Asís, Cumbre de Religiones
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Logo Enrique Neira

 

 

     

ASIS CAPITAL DE PAZ

En medio de la apacible Umbria, en la región de Perugia, centro de Italia, esta pequeña ciudad de 30.000 habitantes irradia todavía desde el convento de San Francisco y de sus dos superpuestas iglesias medioevales (adornadas con frescos de Cimabue, Giotto y Martini) ese espíritu suave y cálido, a la vez, del “poverello de Assisi”. Sencillo y contagioso; hermano del sol, de la luna, del agua, del lobo y de todas las creaturas; ‘juglar de Dios’, desprendido de los bienes terrenos y enriquecedor de sus semejantes más necesitados, este hombrecillo ha vuelto a convertir Asís en emblema mundial de paz, de oración, de fraternidad. Hace 16 años (27 octubre 1986), Asís fue escogida por primera vez por Juan Pablo IIº para celebrar allí una Cumbre o reunión de diálogo y ecumenismo religioso. Participaron entonces 71 dirigentes de religiones no–cristianas y 54 de diversas confesiones cristianas. Ese día, a petición expresa del Papa, callaron las metralletas y las explosiones en 43 países donde había guerra o terrorismo. Ahora volvió a repetir la cita, viajando desde Roma en tren en compañia de otros 11 importantes líderes religiosos y 200 invitados especiales. A través de sus millones de representados, Asís volvió a convertirse en “el corazón de una multitud innumerable que invoca la paz”.

 

UN PAPA BUENO Y UNIFICADOR

En el ocaso de su pontificado, tras 23 años de un exigente ejercicio de ofrecer Verdad desde la Cátedra de Pedro a través de Personalidad, el Papa Karol Wojtyla sigue trasmitiendo a propios y ajenos un Mensaje integral, acorde con el Evangelio de Cristo. Y lo hace a través de esa personalidad suya, tan juvenil y amable, cordial, comprensiva, solidaria con todos, e impactante para muchos, más allá de las fronteras visibles de su propia Iglesia. Trasmite una gran fuerza espiritual y, a la vez, una gran bondad. “La personalidad de este hombre de Dios, unida a su bondad, a su carisma, a su sonrisa, han conquistado incluso a los no–creyentes, ha dicho Shusako Endo, premio Nobel japonés. Su poder de convocatoria lo ha vuelto a ejercer desde Asís con un llamado mundial a la no–violencia, a la paz, a la unidad de los creyentes, cualquiera que sea la religión que profesan. Tras los terríficos acontecimientos del 11 de septiembre, en muchos países se han incrementado “los tiempos de fe”, asegura el Time. “En este momento histórico, la humanidad necesita ver gestos de paz y escuchar palabras de esperanza”.

 

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RELIGION Y RELIGIONES

• La RELIGION es, por naturaleza, la relación (religazón) que se establece entre el ser humano y Dios, como quiera que se lo llame. El hombre, por doquier y en cualquier época en la que se lo observa, es un “animal religioso”. No se encuentra pueblo sin religión. Y puesto que el hombre es ser espacio–temporal y es social, su sentido religioso innato difícilmente se reduce a simple interioridad individual. Se expresa en gestos, prácticas, ritos y doctrinas en comunidad. Según Mircea Eliade (el famoso autor del “Tratado de historia de las religiones”), los símbolos engendrados bajo la presión de los “arquetipos” (Jung) son semejantes y se encuentran en todos los mitos y ritos religiosos, porque responden a estructuras profundas del ser humano. No son vanas ilusiones suscitadas por el subconciente para escapar del cosmos o de la historia. Son la irrupción en nosotros de lo divino y a través suyo nos abrimos hacia un más–allá–divino. La religión no es un simple “epifenómeno” que se diera en nosotros por meros factores sociales (Durkheim) o económicos (Marx) o biológicos (Freud).
• Las RELIGIONES del mundo no son sino los varios caminos, intuidos por grandes genialidades religiosas (Zoroastro, Buda, Confucio, Lao–tsé, Mahoma...) para ayudar a los hombres en su laborioso ascenso hacia la Montaña de Dios. Y en cuanto los lleven efectivamente al Trascendente, son todas ellas válidas y salvadoras. Lo que no excluye que el mismo Dios de todos, inmerso en la historia de la Revelación, haya querido abrir y mostrar su Camino. “Lo menos basta, pero lo Más sigue siendo necesario” (Henri De Lubac).

 

EL MENSAJE DE ASIS

• Doce dirigentes de las más difundidas corrientes religiosas han querido subrayar, de nuevo en Asís, la importancia y seriedad de la religión en los momentos aciagos de la sociedad. La religión no es algo que uno se pone y se quita, o se cambia por oportunismo, como si fuera un vestido o un uniforme más. Ni es algo que deba dividir y enfrentar a los hombres entre sí, derivando todas del mismo Dios. Los líderes de grandes religiones en Asís no estuvieron unos contra otros. No sólo rezaron juntos, sino estuvieron juntos para rezar, para dar testimonio unidos, para una acción conjunta con miras a construir –cada día y en todo ambiente–, una auténtica cultura de la paz, y para ello, de justicia y de perdón. Frases de Juan Pablo IIº:

“La tarea de las religiones, dentro del respeto recíproco, consiste en fomentar la convivencia pacífica entre los pueblos y las culturas”. / “Es posible construir entre las personas y entre los pueblos puentes para encontrarse y caminar juntos por los senderos de la paz”. / “Los dos ‘pilares’ sobre los que se apoya la paz son el compromiso en favor de la justicia y la disponibilidad al perdón” ./ “Los conflictos trágicos derivan a menudo de la asociación injusta de la religión con intereses nacionalistas, políticos, económicos o de otro tipo. Reunidos aquí, una vez más afirmamos que quien utiliza la religión para fomentar la violencia, contradice su inspiración más auténtica y profunda”./ “La ofensa al hombre es, en definitiva, ofensa a Dios. No existe ninguna finalidad religiosa que pueda justificar la práctica de la violencia del hombre contra el hombre”. / “La resistencia al acercamiento interreligioso sigue alimentándose en fundamentalismos y nacionalismos que suelen prosperar sobre las ruinas de colectivismos y dictaduras” . / “Nunca más violencia, nunca más guerra, nunca más terrorismo.

4 febrero 2002