Fidel Castro: 80 años
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Fidel Castro: 80 años
Logo Enrique Neira

 

 

     

"Ser grande -decía el general De Gaulle- es tomar como propio un gran combate". Y esto no se lo discute nadie a Fidel Castro. Este David barbudo, desde su diminuta isla ha desafiado al Big Brother del Norte, durante 47 años. A sus ochenta años, Castro sigue siendo uno de los "duros" más imbatibles y uno de los dirigentes más famosos del mundo. Con su procera estatura, puños cerrados y dirigiendo una mirada desafiante desde el Malecón de La Habana hacia el Imperio del Norte, sigue encarnando la lucha del pequeño David bíblico contra el prepotente Goliat del moderno paganismo.

 

I. Castro y García Márquez

Una de las más geniales hipérboles de García Márquez en su novela El otoño del patriarca es aquella increíble operación, a la que el dictador asiste impotente, por medio de la cual los norteamericanos se robaron el mar de su país caribeño: "de modo que se llevaron el Caribe en abril […] se lo llevaron con todo lo que tenía adentro, mi general, con el reflejo de nuestras ciudades […] se llevaron todo cuanto había sido la razón de mis guerras y el motivo de mi poder" (Bogotá, La Oveja Negra, 1982, p. 200-203). Donde estaba antes el mar no queda ahora sino un inmenso descampado en el que unos pocos peces dan saltos de agonía. Y es que la novela del premio Nobel colombiano está cruzada todo el tiempo por la presencia del fantasma del imperialismo norteamericano que ha irrespetado por décadas la soberanía de tantos Estados latinoamericanos y caribeños. Por eso, cuando se habla de Castro y Gabo, hay que subrayar que no solamente ha habido entre ellos -durante 46 años- una extraordinaria química personal, sino que también los ha unido una singular afinidad ideológica. Ambos son rebeldes con causa: el uno estratega y político, el otro periodista y escritor. El uno un caudillo carismático que rompió los marcos de la política tradicional, el otro una pluma inspirada que produjo el boom del realismo mágico. El uno se constituyó en inquietante polo de poder revolucionario en las Américas, el otro ha sido gran admirador del poder y lo ha sabido cortejar a través de discretas relaciones con presidentes amigos.

 

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La historia de la relación entre dos de los grandes íconos de la izquierda latinoamericana es el hilo central de "Gabo y Fidel: El Paisaje de una Amistad" (Editorial Espasa, 344 páginas), investigación a cargo de los periodistas Ángel Esteban (nacido en Zaragoza, miembro del grupo de Estudios Superiores de Literatura de la Universidad de Granada) y Stephanie Panichelli (belga, Universidad de Lovaina, con tesis sobre "García Márquez y la Revolución cubana"). El libro narra la amistad entre Gabriel García Márquez y Fidel Castro y lo que se han aportado el uno al otro. Descubre también, entre otras cosas, entresijos de la alta política del Caribe, el nacimiento, triunfo y declive del sandinismo y cuáles son las piezas que mueven el actual socialismo internacional para combatir el capitalismo. Algunos tips de la obra.

* En el prólogo se alude ya a cierto encantamiento que a García Márquez le producen quienes han tenido un poder tridimensional en sus manos. "Sus nuevos amigos son casi todos presidentes, mientras que los intelectuales y escritores le interesan cada vez menos". "Gabo, obsesionado por el poder, los caudillos y la mediación diplomática del más alto rango, vio en el patriarca cubano el modelo a partir del cual América Latina podría construir algún día un socialismo propio, una sociedad feliz sin clases ni diferencias".

* Antes de conocer a Castro, a finales de los años 50, García Márquez viaja a los países de la cortina de hierro para conocer de primera mano cómo funcionaba el sistema comunista allí. Quedó decepcionado por lo opresivo y deshumanizante del régimen; y así lo consignó en sus crónicas y comentarios. Más tarde, le impresionó la entrada triunfal de los barbudos a La Habana y le comenzó a interesar la figura de Fidel. Viaja con su colega, el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza; y el mismo Castro los recibe en el aeropuerto de Camaguey el 19 de enero de 1959. Lo primero que le preguntó Castro fue: "¿ha comido algo?". Gabo confiesa que esa pregunta irrelevante le fue muy significativa, pues siempre lo ha unido a Castro el gusto por la comida; y asegura que durante 30 años "sólo han hablado de poesía y comida". Mentira piadosa de un gran novelista de profesión.

