A
finales de Enero tuvo lugar en Davos (Suiza)
el Foro Económico Mundial, que
reúne cada año la flor y
nata de la globalización. Jefes
de Estado, presidentes de multinacionales,
grandes inversionistas mundiales, ministros
de finanzas, gurús de la economía...
se dieron allí cita. Fueron 2000
huéspedes, militarmente protegidos
en esa torre inexpugnable de hielo en
que se convirtió la pequeña
población alpina, que suele ser
paraíso para los deportistas de
invierno. Y es que la reunión semanas
atrás (del 30 noviembre al 3 diciembre),
en Seattle (Estados Unidos), que lanzó
el Ciclo del Milenio de la OMC (Organización
Mundial del Comercio) había sido
todo un fracaso, además de escenario
de una batalla campal en donde miles de
manifestantes protestaron violentamente
a nombre de los millones de pobres y empobrecidos
por causa de la globalización.
La fuerte tormenta de nieve en Davos la
tarde del 29 de enero fue la señal
de la fuerte protesta que hacen a una
el cielo justiciero y la tierra con sus
innumerables víctimas de la globalización
económica.
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La
organización mundial del comercio
(OMC)
Es institución intergubernamental,
creada en 1955, que ha relevado al anterior
GATT (Acuerdo General sobre
las Tarifas aduaneras y el comercio) . Comprende
más de 130 Estados miembros, a excepción
todavía de China y de Rusia. Tiene
como único objetivo suprimir todas
la trabas al comercio mundial. Su postulado
es que cuanto más comercio haya,
más crecimiento y riqueza habrá
para todos. Pero de hecho, la historia económica
del siglo pasado muestra exactamente lo
contrario (véase reseña del
libro "La Globalización y la
historia" aparecida en la última
edición de la revista "The
Economist"): el libre cambio aprovecha
a los fuertes y arruina a los débiles.
La lava y la ceniza política vomitada
hace poco en Ecuador no es sino un caso
más que ilustra esta situación
de deterioro de países del Tercer
Mundo.
Acuerdo multilateral de inversiones (AMI)
Por
si fuera poco, a raíz de la reunión
ministerial de la OCDE
(Organización de Cooperación
y Desarrollo Económico), en mayo
1995, se adoptó una estrategia para
liberar totalmente las inversiones en el
mundo. Se previeron dispositivos de protección,
especialmente para la repatriación
total de los beneficios, así como
un sistema de regulación de los diferendos
que permite a un Estado o a un inversionista
el volverse contra otro Estado. Y ésto,
a través de un "panel"
de arbitramento, que como es sabido, es
un grupo de trabajo que nunca es inocente
sino está ya cargado hacia una de
las partes. Un Estado signatario de este
acuerdo AMI perdería,
así, todo control sobre las inversiones
realizadas en su territorio. Un grupo extranjero
podría instalar fábricas,
comprar tierras y plantar en ellas lo que
quiera, adquirir propiedades y todos los
inmuebles que le interesen, extraer minerales
rentables y riquezas del país. Razón
tuvieron nuestros constituyentes del 99
a1 establecer que los "yacimientos
mineros y de hidrocarburos...son bienes
del dominio público y, por tanto,
inalienables e imprescriptibles" (art.
12 Constitución) y que "los
Estados extranjeros u otros sujetos de derecho
internacional sólo podrán
adquirir inmuebles para sedes de sus representaciones
diplomáticas..." (art. 13).
Y razón tiene el Gobierno Venezolano
de andar "mosca" para evitar caer
en alguna de las muchas trampas que grandes
inversionistas multinacionales le están
poniendo a nuestros países. Más
que AMIgos son enemigos.
Menos mal, que en los mismos países
desarrollados (Europa) están surgiendo
fuertes reacciones contra el AMI, tal como
se lo viene proponiendo.
El libre-cambio
Le Monde Diplomatique viene librando desde
París una atildada lucha contra estas
fuerzas imperialistas desencadenadas por
la globalización. Martín Khor,
de su redacción, ha destacado bien
cómo la OMC es la punta de lanza
de las transnacionales. Susan George previene
muy lúcidamente contra la apropiación
mundial librecambista de las áreas
de salud, solamente frenada por estar todavía
bajo la responsabilidad del sector estatal
(caso Venezuela), que evidentemente hace
difícil todavía la penetración
de estos mercados por el sector privado
americano, europeo y japonés. Y para
Bernard Cassen, actualmente sólo
queda una última trinchera por superar,
una última Bastilla que deberá
ser tomada antes de llegar a la mundialización
ultraliberal. Y son las barreras que todavía
algunos Estados (entre ellos Venezuela)
mantienen contra el libre-cambio. Las fuerzas
libre-cambistas, en su afán de imponer
sus intereses a todo el mundo, cual reptiles,
mantienen unas antenas muy sensibles (los
editorialistas de ""Wall Street
Journal", "Financial Times",
"The Economist") que denuncian
cualquier movimiento anti librecambista
en el mundo, mucho antes de que los temblores
sean registrados por los sismógrafos
profesionales. La meta asignada es enero
del 2003, para tener ya montado el gran
"Mercado Libre Mundial".
Globalización
buena o mala?
Proceso cada día más inevitable.
Hasta hoy va siendo bueno para los países
ricos,malo para los países pobres.Ydentro
de cada país, bueno para los ricos
y malo para los pobres y marginados. La
globalización podría ser buena
si sus frutos se repartieran bien. Pero
la globalización impuesta por las
grandes empresas -como hasta ahora viene
ocurriendo y se pretende que siga siendo-
está haciendo de nuestro planeta
un mercado en el que todo se vuelve mercancía,
incluso el cuerpo humano. Y éste
Mercado Mundial está siendo diseñado
para el provecho de las instituciones financieras
y de las multinacionales, ávidas
de penetrar en todos los terrenos y que
actúan sin consentimiento de los
pueblos que somos los afectados.
Oportuna y legítimamente va insurgiendo
el llamado THIRD WORLD NETWORK
(Red Tercermundista), que agrupa sindicatos,
movimientos sociales, asociaciones de ciudadanos
y organizaciones no-gubernamentales en contra
de la invasión nefasta de las transnacionales
en nuestras economías nacionales.
160 asociaciones miembros de "La Sociedad
Civil Internacional" acaban de consignar
una declaración en la que "nos
oponemos a todo esfuerzo por aumentar los
poderes de la OMC a través de un
nuevo ciclo de liberalización del
comercio; y pedimos, por el contrario, a
los gobiernos que revisen y rectifiquen
las deficiencias del sistema y del régimen
de la OMC". No pueden seguir permitiéndose
los efectos nocivos -sociales y ambientales-
que está produciendo la globalización
por todas partes y menos todavía
podemos permitir el intento de imponernos
un supragobierno mundial disimulado a través
del "Mercado Libre Mundial".
Desarrollo como libertad
Con
este título de su libro, Amartya
Sen, premio Nobel de economía, cuestiona
la obsesión por la eficiencia económica
de los últimos tiempos, sin tener
en cuenta sus consecuencias sociales y ambientales.
Y advierte que el desarrollo no puede ser
sólo económico sino también
político, y en lo económico
no se puede limitar a mejorar los índices
de crecimiento de la economía o del
ingreso per capita. No se pueden ir conformando
islas de prosperidad en un mar de miseria.
Tenemos que obligar a los frios economistas
a que tengan corazón !
27 febrero 2000 |