La izquierda socialista sin rumbo
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Logo Enrique Neira

 

 

     
Los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (mayo 6), muestran una alta participación del electorado francés (84.8%). Francia se ha vuelto a politizar con inclinación centrista. Y la muy suficiente victoria de Nicolás Sarkozy (53,6% con 18, 9 millones de votos) frente a Ségolène Royal (46,9% con 16,8 millones de votos) marca un punto de inflexión en la política francesa de los últimos años. Acusa una repetida debilidad de la izquierda socialista francesa, así como el final de la era iniciada por el Gral. De Gaulle, hace casi 50 años, de un compromiso autoritario entre capitalismo y socialismo.

El escenario político francés

En julio 1989, no sólo Francia sino el mundo civilizado, celebraron los 200 años de la Revolución Francesa, cuya gran contribución fue la Declaración de los Derechos del Hombre. Francia legó a la humanidad los grandes principios democráticos de "Igualdad, Libertad, Fraternidad", que han inspirado a los nuevos Estados-Nación independientes (entre ellos los nuestros de América Latina) y dado las bases para regímenes tanto de autoridad y orden como de cambio y revolución. Hoy, Francia sigue siendo en conjunto "republicana". Su democracia se ha vuelto más unida, más tranquila y políticamente más madura.

 

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Los casi 50 años de la actual Vª República ha tenido 5 presidentes: Charles de Gaulle, Georges Pompidou, Valéry Giscard d'Estaing, Francois Mitterrand, Jacques Chirac. Todos ellos han sido lo que los franceses llaman "rassembleurs", es decir, conciliadores, unificadores. Ello explica que dentro de una alta polarización política del país, los regímenes semi-presidenciales (o semi-parlamentarios como se prefiera) venían oscilando entre la izquierda y la derecha. En general, predominaba lo pragmático sobre lo ideológico. Ejemplo claro, el PS francés que evolucionó del rígido marxismo hacia una modalidad social demócrata. En este contexto, se entiende mejor por qué no funcionó la oscilación que podría haber favorecido a la candidata de las izquierdas frente a quien venía de ser ministro del interior del gobierno derechista de Chirac.

El repunte de la derecha

Ignace Ramonet, director de "Le Monde Diplomatique" de París -muy conocido y apreciado en los sectores oficialistas de Venezuela- acaba de reconocer que "esta elección hace de Sarkozy el primer presidente francés, desde 1959, a la vez neoliberal, autoritario, proamericano y proisraelí…que representa para Francia una ruptura política, el final del pacto social establecido después de la segunda guerra mundial, la muerte del gaullismo…Su llegada al poder significa también el final, en lo que a política internacional se refiere, de la ambición francesa a seguir una vía independiente y soberana con respecto Estados Unidos". Señala que, con habilidad, Sarkozy sedujo a sectores electorales, por un lado a muchos seguidores del derechista extremo y fascistoide Le Pen, prometiendo mayores exigencias y mano dura para los inmigrantes; y por otro lado, enarbolando banderas, que eran propias de la izquierda, como el "valor trabajo" y la protección de las clases desfavorecidas.

La debilidad de la izquierda

Es evidente que el pueblo francés desea un fuerte cambio en la conducción política, pero -a la vez- repudia los dos extremos. Quería una ruptura con un pasado de inmovilismo político y de corsés asfixiantes en lo económico. Y deseaba un cambio, no un simple maquillaje para que todo siguiera igual. La candidata del PS (Partido Socialista), Ségolène Royal, parecía encarnar en su personalidad de mujer hoy -atractiva, bien capacitada, segura de sí misma, liberada de prejuicios-, un relevo generacional en la política (como también Sarkozy) y ofrecer un programa conciliador para todos los franceses de izquierda moderada. Intentó una alianza, tras la primera vuelta, con el centrista Bayrou (Movimiento Democrático se llama ahora su nuevo partido), que hubiera significado la victoria de un nuevo socialismo democrático, en lugar de la actual derrota de ambos. Basta sumar cifras de los resultados. Predominaron las fuerzas centrífugas del PS, se criticó a Royal como 'traidora' de la izquierda y los 'paquidermos' tradicionales del PS ayudaron, así, a ganar a Sarkozy. Todavía hoy sería esa la única fórmula de formar una alianza de ambos movimientos, como dique de contención a la inevitable mayoría del nuevo régimen en las elecciones para la Asamblea Nacional del próximo 10 y 17 de junio.

Moraleja

"Fueron nuestras soluciones, que tienen más de 20 años, la causa de la grave derrota" (D.Strauss-Kahn). "La victoria del dirigente conservador se debe, sobre todo, a la flaqueza de la izquierda" (I. Ramonet). La izquierda no puede ser cualquier cosa. "Queremos vino nuevo en odres nuevos".

14 mayo 2007