•
D.H. Donald, “Lincoln
en su hogar”, echa una mirada pacífica
sobre la vida privada, junto a su esposa
e hijos, de quien dirigía por entonces
la Guerra de la Unión, proclamaba la Emancipación,
ganaba la reelección y planeaba la reconstrucción
del Sur.
• “El surgimiento de Teodoro Roosevelt”,
publicada por Edmund Morris en 2001 con
ocasión de los 100 años de la inauguración
presidencial de Roosevelt, se considera
hoy una de las grandes biografías de nuestro
tiempo.
• “En la Arena”, el expresidente Richard
Nixon reflexiona sobre
su carrera política y discute tópicos
como la Unión Soviética, Gorbachov, Watergate
y otros. Pero no se escapó de la ácida
crítica que le hizo Anthony Summers en
su última biografía “La arrogancia del
poder”.
• John F. Kennedy alimentó
varios llamativos libros, como “Las mujeres
de Kennedy” de Laurence Leamer, y el muy
leído “El lado oscuro de Camelot” (1997)
en el que Seymour Hersh confirma que el
personaje, a más de ser un excelente estadista
y gobernante, fue una muy saludable y
magnética máquina sexual.
• Sobre Lyndon B. Johnson,
ha quedado el estudio de H.A. Zeiger,
"Hombre y Presidente".
• Jimmy Carter tiene
escritos dos libros, uno “Hablando sobre
la Paz”, dirigido a lectores jóvenes,
y “Conservando la fe”, en el que cuenta
las crisis que tuvo que soportar –bastante
aislado en la Casa Blanca- como Presidente
de EUA y Líder del mundo libre de 1977
a 1981.
• Donald Reagan, tal
vez el presidente más popular en la historia
de EU, ha dejado una notable autobiografía
sobre su vida privada y pública (1982-1990).
• “Todo lo mejor, George Bush”
es una colección de cartas, memos y comentarios
de sus diarios del expresidente Bush,
padre del actual presidente.
• Sobre Clinton, su vida
e ideas, ya existen “Primero en su Clase”
de David Maraniss y “Clinton: un viaje
americano” de Nigel Hamilton.
“Mi
Vida”
En el lanzamiento de la edición rusa del
libro de Clinton, el pasado 4 de julio,
el presentador Alexei Ilyin, resumió:
“Es la historia de la vida real de un
prominente político y de una persona polémica,
relatada de la manera más franca y a la
vez cándida. Es un recuento detallado
de los eventos que ocurrieron durante
su presidencia. Es también el relato personal
de Clinton de cómo, a pesar de un sin
fin de críticas, trató de sobreponerse
y ganar”.
En
sus 957 páginas, la autobiografía
de Clinton lo revela desde su niñez
como un animal político a quien
le gusta ser siempre un candidato elegible.
Cuando se encuentra con el Papa Juan Pablo
II° le impresiona cómo sabe
“hacerse de un público”
y añade medio en broma que “odiaría
tener que competir con él en unas
elecciones”. Como un verdadero político,
Clinton no se sintió llamado por
una causa ideológica o por un dictamen
moral, sino por la clásica vocación
del poder, cuya versión moderna
es la de saber programar y vender el bien
común, el apetecido por la mayoría
de los ciudadanos. Por ello, su discurso
es concreto, elocuente, emotivo. Aunque
estudió en Yale y Oxford, conserva
su blando acento sureño. Sabe tener
una sinceridad emotiva: abrazar a las
familias con duelo, llorar frente a las
cámaras y confesar que de Elvis
Presley le gusta todo, hasta las películas.
Es el único presidente que ha dado
la mano a Fidel Castro. Su autobiografía
es la de una nueva generación de
políticos. Por ello tal vez, sabe
de la experiencia de “vidas paralelas”:
una que cuida la imagen pública,
exitosa y bien acogida; y otra que esconde
debilidades y confusiones privadas. Responsabiliza
de su ‘affaire’ con Mónica
Lewinsky a los “viejos demonios”
que lo han perseguido durante toda su
vida, y que casi acabaron con su hogar
y su presidencia. Toni Morrison ha sugerido
–con mordacidad negra- que Clinton
es “el primer presidente afro-americano
de Estados Unidos: viene de un hogar pobre
y violento, tiene problemas con las mujeres
y es fácil de perdonarle casi todo”.
Después de leer “Todos demasiado
humanos” de George Stephanopoulos”,
Clinton confiesa como uno de ellos (pg.738)
que “hasta que no hube leído
su memoria, no tenía idea de cuán
difícil es aguantar años
cargados de presión y cuán
duro es eso para uno”. Pero supo
superarlo todo, hasta sus propias debilidades.
18
julio 2005