Zbigniew
Brzezinski ha sido uno de los brillantes
académicos tomados en préstamo por recientes
presidentes norteamericanos, para el manejo
de las relaciones internacionales. Asi
lo han sido también Henry Kissinger con
Nixon y ahora Madelaine Albright con Clinton.
Brzezinski, especialista en asuntos rusos,
escribió, en colaboración con Huntington,
uno de los mejores estudios que conozco
sobre las realidades norteamericana y
soviética durante la Guerra Fria: “ Poder
político USA-URSS. Semejanzas y contrastes
(Madrid, Guadarrama 1970, 2 tomos). Pues
bien, Brzezinski acaba de publicar una
nueva obra titulada “El gran tablero mundial”
(Piados 217p.), que ilustra bien la excepcional
posición que ocupa Estados Unidos de Norteamérica
en el actual escenario mundial.
Los
Balkanes crisol de naciones
•
Balkan significa en turco “montaña
tupida”. La península balkánica,
al suroriente de Europa, se divide en
dos grandes sistemas montañosos.
El famoso rio Danubio corre por el oriente
desde el norte hasta el Mar Negro. Dicha
región ha sido nido de diferentes
etnias y culturas, que se han superpuesto,
y a veces enfrentado duramente durante
siglos. Allí se implantó
tempranamente la civilización griega,
que fue remplazada por la romana en el
siglo III de nuestra era. En el año
395, el Imperio Romano se dividió
entre Occidente y Oriente. La mejor parte
de los Balkanes quedó en la porción
oriental, llamada Imperio Bizantino, que
controló el sur de la península
hasta el siglo X. En el norte surgieron
independientes los Estados de Serbia,
Croacia y Bulgaria.
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•
Durante el siglo XIV, penetraron a los Balkanes
los Otomanos, quienes mantuvieron su Imperio,
férreo y subdesarrollado, durante 500 años,
hasta comienzos del s. XVIII. En 1912 y
1913, Bulgaria, Croacia, Montenegro y Serbia
se unieron y declararon dos guerras a los
Otomanos hasta expulsarlos de Europa. Se
formó por entonces el nuevo Estado de Albania.
Serbios, croatas y eslovenios se unieron
para independizarse de los austro-húngaros.
Es importante recordar que la Primera Guerra
Mundial se precipitó, en 1914, a raíz del
asesinato del Archiduque Francisco Fernando,
heredero al trono de Austria, a manos de
un sicario nacionalista serbio. El Imperio
de los Habsburgo se dividió, se creó Yugoslavia,
y Rumania se expandió. Por todo lo anterior,
el término “balkanización” significa el
fraccionamiento que sufre una área geográfica
en pequeñas y a veces hostiles unidades.
La
venganza de las naciones
Así
tituló en 1990 el politólogo
francés Alain Minc una interesante
obra. Con el colapso de la Unión
Soviética y de Yugoslavia, que bajo
la implacable férula comunista se
habían mantenido unidas en una Federación,
se disgregaron en pequeñas unidades
y comenzaron a pelearse y a vomitar sus
odios ancestrales. Hasta entonces los yugoslavos
solían decir, con fundamento real:
“¡ Nosotros tenemos 6 repúblicas,
5 grupos étnicos, 4 lenguas, 3 religiones,
2 alfabetos y 1 solo Tito ! “.
•
Los territorios y pueblos conocidos como
Yugoslavia sirvieron por centurias como
campo de batalla entre los imperios Otomano
y Austro-Húngaro. Eslovenia y Croacia
cayeron bajo el influjo de la cultura occcidental
y son mayoritariamente Católicos
Romanos. Serbia y las otras regiones que
pertenecían a los turcos, adoptaron
la Ortodoxia oriental y los ritos musulmanes.
Después del cataclismo de la Primera
Guerra Mundial, los Eslavos del sur conformaron
un solo Estado.
Durante
la Segunda Guerra Mundial, Croacia se puso
del lado de Hitler y sufrió una guerra
civil que le costó millares de vidas.
Los comunistas -como lo insinuamos arriba-
al asumir el control de la región
en 1954, suprimieron las tensiones étnicas.
Tensiones y venganzas de las naciones que,
con la muerte del mariscal Tito, volvieron
a aflorar violentamente. Esto explica lo
que ha venido ocurriendo de entonces acá.
La
OTAN frente al ultranacionalismo serbio
Tras un mes de conflicto armado, la guerra
de los Balcanes se está convirtiendo en
una prueba, no sólo de habilidad militar
sino de voluntades. ¿Cuál de los dos bandos
ganará ?. ¿Serbia o la OTAN? ¿Cuál se cansará
primero, de guerrear ?.
• El estilo astuto de Milasovic, del que
ya ha dado buenas pruebas anteriormente,
lleva a pensar que aceptará ahora alguna
negociación que le asegure las tres victorias
señaladas en artículo anterior. Declaró
unilateralmente un cese de operaciones militares
y que podían regresar libremente los albano-kosovares
a sus aldeas de origen. Mientras tanto,
solicitó formalmente la inclusión de Yugoslavia
a la federación bielorusa, para ser protegido
militar y políticamente por Rusia, que con
toda razón se ha sentido desairada al no
haber sido tenida en cuenta para nada por
la Alianza occidental, en una región muy
estratégica y cercana a sus intereses.
•
Los aliados, que ya no creen en compromisos
de Milosevic, no darán pie atrás e intensifican
ahora la presión aérea con los famosos helicópteros
Apache. Siguen confiados todavía en que
podrán obligar a Milosevic a pactar y a
cumplir lo que se pacte, ojalá sin tener
que recurrir a tropas de tierra, por su
eventual alto costo en vidas y en pérdida
de apoyo por la opinión pública norteamericana
y mundial. Exigen tres puntos claves, alrededor
de los cuales se está conformando un consenso
con la ONU (ya lo asumió así el Secretario
General Kofi Annan en la reunión con la
OTAN en Bruselas) y con el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas (con presencia facilitadora
de Rusia y China). Son ellos tres puntos
razonables y legítimos ante la opinión internacional,
que justifican la costosa lucha bélica emprendida
por la OTAN. Tres compromisos que revierten
a sus justas proporciones la situación en
Kosovo, sin una victoria efectiva para Milosevic.
* Suspensión de la acción militar de la
OTAN sobre Yugoslavia, a cambio de **
1) Retirada de las fuerzas serbias, militares
y paramilitares, de Kosovo.
2) Regreso libre de los refugiados y asilados
en otros países.
3) Presencia de una fuerza internacional
(por supuesto militar) que garantice efectivamente
el cumplimiento de los acuerdos. Desbordados
los acuerdos de Rambuillet (Francia), sería
entonces aconsejable por parte de la ONU
el otorgamiento de autonomía plena para
Kosovo y el reconocimiento de un nuevo pequeño
Estado, de carácter democrático y pluralista,
gobernado por una mayoría albano-kosovar,
pero respetuoso de la minoría serbia y de
los enclaves religiosos de larga tradición
ortodoxa. Y se habla ya, como paso intermedio,
de hacer de Kosovo un Protectorado de las
Naciones Unidas, plan en que podrá estar
de acuerdo Rusia.
Pero
para que puedan levantarse de la mesa los
actuales contendientes, ¿habrá que esperar
un jaque-mate? ¿o será un juego a tablas
por cansancio?, O todavía ¿se requerirán
más movidas de fichas en “el gran tablero
mundial” del que habla Zbigniew Brzezinski
en su último libro?.
26
abril 1998 |