En cerrojo populista
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El resultado de la primera vuelta electoral llevada a cabo el pasado 20 de octubre en Ecuador, plantea a muchos observadores un escenario político no deseado, en otro de los países miembros de la Unión Andina. Hay desasosiego y preocupación frente al inevitable cerrojo de corte populista en el que va a quedar constreñido el electorado, en la segunda vuelta presidencial el próximo 24 de noviembre.

Indoamérica enferma y pintoresca

Unos más que menos, pero -salvo Chile- nuestros países están convulsionados, atravesando cada uno su propia crisis económica o política o una mezcla de ambas. Se acepta por nuestros pueblos el sistema democrático y hay rechazo a cualquier aventura anacrónica de "salto atrás". Pero hay gran descontento con el modelo económico de sesgo neo-liberal y una enconada desconfianza con los políticos que lo han venido aplicando. El cuadro clínico presenta tres elementos simultáneos: quiebra económica con desaforado déficit fiscal, grave disfunción social en todas las áreas vitales y crónica debilidad institucional de los poderes públicos. Y la realidad se vuelve tragicómica cuando para lidiar con tan graves problemas han emergido en algunos países personajes folklóricos, algunos con rasgos esquizoides, que no han hecho sino confirmar la manida tesis europea de conductores de "repúblicas bananeras". Menem, a quien "The Economist" adjudica 'la mayor responsabilidad en la crisis argentina'; Bucharam en Ecuador; Fujimori y Montesinos en Perú; Alemán en Nicaragua, sin mencionar la longeva pirotecnia castrista y ahora la del inefable presidente Chávez. Ecuador no es sino una muestra más de esta Indoamérica enferma y políticamente cursi. Tras descartar en la primera vuelta a candidatos de mayor trayectoria como Borja, Roldós, Neira (representantes de la social democracia, del socialismo, de la democracia cristiana), el electorado hoy muestra desasosiego y preocupación legítima -aunque tardía-, porque tendrá que elegir entre dos propuestas populistas y demagógicas ( una de derecha y otra de izquierda), ambas de pronóstico reservado.

 

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Los dos finalistas

o Alvaro Noboa, abogado que no ejerce, multimillonario dueño de 110 empresas de banano, camarón, café, avena y otros productos; amigo de personalidaddes del Jet Set internacional. Hace 4 años había perdido por escaso margen en las elecciones presidenciales frente al ganador Jamil Mahuad. Tuvo entonces el apoyo del expresidente Abdal Bucaram y del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), y fundó con miras a estas elecciones el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian). El 20 de octubre obtuvo el 17.4% de los votos. Llamado "el rey del banano", el argumento más convincente a su favor es el éxito de sus empresas, al estilo de Berlusconi, el magnate de los medios de comunicación, actual primer ministro de Italia. Su meta es dar vivienda, salud educación a todos los ecuatorianos.

o Lucio Gutiérrez, 45 años, ingeniero civil y profesor universitario, sencillo, pausado, de voz recia, quien fuera edecán de los presidentes Bucaram y Alarcón, obtuvo en la primera vuelta 20.2% de los votos. Es llamado "el coronel rebelde" por su protagonismo la noche del 21 de enero del 2000. Por 3 horas presidió entonces la Junta Revolucionaria (en la que figuraban también el líder indígena quéchua Antonio Vargas y el abogado expresidente de la Corte Suprema, Carlos Solórzano), Junta que acabó con el gobierno legítimo de Mahuad, tres años antes de la fecha en que debía terminar. En aquella coyuntura, el Gral. Carlos Mendoza, ministro de Defensa encargado, con el apoyo del Alto Mando, relevó a Gutiérrez y en la práctica hizo abortar el golpe cívico-militar tras el cual estaba el movimiento "Pachacutik" (Nuevo Amanecer)-, que había irrumpido en la capital y en el Parlamento, con ínfulas de un "revolucionarismo" poco articulado. y bastante desorganizado. Hoy este movimiento, brazo político de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) -que representa a tres millones y medio de indígenas ecuatorianos- respalda al excoronel, así como la izquierda marxista del Movimiento Popular Democrático (MPD) y elementos de la vieja guerrilla "Alfaro vive, Carajo!". Su meta es "refundar a Ecuador".

 

El 'ritornello' populista

Con gran razón y buen conocimiento de las graves consecuencias producidas donde se lo ha aplicado, R. Escovar Salom escribió en El Nacional que "el populismo ha constituído la más grave enfermedad política de América Latina". Este movimiento que se caracteriza por un discurso ligado al pueblo, que se supone interviene en forma emocional y arrebañada, y que librado a las potencias taumatúrgicas del caudillo de turno, pretende solucionar -a la vuelta de la esquina- las necesidades de las masas esperanzadas, ha sido un total fracaso donde se lo ha implantado. Ha constituido un simple reparto complaciente de la riqueza existente. Un reparto sin producción, que funciona en forma paternalista mientras haya recursos que repartir. Y que ha colapsado por sí sólo, cuando ya no hay posibilidad de reparto. Por lo general terminan con las democracias y son relevados por regímenes militares, que recogen las sobras. Así ocurrió en Argentina, Brasil y en el mismo Ecuador.

 

Conclusión

Resulta paradógico y desalentador que para el 24 de noviembre, en Ecuador no existan sino dos salidas electorales, ambas populistas. La de Noboa LIBERAL y la de Gutiérrez RADICAL. La una, de derecha, con un empresario que promete un paraíso millonario como sacado de un cubilete, sin que se conozca todavía el modelo y el proyecto concreto que se va a aplicar. Sabemos ya, por experiencia, que no bastan las buenas intenciones y las promesas para construir riqueza. La otra, la salida populista de izquierda (la del excoronel golpista), tiene en esta difícil coyuntura que vivimos demasiadas semejanzas con lo que fue el discurso hipnotizador y 'revolucionario' de rearme moral, de republicanismo bolivariano, de unidad latinoamericana y otras bellezas..., que ha devenido en el mayor fiasco real de una administración pública en un gran país como el nuestro.

4 noviembre 2002