A
Japón no puede uno acercarse sino
con gran respeto y admiración.
Su milenaria tradición y rica cultura,
su rápida asimilación de
la tecnología occidental - tras
el final brusco de la guerra hace 60 años-
lo convierten hoy en una potencia mundial
y seguro candidato a ocupar un sitial
permanente en el Consejo de Seguridad
de la ONU, con la reforma que se viene.
En
unos comicios anticipados, en los que
podían votar 103 millones 360.000
electores, el Partido Liberal Demócrata
(PLD) del primer ministro Koizumi arrasó
la semana pasada, obteniendo 296 escaños
de los 480 que componen la Cámara
Baja (antes tenía 249), lo que
le da de sobra control pleno, aunque tiene
además como aliado al partido Nuevo
Komeito (de inspiración budista)
con sus 31 diputados. El principal derrotado
fue el Partido Democrático del
Japón (PDJ), que obtuvo 113 diputados
cuando antes tenía 175.
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| Nueva
estrella en el firmamento nipón
Junichiro
Koizumi, de 63 años, economista de
la prestigiosa universidad de Keio, divorciado
con dos hijos bajo su tutela, admirador
de Winston Churchill y Elvis Presley, amante
del heavy metal nipón de los bares
nocturnos y las óperas de Richard
Wagner, tiene un especial atractivo para
las mujeres y las ‘geishas’
de las que con frecuencia se rodea pero
con quienes no acepta compromisos. Todos
los años acude al santuario sintoísta
de Yasukuni; siente una especial pasión
por el ‘kabuki’ (teatro tradicional
japonés basado en leyendas populares)
y por todo lo que le recuerda o representa
el código de conducta del samurái.
Ello explica su comportamiento incorruptible
en asuntos de dinero, su integridad, su
franqueza, su sencillez que lo llevó
-en 1972 cuando llegó al Parlamento-
a rechazar el auto lujoso con chofer que
le correspondía. Este político
poco común, es una especie rara de
samurái solitario o encantador de
serpientes. Con sus bucles plateados, sin
pelos en la lengua y su vestimenta informal,
acaba de poner a Japón bajo sus pies,
tras una victoria arrolladora.
Un salto de garrocha arriesgado
Las
elecciones anticipadas de ahora fue una
apuesta arriesgada y fulminante que tomó
Koizumi como Primer Ministro, a raíz
de la rebelión de una treintena de
senadores de su partido gobernante (PLD)
que votaron el 8 de agosto -junto con la
oposición- para tumbar su crucial
proyecto de ley que privatizaba Correos
de Japón. Estos no son exactamente
lo que su nombre sugiere. Es un gigantesco
conglomerado con más de dos billones
y medio de dólares en activos y más
de 260.000 empleados. Es la mayor Caja de
ahorros y entidad financiera del mundo.
En su papel de mayor comprador de deuda
pública del Estado y fuente de financiación
alterna de presupuestos públicos,
el dinero de Correos ha permitido tradicionalmente
a los políticos del partido de gobierno
gastar mucho más de lo necesario,
pagar por igual grandes obras públicas
así como favores políticos,
compra de votos y obtener dinero fácil.
Se entiende la fuerte oposición a
la Ley por parte de los dinosaurios del
PLD bien instalados por años en sus
curules y de sus miles de planetas y satélites
mantenidos en su órbita por el clientelismo.
Pregonaron que Koizumi se había hecho
el harakiri político. Pero resultó
lo contrario. Con la victoria electoral
de alto vuelo, Koizumi confirmó ser
también un mago político de
la garrocha.
Programa
renovador
La
privatización de Correos -para cuya
aprobación tiene ya la mayoría
en el Parlamento- es para Koizumi el plato
fuerte, la reforma estructural que inicia
una serie de reformas graduales que permitirán
emprender una modernización del Japón,
que dará paso a otra era de esplendor.
Poniendo término a la corrupta e
inveterada simbiosis entre dineros del Estado
y políticos, entre partidos y empresas,
el horizonte se despeja para un Estado más
efectivo y autónomo, aunque quizás
menos abultado. Está pendiente una
difícil reforma pensional y la reducción
de una gigantesca deuda pública.
Y de inmediato, debe adoptarse una política
de Defensa, que cambie algunas cosas de
la Carta Magna que rige desde final de la
guerra (1945). Japón actualmente
no puede participar en operaciones internacionales
que impliquen el uso de la fuerza ni tiene
un Ejército suficientemente disuasivo
para ejercer su derecho a la defensa individual
y colectiva. Y las amenazas del terrorismo
globalizado y de sus dos vecinos con potencial
nuclear (China y Korea del Norte) son temas
que ya ha adelantado Koizumi así
como el de estrechar la alianza con EUA
y el correspondiente “diálogo
estratégico bilateral”.
Moraleja
Con Koizumi se comprueba que la virtud,
la autenticidad, la integridad de vida y
la sencillez también pagan en política
para bien de bien de los pueblos.
19
septiembre 2005 |