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| Asís,
Cumbre de Religiones |
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ASIS
CAPITAL DE PAZ
En
medio de la apacible Umbria, en la región
de Perugia, centro de Italia, esta pequeña
ciudad de 30.000 habitantes irradia todavía
desde el convento de San Francisco y de
sus dos superpuestas iglesias medioevales
(adornadas con frescos de Cimabue, Giotto
y Martini) ese espíritu suave y
cálido, a la vez, del “poverello
de Assisi”. Sencillo y contagioso;
hermano del sol, de la luna, del agua,
del lobo y de todas las creaturas; ‘juglar
de Dios’, desprendido de los bienes
terrenos y enriquecedor de sus semejantes
más necesitados, este hombrecillo
ha vuelto a convertir Asís en emblema
mundial de paz, de oración, de
fraternidad. Hace 16 años (27 octubre
1986), Asís fue escogida por primera
vez por Juan Pablo IIº para celebrar
allí una Cumbre o reunión
de diálogo y ecumenismo religioso.
Participaron entonces 71 dirigentes de
religiones no–cristianas y 54 de
diversas confesiones cristianas. Ese día,
a petición expresa del Papa, callaron
las metralletas y las explosiones en 43
países donde había guerra
o terrorismo. Ahora volvió a repetir
la cita, viajando desde Roma en tren en
compañia de otros 11 importantes
líderes religiosos y 200 invitados
especiales. A través de sus millones
de representados, Asís volvió
a convertirse en “el corazón
de una multitud innumerable que invoca
la paz”.
UN
PAPA BUENO Y UNIFICADOR
En
el ocaso de su pontificado, tras 23 años
de un exigente ejercicio de ofrecer Verdad
desde la Cátedra de Pedro a través
de Personalidad, el Papa Karol Wojtyla
sigue trasmitiendo a propios y ajenos
un Mensaje integral, acorde con el Evangelio
de Cristo. Y lo hace a través de
esa personalidad suya, tan juvenil y amable,
cordial, comprensiva, solidaria con todos,
e impactante para muchos, más allá
de las fronteras visibles de su propia
Iglesia. Trasmite una gran fuerza espiritual
y, a la vez, una gran bondad. “La
personalidad de este hombre de Dios, unida
a su bondad, a su carisma, a su sonrisa,
han conquistado incluso a los no–creyentes,
ha dicho Shusako Endo, premio Nobel japonés.
Su poder de convocatoria lo ha vuelto
a ejercer desde Asís con un llamado
mundial a la no–violencia, a la
paz, a la unidad de los creyentes, cualquiera
que sea la religión que profesan.
Tras los terríficos acontecimientos
del 11 de septiembre, en muchos países
se han incrementado “los tiempos
de fe”, asegura el Time. “En
este momento histórico, la humanidad
necesita ver gestos de paz y escuchar
palabras de esperanza”.
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Análisis
& Opinión
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| RELIGION
Y RELIGIONES
•
La RELIGION es, por naturaleza, la relación
(religazón) que se establece entre
el ser humano y Dios, como quiera que se
lo llame. El hombre, por doquier y en cualquier
época en la que se lo observa, es
un “animal religioso”. No se
encuentra pueblo sin religión. Y
puesto que el hombre es ser espacio–temporal
y es social, su sentido religioso innato
difícilmente se reduce a simple interioridad
individual. Se expresa en gestos, prácticas,
ritos y doctrinas en comunidad. Según
Mircea Eliade (el famoso autor del “Tratado
de historia de las religiones”),
los símbolos engendrados bajo la
presión de los “arquetipos”
(Jung) son semejantes y se encuentran en
todos los mitos y ritos religiosos, porque
responden a estructuras profundas del ser
humano. No son vanas ilusiones suscitadas
por el subconciente para escapar del cosmos
o de la historia. Son la irrupción
en nosotros de lo divino y a través
suyo nos abrimos hacia un más–allá–divino.
La religión no es un simple “epifenómeno”
que se diera en nosotros por meros factores
sociales (Durkheim) o económicos
(Marx) o biológicos (Freud).
• Las RELIGIONES del mundo no son
sino los varios caminos, intuidos por grandes
genialidades religiosas (Zoroastro, Buda,
Confucio, Lao–tsé, Mahoma...)
para ayudar a los hombres en su laborioso
ascenso hacia la Montaña de Dios.
Y en cuanto los lleven efectivamente al
Trascendente, son todas ellas válidas
y salvadoras. Lo que no excluye que el mismo
Dios de todos, inmerso en la historia de
la Revelación, haya querido abrir
y mostrar su Camino. “Lo menos basta,
pero lo Más sigue siendo necesario”
(Henri De Lubac).
EL
MENSAJE DE ASIS
•
Doce dirigentes de las más difundidas
corrientes religiosas han querido subrayar,
de nuevo en Asís, la importancia
y seriedad de la religión en los
momentos aciagos de la sociedad. La religión
no es algo que uno se pone y se quita, o
se cambia por oportunismo, como si fuera
un vestido o un uniforme más. Ni
es algo que deba dividir y enfrentar a los
hombres entre sí, derivando todas
del mismo Dios. Los líderes de grandes
religiones en Asís no estuvieron
unos contra otros. No sólo rezaron
juntos, sino estuvieron juntos para rezar,
para dar testimonio unidos, para una acción
conjunta con miras a construir –cada
día y en todo ambiente–, una
auténtica cultura de la paz, y para
ello, de justicia y de perdón. Frases
de Juan Pablo IIº:
•
“La tarea de las religiones, dentro
del respeto recíproco, consiste en
fomentar la convivencia pacífica
entre los pueblos y las culturas”.
/ “Es posible construir entre las
personas y entre los pueblos puentes para
encontrarse y caminar juntos por los senderos
de la paz”. / “Los dos ‘pilares’
sobre los que se apoya la paz son el compromiso
en favor de la justicia y la disponibilidad
al perdón” ./ “Los conflictos
trágicos derivan a menudo de la asociación
injusta de la religión con intereses
nacionalistas, políticos, económicos
o de otro tipo. Reunidos aquí, una
vez más afirmamos que quien utiliza
la religión para fomentar la violencia,
contradice su inspiración más
auténtica y profunda”./ “La
ofensa al hombre es, en definitiva, ofensa
a Dios. No existe ninguna finalidad religiosa
que pueda justificar la práctica
de la violencia del hombre contra el hombre”.
/ “La resistencia al acercamiento
interreligioso sigue alimentándose
en fundamentalismos y nacionalismos que
suelen prosperar sobre las ruinas de colectivismos
y dictaduras” . / “Nunca más
violencia, nunca más guerra, nunca
más terrorismo.
4
febrero 2002
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