Inquietante
y exagerada la reacción popular
que, sin lectura de los textos ni reflexión
atenta, se levantó como una polvareda
de dunas en varios países musulmanes
a propósito de una conferencia
académica que el Papa alemán,
Joseph Ratzinger, dictó el pasado
12 de septiembre en Baviera (su tierra
natal), en un recinto cerrado de la Universidad
de Ratisbona (donde fue él por
varios años profesor y vice-rector).
El
malentendido
El Papa Ratzinger quiso inculcar que en
nuestro mundo hoy, ninguna violencia,
ya venga del fanatismo o del poder, puede
justificarse por una motivación
religiosa. La religión (cualquiera
que sea) no puede ser utilizada para desencadenar
un conflicto, una guerra, algún
tipo de violencia, material o social.
No trataba de denunciar hechos pasados
en los que ciertamente hubo "guerra
santa" con protagonismos de las tres
grandes religiones. Con protagonismo del
Islam, al poner en práctica la
"yihad", desde las conquistas
iniciadas en el 711 por el califa Al-Walid,
pasando por la toma de Constantinopla
y la ocupación de territorios de
Africa Norte y Sur de Europa. Con protagonismo
del mismo Cristianismo en las Cruzadas
para recuperar los Lugares santos en Palestina
y prácticas como la Inquisición
española, errores todos de la Iglesia
como lo reconoció Juan Pablo IIº
y de los cuales pidió públicamente
perdón. Con protagonismo del Judaísmo,
como puede ser la ocupación de
territorio palestino y libanés
por el nuevo Estado de Israel. La verdadera
denuncia del Papa en Alemania era contra
el engañoso paradigma ético-cultural
(que se viene imponiendo en la Unión
Europea) a favor de una razón,
científica y técnica, sin
Dios, que termina dislocada de Dios y
que amenaza el patrimonio histórico
de Europa occidental.
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| En
buena lógica de filosofía,
el ilustre profesor de Ratisbona argumentó
que el sano uso de la razón humana
no puede ir en contra de los criterios de
Dios trascendente, su Hacedor. Por lo mismo,
mal se puede justificar desde una religión
el uso de la violencia y el derramamiento
de sangre humana, algo no querido por Dios.
Ninguna "guerra santa" puede ser
bendecida por Dios ni proclamada por una
institución sagrada que lo represente.
Desde el Cristianismo, "debemos decir
y confirmar que la violencia no es evangélica
ni es cristiana", como dijeron en su
tiempo Pablo VI y Juan Pablo IIº. Y
para ilustrar la afirmación, el Papa
Benedicto adujo una frase del docto Emperador
bizantino (1348-1425), Manuel II Paleólogo,
que ya a finales del siglo XIV, mientras
sufría un feroz asedio de la capital
de su imperio por fuerzas islámicas,
le comentaba a un persa culto, amigo suyo,
que no le parecía humanamente razonable
una supuesta directiva de Mahoma de "difundir
por medio de la espada, la fe que él
predicaba". La caída de Constantinopla,
en 1453, en manos de los turcos otomanos
comprobó que los temores del emperador
Manuel IIº, que buscaba unir Oriente
y Occidente, eran razonables.
Del
malentendido al diálogo
Muy
preocupado el Papa Ratzinger por la interpretación
falseada que se le dio a la cita -sacada
de su contexto- y la orquestación
lamentable que se le hizo por motivos evidentemente
políticos en algunas regiones del
mundo, ordenó que en la edición
escrita de sus palabras por la imprenta
vaticana se calificara de "brusco"
el comentario hecho por el emperador bizantino
y explícitamente se añadiera
que el Papa de ninguna manera lo hacía
suyo. Convocó el 25 de septiembre
en Castelgandolfo a una reunión extraordinaria
con 22 embajadores de países islámicos
acreditados ante la Santa Sede, en la que
en forma cordial "expresó nuevamente
su profundo respeto por todos los musulmanes
en el mundo". Y subrayó su deseo
de un mayor diálogo interreligioso
e intercultural entre cristianos y musulmanes,
"para promover unidos la justicia social,
los bienes morales, la paz y la libertad"(como
lo pidió el Concilio Vaticano IIº,
Nostra Aetate, nº 3). Y confirmó
el viaje pontificio a Turquía para
el próximo 28-29 noviembre (el segundo
después del de Juan Pablo IIº
en 1979), que reafirme los lazos de fraternidad
y colaboración entre Oriente y Occidente.
Un grupo de 38 teólogos musulmanes
y grandes muftis de Egipto, Rusia, Bosnia,
Croacia y Turquía aceptaron las aclaratorias
del Papa bávaro, en documento que
puede verse en página web de la revista
internacional "Islámica",
con sede en California. Texto que termina
con la frase: "Es imperativo que
ambas partes compartan la responsabilidad
de paz para sacar el debate de la furia
en las calles hacia un diálogo franco
y sincero de corazones y mentes".
20 noviembre 2006 |