¿Para dónde va Ecuador?
Análisis & Opinión > América Latina > Ecuador > ¿Para dónde va Ecuador?
Logo Enrique Neira

 

 

     

Ecuador con sus 13 millones de habitantes sufre con cierta periodicidad convulsiones o erupciones de sus volcanes Guagua Pichincha y Tungurahua. Y desde su Independencia como República (1822), es escenario de sacudimientos políticos que incluyen dictaduras, golpes militares, revueltas. Viene mostrando un cuadro clínico de grandes retos económicos, grave disfunción social y crónica debilidad institucional con inevitable falla de gobernanza. Situación a la que el nuevo gobernante a partir de hoy, cuando toma posesión, tendrá que hacer frente con visión, coraje y respaldo popular.

 

La economía va bien, la política mal

Lo curioso en el Ecuador reciente es el divorcio entre la economía y la política. Si nos atenemos a los indicadores económicos, el país ha venido mejorando y avanzando desde el gobierno sensato de Gustavo Noboa. Desde el 2000, ha habido un crecimiento promedio anual de 4,1% del producto interno bruto, superior al de otros países. Registra –desde el shock de la dolarización en enero del mismo año- la inflación más baja de América Latina. Los altos precios del petróleo lo han favorecido y también han crecido sus otras exportaciones. Pero en política, las encuestas y conflictividad recurrente vienen expresando de atrás muy baja confianza de los ecuatorianos hacia instituciones políticas claves como el Congreso unicameral, los Partidos, la Justicia, y el mismo Ejecutivo. Es muy sintomático el hecho de que en 9 años han pasado en rápido relevo 8 gobernantes, algunos muy transitorios y anodinos como Palacio que hoy entrega la banda presidencial. Fueron Abdalá Bucaram, Fabián Alarcón, Rosalía Arteaga, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, el Cnel. Lucio Gutiérrez, Alfredo Palacio e inicia período hoy Rafael Correa.

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

El nuevo presidente

Nacido en Guayaquil y próximo a cumplir 44 años, Rafael Correa Delgado, de contextura deportiva y talante exultante, es un economista de profesión, graduado en la Universidad Católica de Guayaquil, con estudios de postgrado en las universidades de Illinois (EUA) y de Lovaina (Bélgica, en donde quizás incubó sus ideas de una avanzada izquierda cristiana). Sólo se le conoce como cargo público su desempeño de cuatro meses como Ministro de Economía, al comienzo del gobierno de Palacio (abril-agosto 2005). Llega a la presidencia de la mano del movimiento político "Alianza PAIS" (Patria Altiva y Soberana) y del Partido Socialista-Frente Amplio (PS-FA). Se autodefine como un humanista cristiano de izquierda y no ha ocultado sus afinidades ideológicas con recientes gobernantes de izquierda como Lula da Silva, Kirchner, Morales, Ortega. Es admirador y amigo de Chávez, pero advirtiendo que "en mi casa no mandan mis amigos; aquí no va a mandar ni Bush ni Chávez, sólo los ecuatorianos". Dos de los ministros claves que lo acompañan en su gabinete (Ricardo Patiño en Economía y Alberto Acosta en Energía) son bien conocidos por sus postulados de fuerte izquierda nacionalista. Su propuesta resuelta de una reforma política profunda va a ser una tarea difícil con muchos contradictores dentro y fuera del país.
En lo exterior se prevén roces con Estados Unidos -con quien no quiere ni libre comercio (TLC) ni colaboración directa en la lucha antiterrorista- y posiblemente con los inversores de fuera, dado que pretende renegociar la deuda externa sin descartar una moratoria en los pagos ("el país antes que el bolsillo de los acreedores"), y ha dicho que revisará los recientes tratados de contratos con las empresas extranjeras del sector petrolero. El roce diplomático que se suscitó por haber querido impedir a toda costa que Colombia acabara de fumigar con glifosato en su frontera áreas que alimentan las finanzas del grupo narco-guerrillero de las FARC, fue superado (gracias a una política pragmática por parte de ambos) en el encuentro personal que sostuvieron el presidente Uribe y Correa con ocasión de la toma de posesión de Ortega en Managua.
En lo interno, su decisión de convocar con el acto de gobierno 002 a una consulta popular para Asamblea Constituyente, sin que el Congreso tenga que aprobar previamente el llamado, es un intento de hacerle un "by pass" a los diputados que en número de 69 representan legítimamente a los partidos Renovador Institucional, Sociedad Patriótica, Social Cristiano y Unión Demócrata Cristiana, que son mayoría. Ha dicho que ordenará al TSE (Tribunal Supremo Electoral) organizar el plebiscito y de no hacerlo, constituirá un tribunal 'ad hoc' y organizará la consulta. Son desafíos impetuosos al Estado de Derecho (por más oligárquico y viciado que haya sido) que no augura un horizonte pacífico de reformas, aunque muy aconsejables y saludables..

De todos modos, auguramos muchos éxitos al presidente Correa en su gestión y que siga aplicando su frase preferida: "¡Hasta la victoria siempre!". Pero que no olvide que Ecuador no es Venezuela, con sus gigantescas reservas petroleras y gasíferas, y en consecuencia con una chequera inagotable con la que un Ejecutivo, mesiánico y afortunado, viene impulsando 'prepagos' toda una 'revolución' y un 'socialismo' por utópicos que ellos sean.

18 enero 2007