* En 1961 García Márquez se va a vivir en México y desde allí hace varias visitas al Comandante. Pero en 1968, se produce un distanciamiento delicado debido a dos hechos. Primero, el apoyo de Castro a la invasión de la Unión Soviética con tanques a Checoeslovaquia (que produjo en Venezuela la salida de valiosos jefes políticos como Petkoff del Partido Comunista y la formación del MAS). Segundo, el arresto que ordenó Castro del poeta Heberto Padilla (que produjo la ira de intelectuales antes amigos del régimen como Mario Vargas Llosa, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Julio Cortázar). García Márquez se negó a firmar la fuerte carta de protesta de estos intelectuales, actitud que le costó críticas y la pérdida de muchas amistades en el mundo occcidental. Pero muchos no saben que fue precisamente el Gabo, quien años más tarde, utilizó sus influencias con el régimen cubano para que Padilla saliera de la Isla. Pero las heridas se fueron cicatrizando. Castro quedó muy impresionado con la publicación en 1974 del libro de Gabo "El otoño del patriarca" y le agradaron los artículos más revolucionarios que tiene García Márquez, publicados en su revista de izquierda "Alternativa". Gabo regresa a Cuba en 1975 y percibe positivamente la nueva Cuba que encontró, de la que deja un libro de reportajes titulado "Cuba de cabo a rabo".

* García Márquez recibe en 1982 el Premio Nobel de Literatura. Los autores del libro -que venimos siguiendo- aventuran su opinión de que el colombiano recibió de la Academia sueca el galardón no sólo por sus innegables méritos literarios -que nadie cuestiona- sino también por su relación con Castro, a pesar de que el argentino Jorge Luis Borges era por entonces el escritor y pensador más opcionado, pero era simpatizante del régimen de Pinochet. Castro envía 1.500 botellas de ron para la celebración. Gabo va a celebrar en diciembre con su comandante el premio. Y por esos días, el actor Anthony Quinn le ofrece a Gabo un millón de dólares por los derechos para TV de "Cien años de soledad". El colombiano, en broma, le respondió que aceptaba pero con la condición de que le diera otro millón para apoyar la revolución cubana.

En síntesis, una frase de García Márquez en una entrevista de 1975, define bien la singular relación entre los dos famosos personajes caribeños: "Soy amigo de Fidel y no soy enemigo de la revolución. Eso es todo". Y la verdad es que nadie está en la obligación de justificar sus amistades.

 

II. Castro y Ramonet

El "Dipló" y Ramonet

1) "Le Monde Diplomatique" (familiarmente llamado en Francia "Dipló") es una publicación mensual, fundada en 1954, asociada al prestigioso diario "Le Monde" de París. Ha tenido una larga trayectoria periodística caracterizada por su no liberalismo, su antiimperialismo y su acompañamiento beligerante de las causas del Tercer Mundo y de los desheredados de la tierra. Tiene fama de ser el bastión informativo de la izquierda ortodoxa. Claude Julien fue su director desde 1973 e hizo con él un periodismo de combate, adoptando una postura radical en favor de la revolución cubana. Lo sucedió como director Ignace Ramonet, quien tomó de su maestro la batuta, coincidiendo con un cambio de época y de paradigmas históricos. La época de Julien fue la Guerra Fría, la de Ramonet ha sido la Globalización. Podrá no haber socialismo real contagioso, pero sí hay millones de desamparados políticos. El movimiento antiglobalización, aluvional y anárquico, ha encontrado en el Dipló actual una guía y una voz amplificada. El Dipló que, a pesar de ser tan contestatario está subsidiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores francés, organizó en gran parte el Foro Social de Porto Alegre; y con los artículos de su enviado especial a Venezuela, Antoine Lemoine y los editoriales de Ramonet, se ha convertido en el principal promotor de la revolución bolivariana en Europa. Dadas sus posiciones radicales, no le han faltado críticos ácidos. Para Guillaume Menchi, el Dipló practica un antiimperialismo selectivo y actúa como una especie de Legión ideológica francesa, pues sus críticas al libre mercado coinciden sospechosamente con los intereses coloniales de Francia en África y sus intereses antinorteamericanos en el corazón de Brasil.

