la sociedad mediática y de consumo ha comenzado a montar una gigantesca parafernalia comercial. Ya existe una Empresa Che que cobra los derechos por la imagen del <guerrillero heroico> y la familia Guevara ha tenido la precaución, esta vez, de registrar el nombre o la imagen para su uso ya sea en camisetas, posters, casettes, película de Hollywood o en documentales periodísticos a través de cualquier medio.

El mito queda, así, enterrado y disimulado bajo las capas de dólares. Se intenta hacer revivir (revival), de nuevo, la leyenda especialmente por parte de Fidel Castro, cuando ya la Revolución se ha agotado. Quisiéramos pensar que el ideal guevarista, que movilizó tantas luchas justas contra el capitalismo imperialista, logre mantenerse y actuar. Pero mucho nos tememos que ya no corresponda a lo que el alma latinoamericana siente en este final de siglo economicista, cuando se adora colectivamente el Becerro de Oro y no el Cristo liberacionista y pobre.

15 septiembre 1997