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FIDEL
CASTRO, en sus ochenta y aunque retirado
de sus cargos, sigue siendo uno de los dirigentes
más famosos del mundo. Sus frecuentes
columnas en Granma sobre todo tipo
de temas tienen todavía gran difusión
mundial. Por sólo el hecho de haber
desafiado el poderío rabioso norteamericano
y haber sobrevivido por 50 años al
intento, tiene ya un pie en el panteón
de los héroes. Su halo inquietante
de revolucionario nadie se lo puede
quitar, aunque haya que reconocer hoy que
su revolución no ha sido particularmente
exitosa: ni en lo económico, ni en
lo político. Hay quienes lo tildan
de tirano; y en realidad, supo
imponer y mantener una dictadura fuerte
en la Isla, aunque dándole cierto
toque de humanismo. Ha sido un verdadero
"ogro filantrópico". Pero
Fidel es sobre todo un caudillo carismático;
un rebelde con causa, cuya misma
insolencia lo hace grande y es imposible
de reemplazar. "Ser grande
-decía el general De Gaulle- es
tomar como propio un gran combate ".
Y esto no se lo discute nadie a Fidel Castro.
Este David barbudo, desde su diminuta isla
ha desafiado al gran Goliat del Norte. Y
el haber tomado como propio ese gran combate
contra el Imperialismo, durante 50 años,
lo ha hecho grande. Pero en su misma grandeza
está su debilidad, como lo anotó
en cierta ocasión su especial amigo
y admirador, el Nobel de Literatura García
Márquez: " Fidel Castro
es la pincipal fuerza de la revolución,
pero también su principal debilidad".
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| La
perspectiva de un futuro sin Fidel
Después
de 49 años de ejercicio en el poder,
Fidel Castro se enfrenta a su último
reto: lograr que la revolución cubana
le sobreviva. Desde que irrumpió
con violencia en la política cubana
asaltando el cuartel de Moncada , ha marcado
con tinta indeleble los destinos de su país
y la vida de sus compatriotas. 8 millones
de cubanos (un 70% de la población
de la isla) nacieron cuando Fidel ya gobernaba
y han vivido siempre bajo el modelo político
fundado por él, ya se lo llame socialismo
a la cubana o simplemente castrismo, fidelismo.
Tanto sus enemigos como sus seguidores coinciden
hoy en algo: su figura es insustituible
en un sistema como el que existe en Cuba,
al menos tal como venía funcionando.
Hasta sus colaboradores más cercanos,
incluido su hermano Raúl, admiten
que nadie puede suplantar su liderazgo y
menos aún heredar su personalidad
arrolladora que rompe todos los moldes.
Plantear
el problema de la sucesión de Fidel
en la Isla era algo insólito, debido
a varios factores. Entre ellos, la singular
ósmosis entre Castro y la revolución,
y también por su omnipresencia en
todos los órdenes de la vida cubana.
En el inconsciente colectivo cubano, los
hitos de su vida son los mismos que los
de la revolución. El tema de la sucesión
era tabú. Sólo la perspectiva
de un futuro sin Fidel causaba desconcierto.
Tuvo el mismo Fidel que abordar el asunto,
tras su desmayo y una caída al terminar
un discurso en Santa Clara. En la Universidad
de La Habana (noviembre 2004) advirtió
que la revolución podía autodestruirse
debido a sus propios errores y pidió
a sus compatriotas que reflexionaran sobre
cómo garantizar la "irreversibilidad"
del socialismo cubano. Y dejó abierta
la pregunta: "Cuando los veteranos
vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas
generaciones de líderes, ¿qué
hacer y cómo hacerlo?". La sucesión
se proyecta compleja y difícil por
no decir imposible.
La
fragilidad de la sucesión
Ya
sea sucesión de líderes o"sucesión
institucional" (con base en el Partido
Comunista Cubano, como institución
que agrupa a la vanguardia revolucionaria),
para enfrentar su último reto Fidel
ya no estará. Por esas paradojas
de la historia, no será Fidel sino
el factor Estados Unidos con su presidente
Obama, el que señale el nuevo rumbo
de la Isla. Él tiene la sartén
por el mango, con su probable apertura tanto
económica como política respecto
de Cuba. El opositor Oswaldo Payá,
líder del Proyecto Varela, expresa
la opinión de muchos tanto dentro
como fuera de Cuba, cuando afirma: "el
fidelismo, como concentración de
poder en una persona, no puede tener continuación
sin Fidel". Por ello, cualquier futuro
gobierno de sucesión será
transitorio.
19
mayo 2009 |