2) Ignace Ramonet, nacido en Galicia, a los 2 años debe radicarse con sus padres en Tánger (Marruecos) hasta sus 18 años y a los 22 inicia brillantes estudios en París, ya con un título en Lenguas Modernas. Con un Doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, es experto en teoría de la Comunicación, en geopolítica y estrategia internacional. Junta varias distinciones como reconocido periodista y su preocupación por los derechos humanos. Entre sus varios libros, mencionamos algunos de sus más recientes: "Geopolítica del caos" (1997), "Rebeldes, dioses y excluidos" (1998), "Marcos, la dignidad rebelde" (2001), "Guerras del siglo XXI" (2002). Como a todo escritor sobresaliente, no le han faltado críticos ácidos, como el profesor de periodismo de la Universidad Autónoma de Valencia, Guillermo López García, quien - según dice- después de haber leído toda la obra de Ramonet no ha encontrado que sea él el héroe que se opone al "pensamiento único" globalizador, sino sencillamente un propagandista atrincherado en un "discurso único e invariable a lo largo de los años, denunciando siempre los mismos abusos por parte de los mismos culpables, e ilustrándolos con exactamente los mismos ejemplos". Opinión que comparte Thomas Friedman, conocido analista de 'The New York Times' y polo opuesto de Ramonet en su visión de la globalización.

 

Cien horas con Castro

Fidel no ha publicado memorias ni autobiografía y no ha sido amigo de conceder largas entrevistas. Personalmente aprecio mucho las cuatro largas conversaciones tenidas con Frei Betto (fraile dominico brasileño, seguidor de la Teología de la Liberación), durante 23 horas en La Habana en mayo del 85, y publicadas en 375 páginas por la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado cubano con el título: "Fidel y la Religión". La quinta y última entrevista, otorgada a Ramonet, en sesiones que van desde finales de enero de 2003 hasta diciembre de 2005, ha sido publicada por ediciones Debate con el título: "Fidel Castro, biografía a dos voces". Algunos tips de la obra.

* "Nunca le oí una orden. Pero ejerce una autoridad absoluta en su entorno. Por su aplastante personalidad. Donde está él, sólo se oye una voz: la suya. El es quien toma todas las decisiones, pequeñas o grandes. Aunque consulta y se muestra muy respetuoso y formal con las autoridades políticas que dirigen el Partido y el Estado, en última instancia las decisiones las tiene que tomar él. No hay nadie, desde la muerte del Che Guevara, en el círculo de poder en el que se mueve, que tenga un calibre intelectual cercano al suyo. En ese sentido, da la impresión de ser un hombre solo. Sin amigo íntimo, ni socio intelectual de su talla".

* "De una curiosidad infinita, no cesa de pensar, de cavilar. Es el antidogmático por antonomasia. Nada más contrario a él que el dogma, el precepto, la regla, el sistema,lka verdad revelada. Es un trasgresor instintivo y, aunque parezca obvio decirlo, un rebelde permanente".

* "Fidel Castro es un hombre dotado de una estatura impresionante, de un indiscutible don de gentes, y también de un poderoso encanto personal. Posee una destreza visceral para comunicar con el público".

* "No en vano su héroe favorito en literatura es don Quijote. Se ve que es una persona que actúa por aspiraciones nobles en sí mismas, por unos ideales de justicia y de equidad".

* "La caída del muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética y el fracaso histórico del socialismo autoritario de Estado no parecen haber modificado el sueño de Fidel Castro de instaurar en su país una sociedad de nuevo tipo, menos desigual, más sana y mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones, con una cultura global integral. Y su nueva y estrecha alianza con la Venezuela del presidente Chávez consolida sus convicciones".

* "¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones fracasen? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Yo me he hecho estas preguntas. Y mire lo que le digo: los yanquis no pueden destruir este proceso revolucionario […] Pero este país puede autodestruirse por sí mismo. Esta revolución puede destruirse. Nosotros, sí, podemos hacerlo y sería culpa nuestra. Si no somos capaces de corregir nuestros errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios y a muchos desvíos y muchas fuentes de suministro de dinero de los nuevos ricos".

 

17 abril 2006