Una izquierda que se esfuma
Análisis & Opinión > Ideologias > Izquierda e izquierdas > Una izquierda que se esfuma
Análisis & Opinión > Europa > Francia > Una izquierda que se esfuma
Logo Enrique Neira

 

 

     

SORPRESA ELECTORAL

El mundo de la política es singularmente enigmático y sorpresivo. Son muchos los elementos viscosos, multifaséticos e irracionales que suele arrastrar por su cauce. Las pasiones, los instintos, las rivalidades, los conflictos, los turbios intereses, los efectos mágicos y virtuales no son extraños al mundo de la política. Muy recientemene lo volvimos a experimentar los venezolanos. También en un país como Francia, cuna de la democracia liberal y con una izquierda con carta de ciudadanía por muchos años, acaba de acontecer un terremoto electoral que algunos han calificado como “herida para Francia”.

Como por arte de magia, un hirsuto exparacaidista de Argelia, racista, neofascista y furibundo antieuropeo se adueña del segundo puesto para las elecciones presidenciales del próximo 5 de mayo. Los resultados apretados de la primera vuelta del pasado 21 de abril fueron: Jacques Chirac 19.88%; Jean Marie Le Pen 16.86%; Lionel Jospin 16.18%. ¿Qué pasó con la izquierda socialista demócrata? ¿Qué representa el nuevo Alí Babá y sus 40 jinetes ultranacionalistas y atropelladores? ¿Significa esto el final de la ‘cohabitación’ política a la francesa?

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

LA COHABITACIÓN POLITICA

El sistema democrático semi-presidencialista adoptado por Francia en la Constitución de 1958, que dió origen a la actual Va. República, consagró una figura de presidente muy realzada en sus poderes y en su duración (período de 7 años, reelegible). A él toca la alta dirección del Estado , con mucho papel en la conducción de las Relaciones exteriores y la Defensa. Pero junto a él, estableció la figura de Primer Ministro quien tiene a su cargo la Administración diaria, elige su gabinete ministerial y es resultado de la configuración mayoritaria del Parlamento ante el cual es responsable. En dos oportunidades anteriores se había dado el caso insólito de un Presidente socialista de izquierda (Mitterrand) y la elección de una Asamblea mayoritaria de centro derecha, que aportó el Primer Ministro ( Chirac en 1986 y Balladur en 1993). Fue una relación de fuerzas políticas que los franceses, con eufemismo, llamaron “cohabitación”, para no hablar de contubernio, y que nosotros con desprejuicio podemos llamar matrimonio de conveniencia o quizás también unión libre de conveniencia. Es sencillamente la coexistencia de la derecha y de la izquierda en el gobierno. Así funcionó Francia en los últimos 7 años, con el presidente Chirac (coalición de centro derecha) y el primer ministro Jospin (coalición de centro izquierda).

TERMINÓ UN DOBLE JUEGO

Pareciera que la ‘cohabitación’ política de los dos polos moderados no ha sido del agrado de un sector electoral del pueblo francés, que quisiera ver ahora que el fisgón envidioso de alcoba entrara por la ventana y se convirtiera en el ‘partner’ obligado de una extraña pareja ‘gay’. A más de un alto abstencionismo del 30% (porque muchos creyeron que Chirac y Jospin serían con mucho los ganadores), se evidencia un desengaño de la izquierda. Parte del electorado francés está desencantado de las medias tintas. Prefiere las definiciones claras y contundentes de los dos extremos. Por las huellas que han quedado en la arena electoral, hay un reflujo de marea alta, de una extrema derecha en ascenso. Se diría que un 20% de la sociedad francesa busca, con cierto desespero, otro horizonte.

• El desencanto no se puede achacar –con justicia– al cogobierno de Jospin. Su perfil austero y digno, su sincera voluntad europeista, su balance de 7 años como timonel del diario trajinar de la vida política francesa es positivo. Desde el gobierno compartido, con realismo y sin ideologismos, supo mantener en lo esencial sus compromisos social–demócratas. Estableció el euro, la jornada laboral de 3 horas semanales, redujo el desempleo, apoyó el crecimiento económico, instiitucionalizó nuevos derechos sociales (cobertura por enfermedad para todos, licencia temporal por paternidad, subsidio para personas dependientes…). En suma, supo volver a una política reformadora (tan execrada por la izquierda revolucionaria de años atrás), tratando de reconciliar progreso económico y progreso social, neoliberalismo del frente amplio de Chirac con justicia social de una izquierda moderada. Pero aquí, a nuestro juicio, es donde radica el problema por la dispersión suicida de la izquierda. Grupos y dirigentes de izquierda (desde Jean–Pierre Chévenement hasta Christiane Taubira), añorando una extrema izquierda ya no viable para la actual Europa, quisieran ofrecer una izquierda empalagosa (como un panal) para la clase trabajadora, una izquierda populista y demagógica, y si fuere el caso una izquierda sectaria para enfrentar a la extrema derecha de Le Pen. Esta izquierda se desmarcó de la izquierda moderada y civilizada de Jospin. Llevó a que la izquierda francesa fuera víctima de sí misma, al producir la dispersión suicida de los votos.Y perdió el liderazgo de la izquierda europea. La herida infligida a la izquierda es casi irreparable. Y se ha convertido en una herida humillante para la misma Francia. Así lo están haciendo sentir miles de manifestantes callejeros. Y su eco ha sido el abucheo propinado a Le Pen en sus dos minutos de presencia en el Parlamento Europeo.

• Por esas paradojas de frecuente ocurrencia en la política, toda la izquierda francesa (incluidos los disidentes de Jospin) tienen que dar ahora la orden disciplinada de votar el próximo 5 de mayo por el candidato de derecha, actual presidente Chirac, para evitar que la gran Francia caiga en las fauces del neofascista y ultraderechista Le Pen como eventual Presidente de la Quinta. República.

¿QUIÉN ES LE PEN?

73 años de edad, exparacaidista en Argelia (1957) y veterano de la guerra de Indochina (futuro Vietnam), llega a ser el diputado más joven de la Asamblea Nacional a sus 27 años. En 1972 funda el Front National, cuya presidencia ha retenido desde entonces. El despegue electoral del partido tiene lugar en las elecciones municipales de 1983. En las elecciones presidenciales de 1995, obtiene un 15% de los votos en la primera vuelta, ubicándose tras Chirac, Jospin y Balladur; pero logra un 36% en la segunda vuelta contra Chirac. Su oferta política han sido la xenofobia y el ultranacionalismo. Sus ideas motoras, convertidas en lemas electorales son: “la preferencia francesa” y “los franceses primero”. Su receta mágica contra el desempleo, como tantas otras de evidente simplismo, es: expulsar a los inmigrantes para dar a los franceses sus puestos de trabajo.

La izquierda en Francia es hoy una izquierda que se esfuma y que va a ser aplastada. En realidad nada es hoy fácil para la izquierda. Ni en Europa ni en Latinoamérica. Pero una izquierda porfiada, si es diferente a lo que ha sido y no camina en dirección contraria a la de la mayoría, en democracia sigue siendo viable.

29 abril 2002